Mascar chicle aumenta el rendimiento

Él lo hace, tú lo haces, todos lo hacemos. Mascar chicle parece un hábito algo ridículo, pero se acá y se hacía en Grecia, donde los antiguos griegos mascaban la resina de un árbol para endulzar el aliento. (¿Será que Sócrates filosofaba mascando chicle?)

Estudios se han hecho sobre el tema en distintos momentos. Pareciera que existe un poderoso y muy racional motivo para mascar la goma: acrecienta el desempeño mental sin efectos colaterales.

Jonah Lehrer trae en Wired un recuento de las conclusiones obtenidas por algunas de las investigaciones.

El último trabajo proviene de investigadores de St. Lawrence University. Un experimento con 159 estudiantes les exigía cumplir algunas tareas. La mitad comía chicle, la mitad de ellos dulce la otra libre de azúcar. En 5 de 6 tests, los que mascaban goma tuvieron mejor desempeño. El azúcar no tuvo efecto alguno.

Ahora: la ventaja solo duró 20 minutos. Tras ese lapso, el rendimiento se emparejó. ¿Por qué?

O sea: si usted tiene que presentar una prueba en la universidad, guarde la goma de mascar para la parte más dura, sobre todo las preguntas más difíciles. Recuerde que el efecto es corto.

Hace varias semanas, científicos de Coventry University detectaron que quienes mascaban chicles de menta tenían menor sensación de sueño y también estaban menos exhaustos según el test pupilográfico. Cuando mascamos chicle ganamos en atención y alerta.

En otro estudio de Cardiff University con 133 voluntarios, algunos comienzo chicle otros no, se encontró que quienes lo mascaban tenían tiempos de reacción más cortos y parecían tener mejor humor. En pruebas de estrés tenían más nivel de cortisol y mayor frecuencia cardiaca. La respuesta era mejor.

Cuando Dios me deja hacer trampas

Si Dios castiga o si Dios es permisivo, he ahí la diferencia. La diferencia en materia de trampas.

La idea que se tenga de Dios influye en cuán honesta es una persona, se desprende de un estudio en el Journal for the Psychology of Religion.

Parece que creer en Dios no detiene a un estudiante de hacer trampa, a menos que crea que ese Dios castiga. Eso revela el estudio conducido por Azim F. Shariff, de la Universidad de Oregon, y Ara Norenzayan de la Universidad de British Columbia.

Los investigadores encontraron que cuando los estudiantes creían en un Dios que perdona y olvida eran más dados a hacer trampa en un examen.

El estudio forma parte de una serie destinada a entender el desarrollo cultural en cuanto a la religión como alentadora –o incluso obligante- de la conducta moral.

“En conjunto, nuestros hallazgos demuestran, al menos de manera preliminar, que las creencias religiosas tienen efecto en la conducta moral y que más que si se cree en un Dios importa es en qué clase de Dios se cree”, dijo Shariff.

En el estudio no hubo diferencias al hacer trampa entre quienes no creían en Dios y entre quienes sí, pero sí las hubo con quienes creían en un Dios castigador.

Campeones en tomar café

Café. Esa antigua costumbre ligada a la alimentación, las buenas conversaciones, los ratos en familia y… la vigilia.

Estudiantes que lo toman para resistir noches en vela acompañados de libros y cuadernos, médicos para pasar sus ajetreadas jornadas, vigilantes para no caer en los brazos de Morfeo…

Café. La bebida. ¿Quiénes son los campeones en beberlo?

Aunque los datos son de Estados Unidos, pueden proporcionar una idea de lo que sucede en otros lados.

Las enfermeras y los médicos, en ese orden son los que más toman café. En ese país, le siguen los trabajadores de hoteles, los diseñadotes y arquitectos, los representantes de ventas y los preparadores de alimentos.

No aparecen piensa uno con relación a nuestro medio, vigilantes, periodistas, estudiantes y otras personas que deben pasar largas horas trabajando, a veces hasta el amanecer.

Un dato de la encuesta de Harris Interactive, creería uno que sí podría aplicarse a nuestro medio:

Los investigadores encontraron que el 43 por ciento de los bebedores de café dicen que son menos productivos si no lo toman en el trabajo. Y un tercio dice que lo necesitan durante el día.

¿Cómo podría explicarse esta situación? La fuerza laboral de hoy trabaja muchas horas y tiene cargas pesadas, indica Richard Castellini, de CareerBuilder, que ordenó el estudio.

“La encuesta muestra que tener una adición de energía en la mañana y a lo largo de la jornada, puede mejorar los niveles de productividad”.

Aunque algunos cuestionan los beneficios del café, distintos estudios no han encontrado a la fecha evidencias claras de sus perjuicios.

Por ejemplo, un estudio de Tony Chou y Neal Benowitz en Comparative Biochemestry and Physiology, concluyó que no existía evidencia, al revisar la literatura existente, de que el café y la cafeína incrementen el riesgo de infarto, muerte repentina ni de arritmia.

¡Alce esa taza de café!