Cada persona tiene 100 genes malos

¿Para qué tengo tantos genes defectuosos? Para enfermarme mejopr, podría ser una de las posibles respuestas.

Un análisis de 185 genomas revelado en la revista Science indica que cada uno de nosotros tiene alrededor de 100 genes rotos. Algunos de ellos tienen efectos nocivos, otros parecen inocuos y algunos podrían ser tener algún beneficio.

Los científicos estudiaron 20.00 genes que codifican por proteínas, esas moléculas que hacen la mayor parte del trabajo en nuestras células. Esa clase de genes son apenas 1,5% del genoma humano, el resto son elementos reguladores o secuencias de ADN que no se usan.

En el análisis hallaron 1.285 genes averiados, unos 100 por individuo.

“Las versiones inactivas de tales genes están asociadas con distintos rasgos”, dijo Daniel MacArthur, del Wellcome Trust Sanger Institute, a LiveScience.

La mayoría de esas mutaciones parecen ser genes no esenciales. “En los casos donde la inactivación es común dentro de la población, tienden a ser rasgos benignos, como tipo sanguíneo o la capacidad de oler determinadas sustancias.

Algunos son genes que andan de salida: en uno de ellos, 42% de los participantes tenían al menos una copia mala.

Veintiséis de los genes rotos identificados han sido implicados en provocar enfermedades severas como la fibrosis quística; 21 parecían tener un rol en enfermedades (están ligados a proteínas claves en el cuerpo), pero no han sido vinculados a ninguna.

Cerca de 20 de los genes mutados en una persona dada estaban doblemente rotos, o sea que ambas copias (una del padre y otra de la madre) habían perdido su función. En el grupo de genes analizados, 253 doblemente rotos parecían no tener efecto alguno en la salud.

Los genes rotos o defectuosos son aquellos incapaces de elaborar proteínas debido a una mutación (cambios en la secuencia del ADN).

La muerte ajena

Juntos hacen más daño. El alcohol y el humo del cigarrillo de otros, hacen más daño juntos que cada uno por separado, según investigadores de la Universidad de Alabama en Birmingham.
El hallazgo se suma al cúmulo de evidencias que hablan de que juntos son peores para la salud y, en especial, para el hígado.
En estudios con ratones, los expuestos al humo de segunda mano y al consumo de etanol, tenían 110 por ciento más proteínas de fibrosis en el hígado que los que respiraron aire filtrado. Adicionalmente, los expuestos a los dos agentes tenían 65 por ciento más de esas proteínas que los que solo respiraron el aire con el humo pero no bebieron.
La fibrosis es una especie de tejido en el hígado que puede conducir a la cirrosis.
Lo uno o lo otro. O ninguno, pero nunca juntos.