Con genética, llega el Superbeagle

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Superbeagle. Eso es lo que son ahora dos perros beagle, animales que se suman a la lista de aquellos con un genoma editado.

Científicos del Key Laboratory of Regenerative Biology y Guangzhou Institutes of Biomedicine and Health, usaron un sistema genético para borrar el gen miostatina que inhibe el crecimiento de músculo en esos perros, logrando producir animales con el doble de cantidad de masa muscular.

El logro fue reportado en el Journal of Molecular Cell Biology.

“Tienen más músculo y se espera que tengan mayor capacidad para correr, lo cual es útil en algunas aplicaciones”, explicó Lai, uno de los investigadores.

Junto a sus colegas, comenzaron con más de 60 embriones de beagle, de los cuales 27 perritos nacieron pero solo dos, un macho y una hembra, llamados Hércules y Tiangou, nacieron con las dos copias del gen desactivadas. En Hércules, el proceso de edición del genoma fue incompleto, pues una proporción del músculo aún produce miostatina, que es un factor que limita e crecimiento muscular. Tiangou fue un gran éxito, con un fenotipo muscular visible en comparación con la camada.

Pero la idea de los científicos no es corregir ese problema de esta raza canina. Los planes son usar la tecnología de edición del genoma para generar en perros mutaciones que podrían presentar síntomas de enfermedades humanas como el Párkinson y la distrofia muscular, para que sirvan como modelos para investigación biomédica.

Los perros son cercanos a los humanos en términos de características metabólicas, fisiológicas y anatómicas.

A diferencia de empresas como la gigante BGI que planea producir cerdos con genoma editado para venderlos como mascotas, los planes de Lai son distintos.

La edición del genoma mediante una nueva técnica permitirá en algún momento producir personas sin determinados defectos y, también cabe, con determinadas características físicas, una posibilidad que tiene inquieto al mundo de la ciencia.

Funcionan células madre en pacientes con infarto

Las células madre autólogas podrían ser una buena alternativa para la regeneración cardiaca de personas que han sufrido un infarto.

Es lo que por ahora se desprende de los resultados de fase I de un estudio de científicos de University of Louisville y el Brigham and Women’s Hospital

El avance fue reportado en la reunión de la American heart Association por Roberto Bolli y Piero Anversa.

Luego de dos años, todos los pacientes que recibieron sus propias células madre mostraron una mejoría en su función cardiaca, con un 12,9 unidades de incremento en la medida que muestra la cantidad de sangre impulsada por el ventrículo izquierdo durante el latido.

No se observan efectos adversos. Es más: imágenes por resonancia en 9 pacientes mostraron evidencia de regeneración del miocardio, con nuevo tejido remplazando el tejido muerto por el infarto.

“El ensayo muestra la posibilidad de aislar y expandir células madre autólogas virtualmente de todo paciente”, dijo Bolli.

“Los resultados sugieren que esta terapia tiene un efecto benéfico potente sobre el funcionamiento cardiaco que garantiza más estudios”.

“En todos los pacientes, se obtuvieron células con alta reserva regenerativa y fueron empleadas terapéuticamente”, dijo Anversa.

“Nuestros esfuerzos para caracterizar el fenotipo y las propiedades de crecimiento de las células madre cardiacas pudieron haber contribuido al los resultados iniciales positivos”.

El estudio clínico se hizo en pacientes luego de infarto del miocardio, que tenían una función del ventrículo izquierdo de apenas 40.

Las células fueron recogidas de 33 pacientes durante cirugía de bypass de arteria coronaria, luego fueron purificadas, multiplicadas hasta tener cerca de 1 millón por cada paciente y reintroducidas en la región del corazón que había sido afectada por el infarto.