Reconstruyen canción de amor del Jurásico

Como si se estuvieran oyendo justo ahora, científicos reconstruyeron el canto de un grillo que vivió hace 165 millones de años, de acuerdo con el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences

Como otros grillos, los grillos de arbusto machos les cantan a las hembras mediante estridulación, con la cual el sonido es producido por el roce de partes del cuerpo.

La longitud de las venas de las alas implicadas y la velocidad con que se frota contra la otra superficie determina la frecuencia que el ruido genera.

El fósil del estudio, Archaboilus musicus está tan bien preservado que permitió la medición de tales venas rugosas.

La forma y estructura de la vena determina si el grillo crea un tono puro (musical) de una sola frecuencia o un ruido elaborado que se expande por un amplio rango de frecuencias. El fósil de A. musicus sugiere que producía un tono musical, puro.

Para predecir la frecuencia del tono que emitía, el grupo de investigadores analizó la longitud de la vena en unas 60 especies de grillos actuales contra la frecuencia del sonido que producían, mostrando que las venas más cortas tendían a crear un sonido de más baja frecuencia. Luego, el modelo fue validado mostrando que podía predecir con exactitud las canciones que cantaban grillos de especies más cercanamente relacionadas con A. musicus. Después todo fue cuestión de ver dónde A. musicus cabía en ese gráfico y estimar la frecuencia de su canto.

El análisis sugiere que A. musicus producía un tono relativamente bajo y puro de alrededor de 6,4 kHz. Un tono apropiado apra comunicarse a través de grandes distancias y cerca al piso en la densa vegetación de las selvas jurásicas. En particular, las hembras podían recibir este tono puro dentro de los muchos que producían otras criaturas en el área, de acuerdo con Fernando Montealegre-Z de Bristol University, coautor del estudio.

Sonido del grillo en : Canto del grillo

Las huellas digitales

Digitales. Las huellas digitales. Un asunto de todos los días, imperceptible, olvidado, ¿sabe cómo funcionan?
Un estudio de investigadores franceses en Science reportó que los pliegues de nuestras huellas digitales, además de ayudarnos a asir los objetos, nos ayudan a sentir las texturas más finas y los objetos pequeños sobre una superficie.
Esta habilidad, la de sentir esas texturas de menos de 200 micrómetros o casi el ancho de un cabello humano, involucra vibraciones de la piel que surgen cuando nuestros dedos exploran una superficie.
Para ver cómo esas vibraciones se traducen en sentir algo, Julien Schiebert y colegas desarrollaron un sensor mecánico cubierto con una punta elástica que podría ser suave o rugosa del mismo modo que nuestros dedos.
Cuando el sensor de la huella era rastrillado sobre una variedad de superficies, las vibraciones que desarrolló tenían una frecuencia que ciertas terminaciones nerviosas en la piel, llamadas corpúsculos de Pacini eran capaces de detectar. Los corpúsculos están conectados a neuronas sensoriales que se comunican con el cerebro una vez activadas. Esos corpúsculos están relacionados con el tacto de texturas finas, mientras otras terminaciones nerviosas lo están con las texturas más gruesas. La superficie de la huella, no la suave parece amplificar y filtrar ciertas frecuencias de vibraciones, permitiéndole al sistema nervioso detectar la señal.
Foto cortesía Science.