¿Sí hay otra forma de vida?

Aún está fresco el revuelo que causó Science cuando publicó un artículo de Felisa Wolfe-Simon en el que daba cuenta de una extrañísima bacteria hallada en un lago californiano: en vez de fósforo tenía arsénico entre los bloques constituyentes de su ADN.

Quería decir, ni más ni menos, que había sido encontrada una nueva forma de vida, lo que tendría implicaciones más que para nuestro mundo, para la búsqueda de vida en lejanos planetas. Sí: el abanico de posibilidades se abría y se hacía más problemático, pues cabía la posibilidad de la búsqueda de vida extraterrestre no se tenía que limitar a planetas tipo Tierra en la llamada zona habitable alrededor de su estrella madre.

Tal revuelo y la magnitud del hallazgo originó un hecho lógico: investigadores dijeron que analizarían el caso y repetirían sus experimentos.

Esta semana, un grupo de científicos encabezados por la microbióloga Rosie Redfield en la University of British Columbia en Vancouver, Canadá, colgaron en el blog del laboratorio lo que llamaron una clara refutación al hallazgo publicado en 2010 sobre la nueva forma de vida.

“Su anuncio más llamativo era que el arsénico había sido incorporado en el tronco del ADN y lo que podemos decir es que no hay nada de arsénico en ese ADN”, dijo Redfield.

Los autores del paper en Science no se retractan de sus conclusiones. “Estamos conmocionados porque nuestros resultados están estimulando más experimentos por parte de la comunidad y por nosotros”, dijo Felisa en un email a Nature. Ahora trabaja en el Lawrence Berkeley National en California.

“No entendemos del todo los detalles de los experimentos en el blog y las condiciones. Por eso esperamos ver ese trabajo publicado en un journal con revisión previa, que es como mejor funciona la ciencia”.

Aunque Redfield fue colocando los progresos en su blog, parece que dejó cabos sin atar: no pudo, por ejemplo, cultivar células sin adicionarles un poco de fósforo.

El tema está abierto: ¿una nueva forma de vida? ¿Fue un error de la ciencia?

La resolución no está cerca. Más experimentos se requerirán para confirmar lo hallado por Felisa. Si se confirma, el rompecabezas de la vida se descompondrá. Si no, la calma volverá al reino.

En la foto, Felisa Wolfe-Simon en trabajo de campo.

Huellas en un lejano mundo

Si A+B+C= vida, si se encuentran A y B, hay más posibilidades de que exista la vida.
Bueno, el telescopio espacial Hubble detectó dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera de un planeta que orbita una lejana estrella, un paso hacia el hallazgo de huellas de vida extraterrestre.
Y aunque el planeta del tamaño de Júpiter, llamado HD 189733b, es demasiado caliente para albergar la vida, las observaciones son prueba del concepto de que la vida puede ser medida en planteas que orbitan otras estrellas distintas al Sol.
Los compeustos orgánicos pueden ser un subproducto de los procesos vitales y su detección en un planeta similar a la Tierra, cuando se halle alguno, podría proveer la primera evidencia de vida más allá de nuestro sistema estelar.
El telescopio Hubble había detectado ya metano en ese planeta.
Tin marín de dopin…
En la imagen cortesía de la Nasa, un dibujo de un planeta en otro sol.