Supernovas bombardearon la Tierra

Foto de Casiopea A, un remanente de supernova. Foto Nasa/JPL

Foto de Casiopea A, un remanente de supernova. Foto Nasa/JPL

 

De las explosiones más poderosas, las supernovas, ese grito de muerte de las estrellas grandes que eyectan sus componentes al espacio, creyéndose que objketos cercanos podrían sufrir las consecuencias.

Pero la Tierra podría haberse beneficiado. Científicos describieron en Science un sorprendente hallazgo: señas de que el planeta fue bombardeado por supernovas cercanas, al encontrar rastros de hierro 60 radiactivo en la corteza terrestres en muestras tomadas en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.

Ese isótopo se halla concentrado en un periodo entre hace 3.200 y 1.700 millones de años, muy reciente en términos astronómicos, recordó Anton Wallner de The Australian National University (ANU), cabeza de la investigación.

Eso solo sugiere que hubo una serie de supernovas, no se trató de un solo evento. Los restos están bien diseminados en un periodo de 1.500 millones de años.

Wallner resaltó una coincidencia: corresponde con la edad en la que la Tierra se enfrió y pasó del Plioceno al Pleistoceno.

El grupo de científicos, de varios países e instituciones, también encontraron evidencias de hierro 60 de otra supernova hace cerca de 8 millones de años, coincidiendo con cambios en la fauna en el Mioceno tardío.

Algunas teorías sugieren que los rayos cósmicos de las supernovas podrían haber aumentado la cobertura de nubes.

Para los investigadores, la supernova en este caso se dio hace menos de 300 años luz, suficiente para ser visible durante el día y comparable con el brillo de la Luna. Obvio, no había mucha vida en la Tierra entonces.

Pero aunque el planeta hubiera estado expuesto a un bombardeo alto de rayos, la radiación habría sido débil para causar un daño biológico directo o generar extinciones masivas.

En estas explosiones se crean elementos pesados e isótopos pesados, enviados al vecindario. Uno es el hierro 60, que decae en una vida media de 2.600 millones de años, a diferencia de su primo el hierro 56.

Para su detección se requieren técnicas muy sensible que identifiquen los átomos de hierro interestelares.

El hierro 60 del espacio es cientos de millones de veces menos abundante que el que existe naturalmente en la Tierra.

Un posible origen de las supernovas es un cúmulo estelar que se ha ido alejando de la Tierra según un otro estudio. No le quedan grandes estrellas sugiriendo que explotaron como supernovas enviando ondas de componentes.

Fauna del Aburrá: entre la vida y la muerte (crónica)

Loma del Escobero en la noche. Foto Manuel Saldarriaga

La aparente soledad es rota por algunos vehículos que raudos suben por la loma camino a Las Palmas. Son las 9 de la noche y todavía, por esta carretera de 11 kilómetros con fama de solitaria al llegar la oscuridad, hay movimiento.

En el segundo puente una vez las dos calzadas de El Escobero se separan, las luces amarillas de un par de luminarias bañan con misterio el lugar.

El puente tiene 4 a 5 metros de altura y una luz de unos 20. Abajo se escucha el agua fluir. También rumores, sonidos de vida, como un ronroneo ronco y hojas que se mueven por un instante.

Esa loma, como todas las que rodean el Valle de Aburrá, del Alto de San Miguel a Barbosa están llenas de vida. Y de muerte.

El Escobero es uno de los puntos de la región metropolitana donde más atropellamiento de fauna ocurre.

Aunque la demarcación es clara, 30 o 40 kilómetros de velocidad según sitio, los autos suben a 60 o 70 y bajan por esa pendiente llena de letreros de advertencia hasta a 80 kilómetros.

No es solo el exceso de velocidad, es el desconocimiento de la biodiversidad animal de la región.

“La gente no considera que hay ecosistemas importantes, nos movemos como si estuviéramos solos”, dice Carlos Delgado Vélez, investigador miembro de Aburrá Natural, una organización que estudia los animales de la zona y la muerte en carreteras.

Víctor Manuel Vélez Bedoya, biólogo de la Subdirección Ambiental del Área Metropolitana cuenta que en el Aburrá, (1,8% del territorio departamental) viven 100 de las 479 especies de mamíferos que hay en Colombia, 316 de las casi 1.900 de aves y 43 especies de anfibios y reptiles de 1.334 del país.

Las laderas de la zona suroriental han sido más estudiadas, desde el Alto de San Miguel en donde hoy se hace un inventario (se han reportado 215 de aves y 43 mamíferos), pasando por La Romera en Sabaneta, los ecosistemas de Envigado de la zona alta y con El Retiro (San Sebastián-La Castellana) y hasta el Parque Arví.

Zonas cortadas por carreteras, una fragmentación que ha incidido en el desarrollo de la vida y que preocupa pese a que como reconoce Luz Adriana Molina, subdirectora de Ecosistemas de Corantioquia, con los programas de conservación se ha mejorado un Valle intervenido de sur a norte y de este a oeste.

La presencia de mamíferos y de grandes depredadores es un detalle que habla de la alta biodiversidad.

Se han avistado 4 de las 6 especies de felinos del país. Incluso con alguna de las 20 cámaras trampa instaladas por Envigado se ha detectado la presencia de puma con sus crías. Pero habitan también tigrillos lanudos, ocelotes y yaguarundíes.

Para que subsistan deben tener alimento. Y parece que existe.

La región

El Valle del Aburrá es una región con una particularidad, muy encañonado, con un sistema de bosques buenos y mejorados a lado y lado por donde se han establecido corredores de movilidad de fauna aunque el desarrollo urbanístico, en especial del suroriente, ha sido constante.

“Hay un corredor claro entre San Antonio de Prado, La Estrella, Caldas, Sabaneta, Envigado y un poco a Arví, luego a Copacabana y Girardota”, dice Juan Camilo Restrepo Llanos, funcionario de Ecosistemas en Corantioquia.

Por el occidente sigue de San Antonio a Itagüí, el cerro del Padre Amaya y a la cuchilla de Las Baldías que da a Bello.

En Medellín se han ganado los corredores de varias quebradas, algunos hasta la parte alta de las montañas, uniendo ecosistemas.

Por eso contrario a lo que podría pensarse el Aburrá es muy biodiverso.

“Si se mira lo histórico, ha disminuido por la alteración de los hábitats. No se ven, por ejemplo, aves que se reportaban en los años 50. Tampoco otras especies, quizás desplazadas”, recuerda Restrepo Llanos.

Es que en Las Baldías, el padre Amaya, Copacabana y Girardota habitaba el oso andino, que hace varios decenios se ausentó.

En la zona urbana de Medellín abundaban azulejos, golondrinas, pinches y copetones. Hoy no, cuenta Vélez Bedoya. Se han ido por las nuevas condiciones a sitios más altos.

Unas especies se adaptaron como algunos colibríes, otras ayudadas en muchos casos por el desbalance ecológico que crea la gente otorgándoles comida: las palomas y las tórtolas que ganaron muchos espacios, mientras hacia el aeropuerto y la Unidad Deportiva de Belén abundan los canarios, el Estadio y La Iguaná es tierra de loras, como la Oriental, pleno centro, entre Perú y Caracas es casa de las loritas carisucias.

Ha sido más estudiada la ladera suroriental, pero por todas hay vida en esos parches que se lograron preservar.

En El Romeral se conocen 7 especies de ratas y ratones, dice Delgado, y al suroriente hay un ratón de montaña que no se conoce al occidente. En el cerro del padre Amaya hay un anfibio es exclusivo. “La fauna es muy similar en ambos flancos de la cordillera (la Central), pero diferente a lo largo del valle” y los gradientes altitudinales, comenta la Subdirectora de Ecosistemas.

La muerte

Pero mucha de esa fauna está amenazada. La urbanización ha creado islas verdes que la hace más vulnerable y es una amenaza real.

En Sabaneta las edificaciones ocupan cada vez más espacios verdes de la ladera mientras grupos como la Mesa Ambiental se mueven para que sea realidad la protección de La Romera.

La mortalidad de individuos es alta. En el corredor de la variante Las Palmas, con volumen de tráfico urbano, y en El Escobero ocurre la mayoría.

En esta última, de enero a octubre se registraron 120 atropellamientos, 49 de ellos de mamíferos, 51 aves y los otros anfibios y reptiles, relata Juan Manuel Obando, quien está al frente de la aplicación Tayra para reportar los casos.

Los accidentes vienen en aumento. En un análisis presentado el año pasado, en la Revista EIA, se reveló que de 2008 a 2013 se registraron 53 casos con 13 especies, con 3 nuevas involucradas y un aumento en la muerte de tigrillos lanudos (11 registros en 8 años).

Pero han perecido bajos las llantas los amenazados olinguitos, zarigüeyas, serpientes, barranqueros y pavas careazules, búhos y muchos más.

El Escobero es una carretera ancha apenas se dejan las curvas que suben a El Farolito, y de pendiente media por el trayecto de la Clínica del CES. Las fincas que había de ahí al oriente han cedido paso a bares y sitios de diversión con un aumento del flujo vehicular nocturno.

La vía es de dos calzadas, de subida y bajada, separadas por pedazos de montaña, acordonadas en su mayor parte por linderos alambrados, una trampa más.

Los atropellamientos ocurridos en aquel periodo se produjeron en su mayoría entre los kilómetros 4 a 7. Y ocurren en la noche, cuando aumenta la actividad de muchas especies de mamíferos. Zorros, cusumbos y zarigüeyas quedan más expuestos al asustarse ante las luces de los autos y paralizarse sobre la vía.

El flujo vehicular, más el ruido, han hecho que algunos animales se hayan ido adaptando. La evidencia empírica revela que usan los bajos de puentes y desagües para cruzar. Se cree que zorros perro, ocelotes, pavas, comadrejas y gallinetas los utilizan.

Alternativas

Pero puentes no abundan y aunque el problema crece, las soluciones apenas están en camino. En toda la carretera solo hay 4 señales que avisan la presencia de animales, todas de subida, aunque en el empinado descenso las velocidades son, incluso, mayores.

Las advertencias se aprecian ahora en otras carreteras, vía a Santa Elena y carretera de Las Palmas en Medellín, aunque la información es insuficiente, dice Obando: debe informársele al conductor que ingresa a un área de importancia ecológica.

No son las únicas vías. Con Tayra se han reportado atropellamientos en vías del Suroeste, otra región que preocupa, en el alto de Minas y hacia La Pintada también

Molina argumenta que las carreteras son necesarias para la movilidad. El tema pasa, sostiene, por la educación de los conductores. La medida más efectiva en los países donde importa el tema, es la reducción de velocidad, según el director de Aburrá Natural. Soluciones útiles como los puentes aéreos no son apropiadas para todas las especies.

Así, mientras con afán se busca enlazar los parches boscosos para que la vida corra tranquila y se propague, las carreteras siguen siendo un obstáculo.

-Cuando quiera hacemos un recorrido, invita Delgado Vélez. Pero le advierto, prosigue: es demasiado triste . n

10 noticias científicas de la semana

Cortesía

1. Ser bajito tiene un riesgo serio

Si usted es una persona de corta estatura, debería ponerle atención a su corazón. Un estudio en el New England Journal of Medicine (NEJM) encontró una relación directa entre estatura y riesgo coronario. Así, por cada 7 centímetros de menor altura el riesgo crece 13,5%. Una de 152 centímetros tiene un riesgo 32% mayor que alguien de 167. Es una realidad que parece independiente de factores como la nutrición y el estado socioeconómico. El hallazgo, sin embargo, no tiene aplicaciones clínicas inmediatas.

2. Somos mutantes

Los humanos portan en promedio dos mutaciones que pueden provocar desórdenes genéticos severos o muerte prenatal cuando dos copias de la misma mutación son heredadas, reveló un estudio publicado en Genetics en el que se hizo una nueva estimación. La mayoría de los desórdenes que conducen a esterilidad o muerte infantil se deben a mutaciones recesivas, variantes en secuencias de ADN que no son nocivas cuando solo se porta una copia, pero si se llevan las dos (una de cada padre) pueden provocar enfermedades devastadoras como la fibrosis quística.

3. Menos inflamación, más vida

En un interesante estudio publicado en eLife científicos relacionan por primera vez la expectativa de vida con el número de copias genéticas. En estudios con ratones encontraron que los que poseían mayor número de genes relacionados con la lucha contra los procesos inflamatorios vivían más tiempo. Aunque es un avance preliminar, el resultado se torna llamativo. Esos genes, los CD33rSIGLEC son vitales para controlar las inflamaciones desencadenadas por el sistema inmunitario ante un ataque o anormalidad en los tejidos.

4. Y se cerró el puente

En un artículo en Science científicos colombianos establecieron gracias a la medición de granos de circón en el noroeste de Colombia que el istmo de Panamá, con lo que se unió el continente y se cerró la comunicación del entonces único océano, debió surgir hace 13 a 15 millones de años y no hace 3 como han sostenido otras investigaciones. Un hallazgo con implicaciones para el estudio del clima y la diseminación de la fauna y flora por el continente americano.

5. Le devuelven la honra

Casi que humanizado en varias películas como la célebre historieta de Los Picapiedra, en el mundo científico el brontosaurio no gozaba del mismo prestigio, al punto de que se había asimilado como un apatosaurio. Pero un estudio publicado en Peer indica que sí es un género diferente. En el estudio los investigadores aportaron datos para considerar que difiere en distintas características de los apatosaurios.

6. Las moléculas de Tauro

En el disco protoplanetario alrededor de una estrella hacia la constelación de Tauro a 455 años luz, astrónomos descubrieron la existencia de moléculas orgánicas, básicas para la vida. El anuncio sugiere que podrían ser más comunes de lo pensado y alimenta las posibilidades de que la vida también sea común. Las moléculas subsisten y están por montones en un medio hostil altamente energizado. El logro fue posible con el telescopio Alma de ESO y fue divulgado en Nature.

7. Glaciares marcianos

Una cadena helada. Glaciares marcianos. Un estudio en Geophysical Research Letters sugiere que Marte no solo tiene hielo en las zonas polares sino que existen dos cinturones de glaciares en ambos hemisferios, que están cubiertos de polvo por lo que no se ven con facilidad. Polvo que los protege además. Pero allí están. El hielo en esos glaciares equivaldría a 150 millones de metros cúbicos (como para cubrir todo el planeta con una capa de 1,1 metros).

8. El VIH a raya

Una nueva terapia podría reducir de manera dramática la cantidad del VIH presente en la sangre del paciente, con lo cual no requeriría las medicinas antirretrovirales sino quizás el uso del nuevo tratamiento de manera más espaciada. Se trata de una nueva generación de anticuerpos neutralizantes como el 3BNC117 que puede combatir con éxito una variedad de cepas del virus. Esta generación de anticuerpos es más efectiva que otras examinadas y que no produjeron resultados. Sin embargo, y aunque ofrece esperanzas también para el desarrollo de una vacuna, este acercamiento terapéutico necesita aún más desarrollos. La investigación apareció en Nature.

9. Bienestar gorila

Se produjo el primer genoma del amenazado gorila de las montañas de la región volcánica de Virunga en África Central, revelando una verdadera sorpresa: estos gorilas han vivido en pequeños grupos durante miles de años, resolviendo bien el tema de la procreación entre cercanos. Esto sugiere que si se logra conservar su hábitat, no tendrán problemas para seguir viviendo como hasta ahora durante cientos o miles de años más. El estudio apareció en Science.

10. Convidados de piedra

Un estudio presentado en Nature Communications revela que la destrucción de los bosques esté mermando las poblaciones de invertebrados como hormigas, termitas y otros, así como el papel que cumplen por ejemplo en la degradación de los residuos de los árboles. En los bosques naturales los invertebrados generan casi toda la actividad, mientras en los intervenidos apenas el 60%.

Cangrejos multicolores en peligro por minería

Varios cangrejos coloridos fueron encontrados en un hotspot de biodiversidad que como muchos otros están amenazados por algo que en Colombia también se siente: la minería.

El asunto es este: científicos del Senckenberg Research Institute en Dresden y De La Salle University en Manila descubrieron esas especies de cangrejos de agua dulce como parte del programa de investigación Aqua Palawana. El estudio fue publicado en el journal Raffles Bulletin of Zoology.

La isla Palawan en Filipinas es muy especial. Situada entre las regiones sundaica y filipina combina dos de los más importantes centros de biodiversidad. Su estatus biogeográfico especial es reflejado en la flora y la fauna: cerca del 50% de las especies vivas de Palawan son endémicas, exclusivas de la isla.

Las especies violeta rojiza de este cangrejo del género Insulamon son la única variedad endémicas de una o unas pocas islas. Estas criaturas son incapaces de diseminarse por otros sitios, al poner sus larvas en agua marina pero depender del agua dulce apra todas las etapas de su desarrollo. Habiéndose separado de sus parientes, han desarrollado su propia especie y género a lo largo de miles de años.

“Demostramos que el único tipo previo conocido de Insulamon está restringido al grupo Calamian de islas al norte de Palawan. Las cuatro especies descubiertas viven exclusivamente en Palawan, su único hábitat”, dijo Hendrik Freitag, de Senckenberg Natural History Collections en Dresden.

Pero esta diversidad tan exclusiva está bajo amenaza: varios proyectos mineros se están conduciendo pese a las protestas masivas de la gente y contra la resistencia de los indígenas.

“Mientras más pequeño el hábitat natural remanente, mayor el riesgo para la flora y la fauna endémicas”.

En la foto, cortesía del programa Aqua Palwan vía Alphagalileo, una de las cuatro especies de cangrejo encontradas.

Bacteria bucal que daña el corazón

Aunque calmada, la fauna que tenemos en la boca puede jugarnos malas pasadas.

Una nueva bacteria, que se piensa es un habitante habitual de la cavidad oral, tiene el potencial de causar serias enfermedades si ingresa a la corriente sanguínea, reveló un estudio en el International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology.

Identificada por científicos del Institute of Medical Microbiology de la Universidad de Zurich, ha sido llamada Streptococcus tigurinus en honor a la región de Zurich donde se reconoció.

S. tigurinus fue aislada en la sangre de pacientes que sufrían endocarditis, meningitis y espondilodiscitis (inflamación e infección de la columna). Presenta una semejanza cercana a otros Streptococcus que colonizan la boca. Las encías sangrantes son una posible ruta de ingreso de las bacterias en la corriente sanguínea.

La similitud con otras bacterias relacionadas sugiere que ha existido sin ser identificada. Su identificación es importante clínicamente “para rastrear su esparcimiento”, indicó Andrea Zbinden, cabeza del estudio.

Si bien el descubrimiento es importante, no es señal de alarma. Su riesgo debe ser evaluado.

“Esta bacteria parece tener un potencial natural para provocar enfermedad severa y por eso es importante que médicos y microbiólogos conozcan su existencia”, dijo.

El próximo paso, agregó, es ver cuán común es en la cavidad oral y qué riesgo supone. La inmunosupresión, válvulas cardiacas anormales, cirugías dentales y las enfermedades crónicas son factores de predisposición para las infecciones sanguíneas en este grupo de bacterias.

Los factores específicos para S. tigurinus tendrán que ser determinados.

Foto: colonias de S. tigurinus, Adnrea Zbinden

Las bacterias nos hacen de todo

Cada vez resulta más asombrosa la capacidad de supervivencia de las bacterias. Y, también, cómo obran sobre diversos organismos para mantenerse.

Hemos visto en otras notas, cómo cuando están en el cerebro (T. gondii) modifican el temperamento de las personas. Veíamos que bacterias intestinales también tienen efectos sobre el cerebro, lo que se demostró hace pocas semanas en ratones (Instituto Karolinska de Sucecia).

Ahora, en el journal mBio, Sandrine Claus, del Imperal College London, y colegas, demuestran que las bacterias en el intestino, además de ayudar en la digestión de los alimentos, podrían estar ejerciendo cierto nivel de control sobre el funcionamiento metabólico de otros órganos. El hallazgo presenta un nuevo acercamiento el entendimiento de la relación simbiótica entre humanos y su fauna intestinal y, muy interesante, revela cómo cambios en la microbiota intestinal puede afectar la salud de los individuos.

“La microbiota (intestinal) alienta la capacidad metabólica del hospedero para procesar nutrientes y drogas y modula las actividades de múltiples conexiones en varios sistemas de órganos”, dijo la investigadora.

Los científicos demostraron en ratones la asociación de una familia de bacterias y el metabolismo de lípidos del hígado.

Otro hallazgo del estudio, según Claus, es que la colonización intestinal estimula mucho la expresión y la actividad del citocromo P450 3ª11, una enzima esencial en los mecanismos de desintoxicación de drogas.

Somos unas bacterias.