El agua está quedando atrapada en tierra

Lluvia sobre tierra firme. Cortesía US National Park Service

La Tierra está atrapando agua. Lo que parece algo sin sentido no lo es al considerar un nuevo estudio publicado en Science.

A la vez que se derriten los glaciares y se producen cambios en el clima y el tiempo, en la última década la superficie terrestre absorbió 3.200 millones de agua adicional en sus suelos, bien en lagos o en acuíferos subterráneos.

Esto, según el estudio de científicos de la Nasa publicado en Science, significa una disminución del 20% en el aumento del nivel del mar debido al calentamiento global.

Las ganancias se dieron por todo el planeta, pero sumadas equivaldrían al volumen del lago Hurón, el séptimo lago más grande.

Cada año una gran cantidad de agua se evapora del océano, cae en tierra luego como lluvia o nieve y regresa al océano por las corrientes de agua como ríos. Es el ciclo hidrológico global. Los científicos querían ver si pequeños cambios en ese ciclo producirían alteraciones temporales en la tasa de aumento del nivel del mar.

Ahora saben cuánto lo afecta gracias a los satélites mellizos Grace capaces de cuantificar la tendencia. Los científicos, dada la alta precisión de los dos, pueden medir cambios en el jalón gravitacional derivado del agua moviéndose a lo largo de la superficie.

El análisis cuidadoso de esa información permitió a los investigadores medir el cambio en el almacenamiento de agua en tierra.

¿Increíble, no?

¿Cuánta agua hay en el mar?

Lógico: qué cantidad de agua la que albergan. Nadie lo duda. Se enseña en la escuela elemental. Pero, ¿cuánta agua contienen los océanos del planeta?
Científicos de la Universidad de Bonn y del German Research Centre for Geosciences y el Alfred-Wegener Institute for Polar and Marine Sciences acaban de calcular la cantidad de agua que contiene. ¿La Respuesta? Una cifra casi innombrable: tres cuatrillones de kilogramos. Un cuatrillón es un 1 seguido de 24 ceros.
Los investigadores analizaron las fluctuaciones en la distribución espacial de las masas de agua y, obvio, para sus cálculos consideraron la altura del mar y la topografía del lecho marino. Y también la temperatura y la sal.
Cuando las aguas se calientan, se expanden, así el agua tibia pesa menos que la misma cantidad de agua fría.
Los científicos determinaron además fluctuaciones estacionales de las aguas, arrojando una variación en el nivel de 7 a 8 milímetros, efecto producido por la precipitación y evaporación y el almacenamiento de agua como nieve, así como por el derretimiento de los glaciares y masas de hielo en Groenlandia y en la Antártica.