El sexto sentido que todos tenemos

Saber nuestra ubicación en el espacio, un sentido básico. Foto Wikipedia

Saber nuestra ubicación en el espacio, un sentido básico. Foto Wikipedia

Los textos escolares tendrán que hacer una modificación cuando se hable de los cinco sentidos, esos a los que el dicho popular suma un sexto en las mujeres.

Es que en verdad son seis, aunque no son exclusivos de las hembras humanas. Gusto, olfato, visión, oído, tacto y…propiocepción o cómo el cerebro entiende dónde está el cuerpo de uno en el espacio, un sentido que tiene bases genéticas.

Por ejemplo cuando un agente de tránsito pide a una persona embriagada tocarse con su dedo la punta de la nariz. Ahí está examinando ese sentido.

De hace algún tiempo se sabía por estudios en ratones que un gen, PIEZO2 podría tener un rol en este sentido. Este les dice a las células producir proteínas mecano-sensibles. La ‘mecanosensación’ es la capacidad de sentir una fuerza, como cuando alguien presiona la piel de uno, explica un artículo en Live Science. Y también participa en la propiocepción.

Y para entender el efecto del gen en humanos, los investigadores identificaron y trabajaron con dos pacientes jóvenes que tenían una mutación rara en el gen según el artículo publicado en New England Journal of Medicine. También tenían problemas en las coyunturas y escoliosis.

Con ellos se realizaron varias pruebas sobre movimiento y equilibrio. Tenían más dificultades adivinando la dirección del movimiento de sus brazos y piernas, y al caminar cuando se les vendaban los ojos. Les era más difícil sentir las vibraciones de un dispositivo puesto sobre su piel.

Y se les dificultaba más tomar un objeto en frente con ojos abiertos o cerrados.

La versión que tienen del gen PIEZO2 no funciona bien, por lo que sus neuronas no detectan el tacto o los movimientos de las extremidades, aunque otras partes del sistema nervioso funcionan bien: sienten dolor y la temperatura, además en lo cognitivo son similares a las demás personas.

Diez dedos de equilibrio

Puede que no signifique mucho. O poner a pensar. Quién sabe. ¿Ha notado que a veces cuando se agacha o dobla el cuerpo, tiende a perder el equilibrio? ¿Por qué? ¿Es que falta fuerza en las piernas o… soy así?

Pero científicos que usaron un nuevo modelo acaban de terminar que la fuerza de los dedos del pie puede determinar cuánto es capaz una persona de inclinarse sin perder el equilibrio.

El hallazgo podría incidir en el diseño de robots más versátiles, que imiten el movimiento humano con mayor exactitud.

Hooshang Hemami, profesor de Ingeniería Eléctrica y de Computadores en Ohio State University, construyó un modelo computacional complejo del pie humano para mirar el rol de los pies y los dedos en el movimiento y el equilibrio del cuerpo.

Distintos estudios referentes al equilibrio corporal han enfatizado el trabajo de las piernas y el tronco, ignorando los pies.

Hemami es uno de un grupo de científicos que están analizando cómo la manipulación de la fuerza de los dedos puede afectar el equilibrio humano.

Con su colega Laura Humphrey diseñó un modelo del cuerpo y el pie al que se le asignaron cuatro secciones diferentes para representar distintas partes del pie, mientras asignaban al cuerpo una sección. Esto les permitió enfocarse en la presión del pie y los dedos a medida que manipulaban el movimiento del cuerpo.

Su estudio fue publicado en el Journal of Biomechanics.

El modelo imitó los movimientos reales del cuerpo. Los resultados indican que en una persona saludable, los dedos son muy importantes cuando se inclina hacia delante.

A medida que el modelo del cuerpo se inclinaba, la presión bajo los dedos se incrementaba significativamente y la presión debajo del talón disminuía en forma similar. El ángulo máximo en el que un cuerpo del modelo se podía inclinar hacia delante desde la cintura sin levantar los talones era unos 12 grados a partir de la vertical.

“Ahora que tenemos un modelo de computador razonable, esperamos explorar en el futuro el aparato sensorial y otras funciones de los dedos del pie en diversas actividades humanas”, dijo Hemami.

Tan descuidados e ignorados, pero tan útiles e importantes esos dedos.