¿Pueden los genes predecir el éxito?

Foto Pixabay

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¿Pueden estar el éxito en los negocios y en la vida profesional ligados a los genes?

La respuesta, para un estudio aparecido en Psychological Science es… ¡sí!

De acuerdo con la investigación, que se basó en el seguimiento de 1.000 personas durante 4 décadas, algunas características psicológicas vinculan los genes con la movilidad social hacia arriba. Según eso, varios factores psicológicos desempeñan un rol en vincular el perfil genético con varios resultados importantes en la vida, como el logro profesional, la seguridad financiera, la movilidad geográfica y la movilidad social hacia arriba.

El estudio de Daniel W. Belsky de Duke University School of Medicine, se apoyó en estudios previos que muestran un continuo genético que predice el logro educativo de una persona.

En este, se examinaron millones de variantes genéticas de más de 100.000 personas para hallar que esas variantes podían ser reunidas en un marcador poligenético que se relacionaba con el logro educativo. Aquellos con un marcador sobre 0 eran más dados a completar más años de educación.

En el nuevo estudio se encontró que los vínculos genéticos con el resultado educativo también predecían logros más allá.

Se halló que era más probable que aquellos con más altos marcadores poligenéticos dejaran su hogar en busca de oportunidades profesionales, construían carreras más exitosas, manejaban mejor el dinero y tenían parejas con niveles de educación e ingresos más altos.

También se encontró que esos marcadores más altos se asociaban con la movilidad social, los niños con marcadores poligenéticos mayores tendrían a tener más éxito socioeconómico así provinieran de familias relativamente pobres.

No se encontró una relación entre esos marcadores altos y la salud física.

Pero en general los investigadores advirtieron que el aporte genético al éxito personal es de todas maneras pequeño.

Qué pasa cuando los hombres compiten por una mujer

Un asunto de pura… testosterona. Sí, la competencia entre machos humanos por una hembra tiene mucho que ver con esa hormona y con los cambios producidos durante esa competencia.

Diversos estudios, durante muchos años, han propuesto que la testosterona influencia la competición entre hombres que buscan atraer una mujer. Y ahora un estudio de Wayne State University da una visión más clara de los vínculos entre testosterona y la conducta humana de apareamiento, y de cómo esa hormona está asociada con la dominancia y el éxito competitivo cuando los hombres se disputan la atención de una mujer atractiva.

El estudio incluyó parejas de hombres en una competencia grabada en video durante siete minutos por la atención de una joven atractiva no graduada.

Los niveles de testosterona previos a la competencia estaban positivamente asociados con la conducta de dominancia de ellos en la competencia, incluyendo cuán asertivos eran y cuánto controlaban la conversación y con cuánto la mujer indicaba que sintonizaba con cada uno de ellos.

Richard Slatcher, profesor de Psicología en esa universidad, indicó que los efectos de la testosterona en las conductas dominantes eran especialmente pronunciadas en los hombres que reportaron que tenían una mayor necesidad de dominancia social.

En su estudio publicado en Social Psychological and Personality Science, esos hombres mostraron una fuerte asociación entre su testosterona y las conductas dominantes y, lo que fue más sorprendente, una asociación negativa fuerte entre su propia testosterona y las conductas de dominancia de su oponente.

En otras palabras: los hombres con alta testosterona y que reportaron una alta necesidad de dominancia social parecían ser capaces en parte de suprimir la capacidad de su rival de atraer potenciales parejas. Sin embargo, cuando los hombres reportaron baja necesidad de dominio social, no hubo asociación entre la testosterona y la conducta de dominancia, ni de la propia ni de la del rival.

“Hallamos que los niveles de testosterona influenciaban la conducta de dominancia durante la competencia”.

Libros, películas y la televisión retratan a menudo a los hombres que son seguros y muy posesivos con las mujeres, como portadores de altos niveles de testosterona. “Nuestros resultados sugieren que hay cierta verdad en ese estereotipo: la testosterona circulando naturalmente de veras está asociada con el comportamiento de los hombres cuando intentan llamar la atención de las mujeres”.

Aunque diversos estudios en animales han demostrado que la testosterona está asociada con la dominancia cuando los machos compiten por hembras, ninguno hasta ahora, dijeron los investigadores, había demostrado esa asociación en humanos.

En los humanos, opinó Slatcher, “los motivos conscientes pueden afectar cómo una hormona como la testosterona moldea la conducta. Nuestros estudios indican que esa hormona está asociada con el comportamiento dominante y el éxito cuando hombres compiten por la atención de una mujer atractiva, en particular cuando tienen también un fuerte deseo consciente de dominancia”.

Si mamá ayuda me va mejor apareándome

Las personas exitosas pueden ser vistas como más sexy, algo que se aplica también a otros animales.
Mientras más alto en la escala de la jerarquía social esté un bonobo, mayor su éxito en el apareamiento con una hembra. Eso acaban de descubrir científicos encabezados por Gottfried Omán, del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology.
Pero aún los machos que no están en altas posiciones en el grupo tienen una manera de impresionar las hembras: con su mamá.
¿Cómo es eso? Los científicos reportaron en el estudio, se cree que por primera vez, el apoyo materno a sus hijos para que ganen acceso a una hembra en calor.
Martin Surbeck descubrió que la presencia de las mamás alienta el éxito reproductivo de sus hijos, con lo que se logra que el apareamiento sea más distribuido entre los machos.
Como los machos bonobo permanecen en su grupo natal y las hembras adultas tienen la capacidad para intervenir en conflictos de machos, el respaldo materno se extiende a la edad adulta y potencialmente afecta el éxito en la reproducción, de acuerdo con el artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B.
El éxito en el apareamiento está a menudo relacionado con la diferencia de rangos. Los machos que son incapaces de monopolizar solos el calor de una hembra, se involucran en coaliciones con otros miembros del grupo para mantener fuera de esas hembras a los adultos de mayor rango, con lo que tienen mayor probabilidad de reproducirse.
Estudios con chimpancés y delfines sugieren que las coaliciones son independientes del parentesco. La información de especies en las que las hembras permanecen en su grupo natal, de otro lado, muestra la importancia del apoyo filial, en especial de las madres, en el éxito reproductivo de sus hijas. Por eso se esperaría lo mismo en especies donde los machos permanecen en su grupo natal, como los bonobos.
En el estudio con 9 machos en una población salvaje, los científicos hallaron una relación directa dominancia y apareamiento. Aparte del rango, la presencia de las madres alentaba de verdad el éxito de sus hijos y reducía la proporción de apareamientos por el macho de más alto rango.
Foto cortesía Caroline Deimel, Lui Kotale Bonobo Project

Esa testosterona y el éxito sexual

La testosterona es una hormona masculina que… está ligada al éxito en el apareamiento de los hombres.
Así, los machos que monógamos tienen menos testosterona que aquellos con múltiples compañeras.
Esto sugiere, según un artículo de Marianne Peters y Colegas en Animal Behaviour, que los machos con altos niveles de testosterona pueden tener una ventaja reproductiva sobre los de bajo nivel por medio del éxito reproductivo.
Peters y colegas examinaron 119 adultos machos para ver si esa hormona está asociada con el éxito en el apareamiento y calificaba por la masculinidad y el grado de atracción de la persona.
Se encontró una correlación positiva significativa entre la testosterona y el éxito de apareamiento. Sin embargo no se halló la misma correlación entre la hormona y la masculinidad y la atracción.
El estudio indica que aunque los niveles habituales de testosterona se relacionan con el éxito del apareamiento, el efecto no se relacionaría por la preferencia de las mujeres hacia las evidencias visuales de los niveles de testosterona vistos en el rostro o los rasgos corporales. Si ese éxito es manejado por la escogencia de la mujer, el efecto puede ser modulado en comportamiento, por ejemplo, a través del esfuerzo de apareamiento del macho o su búsqueda de pareja.