Así se detectó la supernova en la galaxia del Cigarro

A veces las noticias llegan tarde, pero igual causan conmoción. Una estrella murió en una poderosa explosión hace 11,4 millones de años, pero su luz apenas llegó a la Tierra a comienzos de semana.

Una supernova. Sí, una supernova en la galaxia del Cigarro M82, una de las más cercanas y brillantes desde la supernova de 1987 en la vecina galaxia de la Gran Nube de Magallanes a solo 183.000 años luz.

Es una supernova del tipo Ia, de esas que se utilizan para calibrar las distancias en el espacio lejano.

Fue descubierta el 21 hacia las 7 de la noche hora de Londres, cuando Steve Fossey, astrónomo del University College London miraba con sus estudiantes imágenes de un modesto telescopio de 35 centímetros. En la pantalla aparecieron fotografías de M82 y de inmediato Fossey notó algo inusual: una estrella en el borde del disco galáctico, que no cuadraba con lo que recordaba. Con sus alumnos verificó que no hubiera errores y en efecto no los había, era una estrella con brillo especial.

Envió mensajes a colegas en el Caltech en Estados Unidos. Yi Cao se apersonó y preparó el espectrógrafo del telescopio de 3,5 metros de Nuevo México, pues el espectro es básico para confirmar una supernova. Y en efecto lo confirmó.

La supernova podría brillar por dos semanas más y ahora puede ser vista con binoculares hacia la constelación de la Osa Mayor, que aparece en nuestros cielos pasadas las 11 de la noche (por el nordeste).

Una supernova Ia se forma cuando una enana blanca recibe tanto material estelar. Cuando la masa pasa un umbral crítico desencadena una explosión termonuclear. Ese material puede provenir no tanto de una estrella normal o grande, sino de la mezcla de dos enanas blancas, lo que parece más común.