Despertó un viajero del espacio

Arte de la nave cerca a Plutón. Cortesía JHUAPL/SwRI

A 4.600 millones de kilómetros un sueño se acaba de interrumpir.

La nave Nuevos Horizontes que había estado durmiendo desde agosto, fue despertada cuando se encentra a solo 7 meses de pasar por su principal meta, el planeta enano Plutón y su sistema de lunas.

La nave se encentra a unos 220 millones de kilómetros de ese cuerpo, considerado la puerta de entrada al desconocido y frío cinturón de Kuiper, y que durante más de 70 años fue llamado planeta.

New Horizons despertó el sábado a las 3 de la tarde, hora nuestra y hacia las 4:30 comenzó a transmitir información sobre su estado. Los datos que envía demoran 4 horas y 30 minutos en llegar a la Tierra.

Las próximas semanas el personal a cargo de la misión se dedicará a verificar que todos los sistemas funcionen a la perfección para el encentro con Plutón.

Desde su lanzamiento el 19 de enero de 2006, la nave ha pasado1.873 días, casi 2/3 de su viaje, en estado de hibernación, algo común en las misiones espaciales para disminuir el riesgo de fallas en el sistema.

En agosto se había programado la computadora a bordo para despertar el pasado sábado 6.

La nave comenzará a observar Plutón el 15 de enero, pero su mayor acercamiento solo se producirá el 14 de julio próximo.

“Nuevos Horizontes está en viaje a una nueva clase de planetas que nunca hemos visto, en un lugar en el que nunca habíamos estado”, expresó Hal Weaver, científico de la misión.

Tras pasar por Plutón la nave se dirigirá a mirar más de cerca algunos objetos del cinturón de Kuiper, donde habitan otros dos planetas enanos conocidos a la fecha (Haumea, Makemake y Eris) y millones de cuerpos como cometas y rocas aún no conocidos.

Mi selección de las 10 noticias científicas de la semana

1. Solo quedarán los copitos de nieve

Los glaciares colombianos sigue desapareciendo a paso acelerado, reveló un nuevo informe del Ideam, por lo que en unos 30 años solo quedará su recuerdo y, quizás los copitos de nieve o chulados que venden en las calles.

En 30 años se ha perdido el 57% de la masa glaciar y solo quedan seis nevados, todos por encima de los 5.100 metros: Ruiz, Santa Isabel, Tolima, Huila y las sierras nevadas del Cocuy y Santa Marta,

2. Un mundo perdido

Científicos de Oslo reportaron el hallazgo de un minicontinente sumergido entre Madagascar y la India, que pudo partirse de es isla hace muchos millones de años. El estudio fue publicado en Nature Geoscience. Se le llamó Mauricia en honor a la isla Mauricio donde se encontraron restos de circonio que hablan de ese mundo en el que seguramente no alcanzó a haber vida avanzada. El subcontinente se habría hundido hace más de 660 millones de años.

3. Tercer anillo sobre la Tierra

La Nasa informó que las sondas Van Allen descubrieron un tercer anillo o cinturón alrededor de la Tierra, con espacio entre ellos, que protege el planeta de la radiación solar y que es afectado por las tormentas solares. Esa región vecina es importante para la vida humana hoy pues allí se mueven satélites de comunicaciones y GPS.

El descubrimiento muestra la naturaleza dinámica y variable de los cinturones de radiación, llamados de Van Allen por su descubridor, y mejora el entendimiento de cómo responden a la actividad solar. El estudio fue publicado en Science.

4. Se busca pareja. Motivo: viaje a Marte

El multimillonario Dennis Tito, quien en 2001 se convirtió en el primer turista espacial, fundó una empresa con el propósito de realizar en 2018 la primera misión tripulada a Marte. Sería un viaje de 501 días. Para el mismo se seleccionaría una pareja, posiblemente casados, para que se acompañen en la soledad del espacio. La nave no aterrizará en el planeta rojo, sino que lo sobrevolaría a baja altura. Para la misión se emplearían naves desarrolladas ya por algunas empresas. El anuncio de la misión se hizo esta semana.

5. La vacuna que los durmió a todos

A lo que habían reportado ya varios países se sumó el Reino Unido: la vacuna de GlaxoSmithKline Pandermix empleada para proteger personas por una posible pandemia de influenza H1N1 en 2009, produjo narcolepsia en distintos usuarios, un serio desorden del sueño, según reportó Nature.

La vacuna producía mucho sueño en el día, acompañado por cataplexia, una debilidad súbita de los músculos.

Los científicos revisaron casos de 245 pacientes de 4 a 18 años de edad en centros neurológicos y del sueño en el Reino Unido, concluyendo que produjo un riesgo 16 veces mayor de narcolepsia, lo que corresponde a entre 52.000 y 57.000 vacunas asociadas con ese desorden.

Suecia y Finlandia habían reportado lo mismo en 2011.

6. La Iliada entró en producción

Tal como rastrean genes pasta el origen de alguna especie o persona, científicos rastrearon algunos detalles d ella Illiada de Homero para ver cuándo fue escrita la clásica obra de literatura que narra la batalla entre Agamenón y Aquiles.

Genetistas publicaron en Bioessays que esa obra fue escrita hacia el año 760 antes de Cristo, con un margen de error de solo 50 años.

Los investigadores aplicaron métodos estadísticos filogenéticos a la evolución del lenguaje para diferenciar los vocablos homéricos, del griego moderno y el hitita.

7. Antiquísimas biomoléculas

Aunque los científicos han creído que las moléculas orgánicas complejas no pueden sobrevivir la fosilización, restos de criaturas marinas de hace 350 años descubiertos en Estados Unidos retan tal creencia según reporte en el Astrobiology Magazine. Habrían sido halladas en animales con patas emplumadas que sucumbieron en alguna tormenta en el periodo Carbonífero. Sus esqueletos porosos pronto se confundieron con el sustrato en el que quedaron, pero algunos de esos poros permanecieron intactos con sus moléculas orgánicas.

8. Las telarañas pueden  frenar trenes

En una escena de El hombre Araña en 2004, este desplegaba su telaraña para frenar un tren subterráneo. Estudiantes de física del Reino Unido calcularon si eso podría suceder con una telaraña real, de las que elaboran las arañas y en un artículo titulado Doing Whatever a Spider Can publicado en el Journal of Physics Special Topics de la Universidad de Leicester demostraron que sí podría parar un tren de verdad.

La telaraña de la película, establecieron en sus cálculos, es proporcional a la de las arañas, de modo que sí podría frenar esa potente máquina. De hecho, científicos consideran las telarañas reales como más fuertes que el acero.

9. Un planeta en el útero

Con el Very Large Telescope de la ESO astrónomos vieron por primera vez un planeta en formación aún inmerso en un grueso disco de gas y polvo cerca a la joven estrella HD 100546 a 335 años luz de la Tierra. Parece que será un planeta gasesoso similar al tamaño de Júpiter. Esa estrella ha sido muy estudiada y se ha sugerido la existencia de un planeta que orbita a 6 veces la distancia Tierra-Sol, o sea 900 millones de kilómetros.

El planeta bebé se halla a unas 70 veces la distancia Tierra-Sol, lo que equivaldría a la región donde en nuestro Sistema Solar se hallan cuerpos menores como Eris y Makemake, en el cinturón de Kuiper.

10. ADN espacial

Con nueva tecnología en telescopios y laboratorios, científicos descubrieron un par de moléculas prebióticas en el espacio interestelar, lo que sugiere que algunos químicos básicos que son claves para la vida se pueden haber formado en los granos de hielo que flotan entre las estrellas. El hallazgo se hizo a 25.000 años luz, cerca al centro de la Vía Láctea, gracias al telescopio de Green Bank. Los químicos hallados allí en esa nube incluyen una molécula que se piensa es es un precursor clave del ADN y otra que puede haber tenido un rol en la formación del aminoácido alanina.

Makemake un planeta enano sin atmósfera

Planetas como los entienden los astrónomos tenemos 8, pero hay otra categoría bien llamativa: planetas enanos.

Más allá de Plutón hay varios que reciben atención, que viven en el cinturón de Kuiper. Uno es Makemake, en el que se acaba de hacer un descubrimiento: no tiene atmósfera.

Makemake es 2/3 el tamaño de Plutón y orbita más lejos que este pero menos lejos que Eris, el más masivo de los llamados planetas menores: se mueve a una distancia entre 38 y 53 unidades astrónomicas. Una unidad es la distancia Tierra-Sol, cerca de 150 millones de kilómetros.

Astrónomos esperaban que tuviera una atmósfera similar a la de Plutón, pero no, no tiene una atmósfera importante.

Loas astrónomos encabezados por José Luis Ortiz del Instituto de Astrofísica de Andalucía en España, usaron tres telescopios del Observatorio Austral Europeo en los Andes chilenos para observar al planeta cuando pasó frente a una lejana estrella.

Dada la distancia a la Tierra es difícil conocer muchos detalles de este planeta enano. Al pasar delante de la estrella se pudo precisar que carece de atmósfera. Makemake no tiene satélites

“Plutón, Eris y Makemake están entre los ejemplso más notables de cuerpos helados que viven lejos del Sol”, dijo Ortiz.

Este cuerpo, nombrado inicialmente como 2005 FY9 fue descubierto unos pocos días tras la pascua de 2005, recibiendo el sobrenombre de conejo de pascua (Easterbunny), pero en 2008 recibió su nombre oficial: Makemake, creador de la humanidad y dios de la fertilidad para los habitantes de la isla de Pascua.

Otros datos de Makemake son: su densidad es de 1,7 +- 0,3 gramos por centímetro cúbico, de lo que se deduce tiene forma oblonga, con ejes de 1.430 +- 9 kilómetros por 1.502 +- 45 kilómetros.

Dibujo de cómo debe verse el Sol desde Makemake, cortesía ESO.

Si ET prende la luz ¡lo pillamos!

Si ET no viene a la Tierra y se exhibe, ¿cómo descubrirlo? Sencillo: tiene que prender y apagar las luces de su casa.

Un par de astrofísicos acaba de exponer lo que parece un camino no pensado y sorprendente para hallar civilizaciones extraterrestres: por las luces de las ciudades en las que habitan.

Su hipótesis quedó plasmada en un artículo que presentaron al journal Astrobiology.

Avi Loeb, del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics y Edwin Turner de Princeton University consideran, de acuerdo con sus cálculos que esa observación es posible. Bueno, por métodos indirectos.

“La búsqueda de ciudades extraterrestres sería una gran apuesta, pero no requiere recursos extras. Y si tenemos éxito, cambiaría la percepción de nuestro lugar en el universo”, dijo Loeb.

Como otros métodos Seti (Search for Extra Terrestrial Intelligence) los dos científicos asumen que los alienígenas usan tecnologías tipo Tierra, algo que no resulta alocado porque cualquier vida inteligente que evolucione bajo la luz de su estrella más cercana es probable que tenga iluminación artificial que enciende durante las horas de oscuridad.

¿Pero sí es fácil observar tales luces? Con absoluta seguridad, tales luces tienen que distinguirse ante el brillo de la estrella paterna. Por eso Loeb y Turner sugieren mirar los cambios en la luz del exoplaneta mientras gira alrededor de su estrella.

A medida que el planeta orbita, pasa a través de fases similares a las de la Luna. Cuando está en la fase oscura, desde la Tierra podría detectarse más luz artificial del lado oscuro que la reflejada por la fase donde es de día. Así, el flujo total de un planeta con luces citadinas variaría de una forma que podría ser medible distinto a un planeta que no tenga luces artificiales.

Para detectar esa débil señal se requiere una nueva generación de telescopios. La técnica podría ser examinada usando objetos en el borde de nuestro Sistema Solar.

Los investigadores calculan que los mejores telescopios de hoy deberían ser capaces de ver la luz generada por una metrópolis del tamaño de Tokio situada a la distancia del cinturón de Kuiper, esa región habitada por Plutón, Eris y miles de pequeños cuerpos helados. Si hubiera ciduades allí deberían detectarse ahora. Al mirar, los astrónomos pueden afinar la técnica para el momento en el que se anuncie el descubrimiento de los primeros planetas habitables tipo Tierra, mundos en distantes estrellas en nuestra galaxia.

Es poco probable que haya ciudades en el borde de nuestro Sistema Solar, pero la ciencia dice que se debe chequear.

Al menos servirá para afinar la puntería.

No apaguen las luces por favor.

Imafen cortesía David Aguilar-CfA

Plutón tiene un hermano: Eris

Donde el frío es eterno y el tiempo pasa sin que nadie lo note, astrónomos lograron medir con mayor precisión el tamaño de un planeta enano, Eris, situado hoy a 95 veces la distancia Sol-Tierra: 14.250.000.000 kilómetros.

El resultado: Eris es similar en tamaño a Plutón.

Fue en noviembre de 2010 cuando este cuerpo, habitante del Cinturón de Kuiper, pasó delante de una estrella tenue que le sirvió de fondo, un evento llamado ocultación, una manera poco común pero segura para medir el tamaño de un cuerpo lejano del Sistema Solar.

Desde 26 sitios alrededor del planeta se intentó observar la ocultación siguiendo el camino previsto de la sombra del planeta enano, pero sólo dos lo lograron, ambos en Chile y uno fue el Observatorio La Silla de la ESO. El otro fue San Pedro de Atacama.

Los telescopios registraron una caída repentina en el brillo cuando Eris bloqueó la luz de la lejana estrella.

La combinación de los datos reveló que Eris casi tiene forma esférica.

Este cuerpo fue encontrado en 2005. Su descubrimiento fue una de las razones que motivó una nueva clase de objetos llamados planetas enanos y la reclasificación de Plutón al pasar de planeta a planeta enano en 2006. Eris se halla hoy tres veces más lejos del Sol que Plutón.

Las primeras observaciones sugerían que Eris era quizás un 25% más grande que Plutón, con un diámetro estimado de 3.000 kilómetros.

La medición realizada en noviembre de 2010 determinó que en verdad su diámetro es de 2.326 kilómetros, con una precisión de 12 kilómetros, lo que sugiere que su tamaño se conoce con mayor precisión que el de Plutón, cuyo diámetro ha sido estimado entre 2.300 y 2.400 kilómetros.

En realidad el diámetro de este es más difícil de medir por la presencia de una atmósfera que hace que su borde sea imposible de detectar directamente por medio de ocultaciones. El movimiento del satélite Disnomia de Eris, según un comunicado de prensa de la ESO, se usó para estimar la masa del planeta enano: es 27% más pesado que Plutón. Y al efectuar la combinación con el diámetro se pudo obtener su densidad: es de 2,52 gramos por cm3.

Emmanuel Jehin, quien participó en el estudio, explicó que “esta densidad significa que Eris es probablemente un gran cuerpo rocoso cubierto por una capa relativamente delgada de hielo”.

Su superficie resultó muy reflectante, al punto de reflejar el 96% de la luz que le llega, o sea más brillante que la nieve fresca, siendo entonces uno de los cuerpos más reflectantes del Sistema Solar, junto con la luna Encelado de Saturno.

Quizás esa superficie está compuesta por hielo rico en nitrógeno mezclado con metano congelado, revistiendo la superficie con una capa de hielo delgada y reflectante de menos de un milímetro de espesor.

Ese hielo puede convertirse en gas a medida que Eris alcanza su punto más cercano al Sol, a una distancia de 5.700 millones de kilómetros.

En el dibujo cortesía de ESO se aprecia cómo debe lucir Eris con su luna Disnomia.

En sólo 76 segundos Plutón volvió a sonreír

Aunque una legión de astrónomos, americanos en su mayoría, busca devolverle los honores al degradado Plutón, hasta ahora no se ha logrado.

Pero, al menos, sí podría ser ascendido un escalón dentro de la categoría de cuerpos planetarios.

Hace pocos años, la Unión Astronómica Internacional resolvió degradar al enano Plutón. No sería el noveno planeta del Sistema Solar, avistado en 1930, sino un planeta enano o menor.

Una de las razones: Eris había sido hallado en la misma zona por Michael Brown y su grupo, en el cinturón de Kuiper, y era más grande. Entonces, ¿para qué persistir en ese noveno planeta? O habría que haber dado paso a un Sistema Solar con 10, 11 o más planetas.

En un acontecimiento que duró apenas 76 segundos, Plutón ha recuperado parte de su sonrisa, porque podría en adelante liderar el grupo de planetas menores, en el que era ya un deshonrado segundón.

Astrónomos, reportó Sky and Telescope, aprovecharon que una estrella lejana, de magnitud 17, situada hacia el norte-centro de la constelación del Cetáceo (la ballena), se ocultó detrás de Eris, visto desde la Tierra, una oportunidad como pocas para medir su tamaño.

A la distancia a que se halla, Eris, la diosa de la discordia en la mitología griega (¡y sí que parece serlo aún hoy!) entre 67 y más de 100 veces la distancia Tierra-Sol, medida que en Astronomía se denomina Unidad Astronómica=150 millones de kilómetros, no es fácil medirlo.

Telescopios en diferentes lugares se alistaron para observar la ocultación y tomar las medidas pertinentes. Uno, en La Silla, Chile, el otro en San Pedro de Atacama y un tercero bien lejos: en España.

Las mediciones de los tres, que tienen que ser reunidas mediante cálculos precisos, revelaron en un comienzo que Eris es sin duda menor con un radio menor de 1.170 kilómetros, mientras el de Plutón es de 1.172 con una incertidumbre de 10 kilómetros. Podría ser, según el astrónomo Bruno Sicardy, de París, que incluso el estudio final revelara que Eris tiene incluso un radio unos 60 kilómetros menor que los resultados iniciales.

¿Será degradado Eris (que posee una lunita, Disnomia) como el mayor planeta menor del cinturón de Kuiper?

No será sencillo definirlo con precisión, pese a que los nuevos cálculos lo establezcan.

A más de 15.000 millones de kilómetros, tres veces más allá de Plutón, no es fácil. El Hubble, por ejemplo, dice que su diámetro es de 2.400 kilómetros, mientras otro telescopio espacial, el Spitzer, lo resolvió en 2.600 kilómetros.

La discordia persiste, pero Plutón puede sentirse menos enano hoy. Foto de Plutón con sus lunas.

Un planeta enano y cacheticolorado

Planeta menor. O planea manchado. Sí, de acuerdo con observaciones de Pedro Lacerda, de Queen’s University Belfast, Haumea, uno de los planetas menores presenta una mancha rosada.
¿De qué se tratará? Al parecer parece una región rica en minerales y compuestos orgánicos, más que el resto de su superficie, según los primeros análisis presentados en el Congreso Europeo de Ciencias Planetarias.
Ese punto fue descubierto al medir los cambios en el brillo del planeta menor mientras rotaba. La curva de luz que arrojó no es exactamente la posee la misma forma en todas las longitudes de onda. Unas pequeñas pero persistentes diferencias indican que el punto oscuro es algo rojizo en la luz visible y algo azulado en las longitudes del infrarrojo.
Haumea orbita el Sol más allá de Neptuno, en una región conocida como el cinturón de Kuiper. Es el cuarto objeto más grande conocido hasta ahora en esa región del Sistema Solar, luego de Eris, Plutón y Makemake. Estos, junto con Ceres, en el cinturón principal de asteroides que reside entre Júpiter y Marte, conforman el grupo de planetas menores.
Una de sus principales características es su rápida rotación, con un día durando apenas 3,9 horas terrestres. No se conoce otro que rote tan rápido en el Sistema Solar.
Esa rotación hace que se deforme, por lo que es un cuerpo elipsoide de 2.000 x 1.600 x 1.000 kilómetros, cuya forma acelera las aceleraciones rotacional y gravitacional. Se cree que Haumea fue víctima de un impacto masivo hace más de 1.000 millones de años.
En la imagen, trabajo en computador de Lacerda, se observa la mancha rojiza.

Más allá de nuestro mundo

Uno se imagina que más allá del último de los planetas de nuestro Sistema Solar, yace un mundo millones de rocas de todos los tamaños que no pudieron convertirse en planetas, un mundo helado, frío.
Científicos buscaron durante dos años esos pedazos de roca, de entre 3 y 28 kilómetros de longitud y no encontraron ninguno. Rastrearon una pequeña porción del llamado cinturón de Kuiper, que se encuentra más allá de los planetas. Aunque buscaban cuerpos difíciles de ver a simple vista, miraron si pasaban delante de alguna estrella en el fondo, lo que mostraría su presencia.
En ese tiempo no hallaron ninguno. En el cinturón residen planetas menores como Plutón, Eris, Makemake y Haumea, y se cree que muchos otros más pequeños.
¿Existirán?
En la foto se aprecia un dibujo de cómo podría lucir Makemake, que vive unas 50 veces más lejos del Sol que la Tierra.

El dios que está en los confines

Plutón no está tan solo. Luego de que se le diera la categoría de planeta menor, luego reclasificado como plutoide, se había nombrado a Eris, otro objeto transneptuniano como el segundo plutoide.
En días pasados, la Unión Astronómica Internacional renombró otro plutoide: 2005 FY9 se llama ahora Makemake, en honor a la deidad polinesia que creó la humanidad.
Otro planeta menor es Ceres, pero no es plutoide pues no está más allá de la órbita de Neptuno.
Dibujo de cómo debe lucir el plutoide Makemake, que se halla a una distancia media de 52 unidades astronómicas del Sol. Una unidad es la distancia Tierra-Sol de 150 millones de kilómetros, para redondear.