Una planta tramposa

La flor tramposa. Foto cortesía

La flor tramposa. Foto cortesía

Obligadas. Así van las moscas hacia la planta ceropegia gigante C. sandersonii. Y las obliga… ella misma mediante un truco no muy común.

La planta imita la esencia de abejas que son atacadas. A ese ‘llamado’ acuden las moscas, que son retenidas por un tiempo, pero luego liberadas por la planta, que resulta polinizada.

Las moscas son atraídas por ese olor dado que se alimentan de abejas atrapadas, por ejemplo, por arañas en sus redes.

El hallazgo fue presentado en Current Biology.

Estas flores tienen una morfología compleja, incluyendo estructuras para atrapar los polinizadores temporalmente y liberándolos luego”, dijo Stefan Dötterl de la Universidad de Salzburgo en Austria. “Demostramos que las flores atrapadoras imitan sustancias de abejas occidentales para atraer moscas para polinizarlas. Las moscas son atraídas esperando comida pero en vez de eso son capturadas por la flor que no les brinda recompensa y las usa para polinizar”.

Cerca del 6% de las plantas, incluyendo el género Ceropegia, son polinizadas mediante engaños. Se involucran en un anuncio falso para parecer ofreciendo una recompensa como polen o néctar, una pareja o un lugar para poner sus huevos.

El nuevo estudio es de los primeros en demostrar este mecanismo de imitar un olor de un animal adulto como alimento.

Las moscas con las cleptoparásitos, que se alimentan de abejas comidas por arañas.

Una siesta con esencias borra recuerdos horrendos

Si quiere olvidar un mal momento, un recuerdo aterrador, pues tome una siesta. Eso a la luz de un estudio publicado en Nature Neuroscience: en una rápida siesta , la gente aprendía que una situación amenazante previa ya no la afectaba.

Estos resultados son los últimos en mostrar que dormir es un estado especial en el cual pueden darse distintos aprendizajes. Y en este estudio se borraba una memoria atemorizante, una meta para tratamientos por desórdenes como fobias y el estrés postraumático.

Katherina Hauner y Jay Gottfried de Northwestern University enseñaron a 15 voluntarios dispuertos a sentir miedo por una combinación de un rostro y un olor. Veían una foto de la cara de un hombre y al mismo tiempo olían algo distintivo, como limón. Este combo se emparejaba de modo que los voluntarios aprendieron a esperar algo malo cuando veían un rostro particular u olían el olor asociado.

Luego tomaban una siesta. Cuando estaban en la etapa más profunda del sueño, les ponían la esencia asociada con el temor. Durante la siesta algunos participantes aprendieron que el olor era seguro. Sudaban menos (una medida de miedo) cuando la combinación rostro-olor aparecían tras la siesta. Cuando no se les suministraba la esencia durante la siesta el temor persistía al despertar y vivir la escena.

Todo esto se miró mediante escanografías cerebrales, notándose cambios en la actividad cerebral, por ejemplo al oler la esencia al dormir: había cambios en el hipocampo, centro de la memoria, y la amígdala, ligada a las emociones.

¿Puede ayudar esta técnica a pacientes? Pronto para decirlo, faltan más estudios, como ver si actúa en sueños más prolongados o cuánto dura esa borrada de recuerdos.

Demuestran el efecto Axe en pájaros

Un poco de desodorante aquí y, oh, bellas mujeres caerán rendidas a mis pies. Bueno: mujeres tal vez, sino pájaras, y tampoco pies, sino… a mis alas.

Científicos acaban de demostrar el efecto Axe en pájaros canoros.

Un investigador de Michigan State University reveló el proceso por el cual los machos llaman la atención mediante comunicación química, reveló en el último número de Behavioral Ecology.

Las esencias son usadas por muchos organismos con distintos fines, como atraer y evaluar parejas, pero esta es la primera vez, según un informe de prensa, que se demuestra que sucede entre pájaros canoros, dijo Danielle Whittaker, del Beacon Center for the Study of Evolution in Action.

Tal como en los comerciales: un hombre se baña en fragancia y hordas de chicas caen rendidas. Bueno, los machos de algunas aves usan la misma táctica al segregar su propia colonia de una glándula en la base de su cola. No solo atrae hembras, sino que tiene el efecto no buscado de llamar la atención de machos también.

“Es una clase de efecto Axe, en el que las hembras eran atraídas por la esencia y no parecía importarles de dónde provenía, si de su propia población o de otra, aún aunque miembros de esas poblaciones se comportan distinto”, dijo Whittaker. “Y pienso que los machos eran atraídos también en respuesta agresiva a la esencia de otro macho”.

Esta clase de aves canoras no han sido investigadas mucho por su sentido del olfato dado que poseen pequeños bulbos olfativos en relación con el tamaño del cerebro entre todas las aves. Pero recientemente investigadores descubrieron que poseen un alto número de receptores olfativos y han probado que son capaces de usar los olores para ayudarles a encontrar su camino.

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Qué bien me hueles

Sí, quizás juzgar a una persona por el tipo de colonia que usa, no sea malo después de todo…
Investigadores de Duke University, mediante el uso de equipos especializados para analizar cientos de compuestos químicos en la esencia de un lemur de cola anillada, halló que con ella los machos no solo anuncian su bienestar para ser padres, sino que dejan ver algo de su árbol familiar.
Christine Drea, profesora de Antropología Biológica y de Biología, confirmó que ahora se sabe que ese olor proporciona información de la calidad genética del portador. Esa esencia en el macho refleja su mezcla de genes y con cuáles animales está emparentado. “Es un indicador claro, honesto, que ambos sexos pueden reconocer”, dijo.
Los lemures, primos lejanos nuestros, que se separaron del árbol familiar antes de que los monos y grandes simios lo hicieran, tienen un lenguaje de esencias elaborado y complejo que solo en los últimos años ha sido descubierto por los humanos. Un lenguaje mucho más rico del que podemos imaginarnos, en palabras de Drea.
Todos utilizan esencias y por eso la diversidad de glándulas es sorprendente. Los machos de cola anillada poseen glándulas de esencias en los genitales, la espalda y las muñecas, cada una produciendo un olor diferente. Otras especies de lemures también las tienen en la cabeza, pecho y manos. Si se suman las señales de las heces y la orina, se tiene una gran cantidad de comunicación encriptada en la sociedad de los lemures.
Así, cierta esencia es útil para el reconocimiento familiar y evitar peleas, además evitaría el apareamiento con hembras de la familia. Claro que estas son, aún, suposiciones.
Las hembras de esta especie solo poseen unan glándula de esencias en el área genital, pero la esencia es más compleja que la de los machos. No solo advierte de su estado de fertilidad, sino de si está preñada y de cuán avanzada está la gestación.
Los machos poseen otra glándula en el escroto, con la que marcan territorio y demuestran su bienestar físico durante la temporada de apareamiento.
Un complejo mundo de olores que se comienza a develar y que, seguramente, pocos conocían.
Después de esto, ¿qué le dice el olor de su pareja?
Foto de un lemur de cola anillada, cortesía Duke University