Descubrimientos curiosos

Orad y os calmaréis. Decir una oración puede ayudar a muchas personas sentirse menos rabiosas y comportarse con menor agresividad cuando alguien las ha puesto furiosas, sugiere un nuevo estudio. Las personas que fueron provocadas por comentarios insultantes de extraños se mostraron menos agresivas si rezaban por alguna persona mientras tanto. No se trata de una intervención divina, podría ser que la oración cambiara el modo de pensar sobre una situación negativa, dijo Brad Bushman, coautor del estudio y profesor en Ohio State University. El beneficio se daba independientemente de si la religiosa o no o asistía o no a la iglesia con regularidad. Bien curioso.

Sol pacífico. ¿Sabía que entre 2008 y 2009 las manchas solares desaparecieron casi por completo? La actividad solar se redujo a los valores más bajos de los últimos cien años. Como consecuencia, la alta atmósfera de la Tierra se enfrió y colapsó; y el campo magnético del Sol se debilitó, permitiendo que los rayos cósmicos penetraran en cantidades récord al sistema solar. ¿Qué pasó? Físicos parecen haber resuelto el misterio, según un artículo en Nature: Las corrientes de plasma de las profundidades del Sol interfirieron en la formación de las manchas y prolongaron el mínimo solar, dijo el autor principal Dibyendu Nandi. Un detallito así de pequeñito. Curioso.

Orgía eterna. Millones de trilobites fueron capturados en una tremenda orgía por científicos, pese a que se extinguieron hace 250 millones de años más o menos. Fueron sorprendidos por un torrente de lodo poco después de abandonar sus conchas para entrar en contacto cuerpo a cuerpo. Los trilobites son parientes de las langostas, las arañas e insectos y vivieron mucho antes de que los dinosaurios apareciesen. Poblaron los mares durante 270 millones de años. De tanto en tanto dejaban sus caparazones para crecer más y tal parece que se reunían en grandes agrupaciones para tener mayor seguridad. El hallazgo se ha realizado en rocas de hace 385 a 470 millones de años en diversas regiones del mundo, se reveló en un encuentro de la Sociedad Americana de Geología. Muy curioso.

Mosquitos. Durante el apareamiento, los mosquitos macho transfieren proteínas a la hembra en el fluido seminal que altera el comportamiento de cría y alimentación, un hallazgo presentado en Plos Neglected Tropical Diseases que podría ser una arma más en el control de enfermedades transmitidas por estos insectos, tales como el dengue y la malaria. Curioso.

Internet caliente y otras curiosidades

Increíble: un par de esposos científicos, él en Villanova University, ella en Rutgers University, encontraron que los hombres en los estados que respaldaron a quien finalmente fue electo presidente de Estados Unidos en las dos últimas elecciones, e incluso en las de Congreso, buscaron más páginas pornográficas en Internet. No es que se les haya subido la testosterona, ni que se hayan vuelto más interesados en pornografía o en sus parejas, pero lo hallado sugiere, según Patrick Markey y Charlotte Markey, que el ambiente nos cambia de maneras que no creeríamos.

Quizás, explicaron, los votantes por el candidato ganador estaban de mejor humor y por ende más probable que desearan algo de sexo.

El virus chimp se nos pegó

Qué mal tan viejo: científicos de The University of Texas en Arlington, encontraron en el genoma de los pájaros cebra, fragmentos de virus de la misma familia de los virus de la hepatitis B humana. En un artículo publicado en PloS Biology expresaron que esos fragmentos han estado en ese genoma desde hace al menos 19 millones de años. ¿Cómo llegaron a los humanos? Es ese un tema de otro debate, seguramente. Para saber la edad, se localizaron los fragmentos en el genoma de cinco especies de anserinos y se rastrearon genéticamente hasta llegar a un ancestro común en aquellas lejanas épocas.

Hombres peleadores

¿Por qué peleamos los humanos? Científicos creen tener una pista más: los hombres bajo estrés que miran caras furiosas tienen una actividad disminuida en regiones cerebrales responsables de entender los sentimientos del otro. Más extraño: las mujeres no experimentan esa disminución, sino por el contrario un aumento. ¿Será por eso que los hombres muestran mayor belicosidad? El estudio de Mara Mather y colegas aparecerá en NeuroReport.