Nuestra galaxia tiene una X metida

No es que alguien haya tachado nuestra Vía Láctea, sino que el centro tiene forma de X, de acuerdo con dos grupos de astrónomos que acaban de publicar un mapa tridimensional de las partes centrales de la galaxia. Las regiones internas tienen forma de cacahuete o X desde ciertos ángulos, una fisonomía detectada con los datos del estudio Vista de la ESO con el movimiento de cientos de estrellas en el bulbo central.

En esa regio´n se concentran unos 10.000.000 de estrellas, pero no se conocía bien su estructura.

A casi 27.000 años luz de distancia no resulta fácil ver de manera directa la zona central oscurecida por nubes de gas y polvo, por lo que se requiere mirar en infrarrojo y otras longitudes de onda.

Observaciones previas de otro estudio, 2MASS, sugería ya esa forma en X, pero ahora se logró determinar mejor.

Un grupo del Max Planck Institute identificó 22 millones de estrellas gigantes rojas cuyas propiedades bien conocidas permiten calcular la distancia. Con esa cuantiosa información se pudo construir un mapa tridimensional del bulbo, dijo Christopher Wegg.

Las simulaciones corroboraron que esa forma es característica de una galaxia espiral barrada que comenzó como un disco puro de estrellas.

El grupo chileno de Sergio Vásquez tomó otro camino comparando imágenes con 11 años de diferencia tomando el movimiento de más de 400 estrellas en tres dimensiones.

“Es la primera vez que un número tan grande de velocidades en tres dimensiones para estrellas individuales de ambos lados del bulbo se han obtenido”, dijo Vásquez.

En la ilustración se aprecia cómo luciría la Vía Láctea vista de canto, con el bulbo sobresaliendo insinuando cierta forma de X. Cortesía ESO

Mis 10 noticias científicas de la semana (7-13)

1. Pintado de azul

A 63 años luz, de hecho es uno de los que pasa delante de su estrella, más cercanos a la Tierra, se encuentra un planeta, el primero cuyo color es detectado. Se trata de HD 189733b, que reside cerca a su estrella. El color fue observado mediante espectrografía por el telescopio espacial Hubble. A diferencia de la Tierra, el azul no se debe a la existencia de océanos sino a una atmósfera nublada, cargada con partículas de silicatos. En el planeta soplan vientos de más de 7.000 kilómetros por hora y la temperatura supera los 1.000 grados centígrados. El planeta es un Júpiter caliente orbitando a solo 5 millones de kilómetros de su estrella madre.

2. Unas magas para abrir cerrojos

Un estudio presentado en el journal Plos One muestra la inteligencia de las cacatúas, lo cual no es un descubrimiento nuevo. Sí es novedad la forma como logran superar este tipo de obstáculos: abren de manera consecutiva varios cerrojos (5) para obtener alimento, a pesar de que en cada paso no reciben recompensa alguna. El experimento se hizo en la Universidad de Viena con las cacatúas Goffin, originarias de una isla en Indonesia.

3. Qué cola tengo yo

El Sistema Solar en el que vivimos tiene una cola en forma de trébol de cuatro hojas, revelaron mediciones efectuadas por el satélite Ibex (Interstellar Boundary Explorer) de la Nasa. El hallazgo fue publicado en el Astrophysical Journal. Las partículas de la cola y de la heliosfera (la región del espacio influenciada por nuestra estrella no brillan por lo que no se pueden detectar con un instrumento convencional. Ibex mide las colisiones de partículas en las fronteras del Sistema Solar.

4. Calor por todos lados

Si planea tener bebé sería mejor que lo encargase en el verano, pues nacen más sanos de acuerdo con un estudio aparecido en Proceedings of the National Academy of Sciences. No solo tendrá mejor peso sino que no nacerá en invierno, cuando las condiciones son menos favorables. Eso al menos para las regiones con estaciones.

5. Así nacen los monstruos

A 11.000 años luz fue captado el nacimiento de una enorme estrella que al final tendrá más de 100 veces la masa del Sol. Con los radiotelescopios Alma de la ESO en Chile se detectó el enorme embrión de estrella en el interior de una nube oscura, la nube oscura de Spitzer. Devora con avidez el material de polvo y gas que cae desde la nube. El material colapsará para formar el monstruo. Solo 1 de cada 1.000 estrellas en la Vía Láctea alcanza tal masa según el astrofísico Nicolás Peretto, del equipo investigador.

6. Los secretos de un lago del pasado

El lago Vostok en la Antártida es el cuarto más grande en volumen y el séptimo en profundidad del planeta, a más de 3.700 metros de profundidad, quedó atrapado hace 3 millones de años. Fue destapado por científicos rusos que extrajeron núcleos de hielo y agua con el fin de analizar la vida que se encontraba. En un estudio en Plos One, revelaron que los análisis presentaron muchísimas especies conocidas pero 3.507 nuevas. La reacción no se hizo esperar y distintos investigadores creen que pudo haber contaminación con los equipos usados.

7. Cómo nos cambia el tiempo

La puesta en escena de nuevos relojes atómicos de entramado óptico con una precisión casi impensable, podría llevar a que se redefiniera el concepto de qué es un segundo se informó esta semana. En los relojes atómicos actuales se exponen los átomos de cesio a una radiación de ondas para hacerlos oscilar, en los nuevos eso se logra con una luz láser. Los actuales pueden perder solo un segundo cada 138 millones de años, los nuevos son 3 veces más exactos según artículo en Nature Communications.

8. Anticuerpos autistas

Dos estudios publicados en Translational Psychiatry indican que un cuarto de los casos de autismo pueden deberse a los anticuerpos ‘anticerebro’ que pasan de la madre al feto, lo que podría conducir a un test sanguíneo que diga con exactitud si el feto viene con esa condición, proclama de la que algunos dudan. Con ese defecto nace 1 de cada 88 niños y es una condición que se adquiere en el útero. Los anticuerpos se unen a proteínas en el cerebro en 1 de cada 4 madres reveló el estudio, provocando aquel desenlace.

9. Nadie sabe para quién trabaja

El virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) puede ser usado para curar dos enfermedades hereditarias de acuerdo con estudio publicado en Science y realizado por Instituto para Terapia de Genes Teletón San Rafael en Italia. Se trata de la leucodistrofia metacromática y el síndrome Wiskott-Aldrich. En pruebas de varios años con 6 pacientes se mostró el beneficio que el nuevo tratamiento ofrece. La primera enfermedad es neurodegenerativa y la segunda hace a los portadores más proclives a enfermar de cáncer e infecciones.

10. Contaminación es peor que una guerra

Cada año más de 2,5 millones de personas mueren por efectos de la contaminación reveló un estudio en Environmental Research Letters. Cerca de 470.000 fallecen debido al aumento de los niveles de ozono superficial y 2,1 millones por efectos del material particulado PM 2,5. La contaminación se convierte en así en uno de los principales factores de salubridad pública que inciden en la mortalidad.

Planeta extrasolar posó para la foto

Imagen de la estrella, cortesía ESO

A unos 300 años luz de nosotros, en torno a la joven estrella HD 95086 reside un planeta 4 o 5 veces más grande que Júpiter. Y aunque hablar de planetas extrasolares no es nada novedoso hoy, resulta que es el planeta menos masivo observado de manera directa desde la Tierra y por fuera del Sistema Solar.

Hasta hoy, de los más de 860 exoplanetas solo una docena ha sido captada en imágenes directamente. Así, 9 años luego de que el telescopio VLT de ESO captaran la primera imagen de un planeta extrasolar alrededor de la enana marrón 2M1207 el mismo equipo logra captar el planeta más ligero de su tipo.

“Obtener imágenes directas de planetas conlleva un reto tecnológico extremo que requiere de los más avanzados instrumentos, ya sean basados en tierra o en el espacio”, afirma Julien Rameau (Instituto de Planetología y de Astrofísica de Grenoble, Francia), primer autor del artículo.

En observaciones iniciales, el planeta se ve como un punto débil, definido, cercano a la estrella HD 95086. Luego se vio que se movía con lentitud junto con la estrella a través del cielo, por lo que se deduce que el objeto, HD 95086 b, orbita alrededor de esta estrella. Su brillo revela que tiene una masa estimada de 4 o 5 veces la masa de Júpiter.

El planeta descubierto orbita a una distancia de unas 56 veces la distancia de la Tierra al Sol, o 2 veces la distancia entre el Sol y Neptuno. La estrella es un poco más masiva que el Sol y está rodeada por un disco de escombros. Estas propiedades permitieron a los astrónomos identificarlo como un candidato ideal para albergar jóvenes planetas masivos.

Al ser la estrella tan joven, de 10 a 17 millones de años, el planeta se habría formado en el interior del disco de gas y polvo que rodea la estrella.

“Su ubicación actual genera preguntas sobre su proceso de formación. O bien creció por la acumulación de rocas que forman el núcleo sólido y luego, lentamente, acumuló gas del entorno para formar la pesada atmósfera, o bien inició su formación a partir de un cúmulo de gas generado por inestabilidades gravitatorias en el disco”, explica Anne-Marie Lagrange, integrante del equipo.

El brillo da a HD 95086 b una temperatura superficial de unos 700 grados Celsius. Es lo suficientemente frío como para que en su atmósfera exista vapor de agua y, posiblemente, metano.

El estudio fue publicado en Astrophysicial Journal Letters.

Mi selección: 10 hechos científicos de la semana

1. Adiós a un servidor

El observatorio espacial Heschel, de la Agencia Espacial Europea, cerró sus ojos esta semana luego de 3 años de andar dedicado a observar el frío universo. Lanzado en mayo de 2009, el martes se agotó el refrigerante, 2.300 litros de helio líquido, que permitían mantener los instrumentos en el cero absoluto. La confirmación de su muerte, que estaba prevista, provino de la estación terrestre en Australia occidental, que comprobó un aumento exagerado en la temperatura de todos los equipos. En su vida hizo más de 35.000 observaciones durante más de 25.000 horas de valiosos datos científicos en 600 programas.

En la foto de ESA, el observatorio contra la región Vela C de formación estelar.

2. El extraño insecto que voló

Durante las primeras horas de una mañana el verano pasado en el laboratorio de robótica de Harvard, un insecto alzó vuelo. De la mitad del tamaño de un clip para papeles y con un peso menor a 1/10 de gramo, se elevó varios centímetros, se detuvo un momento, batió sus alas y se desplazó por el cuarto. El primer insecto-robot probado con éxito, cuyo logro apenas acaba de divulgar el estudiante Pakpong Chirattanamon. Fue culminación de más de una década de esfuerzos de diversos científicos. El reporte se publicó en Science.

3. Una molécula que nos envejece

La región del cerebro que controla el crecimiento, la reproducción y el metabolismo también inicia el proceso de envejecimiento según un estudio publicado en Nature, un hallazgo que podría conducir a tratamientos para enfermedades relacionadas con el envejecimiento, permitiendo quizás que las personas vivan más.

Dongsheng Cai, fisiólogo del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York y colegas rastrearon en el cerebro de ratones la actividad de NF-kB, una molécula que controla la transcripción de ADN y participa en la inflamación y la respuesta del cuerpo al estrés.

Encontraron que la molécula es más activa en el hipotálamo cuando el ratón se hace mayor.

Exámenes posteriores sugieren que esa actividad ayuda a determinar cuándo los ratones exhiben señales de envejecimiento.

4. Otro virus que brinca

Más de 126 casos confirmados en China y 26 muertes tiene a su cargo hoy el virus de la influencia aviar H7N9, cuya transmisión se ha dado de animal a humano aunque no se descarta que algún caso haya sido entre personas. Tampoco se tiene mucha claridad sobre el origen de la virulenta cepa que por ahora está confinada a ese país asiático pero que ha generado la alerta de la Organización Mundial de la Salud. Los rasgos genéticos del virus fueron puestos en internet por los científicos chinos para el estudio de la comunidad científica internacional.

5. Un mal regreso al pasado

Hace más de 3 millones de años que la Tierra no tenía las concentraciones de dióxido de carbono que exhibe hoy: casi 400 partes por millón de acuerdo con el Observatorio de Mauna Loa, una revelación conocida mientras en Bonn delegados de 160 países trataban de allanar el camino hacia un pacto que permita poner en cintura las emisiones de gases de invernadero. Al comienzo de la revolución industrial la concentración era de 280, lo que muestra la incidencia que hemos tenido los humanos en su crecimiento.

6. Anti, sí anti-materia, anti-gravedad

En un artículo en Nature Communications físicos de la Universidad de California en Berkeley y colegas del experimento Alfa en el CERN -Gran Colisionador de Partículas- reportaron la primera medición directa del efecto de la gravedad en la antimateria, específicamente en un antihidrógeno en caída libre. Aunque aún no es definitiva .la incertidumbre es 100 veces la medida esperada- el experimento el camino hacia una respuesta definitiva a la pregunta fundamental de si la materia cae hacia arriba o hacia abajo.

7. Choque esos dos

A la lista creciente de exoplanetas hay que sumarle otros dos hallados con el observatorio espacial Kepler, el espectrógrafo de alta precisión Harps-N del ESO y el espectrógrafo Sophie. Se trata de KOI-200 y del KOI-889-b. KOI: es Kepler Object of Interest. Ambos tienen cerca de la masa de Júpiter y órbitas excéntricas de menos de 10 días, residiendo muy cerca de sus estrellas. A la fecha se conocen 884 planetas extrasolares en 692 sistemas planetarios.

8. Si por acá llueve…

No es sencillo imaginarse un huracán 20 veces el tamaño de esos mortíferos que vemos en la temporada de huracanes en el Caribe. Bueno, la sonda Cassini que hace años transita por el sistema de Saturno encontró uno en el planeta de los anillos. Detectó un vórtice como esos asociados al tiempo dentro de un misterioso chorro con patrón hexagonal en el polo norte. Cuando Cassini llegó a Saturno en 2004 el invierno no dejaba ver, pero ahora, tras el equinoccio saturniano de 2009, hay más luz y pudo detectar la tormenta.

9. Esto se nos dañó

Un estudio publicado el viernes en Geophysical Resaerch Letters reveló cómo el calentamiento global con el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono cambiará los patrones climáticos y provocará más fenómenos extremos como sequías y precipitaciones. Por cada 0,5°C que aumente la temperatura la lluvia fuerte en el planeta aumentará 3,9% y la más ligera 1%, lo que no son buenas noticias.

10. Se deja ver 105 años después

Dicen que solo mató una persona en 1908 pero devastó más de 2.000 kilómetros cuadrados: el impacto de Tunguska en remota zona de Siberia, que se cree se debió a un meteorito pero que al no encontrarse restos algunos optaban por una explicación algo llamativa: el coletazo de un cometa. Dada la lejanía y las dificultades en las comunicaciones, como la convulsión sociopolítica en Rusia una comisión llegó al lugar varios lustros después. Ahora el jueves científicos anunciaron haber descubierto posibles fragmentos del meteorito. La publicación se hizo en MIT Technology Review y demandará estudios adicionales. ¿Principio del fin del misterio?

Makemake un planeta enano sin atmósfera

Planetas como los entienden los astrónomos tenemos 8, pero hay otra categoría bien llamativa: planetas enanos.

Más allá de Plutón hay varios que reciben atención, que viven en el cinturón de Kuiper. Uno es Makemake, en el que se acaba de hacer un descubrimiento: no tiene atmósfera.

Makemake es 2/3 el tamaño de Plutón y orbita más lejos que este pero menos lejos que Eris, el más masivo de los llamados planetas menores: se mueve a una distancia entre 38 y 53 unidades astrónomicas. Una unidad es la distancia Tierra-Sol, cerca de 150 millones de kilómetros.

Astrónomos esperaban que tuviera una atmósfera similar a la de Plutón, pero no, no tiene una atmósfera importante.

Loas astrónomos encabezados por José Luis Ortiz del Instituto de Astrofísica de Andalucía en España, usaron tres telescopios del Observatorio Austral Europeo en los Andes chilenos para observar al planeta cuando pasó frente a una lejana estrella.

Dada la distancia a la Tierra es difícil conocer muchos detalles de este planeta enano. Al pasar delante de la estrella se pudo precisar que carece de atmósfera. Makemake no tiene satélites

“Plutón, Eris y Makemake están entre los ejemplso más notables de cuerpos helados que viven lejos del Sol”, dijo Ortiz.

Este cuerpo, nombrado inicialmente como 2005 FY9 fue descubierto unos pocos días tras la pascua de 2005, recibiendo el sobrenombre de conejo de pascua (Easterbunny), pero en 2008 recibió su nombre oficial: Makemake, creador de la humanidad y dios de la fertilidad para los habitantes de la isla de Pascua.

Otros datos de Makemake son: su densidad es de 1,7 +- 0,3 gramos por centímetro cúbico, de lo que se deduce tiene forma oblonga, con ejes de 1.430 +- 9 kilómetros por 1.502 +- 45 kilómetros.

Dibujo de cómo debe verse el Sol desde Makemake, cortesía ESO.

Una mirada a la casa del monstruo

Una nueva mirada a la casa del monstruo se pudo dar con el Wide Field Imager del Observatorio Europeo en el Sur.

Se trata de Centaurus A, también conocida como NGC 5128, una galaxia elíptica muy peculiar con un supermasivo agujero negro en su corazón. A solo 12 millones de años luz de nosotros, emite la más poderosa emisión de radio conocida.

Se cree que su brillante núcleo, la poderosa emisión de ondas de radio y los chorros de materia son producidos por un agujero negro que posee una masa 100 millones de veces la de nuestro Sol. ¡Todo un monstruo!

La materia de las densas zonas centrales de la galaxia liberan grandes cantidades de energía que caen hacia el agujero negro.

En la imagen se aprecia la naturaleza elíptica de la galaxia, con una forma elongada de las partes externas más tenues. El resplandor que ocupa buena parte de la foto proviene de cientos de millones de estrellas frías y viejas. Pero a diferencia de la mayoría de las galaxias elípticas, la suave forma de Centaurus A es rota por una amplia banda de material que oscurece el centro galáctico.

Es una banda que alberga enormes cantidades de gas, polvo y estrellas jóvenes. Grupos de estas estrellas se aprecian hacia el lado superior derecho y hacia el borde inferior izquierdo de la banda junto con el resplandor rojizo de nubes de hidrógeno donde se forman estrellas.

Estos rasgos sugieren que Centaurus A es el resultado de la fusión de dos galaxias. La banda polvorienta es quizás el resto de una galaxia espiral en el proceso de ser destrozada por la fuerza gravitacional de la enorme galaxia elíptica.

Esta galaxia se encuentra en dirección a la sureña constelación del Centauro.

Foto cortesía ESO

Nuestra galaxia está inundada de planetas

A quienes creen en Ovnis la boca se les hace agua, pero también a los que ven más allá. En nuestra galaxia, la Vía Láctea, debe haber miles de millones de planetas rocosos, muchos habitables que giran alrededor de estrellas enanas rojas.

Eso sugiere un nuevo estudio. De esa clase de planetas sólo se ha descubierto un puñado, pues no son fáciles de detectar.

Pero en un sondeo de 102 estrellas enanas rojas, que son débiles, frías y menos masivas pero que viven más que el Sol, que se cree conforman hasta el 80% de los soles en la galaxia, astrónomos hallaron 9 planetas del tipo Supertierras, que pesan de 1 a 10 veces el nuestro. Dos de ellos se encuentran en la llamada zona habitable, aquella en donde las temperaturas permiten la existencia de agua en estado líquido.

Si se extrapolan los resultados, se puede inferir la existencia de decenas de millones de esa clase de planetas en la Vía Láctea y unos 100 deben estar en el vecindario del Sol.

“Nuestras observaciones significan que cerca del 40% de todas las enanas rojas tienen una Supertierra orbitando en la zona habitable”, expresó Xavier Bonfils, del Observatoire des Sciences de l’Univers de Grenoble en Francia

“Como las enanas rojas son tan comunes –hay alrededor de 160.000 millones de ellas en la Vía Láctea según dijo- esto nos conduce al sorprendente dato de que hay decenas de miles de millones de estos planetas solo en nuestra galaxia”.

Los dos planetas en zona habitable fueron descubiertos alrededor de las estrellas Gliese 581 y Gliese 667 C. Este último planeta es el segundo de tres mundos que hay en esa estrella y parece estar justo en la mitad de la zona habitable. Aunque tiene 4 veces la masa de la Tierra, puede ser considerado un mellizo.

Dibujo de cómo luciría una de las super Tierras, cortesía ESO-L. Calcada

Habría más de 100.000 millones de planetas

Tras seis años de búsqueda en los que se cartografiaron millones de estrellas en la Vía Láctea para calcular el número de exoplanetas permitió concluir que antes que escasos son comunes y debe haber al menos 100.000 millones.

En promedio cada estrella en la Vía Láctea tiene un planeta. Los métodos más usados para la detección sugerían que del 17 al 30 por ciento de las estrellas tipo Sol poseen un planeta. ¿Pero y con otros métodos?

Arnaud Cassan y colegas usaron la técnica de microlentes gravitacionales para sondear la existencia de planetas orbitando a entre 0,5 y 10 veces la distancia Tierra-Sol, hallando que alrededor de un 17% de las estrellas albergan planetas tipo Júpiter, un 52% poseen planetas tipo Neptuno y cerca del 62% de las estrellas poseen súper-Tierras.

La investigación apareció publicada en Nature y fue realizada por un equipo internacional de astrónomos, entre ellos 3 del equipo del Observatorio Europeo austral (ESO), que empleó la técnica de microlentes gravitacionales.

Hasta el momento, luego de 16 años de búsqueda, se han encontrado algo más de 700 planetas confirmados, habiéndose iniciado el estudio de los espectros y las atmósferas. Hay más de 1.000 en proceso de confirmación.

La técnica usada ha sido el tránsito y la atracción gravitacional, pero con la de microlentes gravitacionales se puede detectar un rango más amplio de masas y planetas más alejados de sus estrellas.

Para Arnaud Cassan (del Instituto de Astrofísica de París), “estos datos muestran que los planetas son más comunes que las estrellas en nuestra galaxia. También encontramos que los planetas más ligeros, como las súper-Tierras o los Neptunos fríos, deben ser más comunes que los planetas pesados.”

Con esa técnica se detectan exoplanetas por el modo en que el campo gravitacional de su estrella anfitriona, combinado con el de los posibles planetas, actúa como una lente, magnificando la luz de la estrella de fondo. Si la estrella que actúa como una lente tiene un planeta en su órbita, el planeta puede contribuir a la hora de detectar el efecto de iluminación de la estrella de fondo.

Las microlentes son herramientas poderosas, con el potencial de detectar exoplanetas que, de otra manera, podrían no haber sido descubiertos jamás. Pero, para utilizar la técnica de microlente y ver algo, se requiere de un alineamiento poco común entre una estrella de fondo y otra que haga de lente. Y, para detector un planeta durante el acontecimiento, también se necesita una coincidencia adicional de alineamiento de la órbita del propio planeta.

Pese a que, por todos estos motivos, sea una tarea difícil encontrar un planeta utilizando esta técnica de microlentes, los datos de estos seis años utilizados en los análisis permitieron la detección de tres exoplanetas: una súper-Tierra, y planetas con masas comparables a las de Neptuno y Júpiter.

Al detectar estos tres planetas, o los astrónomos fueron muy afortunados o, sencillamente, los planetas son tan abundantes en la Vía Láctea que era algo prácticamente inevitable.

Los astrónomos combinaron la información relacionada con estas tres detecciones positivas de exoplanetas con otras siete detecciones llevadas a cabo antes, así como con un número de no detecciones en los datos obtenidos durante seis años.

El cartografiado era sensible a la detección de planetas que estuvieran a una distancia de su estrella de entre 75 millones de kilómetros y 1.500 millones de kilómetros (en el Sistema Solar este rango incluye todos los planetas desde Venus a Saturno) y con rangos de masas que van de cinco veces la masa de la Tierra hasta diez veces la de Júpiter.

La combinación de los resultados sugiere firmemente que el porcentaje de planetas alrededor de estrellas es mayor que uno. Más que la excepción, son la norma.

“Antes creíamos que la Tierra podría ser única en nuestra galaxia. Pero ahora parece que, literalmente, hay miles de millones de planetas con masas similares a la de la Tierra orbitando estrellas en la Vía Láctea,” concluye Daniel Kubas, coautor de este artículo.

Nota: Una súper-Tierra tiene una masa de entre dos y diez veces la masa de la Tierra. Hasta ahora se ha publicado el hallazgo de doce planetas utilizando las microlentes con varias estrategias observacionales.

Fuente: ESO-Nature

Cortesía imagen: ESO

Chorro de gas cae en agujero negro

Astrónomos captaron un chorro de gas que cae hacia un lugar de donde no podrá salir, al menos con el conocimiento que tenemos hasta ahora: un agujero negro.

El chorro se dirige hacia el agujero en el centro de nuestra galaxia, Sagitario A, que pesa algo así como 4 millones de veces nuestro Sol y que se encuentra a 27.000 años luz de nosotros. Un agujero negro alrededor del cual toda la galaxia gira, incluso nuestro Sol, que tarda 230 millones de años en dar el giro completo.

Stefan Gillessen y Reinhard Genzel, del Max Planck Institute, mediante el Gran Telescopio de la ESO en Chile, observaron en infrarrojo el centro de la galaxia y descubrieron el chorro de gas, descartando que se trate de una estrella dado que esta aparecería más brillante a esa longitud de onda.

El hallazgo aparece publicado en Nature.

Dibujo del gas hacia el agujero negro cortesía ESO.

Plutón tiene un hermano: Eris

Donde el frío es eterno y el tiempo pasa sin que nadie lo note, astrónomos lograron medir con mayor precisión el tamaño de un planeta enano, Eris, situado hoy a 95 veces la distancia Sol-Tierra: 14.250.000.000 kilómetros.

El resultado: Eris es similar en tamaño a Plutón.

Fue en noviembre de 2010 cuando este cuerpo, habitante del Cinturón de Kuiper, pasó delante de una estrella tenue que le sirvió de fondo, un evento llamado ocultación, una manera poco común pero segura para medir el tamaño de un cuerpo lejano del Sistema Solar.

Desde 26 sitios alrededor del planeta se intentó observar la ocultación siguiendo el camino previsto de la sombra del planeta enano, pero sólo dos lo lograron, ambos en Chile y uno fue el Observatorio La Silla de la ESO. El otro fue San Pedro de Atacama.

Los telescopios registraron una caída repentina en el brillo cuando Eris bloqueó la luz de la lejana estrella.

La combinación de los datos reveló que Eris casi tiene forma esférica.

Este cuerpo fue encontrado en 2005. Su descubrimiento fue una de las razones que motivó una nueva clase de objetos llamados planetas enanos y la reclasificación de Plutón al pasar de planeta a planeta enano en 2006. Eris se halla hoy tres veces más lejos del Sol que Plutón.

Las primeras observaciones sugerían que Eris era quizás un 25% más grande que Plutón, con un diámetro estimado de 3.000 kilómetros.

La medición realizada en noviembre de 2010 determinó que en verdad su diámetro es de 2.326 kilómetros, con una precisión de 12 kilómetros, lo que sugiere que su tamaño se conoce con mayor precisión que el de Plutón, cuyo diámetro ha sido estimado entre 2.300 y 2.400 kilómetros.

En realidad el diámetro de este es más difícil de medir por la presencia de una atmósfera que hace que su borde sea imposible de detectar directamente por medio de ocultaciones. El movimiento del satélite Disnomia de Eris, según un comunicado de prensa de la ESO, se usó para estimar la masa del planeta enano: es 27% más pesado que Plutón. Y al efectuar la combinación con el diámetro se pudo obtener su densidad: es de 2,52 gramos por cm3.

Emmanuel Jehin, quien participó en el estudio, explicó que “esta densidad significa que Eris es probablemente un gran cuerpo rocoso cubierto por una capa relativamente delgada de hielo”.

Su superficie resultó muy reflectante, al punto de reflejar el 96% de la luz que le llega, o sea más brillante que la nieve fresca, siendo entonces uno de los cuerpos más reflectantes del Sistema Solar, junto con la luna Encelado de Saturno.

Quizás esa superficie está compuesta por hielo rico en nitrógeno mezclado con metano congelado, revistiendo la superficie con una capa de hielo delgada y reflectante de menos de un milímetro de espesor.

Ese hielo puede convertirse en gas a medida que Eris alcanza su punto más cercano al Sol, a una distancia de 5.700 millones de kilómetros.

En el dibujo cortesía de ESO se aprecia cómo debe lucir Eris con su luna Disnomia.