Cuando me volví coraza

Tortugas: ¿se ha preguntado alguna vez al observar las tortugas, cómo es que surgió su caparazón? Un fósil, el más antiguo hallado de una tortuga, viene a resolver el misterio.
De hace 220 millones de años, se encontraron restos de Odontochelys semitestacea (tortuga medioacorazada con dientes es la traducción), que quizás vivió en el agua y no en tierra. Fue hallada en China.
Oivlier Rieppel, del departamento de Geología del Museo del Campo en Canadá y colegas chinos, analizaron los restos encontrando evidencias que apoyan la noción de que las corazas son extensiones óseas de los huesos vertebrales y las costillas que se expandieron y crecieron juntos para formar una cubierta protectora.
En el reporte presentado en Nature, los científicos que el fósil es una tortuga con coraza incompleta. La coraza es una innovación evolutiva y es difícil aber cómo evolucionó sin un ejemplar intermedio. El fósil más antiguo que se tenía hasta ahora de tortuga era de Proganocelys, hallada en Alemania, el que tenía ya una coraza completa.
Algunos reptiles contemporáneos como los cocodrilos poseen una piel con platos óseos, lo que se observa en criaturas antiguas como los dinosaurios. Algunos científicos teorizan que las corazas de las tortugas comenzaron como platos óseos de la piel, llamados osteodermos, que eventualmente se fusionaron para formar una sola concha.

Cuando fuimos hermafroditas

Hermafrodfitas. Eso éramos. Un estudio de la Universidad de Pittsburgh publicado en Heredity mostró finalmente evidencias de las primeras etapas de la evolución de los sexos, una teoría que sostiene que hembras y machos evolucionaron a partir de ancestros hermafroditas. ¿Cómo pudo ser?
Esas etapas no son entendidas del todo porque la mayoría de las especies animales se desarrollaron en dos sexos hace tanto tiempo que es difícil observar la transición. Pero…
Tia-Lynn Ashman, ecólogo evolucionista de plantas, logró documentar una temprana evolución en dos sexos separados en una especie de fresa salvaje aún en plena transición del hermafroditismo.
Los hallazgos aplican también para los animales, mediante la teoría unificada y es la primera evidencia que apoya la teoría del establecimiento de sexos separados a partir de una mutación en genes hermafroditas que derivó en cromosomas sexuales macho y hembra.
Con la habilidad de procrear y dejar de lado los defectos innatos de los hermafroditas, los sexos separados florecieron.
“Es un examen importante de la teoría de las etapas tempranas de la evolución de los cromosomas sexuales y parte del proceso de entender lo que somos hoy”, explicó la investigadora.
La evolución en las plantas se puede ver dado que esta es más reciente.

Enfermedades restringen sexo casual

Las enfermedades restringen el sexo ocasional o casual. Un estudio demuestra que el riesgo de enfermedad está relacionado con el nivel de interés en ese tipo de encuentros sexuales. En países con alto riesgo de contraer sida, la gente es más cautelosa sobre una relación sexual corta. Pero si es alta la tasa de enfermedades no sexuales, las mujeres en realidad se interesan más en relaciones sexuales no comprometedoras.
Nigel Barber, autor del estudio publicado en Evolutionary Psychology, explica este patrón paradójico mediante la teoría evolutiva. En los países donde el impacto de enfermedades no sexuales es alto, las mujeres se pueden beneficiar de aventuras sexuales por medio de los genes que las parejas pueden proporcionarles a la cría mutua. Genes de alta calidad de esos hombres, podrían proveer a los hijos una resistencia valiosa contra las enfermedades.
Barber halló, además, que las mujeres en países más ricos están más interesadas en sexo por propia cuenta, pero los hombres lo están menos comparados con los de países menos ricos.
Además: el riesgo de embarazo en adolescentes y la residencia en países de alta densidad poblacional disminuyen el interés en el sexo casual.

Alguien gana con la mutilación sexual

La mutilación genital es practicada por diversos pueblos. Es un método inseguro que crea toda suerte de problemas, hasta infecciones severas.
Dentro de esa práctica se incluye la circuncisión, también la subincisión en la que se hacen cortes en la base del pene, lo que conduce a que la eyaculación se presente por allí y no por la punta del pene. Y en algunas culturas africanas y micronesias, uno de los testículos es aplastado.
¿A qué obedecen estas prácticas? Según Christopher }Wilson, de Cornell University, existe una explicación evolutiva: son una forma de reducir las posibilidades de que un joven embarace la hembra de un adulto.
La teoría de la competencia del esperma predice que los machos desarrollarán formas para asegurar que su esperma y no el de otro, fertilice el óvulo de la hembra.
En ciertas clases de mutilación, las ventajas de la competencia por el esperma son obvias. Los jóvenes mutilados sexualmente obtienen ventajas sociales de los adultos. Pero, ¿no sufrieron los mayores las mismas prácticas? Es cierto, pero si uno quiere embarazar a su mujer, debe reducir las chances de que un joven sea el padre. El adulto, a través de la repetición podrá lograr el embarazo, al joven mutilado, con escasas oportunidades, le será más difícil.
Un hecho adicional soporta la hipótesis de Wilson: entre las sociedades polígamas, es más frecuente la mutilación: el 48 por ciento la practica. En las monógamas solo el 14 por ciento.

¿Careasustado? ¡Mucho mejor!

Difícil que uno se detenga a pensar ciertos asuntos. Pero, viéndolo bien, uno sí se ha mirado en el espejo y cambiado la expresión del rostro.
¿Se crean al azar expresiones faciales como la de temor y de disgusto? Qué pregunta. Pues bien, un estudio aparecido esta semana en Nature Neurosciences entrega evidencias para la afirmación, hecha por vez primera por Charles Darwin, de que tales expresiones no evolucionaron gracias al destino. Sirven, por el contrario, para modificar la experiencia sensorial.
Veamos. Joshua Susskind y colegas, encontraron que cuando la gente pone una expresión de temor, tiene mayor ángulo de visión, un movimiento más rápido de los ojos y un aumento del volumen nasal y la velocidad del aire al respirar. Interesante.
Con esa expresión, se identifican además objetivos o puntos que están más alejados.
Las expresiones de disgusto, opuestas al temor, producen los resultados contrarios, con un menor ángulo de visión y un volumen nasal más reducido.
Conclusión: parecería que el temor funciona para incentivar la percepción de información externa, que se reduce con el disgusto.
No mire feo. ¿Será que sí? La foto corresponde a un montaje.

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