10 avances científicos de la semana

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1. La hora de las narices

Unos la tienen larga, otros son chatos, los hay con ella respingada, otros gorda, en algunos más pulida y en otros torcida. ¿Por qué? Científicos identificaron unos genes relacionados con la forma de la nariz. Son 4 genes que responden por el ancho y lo puntuda que sea, algo que varía mucho entre los distintos pueblos, una información que ayuda a entender cómo evolucionó el rostro humano y que podría servir en algún momento a los forenses. El estudio apareció en Nature Communications y analizó información de 6.000 personas en Latinoamérica.

2. La conexión genética

En un amplio estudio genético científicos encontraron 341 sitios del genoma asociados con múltiples rasgos y enfermedades. Varias de esas variaciones están relacionadas por ejemplo con el bajo índice de masa corporal, la menarquía en las niñas, la voz en muchachos y un riesgo menor de calvicie en adultos, o una variante relacionada con alzheimer, esquizofrenia y estatura y aunque no se trata de una relación causa-efecto, los investigadores construyeron un modelo que identifica pares de rasgos donde es más probable una relación causal. La investigación apareció en Nature Genetics.

3, Me equivoqué de perro

Las personas tienden a confundir los nombres de sus amigos con los de otros amigos, los de los familiares con otros familiares, llamando por ejemplo al hijo con el nombre de la hija o, incluso, con el del perro si tiene. Y como hecho curioso se encontró que se puede llamar a un familiar por el nombre del perro, pero no con el del gato que casi nunca se presta a confusión, tal vez porque aquellos están más integrados a las personas. La investigación fue presentada en Memory & Cognition.

4. Una huella citadina

Cada ciudad con su espacio físico y el tipo de edificaciones y espacios incide de un modo dado sobre su clima, pues las corrientes de aire forman turbulencias con los edificios mientras la energía se disipa en las calles, jardines y espacios abiertos, un hallazgo que servirá para construir mejores modelos de predicción del tiempo en cada urbe según el estudio publicado en Boundary-Layer Meteorology.

5. En un lejano mundo

Astrónomos hallaron evidencias de cometas de hielo orbitando una estrella tipo Sol, lo que aporta luces sobre la evolución de nuestro propio Sistema Solar. Se trata de la estrella HD 181327, que tiene una masa 30% mayor a la del Sol y se encuentra a 160 años luz en la constelación del Pintor. Es un sistema con unos 23 millones de años de edad, mientras el Sol tiene 4.600 millones de años. El hallazgo se hizo con el telescopio Alma en Chile.

6. Mucha papa

Comer mucha papa, sea cocinada, como puré o fritas podría derivar en un mayor riesgo de hipertensión según un estudio publicado en The BMJ. Remplazar una porción al día, disminuiría ese riesgo de acuerdo con la investigación que tomó información de 187.000 personas. En el consumo de papas en tajadas o chips no se encontró relación. El estudio fue solo observacional, por lo que se requiere estudios puntuales para confirmar esa relación pues los efectos de la dieta en la salud no son fáciles de determinar.

7. Alejando el cáncer

Una investigación reveló una relación entre la actividad física y un menor riesgo de 13 tipos de cáncer entre 26 analizados, aunque podrían también incidir otras situaciones como el tabaquismo o la dieta. Pero el hallazgo va en el camino que han revelado otros estudios en el pasado sobre los beneficios del ejercicio. El artículo apareció en Jama Internal medicine.

8. Cosas de la diabetes

Dos estudios distintos aportaron luces sobre el desarrollo de la diabetes. Uno de ellos publicado en Diabetologia encontró un gen relacionado con la transmisión de la diabetes tipo 2 de madre a hijo, que es más común que de padre a hijo. El otro en el Journal of Clinical Investigation halló que bacterias pueden activar la aparición de la diabetes tipo 1, un avance que ayudaría a mejorar el diagnóstico y tal vez el tratamiento.

9. Cuando brilla la luz

Un estudio publicado en Plos One sugiere que la exposición a la luz brillante aumenta la resistencia a la insulina en comparación con la luz suave, tanto en la mañana como en la tarde, cuando también hace que la glucosa alcance el pico más alto. Son estas condiciones que pueden conducir a la diabetes. Una evidencia de cómo la luz puede alterar el metabolismo, pero no se sabe cuál es el mecanismo detrás de esta situación.

10. Plástico engordador

¿Engorda el plástico? No, no se trata de comerlo. Es que un estudio publicado en el Journal of Molecular and Cellular Endocrinology sugiere que el Bencil butil ftalato (BBP), un químico usado en el proceso de manufactura de los alimentos puede aumentar el almacenamiento de grasa en el cuerpo. El BBP no se adiciona a la comida, pues es compuesto del plástico, pero queda en ella del empaque que la contiene. Más que el resultado mismo, el estudio da pie a pensar en posibles interacciones no conocidas todavía en la producción y envasado de los alimentos.

La agricultura fue básica para la llegada de los gatos

Cráneo de uno de los gatos hallados en China. . Foto D. Vigne, CNRS/MNHN

Una larga relación: científicos habrían determinado que los gatos comenzaron a ser domesticados en China 3.500 años antes de nuestra era, de acuerdo con su estudio publicado en Plos One.

Eso con base en restos hallados en asentamientos agrícolas, huesos del gato leopardo, relacionado con el gato salvaje occidental, del cual descienden todos los gatos domésticos.

El escenario es semejante al que se dio en el Oriente Cercano y en Egipto, donde la relación entre gatos y humanos apareció tras el nacimiento de la actividad agrícola.

Con más de 500 millones de individuos, el gato doméstico puede ser hoy el animal de compañía más común en el mundo. Todos descienden de una especie africana y del Oriente Cercano de gato salvaje (Felis silvestris lybica). Según un estudio de 2004, la primera relación entre humanos y gatos se presentó hace cerca de 9.000 a 7.000 años en el Oriente Cercano antes de nuestra era por el surgimiento de la agricultura.

En 2001, investigadores de la Academia de Ciencias China en Beijing habían hallado los huesos en el norte, en Shaanxi, que databan de hace unos 5.500 años, por lo que surgió una disyuntiva: ¿pertenecía la evidencia a una relación entre gatos chinos y humanos en aquella época o fue el resultado de la llegada de los primeros gatos domésticos del Oriente Cercano?

En ese país no se había registrado la subespecie de la que surgieron los gatos actuales.

Los investigadores estudiaron mandíbulas de 5 gatos de 3.500 a 2.900 años antes de nuestra era, determinando que pertenecían al gato leopardo Prionailurus bengalensis, conocido por frecuentar áreas con presencia humana.

El hallazgo muestra que se dio entonces una relación parecida a la de Egipto y el Oriente Cercano, siendo independiente de estas. Fue el gato leopardo y no el Felis silvestris el que se relacionó primero con los chinos.

Y se demuestra que la agricultura fue básica para esa relación: los gatos devorando los ratones en los sitios de cosecha, mientras los humanos los protegían por ese beneficio.

Pese a eso, los gatos actuales chinos no descienden del leopardo sino del F. silvestris lybica, que llegó con la ruta de la seda con los imperios romano y Han.

Ojo con las pupilas de los animales

Parece simple curiosidad, pero el rasgo se repite y muestra las adaptaciones múltiples de la naturaleza y la evolución: ¿Ha observado cómo tiene las pupilas el gato?

Un estudio en Science Advances sugiere que la orientación de la pupila en los animales está relacionada con los hábitos de caza.

Los gatos, ya se debió responder, las tienen verticales.

“La gente dice que la pupila horizontal expande la vista horizontal del terreno, pero eso no se ha demostrado”, en palabras de Martin Banks, coautor, de la Universidad de California en Berkeley. “Nuestra contribución fue construir un modelo y mostrar lo que sucedió”.

El grupo de Banks analizó los ojos de 214 especies de animales terrestres y encontró que aquellos con pupilas extendidas, horizontales, tendrían a ser vegetarianos mientras los depredadores que cazan en el suelo tendían a tenerlas verticales. Los grandes depredadores como los felinos y aquellos que cazan presas, tendían a tener pupilas redondas, según un reporte en Popular Science.

Mediante simulaciones computarizadas, los investigadores observaron que cuando la pupila es horizontal entra más luz al ojo de lado que de abajo o arriba, lo que, creen, es útil para estar alertas ante depredadores. A su vez, la pupila vertical facilitaría la profundidad de campo y el foco.

No todos están convencidos de que así sea y por ejemplo Ronald Kröger, biólogo de Lunds University en Alemania, dijo a The New York Times que hay muchas excepciones a la propuesta de Banks y colegas.

Para este, la hipótesis sugerida en el estudio es solo una de muchas fuerzas que moldearon la evolución de la visión.

Pero interesante. ¿Cómo tiene las pupilas su perro?

Ese gato se creció

No se crea que nacieron como gigantones y así fueron toda la vida.

Hace 250 millones de años, unos 9 antes de lo que se tenía hasta ahora (y nueve millones de años son nueve millones de años), se movía sobre este planeta un animalito apenas del tamaño de un gato doméstico.

Fue el antecesor de los dinosaurios, de acuerdo con un hallazgo revelado en Proceedings of the Royal Society B. Sólo habían transcurrido uno o dos millones de años, tras la masiva extinción del Pérmico-Triásico.

Esa criatura caminaba sobre el fino lodo en lo que hoy es Polonia.

Sí, allí se encontraron huellas de 246 millones de años de un Sphingopus, la más antigua evidencia a la fecha de un dinosaurio bípedo.

“Vemos los primos más cercanos del dinosaurio justo tras la peor extinción masiva”, dijo Stephen Brusatte, del American Museum of Natural History.

“La mayor crisis en la historia de la vida proporcionó una de las más grandes oportunidades para la vida al limpiar el paisaje y permitir la evolución de los dinosaurios”.

Las huellas fueron encontradas en tres distintos sitios en las montañas Holy Cross en el centro de Polonia. Se encuentran en un radio de unos 40 kilómetros y son una ventana a tres ecosistemas porque representan diferentes periodos de tiempo.

Las huellas de Stryczowice es la más antigua, con 250 millones de años, mientras la de Baranów es la más reciente, de 246 millones de años.

Se estima que la masiva extinción se presentó hace 251,4 millones de años. Durante ese evento el 96 por ciento de las especies marinas y el 70 por ciento de las de vertebrados terrestres desaparecieron.

Mentiras paisas sobre el gato y la toxoplasmosis

Como a un renombrado deportista la toxoplasmosis lo recluyó en el hospital, han surgido muchos comentarios. Y por falta de información y actualización, así como por hablar sin pensar, algunos médicos han hecho afirmaciones que al final de cuentas son mentiras, porque:
No es cierto que las mujeres en embarazo deban alejarse de los gatos.
No es cierto que los gatos sean el principal contaminante de los humanos.
Es decir, eso que dijeron algunos especialistas médicos no corresponden a la verdad. Pero antes de citar fuentes y de entregar algunas estadísticas, hay que entender que es la toxoplasmosis.
La toxoplasmosis es una enfermedad causada por el parásito Toxoplasma gondii. La mayoría de las personas que lo contraen no se enferman ni desarrollan síntoma alguno o son tan leves, que se confunden con los de una gripa suave. En algunos, debido al uso de algunas medicinas, o por complicaciones de salud, sí se manifiesta. Provoca, según un informe de la Clínica Mayo, dolor en el cuerpo, fatiga, cefalea, fiebre y en algunas ocasiones dolor de garganta y agrandamiento temporal de los nodos linfáticos.

A quiénes afecta más

La enfermedad tiene más presencia en personas inmunosuprimidas por alguna razón y es altamente peligrosa para el feto cuando su madre la contrae poco antes de embarazarse o durante el embarazo. En algún momento de su vida ese bebé puede mostrar retardo, problemas en la visión e incluso ceguera y problemas en la audición, secuelas que por lo general aparecen en la juventud o años más tarde.
Cuando una persona contrae el Toxoplasma gondii, se hace inmune. Es decir, no es que luego vaya a desarrollársele ni a causarle serias complicaciones de salud. En el caso de las mujeres, igual: si tienen el T. gondii mucho antes del embarazo, no les pasará nada a ellas ni a sus hijos.
El T. gondii se ha encontrado prácticamente en todos los animales de sangre caliente, incluyendo mascotas, ganado y aves, en donde se enquista, de acuerdo con un reporte de la Asociación Americana de Médicos Veterinarios.
Aunque se halla en tantos animales, sólo en el intestino de los felinos, incluido el gato, el parásito tiene su reproducción sexual, produciendo los oocistos.
El gato los excretan por millones en sus heces durante dos a tres semanas. Luego de ese tiempo, el gato no vuelve a ser contaminante.
Los oocistos deben permanecer en el medio ambiente al menos 24 horas para adquirir la capacidad de infestar a otros animales, incluidos los humanos.
Se considera que los oocistos pueden permanecer meses en el ambiente, soportando temperaturas extremas.
Los gatos se infestan, se cree, al comer aves o ratones contaminados o al ingerir carne contaminada que sus amos les dan.
En Estados Unidos, donde existen al menos 83 millones de gatos en los hogares, la forma de contaminación más común de los humanos por el T. gondii es el consumo de carne cruda sin cocimiento, según el reporte oficial de esa Asociación. Los quistes se hallan principalmente en carne de cabras, corderos y cerdos, mientras se encuentran poco en la carne de res, de pollo o en animales de caza. También se hallan en la leche sin pasteurizar.
Otras fuentes de contaminación para humanos son los vegetales y verduras, los cuchillos sin desinfectar, las tablas de cocina mal lavadas.
Como los oocistos excretados llegan a ser contaminantes uno a cinco días después de ser eliminados en las excretas, y dado que los gatos se limpian con mucha frecuencia, es poco probable que dejen excrementos sobre su pelo el tiempo suficiente para que los oocistos se vuelvan infestantes. Por lo tanto, indica la Asociación, es improbable que los humanos lleguen a ser infestados con T. gondii por contacto directo con el gato.

Personas infectadas
En el mundo se considera que al menos 2.000 millones de personas portan el T. gondii. El porcentaje de contaminación va de 0 en algunas poblaciones hasta 100 en otras, según reporte de Kevin Lafferty, científico de la Universidad de California, publicado en Proceedings of the Royal Society B.
Según el mismo estudio, citando diferentes autores, la tasa de prevalencia del T. gondii en Colombia sería del 54,2 por ciento. Es decir, más de la mitad de la población lo porta.
¿Debe una mujer en embarazo alejarse de los gatos? NO. Lo afirma el citado informe de la Clínica Mayo. Tampoco si tiene el VIH. Lo que debe hacer:
No recoja la caja de los excrementos del gato. Si debe hacerlo, utilice guantes y luego lávese las manos. No adopte gatitos durante el embarazo ni cuando lo esté planeando. Se considera que la mayor fuente de producción de oocistos son los gatos pequeños. No deje salir sus gatos a la calle.
Nada, como dicen médicos locales, de que se aleje de los gatos.
En Colombia no se han realizado muchos estudios sobre la incidencia de la toxoplasmosis en la población general. Se han realizado algunos aislados sobre incidencia en gestantes. Uno de los más completos, según Norma Serrano y María Eugenia Cárdenas en estudio publicado por la Revista de la Unab, fue realizado por diversas universidades y el Ministerio de Salud en 1988.
Otro de Jorge Gómez de la U. Nacional en la Revista de Salud Pública en 2002, menciona en 47% la incidencia en la población, basándose en una Encuesta Nacional de Salud de 1982.
Entonces, ¿cómo saben nuestros médicos que el gato es el principal transmisor del T. gondii a los humanos? Simplemente, rumores que ellos mismos acogen y sin comprobar emiten, creando más dificultades que beneficios, pese a la importancia que la figura del médico tiene para la salud de la población y a que deberían tener una mente un poco más presta a la indagación científica.
Estudios publicados en 2009 por científicos de la Universidad Charles de la República Checa sugieren que aunque no haga daño a la salud de sus portadores, el T. gondii sí afecta la conducta de las personas y aquellas con factor sanguíneo negativo serían más lentos para reaccionar y por tanto más proclives a accidentes como conductores y pilotos.
Conclusión: el gato es el principal animal que excreta oocistos en nuestro medio (donde no hay casi felinos salvajes de otras especies), pero no es el principal contaminante del humano. No hay datos que lo comprueben.