Así se forman los recuerdos

Parece sencillo pero no lo es. Porqué recordamos, porqué olvidamos. Asunto de todos los días. Mediante un rayo de luz científicos desactivaron y reactivaron una memoria en ratones modificados genéticamente, la primera evidencia de causa y efecto de que las conexiones fuertes entre neuronas son la base de la memoria.

“Nuestros resultados se añaden al conjunto de evidencias de que el cerebro representa un recuerdo formando ensamblajes de neuronas con conexiones fortalecidas o sinapsis”, explicó Roberto Malinow M.D., Ph.D.,de la Universidad de California en San Diego. “Es más, los hallazgos sugieren que debilitando la sinapsis probablemente desarregla ese ensamblaje neuronal para desactivar una memoria”.

El estudio apareció en Nature y se fundamentó en el uso de tecnología óptica-genética de punta.

“Más allá de aplicaciones potenciales en problemas de deficiencia en la memoria, como la demencia, este mejoramiento en el conocimiento de cómo funciona la memoria puede entregar pistas para tomar el control de recuerdos descontrolados en enfermedades mentales como el estrés postraumático”, dijo Thomas Insel, director del NIMH.

Los neurocientíficos habían sospechado durante mucho tiempo que las conexiones fuertes entre las neuronas, denominadas potenciaciones de largo plazo, eran la base de la formación de recuerdos pero la prueba había sido esquiva. Hasta ahora.

El grupo de Malinow lo demostró detectando las PLP cuando formaban una memoria, removiéndola con un proceso conocido como reversa PLP y luego volviéndola a traer vía PLP, todo mediante la modificación de la fortaleza de la sinapsis en un circuito de la memoria.

Mis 10 noticias científicas de la semana (22-28)

1. Qué montonera

A solo 4 años luz de nosotros se encuentra la estrella más cercana, Próxima centauri. Bueno, en ese espacio cabría la galaxia que con más de 10.000 soles fue detectada por astrónomos de la Universidad de Michigan. Se encuentra a solo 54 millones de años luz de la Tierra y dentro de sus características está que cerca de la mitad de su masa se encuentra en un radio de solo 80 años luz, lo que establece una densidad estelar 15.000 veces mayor que la existente en nuestro vecindario en la Vía Láctea.

2. El ritmo lento de la cafeína

Un estudio publicado en Plos One en ratones sugiere que cuando a ratas jóvenes se les suministraba cafeína el desarrollo cerebral se hace lento, una voz de alerta dado que el consumo de ese compuesto ha aumentado más del 70 por ciento en los últimos 30 años según los autores, que advirtieron que la dosis dada equivalía a 3 o 4 tazas de café en personas. Más leña para el debate.

3. Esta sí que es una buena siesta

Un estudio presentado en Nature Neuroscience mostró que una siesta aromatizada puede borrar recuerdos traumáticos. Mientras dormían, voluntarios sometidos a escenas de terror asociadas con un olor, fueron expuestos a este y al despertar sentían menos miedo. Al medirse la actividad cerebral también había cambios. Una esperanza para tratar desórdenes como el estrés postraumático.

4. Chorros de sudor

El primer capítulo del quinto reporte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático reiteró que el calentamiento del planeta se mantiene a la vez que las concentraciones en la atmósfera de gases de invernadero alcanzan niveles no vistos en los últimos 800.000 años. Al ritmo actual de emisiones en 2040 se copará la capacidad del planeta a fin de que la temperatura no aumente más de 2 grados con respecto a la era preindustrial.

5. A cogerlo de la cola

El cometa ISON pasará por Marte el lunes próximo y será la ocasión para iniciar en firme el seguimiento que anuncian organizaciones entes astronómicas. Esta semana se reveló que puede ser visto ahora con telescopios antes del amanecer y que la vista continuará durante las próximas semanas. Pese a distintos informes, aún no se sabe si tendrá tanto brillo como para ser observado a simple vista si sobrevive a su encuentro con el Sol a fines de noviembre.

6. Comer o no comer

Al alterar las conexiones entre neuronas en el interior del cerebro, científicos hicieron que ratones llenos se mantuvieran comiendo mientras que ratones hambrientos rechazaban el alimento. Así, al identificar los grupos precisos de células que provocan hambre y otros que los cortan, se puede clarificar la intrincada red que controla en el cerebro la alimentación, de acuerdo con el estudio aparecido en Science.

7. La Luna es un imán

Se ha sabido que la Luna afecta algunos ritmos biológicos y ahora un estudio sugiere que controla la cadencia de al menos dos relojes biológicos: uno activado por las mareas y otro por la luz lunar. Los efectos fueron descubiertos en criaturas marinas de acuerdo con el estudio publicado en Cell Reports. Estos relojes trabajan de manera independiente del reloj circadiano, que sincroniza los ritmos diarios con el Sol. Lunáticos.

8. Los microbios os delatarán

El microbioma de los cadáveres podría ayudar a los detectives a determinar cuándo murió una persona reportaron científicos en eLife. En un estudio lograron cerrar la ventana de fallecimiento de ratones a solo 3 días gracias al análisis de los microbios presentes sobre y dentro del cuerpo, logrado mediante la secuenciación del ADN.

9. Marcianos mojados

Aunque un estudio dijo la semana pasada que no hay metano hoy en la atmósfera marciana como para sospechar la existencia de vida, un nuevo artículo en Science acaba de revelar que en la primera muestra de suelo analizada por el robot Curiosity se encontró un porcentaje de agua. Es un 2%, lo que se considera una cantidad alta. La muestra emitió dióxido de carbono, oxígeno y compuestas azufrados al ser calentada.

10. Qué luz tan extraña

Científicos del MIT y Harvard lograron juntar fotones para formar moléculas, un estado de la materia que hasta ahora había solo había sido expuesto por la teoría. El artículo publicado en Nature indica que el descubrimiento va contra el conocimiento tenido por mucho tiempo sobre la naturaleza de la luz. Los fotones han sido descritos como partículas sin masa que no interactúan entre sí. Lo que se hizo fue crear un medio para que interactuaran, dijo Mikhail Lukin, uno de los autores.

Una siesta con esencias borra recuerdos horrendos

Si quiere olvidar un mal momento, un recuerdo aterrador, pues tome una siesta. Eso a la luz de un estudio publicado en Nature Neuroscience: en una rápida siesta , la gente aprendía que una situación amenazante previa ya no la afectaba.

Estos resultados son los últimos en mostrar que dormir es un estado especial en el cual pueden darse distintos aprendizajes. Y en este estudio se borraba una memoria atemorizante, una meta para tratamientos por desórdenes como fobias y el estrés postraumático.

Katherina Hauner y Jay Gottfried de Northwestern University enseñaron a 15 voluntarios dispuertos a sentir miedo por una combinación de un rostro y un olor. Veían una foto de la cara de un hombre y al mismo tiempo olían algo distintivo, como limón. Este combo se emparejaba de modo que los voluntarios aprendieron a esperar algo malo cuando veían un rostro particular u olían el olor asociado.

Luego tomaban una siesta. Cuando estaban en la etapa más profunda del sueño, les ponían la esencia asociada con el temor. Durante la siesta algunos participantes aprendieron que el olor era seguro. Sudaban menos (una medida de miedo) cuando la combinación rostro-olor aparecían tras la siesta. Cuando no se les suministraba la esencia durante la siesta el temor persistía al despertar y vivir la escena.

Todo esto se miró mediante escanografías cerebrales, notándose cambios en la actividad cerebral, por ejemplo al oler la esencia al dormir: había cambios en el hipocampo, centro de la memoria, y la amígdala, ligada a las emociones.

¿Puede ayudar esta técnica a pacientes? Pronto para decirlo, faltan más estudios, como ver si actúa en sueños más prolongados o cuánto dura esa borrada de recuerdos.