Un hongo es otra arma contra la malaria

Mata al menos 800.000 personas al año e infecta varios millones. La malaria es una enfermedad no vencida, en particular porque la sufren personas pobres de países menos desarrollados.

las estrategias para combatirla se han centrado en la muerte de los mosquitos Anopheles de una u otra manera: mediante fumigación directa o con la impregnación de insecticida en toldillos, entre otros métodos.

Pero infectarlos con el hongo transgénico Metarhizium anisopliae, enemigo natural del insecto, parece útil también al reducir su capacidad infecciosa.

En un estudio publicado en Science, científicos mostraron cómo modificaron el hongo que infecta a los mosquitos por contacto, para expresar moléculas que impiden la entrada de esporozoitos (células que produce el Plasmodium, parásito de la malaria para infectar otros huéspedes) a las glándulas salivales de los insectos, lo que reduce la cantidad que puede pasar a los humanos en una picadura, explicó una información en SciDev.Net.

Esos hongos redujeron hasta en un 98 por ciento el número de esporozoitos en dichas glándulas en comparación con los infectados por un hongo no modificado.

A los dos días de la infección, el 80 por ciento de los mosquitos no transmitía ya la malaria, contra 14 por ciento de aquellos que no tenían el hongo y 32 por ciento de los infectados con un M. anisopliae no modificado.

Esta modalidad no sería más cara que los insecticidas químicos actuales, dijo Raymond St. Leger, uno de los autores del estudio de la Universidad de Maryland, Estados Unidos, citado por SciDev.Net. Los hongos podrían utilizarse en interiores o al aire libre como un insecticida de contacto, aunque no eliminarían ni reducirían la expectativa de vida de los mosquitos.

Imagen del mosco con el hongo modificado.