Comer mucho: otra forma de desperdiciar alimentos

Foto Wikipedia

Foto Wikipedia

Hay otra manera de botar comida: comer en exageración.

Un nuevo estudio en Agricultural Systems reveló que casi 20% de la comida disponible para los consumidores se desperdicia, bien en la basura o… comiendo de más.

La población mundial consume cerca del 10% más de lo que necesita y casi 9% es tirado a la basura o se deja que se dañe.

Los esfuerzos para reducir miles de millones de toneladas podrían mejorar la seguridad alimentaria global y evitarían daños ambientales.

El estudio, de científicos de la University of Edinburgh examinó 10 claves del sistema global de alimentos, incluyendo el consumo de alimentos, el cultivo y la cosecha para cuantificar las pérdidas.

Con datos de la FAO se encontró que se pierde mucha más comida de lo que se pensaba. Casi la mitad de las cosechas o 2100 millones de toneladas se pierden por sobreconsumo, desperdicios o ineficiencia en los procesos de producción.

El proceso menos eficiente es la ganadería, donde se pierde 78% o 840 millones de toneladas. Cerca de 1000 millones de toneladas cosechadas se usan para producir 240 millones de toneladas de productos para animales incluyendo carne, leche y huevos.

Eso solo responde pro 40% de todas las pérdidas de las cosechas recogidas.

La mayor demanda por alimentos como carne y productos lácteos reduciría la eficiencia del sistema de alimentos y dificultaría la alimentación de una población mundial en expansión.

De acuerdo con Unicef, hoy 1 400 000 niños están en peligro de morir por desnutrición.

Satisfacer la demanda poblacional podría provocar afectaciones ambientales al aumentar las emisiones de gases de invernadero, agotar fuentes de agua y causar pérdida de biodiversidad.

Para los investigadores, se debe alentar a que las personas consuman menos productos de origen animal, reducir el desperdicio y no exceder las necesidades nutricionales. Eso ayudaría a mejorar la seguridad alimentaria.

Datos reales de una Tierra caliente (serie cambio climático 4)

Foto Wikipedia Commons

Este año podría superarse una marca psicológica para el planeta: la temperatura estaría 1°C encima del periodo preindustrial. El año será el más caliente en 135 de registros.

Nada agradable si se considera que el quinquenio 2011-2015 ha sido también el más cálido jamás registrado, con 0,57°C por encima del promedio.

Estos datos de la Organización Meteorológica Mundial se conocen a poco de comenzar la Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

El año tan caliente ha contado con un ingrediente adicional e importante: la presencia del Fenómeno de El Niño.

“El estado del clima mundial en 2015 hará historia por varios motivos”, dijo el Secretario General de la OMM, Michel Jarraud.

“Los gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzaron nuevos niveles máximos y, durante la primavera de 2015 del hemisferio norte, la concentración media mundial de CO2 superó por primera vez la barrera de las 400 partes por millón. Son malas noticias para el planeta.”

Una situación apremiante pese a que se tienen las herramientas y el conocimiento para rebajar esos gases, recordó Jarraud.

Como El Niño se mantendría activo hasta bien entrado 2016, el próximo también podría quebrar marca. No solo cada una de las últimas décadas ha sido más caliente que la anterior sino que casi todos los años de este siglo han sido más calientes que el promedio histórico.

A octubre, la temperatura media mundial en superficie para 2015 era en torno a 0,73 ºC superior a la media del período 1961-1990, de 14,0 ºC, y cerca de 1 ºC superior al período preindustrial 1880-1899.

Y hay más: la temperatura media mundial de la superficie del mar, que alcanzó un récord en 2014, igualará o superará probablemente esa marca.

América del Sur, según el reporte, está registrando el año más cálido del que se tiene datos, así como Asia (similar a 2007), y en África y Europa es el segundo más cálido.

El 2014 tuvo un clima preocupante

Foto Donaldo Zuluaga

2014 fue un año especial. Y aunque suene raro que se siga hablando de él a mediados de 2015, el informe del Estado del Clima muestra razones de peso: el año pasado fue el más caliente que se ha tenido desde que se llevan registros.

Además otros indicadores claves vienen al alza.

El reporte compilado por el Centro del Tiempo y el Clima de Estados Unidos, basado en contribuciones de 413 científicos de 58 países, presenta los siguientes datos básicos:

Los gases de efecto invernadero siguieron en alza. Las concentraciones atmosféricas de CO2 se incrementaron 1,9 partes por millón, para un promedio anual de 397,2. En 1990, cuando comenzaron a publicarse los reportes, era de 354.

2014 fue el más caliente. El calor fue común en todas las regiones, salvo el este de Norteamérica.

También las temperaturas de la superficie de los océanos fueron las más elevadas, siendo más notable en el Pacífico norte.

El contenido de calor en la parte superior de los océanos marcó un nuevo récord, relejando la acumulación continua de energía térmica en las capas superiores de los océanos. Estos absorben más de 90% del exceso de calor de la Tierra por los gases de invernadero.

El nivel del mar también subió: ahora es de 3,2 milímetros año.

El Ártico sigue caliente: la extensión se hielo permaneció baja. El derretimiento de la nieve fue 2030 días antes que en el promedio 1998-2010. La región experimentó el cuarto año más caliente.

En contraste el hielo de la Antártida mostró la mayor extensión, siendo el tercer año consecutivo con mayor extensión de hielo.

Gases en la atmósfera llegan a niveles exagerados

Chimenea en Medellín. Foto Juan Antonio Sánchez

No solo el planeta se recalienta sino que sus habitantes hacen bien la tarea para que se caliente más.

Las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanzaron el año pasado niveles sin precedentes, informó la Organización Meteorológica Mundial. No solo eso sino que el problema tiende a agravarse.

Entre 2012 y 2013 los niveles de dióxido de carbono (CO2) se incrementaron más que en cualquier otro año desde 1984.

El boletín anual de los gases de invernadero reportó que entre 1990 y 2013 hubo un incremento en la fuerza radiativa (el efecto que calienta el clima) debido a la prolongada permanencia de gases como el CO2, metano y óxido nitroso.

A finales del año pasado, la concentración de CO2 en la atmósfera era 142% por encima de los niveles preindustriales de 1750, el metano 253% y el óxido nitroso 121%.

Esos son tres de los más importantes gases de invernadero.

El notable aumento de dióxido de carbono entre los dos años citados pudo deberse a que se redujo el efecto sumidero por parte de la biosfera y a un aumento sostenido en las emisiones.

Es que las concentraciones son los gases que permanecen en la atmósfera luego de un complejo sistema de interacciones entre la atmósfera, la biosfera y los océanos. Cerca de un cuarto del total de las emisiones son captadas por los océanos y cantidad similar por la biosfera, reduciendo la cantidad de CO2 en la atmósfera.

Pero los océanos cumplen esa función a un costo elevado: la creciente acidificación que a la vez amenaza distintos ecosistemas y especies marinas.

“Sabemos con toda certeza que nuestro clima está cambiando y el tiempo se hace más extremo debido a las actividades humanas como la quema de combustibles fósiles”, opinó Michel Jarraud, secretario de la OMM.

“Se nos está acabando el tiempo”, agregó al referirse a la necesidad de reversar la tendencia de acumulación de gases.

El dióxido de carbono permanece cientos de años en la atmósfera y mucho más en los océanos.

Para Wendy Watson-Wright, secretaria de la Comisión Intergubernamental Oceanográfica de Unesco, haber incluido una sección en el boletín sobre la acidificación de los océanos era una necesidad, pues debe ser parte central en las discusiones del cambio climático.

El aporte de tres gases

Dióxido de carbono: responde por 80% del 34% de aumento en el forzamiento radiativo por gases de invernadero de larga duración de 1990 a 2013.

Metano: Alcanzó 1.824 partes por billón por el aumento de las emisiones antropogénicas. Viene en aumento desde 2007.

Óxido nitroso (N2O): Su concentración en 2013 era de 325,9 partes por billón. El impacto a 100 años es 298 veces mayor que igual cantidad de CO2. También destruye la capa de ozono.

Mis 10 noticias científicas de la semana (27-2)

1. Una vida por… los huevos

En un sorprendente hallazgo, científicos reportaron en Plos One el animal que más tiempo carga los huevos hasta que eclosionan. Se trata del pulpo Graneledone boreopacifica. La hembra los carga en sus brazos durante 4,5 años. Luego, cuando nacen sus descendientes, ella… muere, como sucede en los pulpos. La hembra fue detectada en un vehículo robótico a 1.397 metros de profundidad y se le hizo un seguimiento periódico: 18 veces en 53 meses. Toda una marca para las denodadas madres.

2. Una herencia de miedo

Los recién nacidos pueden aprender de sus madres a oler el miedo en sus primeros días de nacidos sugiere una investigación hecha con ratas y publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences. Ratas entrenadas para sentir temor al oler menta, transmitieron ese temor a sus descendientes pese a no estar más que en contacto vía un ducto por donde pasaba el aire. Los bebés pueden adquirir las experiencias de sus madres, sugiere la investigación.

3. No somos tan pesados

Medidas tomadas hasta ahora sugerían que nuestra galaxia, la Vía Láctea, es más masiva que la vecina Andrómeda, ambas parte del Grupo Local de Galaxias. Pero un nuevo estudio que tomó en cuenta la gravedad que atrae las galaxias de este grupo y la expansión del universo tomada en galaxias por fuera, revela que nuestra galaxia tiene apenas la mitad d ella masa de Andrómeda. En las dos, asimismo, se encontró que la materia oscura responde por el 90% de la masa. El estudio apareció en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

4. Un cuerpo totalmente chorreado

Desde 2005 se sabía que había chorros de agua saliendo de ciertos puntos de la luna Encelado en Saturno. Un estudio presentado en el Astrophysicial Journal revela que son 131 géiseres los detectados en esa luna, Expiden agua salada del mar interno del satélite natural, salida desde las profundidades. El artículo también explica a qué se debe ese sistema, en parte por las fuerzas de marea que ejerce el planeta de los anillos.

5. La atmósfera es una olla a presión

Uno de los gases de efecto invernadero más potentes es el vapor de agua, y el más abundante, presente de forma natural en la atmósfera. Pero un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences confirmó que la concentración en la troposfera viene en aumento. Y hay más: ese incremento se debe a actividades humanas, primera vez que se demuestra esa relación. La concentración aumenta a medida que se incrementa el calentamiento debido a la quema de combustibles fósiles.

6. El terrible dolor crónico

Un estudio publicado en Science revela que el dolor crónico, realmente, modifica el cerebro, cambio que conduce a la desmotivación común en esas situaciones. El estudio se hizo con ratones. Encontraron que el cerebro de ratones con dolor crónico cambiaba en respuesta a esa condición de molestia. Luego de 12 días de dolor, era menos probable que ciertos tipos de neuronas que responden a la dopamina, químico involucrado en la motivación y la recompensa, enviaran señales de excitación que en ratones sin dolor. Un indicador de que el cerebro en esa condición es menos capaz de motivarse.

7. Muy transparentes

Era un sueño: poder ver a través de los órganos y de todo el cuerpo, visualizar la conexión entre células y las estructuras más finas. Un estudio publicado en Cell reveló un método simple para hacer transparentes los órganos opacos y las biopsias del tejido humano, un avance que allana el camino para unos diagnósticos clínicos más precisos, monitorear enfermedades y una nueva generación de terapias del autismo al dolor crónico.

8. Tumores picantes

Científicos de la Universidad de California reportaron que la capsaicina, ese ingrediente activo del ají, activa un receptor en las células que recubren los intestinos en ratones, desencadenando una acción que al final de cuentas reduce el riesgo de cáncer colorrectal. El estudio apareció en The Journal of Clinical Investigation. A ratones modificados con tumores la capsaicina se los reducía y vivían más.

9. Anticonceptivos cancerosos

Una investigación publicada en Cancer Research reveló que las mujeres que habían tomado recientemente píldoras anticonceptivas con alto contenido de estrógeno y unas pocas formulaciones más tenían un riesgo mayor de desarrollar cáncer de seno. El riesgo era 2,7 veces mayor. Los autores llamaron a la cautela pues se requieren más estudios para confirmar los hallazgos. Un contenido bajo de estrógeno no aumentaba el riesgo.

10. Una vacuna difícil

En animales funcionó a la perfección una vacuna contra la bacteria C. difficile que provoca enfermedad intestinal con diarrea y hasta fallo general de los órganos, que en muchos casos lleva a la muerte. La protección se logró tras dos inmunizaciones revelaron los investigadores en Infection and Immunity. El paso siguiente será llevarla a ensayos clínicos.

El hombre es el que calienta el planeta

Más del 74% del calentamiento observado del planeta se debe a la acción antropogénica, reveló una modelación de un par de investigadores suizos.

El hallazgo coincide con otros estudios previos, que también sugieren que es improbable que la variabilidad natural del clima haya contribuido más de ¼ al aumento de la temperatura observado en los últimos 60 años, de acuerdo con el informe presentado en Nature Geoscience.

Desde 1950, la temperatura promedio del aire superficial se ha incrementado más de 0,5° C.

Para separar las causas naturales y antropogénicas del calentamiento, los científicos analizaron los cambios en el balance de la energía de calor entrando y saliendo de la Tierra.

Lo encontrado provee una línea alternativa de evidencias de que los gases de efecto invernadero, y en particular el dióxido de carbono (CO2) son de lejos los principales responsables del calentamiento global reciente. El masivo aumento de las concentraciones atmosféricas de CO2 desde los tiempos preindustriales habrían provocado más calentamiento superficial si no fuera por los efectos refrescantes de los aerosoles como el hollín.

Reto Knutti y Markus Huber, del Instituto de Tecnología de Suiza, hallaron que los gases de invernadero contribuyeron con 0,6 a 1,1° C del calentamiento observado desde la mitad del siglo pasado, con el valor más aproximado de 0,85° C. Cerca de la mitad de la contribución de esos gases, 0,45° C, se debió al efecto de los aerosoles, que actúan filtrando la luz aunque también tienen efectos climáticos indirectos a través de su interacción con las nubes.

Los cambios en la radiación solar, una hipótesis sobre el calentamiento proferida por escépticos, contribuyeron con no más de 0,07° C al reciente calentamiento, dice el estudio.

Foto Henry Agudelo