Desarrollan implante para recuperar la visión

El ojo biónico está a la vuelta de la esquina de acuerdo con un nuevo desarrollo presentado en Nature Photonics.

James Loudin y colegas de Stanford University en California hallaron solución a un serio problema en implantes oculares: la cantidad de alambres y cables que era necesario colocar en un punto tan reducido del cuerpo humano.

Así, un implante retinal para remediar ciertos casos de ceguera está un paso más adelante. La solución incluye una especie de lentes que envía señales en infrarrojo al ojo y a una red de fotodiodos de silicio implantados en el ojo.

Se simplifica el conjunto de dispositivos que había que implantar. El sistema transmite datos visuales y corriente directamente a los implantes, eliminado la necesidad de una fuente externa.

Loudin y colegas demostraron la eficacia de su sistema empleando luz cercana al infrarrojo para estimular las retinas de ratas en las que se habían implantado los fotodiodos. Un computador de bolsillo procesa las imágenes capturadas por una cámara miniatura colocada en un par de lentes similares a los que se usan en video, y un sistema de proyección cercano al ojo proyecta las imágenes al ojo y en la red de fotodiodos utilizando pulsos de flashes cercanos al infrarrojo.

El dispositivo estimula las neuronas de la retina.

El sistema de Loudin reduce problemas como efectos secundarios en los implantes en complejas cirugías, tales como pérdida de neuronas y una acumulación de astrocitos que forman una capa alrededor de la red implantada. Eso incremente el espacio entre los electrodos y además los aísla, reduciendo funcionalidad. Además es difícil escalar a altos números de microelectrodos densamente empaquetados, aparte de que el sistema depende de una cámara exterior para estimular la retina.

Como los implantes del sistema de Loudin son mucho más delgados y carecen de alambras obvia aquellas dificultades.

Otro sistema de recuperación parcial de la visión, liderado por el alemán Eberhart Zrenner, se encuentra en ensayo en 66 pacientes de Norteamérica y Europa, esperándose que esté en el mercado en dos o tres años.

El sistema de Loudin requerirá más ensayos.

Estos sistemas funcionan para ciertos tipos de ceguera.

Cura para la ceguera está en camino

Lo que era utopía hace tan solo pocos años, parece realidad que vuela como los aviones sobre el Atlántico.

Tratamientos prometedores para aquellos ciegos por una forma hereditaria de una enfermedad que daña la retina se están expandiendo por toda Europa y comenzaron a cruzar el océano ofreciendo una luz de esperanza para miles de personas con esa condición: retinosis pigmentaria, que afecta más de 1.500.000 personas en el planeta y que destruye los fotorreceptores de la retina, las células conos y bastones que convierten la luz en señales eléctricas que son transmitidas vía nervio óptico a la corteza visual del cerebro para su procesamiento.

Hasta ahora no hay tratamiento efectivo, pero científicos están dando grandes pasos para remediar la condición mediante implantes para estimular los nervios aún activos en la retina, la capa de tejido detrás del interior del ojo.

A mediados de noviembre, Retina Implant, AG, obtuvo aprobación para extender la prolongada fase II de ensayos clínicos con humanos de su implante de retina más allá de su natal Tübingen (Alemania), a 5 nuevos sitios: Oxford, Londres y Budapest, con dos localidades adicionales en Alemania.

El implante es un chip microelectrónico de 3 x 3 milímetros con cerca de 1.500 fotodiodos sensibles a la luz, amplificadores y electrodos insertados quirúrgicamente debajo de la fóvea (que contiene los conos) en la región de la mácula en la retina. La fóvea permite la claridad de la visión de la que depende la gente para leer, ver televisión y conducir. El chip ayuda a generar visión parcial al estimular las células nerviosas intactas en la retina. Los impulsos nerviosos de estas células son conducidos por el nervio óptico a la corteza visual, donde originan la impresión de la vista.

Hasta ahora, algunos pacientes reportan que tienen un campo estrecho de la visión parcialmente restaurado, proveyéndoles con suficiente precisión para localizar fuentes de luz como ventanas, lámparas y para detectar objetos iluminados contra fondos oscuros. La fuente energética del chip se implanta bajo la piel detrás de la oreja, conectada por medio de un cable.

Para quienes padecen retinitas pigmentosa, el dispositivo crea una pequeña ventana en blanco y negro hacia el mundo, según Eberhart Zrenner, cofundador de la compañía, citado por Scientific American, jefe además del Institute for Ophthalmic Research de la Universidad de Tübingen. Retina Implant ha colocado con éxito el chip debajo de la retina de 9 pacientes desde 2010.

La esperanza es poder, en poco tiempo ampliar el campo de vista de las personas con los fotodiodos, pero la capacidad para producir colores firmes no parece posible por ahora.