Mi selección: 10 hechos científicos de la semana

1. Adiós a un servidor

El observatorio espacial Heschel, de la Agencia Espacial Europea, cerró sus ojos esta semana luego de 3 años de andar dedicado a observar el frío universo. Lanzado en mayo de 2009, el martes se agotó el refrigerante, 2.300 litros de helio líquido, que permitían mantener los instrumentos en el cero absoluto. La confirmación de su muerte, que estaba prevista, provino de la estación terrestre en Australia occidental, que comprobó un aumento exagerado en la temperatura de todos los equipos. En su vida hizo más de 35.000 observaciones durante más de 25.000 horas de valiosos datos científicos en 600 programas.

En la foto de ESA, el observatorio contra la región Vela C de formación estelar.

2. El extraño insecto que voló

Durante las primeras horas de una mañana el verano pasado en el laboratorio de robótica de Harvard, un insecto alzó vuelo. De la mitad del tamaño de un clip para papeles y con un peso menor a 1/10 de gramo, se elevó varios centímetros, se detuvo un momento, batió sus alas y se desplazó por el cuarto. El primer insecto-robot probado con éxito, cuyo logro apenas acaba de divulgar el estudiante Pakpong Chirattanamon. Fue culminación de más de una década de esfuerzos de diversos científicos. El reporte se publicó en Science.

3. Una molécula que nos envejece

La región del cerebro que controla el crecimiento, la reproducción y el metabolismo también inicia el proceso de envejecimiento según un estudio publicado en Nature, un hallazgo que podría conducir a tratamientos para enfermedades relacionadas con el envejecimiento, permitiendo quizás que las personas vivan más.

Dongsheng Cai, fisiólogo del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York y colegas rastrearon en el cerebro de ratones la actividad de NF-kB, una molécula que controla la transcripción de ADN y participa en la inflamación y la respuesta del cuerpo al estrés.

Encontraron que la molécula es más activa en el hipotálamo cuando el ratón se hace mayor.

Exámenes posteriores sugieren que esa actividad ayuda a determinar cuándo los ratones exhiben señales de envejecimiento.

4. Otro virus que brinca

Más de 126 casos confirmados en China y 26 muertes tiene a su cargo hoy el virus de la influencia aviar H7N9, cuya transmisión se ha dado de animal a humano aunque no se descarta que algún caso haya sido entre personas. Tampoco se tiene mucha claridad sobre el origen de la virulenta cepa que por ahora está confinada a ese país asiático pero que ha generado la alerta de la Organización Mundial de la Salud. Los rasgos genéticos del virus fueron puestos en internet por los científicos chinos para el estudio de la comunidad científica internacional.

5. Un mal regreso al pasado

Hace más de 3 millones de años que la Tierra no tenía las concentraciones de dióxido de carbono que exhibe hoy: casi 400 partes por millón de acuerdo con el Observatorio de Mauna Loa, una revelación conocida mientras en Bonn delegados de 160 países trataban de allanar el camino hacia un pacto que permita poner en cintura las emisiones de gases de invernadero. Al comienzo de la revolución industrial la concentración era de 280, lo que muestra la incidencia que hemos tenido los humanos en su crecimiento.

6. Anti, sí anti-materia, anti-gravedad

En un artículo en Nature Communications físicos de la Universidad de California en Berkeley y colegas del experimento Alfa en el CERN -Gran Colisionador de Partículas- reportaron la primera medición directa del efecto de la gravedad en la antimateria, específicamente en un antihidrógeno en caída libre. Aunque aún no es definitiva .la incertidumbre es 100 veces la medida esperada- el experimento el camino hacia una respuesta definitiva a la pregunta fundamental de si la materia cae hacia arriba o hacia abajo.

7. Choque esos dos

A la lista creciente de exoplanetas hay que sumarle otros dos hallados con el observatorio espacial Kepler, el espectrógrafo de alta precisión Harps-N del ESO y el espectrógrafo Sophie. Se trata de KOI-200 y del KOI-889-b. KOI: es Kepler Object of Interest. Ambos tienen cerca de la masa de Júpiter y órbitas excéntricas de menos de 10 días, residiendo muy cerca de sus estrellas. A la fecha se conocen 884 planetas extrasolares en 692 sistemas planetarios.

8. Si por acá llueve…

No es sencillo imaginarse un huracán 20 veces el tamaño de esos mortíferos que vemos en la temporada de huracanes en el Caribe. Bueno, la sonda Cassini que hace años transita por el sistema de Saturno encontró uno en el planeta de los anillos. Detectó un vórtice como esos asociados al tiempo dentro de un misterioso chorro con patrón hexagonal en el polo norte. Cuando Cassini llegó a Saturno en 2004 el invierno no dejaba ver, pero ahora, tras el equinoccio saturniano de 2009, hay más luz y pudo detectar la tormenta.

9. Esto se nos dañó

Un estudio publicado el viernes en Geophysical Resaerch Letters reveló cómo el calentamiento global con el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono cambiará los patrones climáticos y provocará más fenómenos extremos como sequías y precipitaciones. Por cada 0,5°C que aumente la temperatura la lluvia fuerte en el planeta aumentará 3,9% y la más ligera 1%, lo que no son buenas noticias.

10. Se deja ver 105 años después

Dicen que solo mató una persona en 1908 pero devastó más de 2.000 kilómetros cuadrados: el impacto de Tunguska en remota zona de Siberia, que se cree se debió a un meteorito pero que al no encontrarse restos algunos optaban por una explicación algo llamativa: el coletazo de un cometa. Dada la lejanía y las dificultades en las comunicaciones, como la convulsión sociopolítica en Rusia una comisión llegó al lugar varios lustros después. Ahora el jueves científicos anunciaron haber descubierto posibles fragmentos del meteorito. La publicación se hizo en MIT Technology Review y demandará estudios adicionales. ¿Principio del fin del misterio?

Prolongan vida del cazaplanetas

Si funciona, no lo dejes acabar. Eso parece haberle dad cuatro años de vida adicional al observatorio espacial Kepler.

La Nasa decidió prorrogar hasta septiembre de 2016 la misión Kepler, dedicada a encontrar exoplanetas en soles parecidos al nuestro en una región del cielo entre los límites de las constelaciones de el Cisne y la Lira.

Desde su lanzamiento en marzo de 2009, este potente observatorio ha analizado más de 145.000 estrellas y ha encontrado cerca de 2.000 candidatos a planetas, más de 70 de ellos ya confirmados.

El propósito es mirar cuán comunes pueden ser las estrellas que contengan planetas tipo Tierra. Y aunque no se ha hallado el gemelo de nuestro mundo, sí uno o dos que se le parecerían.

Kepler observa planetas en tránsito, es decir que desde nuestra mirada pasan delate de su sol, lo que produce una pequeñísima variación en la luz que permite deducir la existencia de un cuerpo. Ese hallazgo tiene que ser confirmado mediante varias observaciones. La disminución del brillo que produciría un planeta como la Tierra es de solo 0,0085%, lo que muestra la magnitud de las mediciones que se deben realizar.

Precisamente una de las razones para extender la vida del Kepler es el ruido que hacen las estrellas: variaciones intrínsecas en su brillo, por lo que para evitar afirmar que se debe a la presencia de un planeta no se debe verificar 3 sino 8 veces.

La misión Kepler tenía una duración inicial prevista de 3 1/2 años.

Una buena noticia.

Dibujo de Kepler, cortesía Nasa

26 nuevos planetas en 11 soles

Cero y van dos: súmele a la cada vez más nutrida lista. La misión Kepler de la Nasa descubrió 11 nuevos sistemas planetarios que albergan 26 planetas confirmados.

Con estos descubrimientos casi que se dobla el número de planetas verificados de la misión Kepler y triplica el número de estrellas conocidas por tener más de un planeta que transita (pasa delante de ella vista desde el Kepler).

Los planetas orbitan cerca de sus estrellas y tienen un tamaño que va de 1,5 radios terrestre a más grandes que Júpiter. 15 tienen un tamaño entre la Tierra y Neptuno, pero se requerirán más estudios para determinar si son rocosos como nuestro planeta o poseen gruesas atmósferas gaseosas como Neptuno.

Estos planetas orbitan su estrella cada 6 a 143 días. Todas están más cerca a su estrella madre de lo que Venus está del Sol.

“Antes de Kepler, conocíamos unos 500 exoplanetas en todo el cielo”, dijo Doug Hudgins, científico de la misión. “Ahora, en solo 2 años mirando un parche del cielo no más largo que el puño de una mano, Kepler descubrió más de 60 planetas y 2.300 candidatos a planeta. Esto nos indica que nuestra galaxia está cargada con planetas de todos los tamaños y órbitas”.

Kepler identifica los candidatos al medir una y otra vez el cambio en el brillo de más de 150.000 estrellas para detectar cuando el planeta pasa por delante de su sol. Ese paso induce una pequeña sombra hacia la Tierra y la nave.

La confirmación de esa pequeña disminución en el brillo estelar requiere observaciones adicionales y un análisis exigente, explicó Eric Ford, profesor de Astronomía en la Universidad de Florida y autor de uno de los papers que confirmó el hallazgo de dos de esos planetas.

Cada uno de los nuevos sistemas planetarios contienen de 2 a 5 planetas. En sistemas planetarios tan estrechos, el jalón gravitacional de los planetas entre sí hace que uno acelere y otro desacelere a través de su recorrido orbital, lo que puede ser verificado sin extensas observaciones desde la superficie terrestre.

5 de los sistemas contienen un par de planetas en los que el planeta interior orbita la estrella dos veces por cada giro del planeta exterior. Cuatro contienen un par en el que el planeta exterior circula 2 veces la estrella por cada 3 del interior.

El sistema con más planetas de este nuevo hallazgo es Kepler 33, una estrella más vieja y masiva que nuestro Sol: alberga 5 planetas con tamaños de 1,5 el de la Tierra hasta 5 Tierras, todos situados más cerca a su estrella que cualquier planeta de nuestro sistema está con relación al Sol.

Imagen que ilustra sobre los sistemas y la ubicación de los planetas por tránsito cortesía Nasa Ames/Dan Fabrycky, University of California, Santa Cruz

Habría más de 100.000 millones de planetas

Tras seis años de búsqueda en los que se cartografiaron millones de estrellas en la Vía Láctea para calcular el número de exoplanetas permitió concluir que antes que escasos son comunes y debe haber al menos 100.000 millones.

En promedio cada estrella en la Vía Láctea tiene un planeta. Los métodos más usados para la detección sugerían que del 17 al 30 por ciento de las estrellas tipo Sol poseen un planeta. ¿Pero y con otros métodos?

Arnaud Cassan y colegas usaron la técnica de microlentes gravitacionales para sondear la existencia de planetas orbitando a entre 0,5 y 10 veces la distancia Tierra-Sol, hallando que alrededor de un 17% de las estrellas albergan planetas tipo Júpiter, un 52% poseen planetas tipo Neptuno y cerca del 62% de las estrellas poseen súper-Tierras.

La investigación apareció publicada en Nature y fue realizada por un equipo internacional de astrónomos, entre ellos 3 del equipo del Observatorio Europeo austral (ESO), que empleó la técnica de microlentes gravitacionales.

Hasta el momento, luego de 16 años de búsqueda, se han encontrado algo más de 700 planetas confirmados, habiéndose iniciado el estudio de los espectros y las atmósferas. Hay más de 1.000 en proceso de confirmación.

La técnica usada ha sido el tránsito y la atracción gravitacional, pero con la de microlentes gravitacionales se puede detectar un rango más amplio de masas y planetas más alejados de sus estrellas.

Para Arnaud Cassan (del Instituto de Astrofísica de París), “estos datos muestran que los planetas son más comunes que las estrellas en nuestra galaxia. También encontramos que los planetas más ligeros, como las súper-Tierras o los Neptunos fríos, deben ser más comunes que los planetas pesados.”

Con esa técnica se detectan exoplanetas por el modo en que el campo gravitacional de su estrella anfitriona, combinado con el de los posibles planetas, actúa como una lente, magnificando la luz de la estrella de fondo. Si la estrella que actúa como una lente tiene un planeta en su órbita, el planeta puede contribuir a la hora de detectar el efecto de iluminación de la estrella de fondo.

Las microlentes son herramientas poderosas, con el potencial de detectar exoplanetas que, de otra manera, podrían no haber sido descubiertos jamás. Pero, para utilizar la técnica de microlente y ver algo, se requiere de un alineamiento poco común entre una estrella de fondo y otra que haga de lente. Y, para detector un planeta durante el acontecimiento, también se necesita una coincidencia adicional de alineamiento de la órbita del propio planeta.

Pese a que, por todos estos motivos, sea una tarea difícil encontrar un planeta utilizando esta técnica de microlentes, los datos de estos seis años utilizados en los análisis permitieron la detección de tres exoplanetas: una súper-Tierra, y planetas con masas comparables a las de Neptuno y Júpiter.

Al detectar estos tres planetas, o los astrónomos fueron muy afortunados o, sencillamente, los planetas son tan abundantes en la Vía Láctea que era algo prácticamente inevitable.

Los astrónomos combinaron la información relacionada con estas tres detecciones positivas de exoplanetas con otras siete detecciones llevadas a cabo antes, así como con un número de no detecciones en los datos obtenidos durante seis años.

El cartografiado era sensible a la detección de planetas que estuvieran a una distancia de su estrella de entre 75 millones de kilómetros y 1.500 millones de kilómetros (en el Sistema Solar este rango incluye todos los planetas desde Venus a Saturno) y con rangos de masas que van de cinco veces la masa de la Tierra hasta diez veces la de Júpiter.

La combinación de los resultados sugiere firmemente que el porcentaje de planetas alrededor de estrellas es mayor que uno. Más que la excepción, son la norma.

“Antes creíamos que la Tierra podría ser única en nuestra galaxia. Pero ahora parece que, literalmente, hay miles de millones de planetas con masas similares a la de la Tierra orbitando estrellas en la Vía Láctea,” concluye Daniel Kubas, coautor de este artículo.

Nota: Una súper-Tierra tiene una masa de entre dos y diez veces la masa de la Tierra. Hasta ahora se ha publicado el hallazgo de doce planetas utilizando las microlentes con varias estrategias observacionales.

Fuente: ESO-Nature

Cortesía imagen: ESO

Apareció un planeta fantasma

Astrónomos se hallan sorprendidos por un planeta fantasma que hace de las suyas y aunque no se ha aparecido a nadie, se sabe que allí está.

Imagínese que el péndulo de su reloj de sala se mueve de manera regular como uno esperaría, pero cada tanto se demora más en regresar hacia el otro lado: ¿un fantasma?

La sonda Kepler de la Nasa detectó un planeta que alternadamente aparece un poco tarde o un poco temprano en su órbita, debido a que un mundo invisible lo está jalando, dijeron científicos.

Es la primera vez que se detecta otro planeta, que no ha sido visto aún, de esta manera.

“Este planeta invisible se hace sentir por su influencia sobre el planeta que sí podemos ver”, según Sarah Ballard, del Harvard Smithsonian Center for Astrophysicis, astrónoma que encabezó un estudio que será publicado en The Astrophysical Journal.

“Es como si alguien jugara con usted, tocando el timbre de la puerta y luego corriera. Usted sabe que hubo alguien allí, aunque no ve a nadie afuera”.

Los dos exoplanetas, el observado y el fantasma o invisible, orbitan la estrella Kepler-19, parecida al Sol, a 650 años luz de la Tierra en dirección a la constelación de la Lira. De magnitud 12, puede ser observada con telescopios pequeños.

El primer planeta, Kepler-19b, pasa cada 9 días y 7 horas al frente de su estrella, vistos desde el ángulo del Kepler. Orbita su sol a una distancia de 13,5 millones de kilómetros, haciéndolo muy caliente. El diámetro del planeta es de 29.000 kilómetros, algo más del doble de la Tierra, una especie de mini Neptuno. Su masa y composición permanecen desconocidas.

Hasta ahora los astrónomos tampoco conocen más datos del planeta Kepler-19c, solo que allí está alterando la órbita de Kepler-19b. Su peso debe ser poco para alterar el movimiento de su estrella de modo que su masa pudiera ser medida. Kepler no ha detectado que pase frente a la estrella, por lo que su órbita debe estar inclinada con respecto a la de Kepler-19b.

Por ahora, sin esperanzas de hallar el fantasma.

Dibujo cortesía David Aguilar, CfA

Sume 10: van 565 exoplanetas detectados

Que habrá por allá, nadie lo sabe aunque se sospecha que quizás sean mundos muertos pero repletos de misterios.

Con el descubrimiento de 10 nuevos exoplanetas por el satélite europeo CoRoT asciende a 565 el número de planetas encontrados en distintas estrellas de la galaxia.

Se trata de 10 Júpiter calientes, un planeta algo más pequeño que Saturno y un sistema con dos objetos tipo Neptuno. Es decir: no habría vida en ninguno de ellos dado el tamaño solo.

Pero este zoológico de planetas no deja de ser interesante. “Aún desde los primeros días de la astronomía de exoplanetas, hemos sido sorprendidos por la variedad de planetas descubiertos: gigantes gaseosos más grandes que Júpiter y pequeños cuerpos rocosos, algunos con masas comparables a la Tierra”, anotó Malcolm Fridlund, científico del proyecto en la Agencia Espacial Europea.

Se conocen por ejemplo 70 sistemas con múltiples planetas.

Los nuevos planetas tienen una densidad que va de un valor similar al de Saturno, el menos denso del Sistema Solar, a la alta densidad de Marte.

Las estrellas que los albergan también son diversas: desde una estrella de casi 10.000 millones de años, el doble de la edad de nuestro Sol en el caso de CoRoT-17b, a una joven cita de apenas 600 millones de años que alberga a CoRoT-18b.

Dos de los planetas presentan órbitas demasiado elongadas, todo un reto para la dinámica planetaria,

Desde su lanzamiento en 2006, el satélite con un telescopio de 27 centímetros ha detectado varios cientos de posibles estrellas con planetas. Cada una tiene que pasar por un cuidadoso examen de confirmación.

Dibujo de un exoplaneta con su estrella. Cortesía

Detectan planeta pequeño a 42 años luz

A tan solo 42 años luz se acaba de ver un planeta que cruzó delante de su estrella.

Era el telescopio espacial Spitzer que miraba hacia ese sol en la constelación de Cáncer, que hizo el hallazgo.

Podría ser uno de los más de 500 exoplanetas hallados hasta ahora, pero los análisis dicen otra cosa.

Se trata de una super Tierra, que mide 2,1 veces el tamaño de nuestro planeta, el más pequeño de esos cuerpos a tan cercana distancia del Sol.

Aunque cruzar 42 años luz es misión imposible hoy, si se considera que el universo tiene unos 13.700 millones de años luz, el planeta está al lado de nuestra casa.

Se trata de 55 Cancri e, que pese a su tamaño, posee 8 veces la masa terrestre. Es muy grande para ser sólo rocoso, por lo que podría contener una gran masa de hielo sobre un núcleo rocoso, de acuerdo con los primeros análisis y… especulaciones, pues a tal distancia se requerirán otras miradas para conocer más de cerca la composición.

“Podríamos llamarlo Neptuno desnudo, porque es muy similar a ese planeta excepto que no posee una envoltura de hidrógeno sobre su corteza helada”, dijo Brice-Olivier Demory, del Massachusets Institute of Technology.

Pero la analogía termina allí: 55 Cancri e está 1.900 veces más cerca de su sol que Neptuno del Sol. A esa distancia, debe estar literalmente horneado.

El brillo de la estrella permitirá determinar con mayor rapidez y precisión.

Un planeta con dos soles y flores negras

Diversas posibilidades de plantas. O'Malley James

Mundos con dos soles… hay. Que haya vida en ellos, quién sabe. pero si existiera…

Cierre los ojos y piénselo un momento: ¿cómo sería la Tierra si tuviéramos dos soles? ¿No habría día y noche? ¿Sería igual la vegetación? ¿Y los animales? Ah, no está de más: ¿cómo seríamos nosotros?

Estrellas como el Sol albergan exoplanetas. Y las enanas rojas son las estrellas más comunes en nuestra galaxia. Cerca del 25 por ciento de las primeras y 50 por ciento de las segundas se hallan en sistemas múltiples.

De hecho, el telescopio espacial Spitzer observó tantos discos de asteroides y cometas en sistemas binarios como en aquellos dominados por una sola estrella. Es en aquellos donde los discos residen a una distancia hasta tres unidades astronómicas (una unidad equivale a unos 150 millones de kilómetros) de sus estrellas.

O’Malley-James, supervisado por Jane Greaves, en la Universidad St Andrews, John Raven de Dundee y Charles Cockell de The Open University, tratan de precisar cómo sería la posible vida fotosintética en un planeta que existiese en uno de esos sistemas.

“Si se hallara un planeta en un sistema con dos o más estrellas, habría potencialmente múltiples fuentes de energía disponibles para la fotosíntesis. La temperatura de una estrella determina su color y por lo tanto el color de luz utilizado para la fotosíntesis. Dependiendo de los colores de la luz de la estrella, las plantas evolucionarían distinto”, explicó O’Malley-James.

Gliese 667: sistema de dos estrellas y planetas menores de 10 masas terrestres. ESO.

Las simulaciones realizadas sugieren que planetas en sistemas multiestelares pueden albergar formas exóticas de las plantas más comunes que vemos en la Tierra. Las plantas alumbradas por la tenue luz de enanas rojas podrían aparecer negras a nuestros ojos, absorbiendo tanta luz como le fuera posible y podrían incluso emplear la radiación ultravioleta e infrarroja para la fotosíntesis.

En planetas orbitando dos estrellas como nuestro Sol, la intensa y nociva radiación de las llamaradas solares podría conducir a plantas que desarrollaran sus propias pantallas protectoras contra la radiación UV o microorganismos con fotosíntesis que se moverían en respeusta a una llamarada súbita.

Estos estudios fueron presentados en la reunión de la Royal Astronomical Society esta semana.

Hasta esta semana, van 531 exoplanetas descubiertos, la mayoría en un radio de 300 años luz de nosotros.

Entre 490, un planeta parecido a la Tierra

Buenas nuevas: de 490 planetas en 412 estrellas distintas al Sol, que se han detectado a la fecha, se encontró lo que podría ser el primer planeta en zona habitable, es decir que puede albergar vida, no uno en el que puedan, necesariamente vivir los humanos. Una especie de segunda Tierra.

Uno de los asuntos llamativos es que se encuentra en Gliese 81, una estrella enana roja, una de las 100 más cercana a nosotros, que posee un completo equipo de planetas: con este son seis los conocidos.

El descubrimiento lo hizo un grupo de la Universidad de California en Santa Cruz y Carnegie Institution en Washington.

El planeta tiene unas tres masas terrestres y se halla de su estrella en la mitad de la llamada zona habitable, en donde podría existir agua líquida sobre la superficie.

Este exoplaneta se halla a unos 20,5 años luz de la Tierra, cinco veces más lejano que la estrella más cercana a nosotros, Proxima centauri a 4,3 años luz.

Un humano allí, parecería en Liberia. De acuerdo con el reporte en el Astrophysical Journal, su temperatura va de los –31 a los –12 grados centígrados.

Si la composición del planeta, denominado Gliese 581g fuera rocosa, su diámetro sería ,12 a 1,4 veces el terrestre. La gravedad sería ligeramente superior a la nuestra, lo que permitiría que una persona caminara erguida sin mucha dificultad. Por su composición, puede albergar una atmósfera.

La inmensa mayoría de los planetas encontrados hasta ahora son gigantes tipo Júpiter o Neptuno.

En la imagen de la Nasa, dibujo de cómo sería ese sistema solar.

Algunos planetas van en contravía

Ni conocemos los ocho planetas del Sistema Solar, ahora para conocer los nuevos que se asoman en distantes mundos. Científicos anunciaron el descubrimiento de 9 planetas nuevos mediante la técnica del tránsito (al pasar delante de su estrella).
La noticia es cuento viejo, pero tiene un ingrediente sorprendente: seis de una muestra de 27 orbitan en la dirección opuesta a la rotación de su estrella madre, al revés de lo que se aprecia en nuestro sistema Solar, un hallazgo que desafía las hipótesis actuales sobre la formación de estos cuerpos.
Sugieren, para ajustar, que es improbable que los sistemas con exoplanetas del tipo Júpiter calientes contengan planetas parecidos a la Tierra. La investigación fue presentada por Andrew Collier Cameron de la Universidad St Andrews en un encuentro de la Real Sociedad Astronómica en Glasgow.
“Es una bomba que estamos arrojando en el campo de los exoplanetas”, dijo Amaury Triadu, estudiante de doctorado en el Observatorio de Ginebra, quien hizo parte del trabajo de observación.
Se cree que los planetas forman parte del disco de gas y polvo que rodea una estrella joven. Este disco protoplanetario gira en la misma dirección de la estrella y hasta ahora se espera que los planetas que se formen de ese disco orbiten más o menos en el mismo plano y que se muevan en su órbita en el mismo sentido en que rota la estrella, como sucede en nuestro Sistema Solar.
Tras la detección inicial, el grupo comparó los datos con otros previos y encontraron que más de la mitad de los Júpiter calientes estudiados tenían órbitas desalineadas con el eje de rotación de sus estrellas. Hallaron incluso que seis de los exoplanetas del estudio (de los cuales dos son nuevos descubrimientos) tenían movimiento retrógrado: orbitaban sus estrellas en la “dirección equivocada”.
Los Júpiter calientes son planetas con masas similares o mayores a las de Júpiter pero que orbitan en cercanías a su sol, pensándose que nacen lejos de él, pero luego migran al interior, pensando algunos que puede deberse al efecto gravitacional del disco de polvo y gas del cual se formaron. La escena toma lugar durante millones de años y deriva en una órbita alineada con el eje de rotación de la estrella.
Pero la nueva observación sugiere otra idea: que la proximidad de estos Júpiter calientes a su sol se debe no a la influencia de aquel disco sino al jalón gravitacional de estrellas u otros cuerpos, lo que disminuye su movimiento por las grandes fuerzas, haciendo que su órbita sea circular, proceso durante el cual borra cualquier intento de formación de planetas tipo Tierra.
En dos de los nuevos planetas retrógrados se encontraron lejanas compañías masivas que pueden haber influido en ese movimiento.
A la fecha se han detectado 452 planetas en otros estrellas.
En el dibujo de ESO/L. Calcada se aprecia un planeta en tránsito delante de su estrella.