Una inyección contra infartos y derrames

Qué tal: usted sufre un infarto o un derrame y, táquete, le ponen una inyección y… se recupera.

Esta historia podría ser verdad un día. Un nuevo estudio revela que una simple inyección podría limitar las devastadoras consecuencias de un ataque al corazón o un derrame.

El desarrollo comenzó a ser trasladado a novedosas terapias clínicas.

El logro fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, luego de un trabajo internacional liderado por la Universidad de Leicester (Reino Unido).

El profesor Wilhelm Schwaeble y colaboradores identificaron una enzima, llamada Mannan Binding Lectin-Associated Serine Proteasa-2 (Masp-2) se encuentra en la sangre y es un componente clave de la conexión de la lectina, un componente del sistema inmune innato.

Esa conexión es responsable de la respuesta inflamatoria del tejido potencialmente desastrosa que puede presentarse cuando un tejido corporal u órgano es reconectado al suministro de sangre tras una isquemia (una pérdida temporal del suministro de sangre y del oxígeno que transporta). Esa respuesta inflamatoria excesiva es responsable por la morbilidad y mortalidad asociada con el infarto del miocardio y los accidentes cerebrovasculares.

El estudio halló una manera de neutralizar la enzima incrementando los anticuerpos terapéuticos contra ella. Una simple inyección de esos anticuerpos en animales ha demostrado ser suficiente para interrumpir el proceso molecular que deriva en la destrucción de órganos y tejidos tras un evento isquémico, lo que deja menores daños y mejores perspectivas de recuperación.

“Es un logro fascinante en la búsqueda de tratamientos novedosos para reducir significativamente el daño de tejidos y la afectación en el funcionamiento de órganos que ocurre tras una isquemia en muchas situaciones serias como infartos y derrames”, dijo el profesor Schwaeble.

Los estudios en pacientes serán conducidos en el hospital de la universidad.

Descubrimientos y hechos curiosos

La contaminación encoge. La exposición de una mujer en embarazo al dióxido de nitrógeno, un contaminante emitido por el tráfico y ciertas chimeneas industriales puede disminuir el tamaño del recién nacido, según un estudio español. Científicos monitorearon la exposición al aire contaminad de más de 2.000 mujeres preñadas e identificaron el NO2 como de riesgo. Por cada 10 microgramos por metro cúbico de incremento en la exposición, el tamaño del bebé al nacer era en promedio 1 milímetro más pequeño. Ese pequeño cambio aumentaba 1,7 por ciento el riesgo del bebé de ser inconvenientemente más pequeño para la edad gestacional. El informe aparece en Environmental Health Perspectives. Muy curioso.

Bacteria dental benéfica. Una bacteria amigable que vive en la lengua y mejillas, ayuda a combatir la placa dental. La bacteria, Streptococcus salivarius puede detener la bacteria asociada con la caries para no formar el manto que cubre el diente en una comunidad organizada conocida como biopelícula. La capacidad antiplaca de esa bacteria proviene de una enzima llamada FruA, reportaron investigadores japoneses en Applied and Environmental Microbiology. Curioso.

Mamás y cerebros. Los humanos deberían agradecer a sus madres por el tamaño de sus cerebros. Un análisis matemático de 128 especies de mamíferos placentarios encontró que mientras más dure la gestación y el cuidado del bebé, más crece el cerebro en relación con el cuerpo, reveló un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. En esto, los humanos tienen ventaja. Bien curioso.

Cáncer complejo. En una extensa investigación genómica, científicos secuenciaron el genoma de tumores de 50 pacientes con cáncer de seno y los compararon con el ADN de esas personas, con el fin de encontrar mutaciones que sólo se dan en las células cancerosas. Descubrieron la increíble complejidad de los genomas del cáncer y posibles rutas para la medicina personalizada. Los tumores analizados contenían más de 1.700 mutaciones, la mayoría de las cuales era única al individuo, dijo Matthew J. Ellis, una de las cabezas del estudio. Bien curioso.

Cómo mantener los recuerdos

Si quiere mantener un recuerdo, PKMzeta. Si lo quiere borrar, PKMzeta.

No se trata de ninguna tableta ni del elíxir para recordar hasta el más mínimo detalle de lo vivido. No. Es simple y llanamente una enzima. ¿Para qué diablos?

Bueno, es que incluso mucho después de haberse formado, en las ratas un recuerdo puede ser acrecentado o borrado incrementando o reduciendo la actividad de esa enzima cerebral, de acuerdo con un estudio publicado en Science.

“Nuestro estudio es el primero que demuestra que, en el contexto de un cerebro funcional en la conducta animal, una sola molécula, PKMzeta es necesaria y a la vez suficiente para mantener la memoria de largo término”, explicó Todd Sacktor, del Suny Downstate Medical Center.

Sacktor, Yadin Dudai, del Weizmann Institute of Science, en Rehovot, Israel, y colegas, reportaron el descubrimiento en días pasados.

A diferencia a otros descubrimientos recientes sobre el fortalecimiento de la memoria, el mecanismo PKMzeta parece trabajar todo el tiempo. No depende de ventanas temporales limitadas cuando un recuerdo se hace temporalmente frágil y cambiable, lo cual puede conducir a que se olvide con el paso del tiempo.

El mecanismo descubierto podría ser objetivo para tratamientos que ayuden a manejar los recuerdos emocionales que se debilitan en los desórdenes por ansiedad y para mantener recuerdos que se debilitan en la vejez, dijo Thomas R. Insel, del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos que patrocinó la investigación.

Que no se le olvide.

De azul, en la foto, la enzima en el cerebro de la rata. Foto Suny Downstate medical Center, Sacktor

Las bacterias nos hacen de todo

Cada vez resulta más asombrosa la capacidad de supervivencia de las bacterias. Y, también, cómo obran sobre diversos organismos para mantenerse.

Hemos visto en otras notas, cómo cuando están en el cerebro (T. gondii) modifican el temperamento de las personas. Veíamos que bacterias intestinales también tienen efectos sobre el cerebro, lo que se demostró hace pocas semanas en ratones (Instituto Karolinska de Sucecia).

Ahora, en el journal mBio, Sandrine Claus, del Imperal College London, y colegas, demuestran que las bacterias en el intestino, además de ayudar en la digestión de los alimentos, podrían estar ejerciendo cierto nivel de control sobre el funcionamiento metabólico de otros órganos. El hallazgo presenta un nuevo acercamiento el entendimiento de la relación simbiótica entre humanos y su fauna intestinal y, muy interesante, revela cómo cambios en la microbiota intestinal puede afectar la salud de los individuos.

“La microbiota (intestinal) alienta la capacidad metabólica del hospedero para procesar nutrientes y drogas y modula las actividades de múltiples conexiones en varios sistemas de órganos”, dijo la investigadora.

Los científicos demostraron en ratones la asociación de una familia de bacterias y el metabolismo de lípidos del hígado.

Otro hallazgo del estudio, según Claus, es que la colonización intestinal estimula mucho la expresión y la actividad del citocromo P450 3ª11, una enzima esencial en los mecanismos de desintoxicación de drogas.

Somos unas bacterias.

Cómo hacer macho una hembra

Por ahí no es. Si se nace o se llega a ser. Heterosexualismo, bisexualismo, homosexualismo.
Genetistas encontraron una manera de alterar la preferencia sexual de ratones de laboratorio. Cuando crían ratones con un gen borrado, las hembras declinan la compañía de los machos y prefieren cortejar con otras hembras, según un estudio publicado en BMC Genetics.
Los resultados podrían no tener aplicaciones en el caso de los humanos.
Chankyu Park y su grupo del Korea Advanced Institute of Science and Technology eliminó el gen fucosa mutarotasa de las hembras y como consecuencia cambiaron la exposición cerebral a enzimas que controlan el desarrollo del cerebro.
Este gen (FucM) es responsable por la liberación de una enzima del mismo nombre, que parece provocar cambios del desarrollo en regiones cerebrales que controlan las conductas reproductivas.
La enzima trabaja por lo general con una proteína para prevenir la hormona estrógeno en el cerebro del ratón; el estrógeno extra hace que partes de los cerebros de las hembras se desarrollen como cerebros de machos.
Park, de acuerdo con una declaración a New Scientist, no encontró el gen gay, pues es imposible en ese estado de la investigación decir si existe alguna relación con las preferencias sexuales humanas.
La idea es esa: realizar estudios de escaneo del gen para averiguar si la mucosa mutarotasa tiene alguna asociación con la orientación sexual en humanos. Una investigación muy difícil, admite Park, comenzando por encontrar el número suficiente de voluntarios.

Qué placer: así saboreamos ese refresco

Qué refrescante, una bebida gaseosa. Sea light o no, engorde o no. En 1767, el químico Joseph Priestley se metió a su laboratorio con la idea de resolver un serio problema de los marinos ingleses, para que se mantuvieran sanos en sus largos viajes. Mezcló agua con dióxido de carbono para crear un líquido efervescente que imitara la más fina agua mineral que se consumía en los spas europeos. Así, apuró a sus benefactores para que ese tónico fuera probado a bordo de los barcos reales, líquido que no alivió los padecimientos del escorbuto, pero que a medida que pasaron los años, esa agua carbonada comenzó a ser popular en las ciudades por su sabor y luego como ingrediente de los refrescos y de los vinos espumosos.
Perdida en los 250 años de esta historia se encontraba la explicación científica de cómo la gente saboreaba estas burbujas en su vaso. Esta semana, en la revista Science. investigadores del National Institute of Dental and Craniofacial Research (NIDCR) de E. U., y colegas del Howard Hughes Medical Institute en la Universidad de California, San Diego, reportaron haber encontrado la respuesta en ratones, cuyo sentido del gusto se asemeja al de los humanos.
Hallaron que el sabor carbonatado es iniciado por una enzima amarrada como una pequeña bandera a la superficie de las células sensoras de la acidez en las papilas gustativas. La enzima, anidrasa carbónica 4, interactúa con al dióxido de carbono en la gaseosa o refresco, activando las células de la acidez en las papilas induciéndolas a enviar un mensaje sensorial al cerebro, donde lo carbonatado es percibido como una sensación familiar.
Lógico, indicó Nicholas Ryba, autor senior del estudio, esto conduce a preguntarse por qué lo carbonado no sabe ácido.
“Sabemos que el dióxido de carbono también estimula el sistema somatosensorial de la boca. Por lo tanto, lo que percibimos como carbonatado debe reflejar la combinación de esta información somatosensorial con aquella del gusto“.
El sistema somatosensorial transmite información sensorial dentro del cuerpo desde los receptores de proteínas a las fibras nerviosas y hacia el cerebro, donde se percibe una sensación. La información sensorial común incluye el gusto, el dolor, la temperatura y el tacto.

Gusano que quema grasa vive más

Quemar grasa no solo sirve para adelgazar. En los gusanos C. elegans les permite… vivir más tiempo. Una enzima que ayuda a quemar la grasa incrementa su actividad luego de que las células madre reproductivas del gusano dejan de proliferar, y ello deriva en una mayor longevidad, según los científicos liderados por Meng Wang. El estudio fue publicado en Science.

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