Las 10 noticias científicas de la semana (15-21)

1. Se los advertimos

En la última primavera una serie de devastadores tornados causaron estragos en Estados Unidos matando 35 personas. Más de 24 horas antes, unos pájaros pequeños, las reinitas alidoradas (Vermivora chrysoptera), volaron lejos, 1.500 kilómetros en 5 días, para alejarse de la tormenta que venía. Sí: sabían que venía y se fueron. El descubrimiento, realizado por accidente, fue publicado en Current Biology. Se fueron casi al tiempo mientras los meteorólogos anunciaban que las tormentas venían. ¿Tienen sensores? Investigadores creen que podrían escuchar el infrasonido que emiten los tornados. La foto es de Henry Streby y Gunnar Kramer.

2. Más viejos y más sanos

Por todo el planeta la gente está viviendo más que hace solo dos décadas mientras las tasas de muerte por enfermedades cardiovasculares e infecciosas se reduce, reveló un estudio en The Lancet. La expectativa global de vida para ambos sexos se incrementó de 65,3 años en 1990 a 71,5 en 2013, con mayores ganancias de las mujeres: 6,6 años frente a 5,8 para los hombres. Esto sugiere que a 2030 la expectativa de vida será 85,3 años para ellas y 78,1 para ellos. La enfermedad isquémica del corazón es la principal causa de muerte, seguida de los derrames.

3. Abrázame despacio y fuerte

Un estudio publicado en Psychological Science sugiere que los abrazos sirven para proteger del estrés y las infecciones. Los investigadores de Carnegie Mellon University demostraron así que el apoyo social fortalece las personas expuestas al virus de la gripe. Aquellos agripados que recibieron más abrazos tuvieron síntomas más benignos. También las personas con conflictos que eran abrazadas sentían menos estrés.

4. Señales marcianas

El robot Curiosity que recorre una región de Marte detectó un incremento de 10 veces en el metano del ambiente, originado por una fuente no conocida y que para algunos reabre la posibilidad de que hubiese habido vida o aún exista, algo poco probable dado el medio hostil del planeta rojo. El robot, al perforar la roca Cumberland y analizarla, encontró residuos de moléculas orgánicas. El estudio apareció en Science.

5. Tsunami espacial

La nave Voyager 1, lanzado en 1977, el aparato humano que más lejos ha llegado encontrándose hoy en el medio interestelar, está experimentando algo no pensado. Siempre se ha creído que el medio en el que navega es suave, tranquilo como una piscina, pero qué sorpresa: la nave detecta ondas de choque continuas reveló la Nasa. Un tsunami espacial provocado por las explosiones solares al encontrarse con el plasma del espacio interestelar.

6. Los perros van mal en matemáticas

Los perros no son buenos para contar. Esa cualidad, indispensable para muchos animales con el fin de evaluar si se enfrenten a un grupo rival, parece perdida. Un estudio publicado en Frontiers in Psychology muestra que se desempeñan mejor los lobos. La domesticación, dicen los investigadores, pudo afectar esa capacidad de la representación mental de las cantidades.

7. El poder de la mente

Les Baugh perdió sus dos brazos, desde el hombro, hace 40 años. Bueno, este hombre, gracias al trabajo del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins se convirtió en el primer amputado de ese tipo en usar y controlar simultáneamente dos brazos prostéticos, pero no solo eso: movió el sistema con solo pensarlo, realizando varias tareas. El anuncio lo hizo la universidad y muestra lo que ganarán en unos años personas con movimiento limitado.

8. Hombres en… embarazo

Cuando los hombres tienen un hijo, su nivel hormonal cambia. Un nuevo estudio en el American Journal of Human Biology revela que esos cambios se dan incluso antes de que nazca el bebé, unos cambios que podrían tener implicaciones para la conducta paterna. Se encontró que los hombres producen menos testosterona y estradiol. También podría deberse a cuestiones de la edad, revelaron los investigadores. Más estudios se necesitarán para conocer a qué se debe ese cambio.

9. Malo también sirve

Hace más de un año el telescopio espacial Kepler, cazador de planetas extrasolares, se averió. Se dijo que no podía volver a detectarlos pues requería mucha precisión y el daño lo impedía. Tras un reacomodo, se acaba de revelar que sigue trabajando: halló un nuevo exoplaneta, HIP 116454b, que tiene 2,5 veces el diámetro de la Tierra y su año solo dura 9 días de los nuestros, por lo que al estar tan cerca de su estrella sería un mundo muy caliente e inhóspito para la vida. El reporte lo hizo la Nasa.

10. La grasa que respiramos

Parece simple: ¿a dónde va la grasa de nuestro cuerpo cuando adelgazamos? No se quema como energía, tampoco como calor. No. Esa grasa sale… por el aire que respiramos, según un estudio publicado en el BMJ, un hallazgo que tiene implicaciones para el funcionamiento de nuestro metabolismo y también para los gases que van a la atmósfera: el dióxido de carbono que almacenan alimentos vegetales es liberado cuando enflaquecemos y respiramos esa grasa.

Nota: Al mermar la actividad científica, interrumpimos el resumen semanal por las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Reanudaremos el 18 de enero. Mil gracias a todos los que han segudio este resumen. Lo mejor para el año que viene.

Primera nave humana a punto de salir del Sistema Solar

Una nave está a punto de convertirse en el primer artefacto humano en salir del Sistema Solar.

Se trata de una nave que ha viajado durante los últimos 35 años hacia los confines del sistema en donde nuestro Sol es el rey.

Es la Voyager 1. Técnicos de la Nasa acaban de revelar que las señales de las última semanas sugieren que la sonda estaría a punto de abandonar el Sistema Solar para adentrarse en un medio inexplorado: el espacio interestelar, donde se encuentran también partículas provenientes de otras estrellas.

“Los últimos datos de Voyager 1 indican que estamos claramente en una región donde las cosas están cambiando con rapidez”, dijo Ed Stone, científico de la misión en el California Institute of Technology en Pasadena, California. “Es muy excitante: nos estamos aproximando a la frontera final del Sistema Solar”.

La frontera es el borde de la heliosfera, una gran burbuja magnética que rodea el Sol y los planetas. Es el propio campo magnético del Sol inflado a proporciones gargantuanas por el viento solar. Adentro reside el Sistema solar, nuestra casa; afuera está el espacio interestelar, donde nunca ha llegado máquina humana.

Una señal de la aproximación a la frontera es el número de rayos cósmicos que golpean la nave. Estos rayos son partículas de alta energía como protones y núcleos de helio acelerados a casi la velocidad de la luz por lejanas supernovas y agujeros negros.

La heliosfera protege al Sistema Solar de esas balas subatómicas, rechazándolas o disminuyendo la velocidad de muchas antes de que alcancen los planetas.

A medida que Voyager1 se aproxima a la frontera, el número de rayos se ha reducido.

“De febrero de 2009 a enero de 2012 había habido un incremento gradual de 25% en el número de rayos cósmicos que encontraba la sonda”, según Stone.

Más recientemente se ha producido un rápido escalamiento en esa parte del espectro de energía. Comenzando el 7 de mayo pasado, el número de rayos que llegaban a Voyager se incrementó 5% en una semana y 9% en un mes.

Tal aumento significa que Voyager 1 estaría a nada menos que 18.000 millones de kilómetros de la Tierra.

Cuando deje la heliosfera del todo, se esperan otros cambios: las partículas energéticas del Sol escasearán a medida que deje el Sistema Solar atrás. Y el campo magnético alrededor de la nave cambiará de dirección de uno proveniente del Sol a un magnetismo inexplorado del espacio interestelar.

Hasta ahora no ha sucedido ninguna de las dos cosas, pero el aumento de los rayos cósmicos sugiere que no estaría lejos.

La nave gemela, Voyager 2, deja el Sistema solar por otra ruta, pero se encuentra unos pocos miles de millones de kilómetros  más atrás.

Imagen cortesía Nasa

Detectan qué hay más allá del Sistema Solar

Lo que había entre estrella y estrella se intuía, pero no se había precisado. La Nasa anunció que el explorador Ibex (Interstellar Boundary Explorer), lanzado en 2008, entregó la visión más completa hasta ahora de lo que hay más allá del Sistema Solar, en el espacio interestelar, lo que ofrece pistas sobre cómo se formó y acerca de las fuerzas que lo moldean.

La sonda, que orbita la Tierra, observó cuatro tipos de átomos: hidrógeno, oxígeno, neón y helio. Son subproductos de estrellas viejas que se dispersaron por toda la galaxia para llenar el vasto espacio interestelar.

Ibex determinó la distribución de esos elementos fuera del Sistema Solar, partículas flotantes cargadas o neutrales que soplan a través de la galaxia, constituyendo lo que se llama viento interestelar.

“Ibex es una misión exploratoria pequeña construida con una inversión modesta”, dijo Barbara Giles, directora de la División de Heliofísica de la Nasa en Washington. pese a ello, los logros son importantes.

En unos reportes aparecidos en el Astrophysicis Journal, los científicos informaron del hallazgo de 74 átomos de oxígeno por cada 20 de neón en el viento interestelar. En nuestro propio Sistema Solar hay 111 átomos de oxígeno por 20 de neón.

“Nuestro Sistema Solar es diferente que el espacio justo afuera, lo que sugiere dos posibilidades: evolucionó en una parte de la galaxia más rica en oxígeno de la que ahora vivimos, o una gran cantidad de oxígeno vital para la vida está atrapado en los granos de polvo o hielo interestelar, incapaz de moverse libre por el espacio”, conceptuó David McComas, principal investigador del proyecto Ibex.

Foto cortesía Nasa