Extraer, cortar y reimplantar ovarios: arma contra infertilidad

aso a paso se avanza: una mujer infértil que no había podido producir óvulos es ahora madre de su propio hijo, sin donaciones.

En el nuevo procedimiento, divulgado en Proceedings of the National Academy of Sciences, le fueron removidos los ovarios, estimulados en laboratorio para producir óvulos y luego uno fue fertilizado. Una esperanza para muchas mujeres.

La activación in vitro se realiza para una condición denominada insuficiencia ovárica primaria o falla ovárica prematura, en la que los folículos que contienen los óvulos no crecen de la manera como debieran. Solo unos pocos, si es que lo logran, alcanzan la madurez. Más del 1% de mujeres en edad reproductiva son infértiles por esta causa y por lo general deben recurrir a la donación de óvulos si quieren quedar en embarazo.

Con el nuevo procedimiento, los médicos removieron los ovarios de las participantes, los cortaron en pequeños pedazos y los trataron con drogas estimulantes del crecimiento. Tras dos días, algunas piezas fueron pegadas a los tubos de Falopio de las mujeres y monitoreadas para el crecimiento de los folículos. En algunas, se obtuvieron óvulos maduros y se siguió el proceso estándar de fertilización in vitro.

En el estudio participaron 27 mujeres y se fundó en hallar un mecanismo alterno a la falla de los folículos. Al cortar los ovarios, se interrumpió el proceso anómalo y se impulsó con un mecanismo diferente. Del grupo, 14 mujeres no tenían folículos y 13 tenían al menos algunos inmaduros. Para las primeras no hubo alternativa.

De las 13, el tratamiento de crecimiento folicular funcionó en 8. Óvulos maduros se obtuvieron de 5 para fertilizar in vitro. Al final, una mujer tuvo un feliz embarazo, otra está en embarazo y las otras 3 en alguna etapa del proceso.

Una posibilidad que surge.

El olor del cáncer de ovario

Cuestión de olores. György Horvath de la Universidad de Gothenburg (Suecia) e investigadores de la Universidad de Gävle y el KTH Royal Institute of Technology confirmaron en pruebas que el tejido del cáncer de ovario y el tejido sano huelen diferente. Los resultados fueron publicados en el journal Future Oncology

En una investigación previa, Horvath empleó perros especialmente entrenados para demostrar que los cánceres de ovario emiten un olor específico. Los perros fueron capaces de distinguir entre el tejido con ese cáncer y otros dos tejidos, uno sano abdominal y otros cánceres ginecológicos. El descubrimiento de que la sangre de pacientes con cáncer de ovario también tiene este olor específico fue publicado en el journal BMC Cancer.

Ahora, con Thomas Lindblad del KTH y Jose Chilo de Gävle University, Horvath se ha dedicado a detectar ese olor empleando una nariz electrónica.

“Hemos logrado detectar y registrar el olor de una forma de cáncer de ovario y el de una trompa de Falopio sano y un músculo sano de útero”.

La confirmación del hallazgo tendría implicaciones prácticas evidentes: un método lo suficientemente específico y sensitivo podría salvar miles de vida cada año.

Los investigadores han utilizado un detector electrónico nuevo con varios componentes adicionales para aumentar su sensibilidad.

“Nuestra meta es ser capaces de examinar muestras sanguíneas de mujeres aparentemente sanas y detectar así el cáncer de ovario en una etapa temprana cuando puede ser curado”.