Botamos comida como para 1.000 millones de personas

Si no hubiera tanto desperdicio en la cadena de producción, sería fácil alimentar otros 1.000 milloAnes de humanos.

Eso es lo que dice un estudio de investigadores de Aalto University en Finlandia.

La población mundial es de 7.000 millones de personas. Otros 1.000 millones podrían ser alimentados con los recursos actuales si las pérdidas se redujeran a la mitad. Esto se lograría si el mínimo de pérdidas se lograra globalmente.

El estudio estimó:

– No hay suficiente agua limpia en la Tierra. No se puede disponer de más tierra agrícola como de más minerales para fertilizantes. Mientras tanto, ¼ de la cantidad de calorías en alimentos producidos se pierde en distintas fases de la cadena de producción, según Matti Kummu, investigador de post doctorado.

post-doctoral researcher at Aalto University in Finland.

Cada año, 27 metros cúbicos de agua limpia, 0,031 hectáreas de tierra agrícola y 4,3 kilos de fertilizantes por cada habitante en el mundo se pierde en desperdicios de comida.

La agricultura usa 90% del agua dulce consumida por los humanos y la mayoría de los materiales usados en fertilizantes. La producción más eficiente de alimentos y la reducción de las pérdidas son importantes para el ambiente y el futuro de la seguridad alimentaria dijo Kummu.

El estudio estimó además la pérdida global de alimentos en términos de kilocalorías por persona.

Globalmente cada día se pierden 614 kilocalorías por persona. Sin esa pérdida, la real producción global de alimentos sería de 2.609 kilocalorías de alimentos por cada habitante del planeta. O sea: reduciendo esas pérdidas a la mitad, se podría alimentar 8.000 millones de personas con los recursos que se usan hoy.

Alimentos orgánicos no tendrían ventajas

Son productos más costos y en aras de la salud se justifica la mayor inversión. ¿Qué tan benéficos son las frutas, verduras y derivados orgánicos?

Un estudio de Stanford University acaba de dar su respuesta: no se diferencian de los no orgánicos.

“No hay mucha diferencia si usted es un adulto y hace su elección basado solo en la salud”, dijo Dena Bravata, autora senior de la investigación publicada en Annals of Internal Medicine en la que comparó los elementos nutritivos de uno y otro producto.

No solo no encontraron los científicos evidencias de un mayor valor nutritivo, sino que tampoco hallaron un mayor riesgo en el consumo de las alternativas no orgánicas, aunque el consumo de los orgánicos reduce la exposición a insecticidas.

La popularidad de productos orgánicos no ha dejado de ganar espacio. En Estados Unidos, entre 1997 y 2011, las ventas crecieron de US$ 3.600 millones a US$24.400 millones y no son pocos los consumidores que están dispuestos a pagar un mayor precio.

Y es que a menudo estos productos son el doble de caros que los no orgánicos. En su producción no se emplean pesticidas ni fertilizantes sintéticos, tampoco es rutinario el empleo de antibióticos ni de hormonas del crecimiento.

Bravata y su grupo analizaron estudios publicados a la fecha y encontraron un “cuerpo confuso de estudios, incluyendo algunos no muy rigurosos, que aparecen en publicaciones comerciales”. No hallaron una síntesis comprensiva que incluyera tanto beneficios como daños.

Los científicos analizaron miles de estudio, centrándose en los 237 más relevantes

No encontraron estudios de largo plazo sobre los resultados en la salud de quienes consumen productos orgánicos y de quienes no. Los estudios que incluían casos humanos iban de los 2 días a los 2 años.

Tras analizar los datos, se halló poca evidencia significativa en los beneficios de salud entre ambos tipos de alimentos. No se vieron diferencias consistentes en el contenido vitamínico de productos orgánicos y solo un nutriente, fósforo, fue mucho más alto en estos que en los no orgánicos (no es tan importante dado que pocas personas presentan deficiencia del elemento, dijeron los autores).

Tampoco hubo diferencias en el contenido de proteínas y grasas entre la leche orgánica y la convencional, aunque algunos pocos estudios sugieren que la primera tendría mayor contenido de ácidos grados omega-3.

Y tras toneladas de análisis, como dijo Bravata, no se identificaron frutas y verduras cuyo cultivo orgánico fuera una elección más sana.

Para sorpresa, tampoco se encontraron más amenazas por el cultivo con químicos. Se halló que la producción orgánica tiene 30% menos probabilidad de estar contaminada con pesticidas que la convencional, los alimentos orgánicos no necesariamente son 100% libres de pesticidas.

Solo futuros estudios con personas estudiadas durante varios años podrían entregar más luces sobre los beneficios reales o no de los alimentos orgánicos, una carencia que parece incidir en que hasta ahora no sea claro el beneficio.