Pastas, quiero más pastas

Coma. Coma y no engorde. ¿Sabía que hay una manera de comer todos los carbohidratos que desee, sin engordar? Coma pastas, arroz, snacks dulces y gaseosas y siga delgado.

¿Cierto? Pues investigadores de la Universidad de California en Berkeley identificaron un gene que desempeña un papel crítico en el proceso de convertir los carbohidratos en grasa.

En un estudio, desactivaron el gen en ratones, que presentaron entonces menores niveles de grasa corporal que las contrapartes, a pesar de haber comido todo lo que deseaban en un buffet de pastas.

El estudio fue publicado en Cell y en él se revela que el gene ADN-PK podría tener un rol esencial en la prevención de la obesidad relacionada con el alto consumo de carbohidratos.

ese gene ha sido objeto de mucha investigación, dado que ayuda a reparar daños en el ADN y su supresión ha sido usada como una técnica para alentar la capacidad de tratamientos para matar células tumorosas en los cánceres. Su papel en la síntesis de la grasa, ha sido una agradable sorpresa.

La mosca que se enloqueció

Qué tal que a uno sufriera una mutación genética que lo hiciera… amar a personas del mismo sexo. Pues bien, eso fue lo que se descubrió en moscas de las frutas, según científicos de Duke University.
Las moscas que perdieron un gene para un receptor de un olor marticular, se volvieron despistadas en asuntos de amor. Al carecer de la capacidad para leer señales químicas importantes, esas moscas intentaban tener sexo tanto con otros machos como con hembras con las que se habían apareado. Las señales que se les perdieron son feromonas que emanan de hembras apareadas y de los machos. El trabajo se publicó en Nature Neuroscience.
Los machos sin el gene Gr32a, el gene receptor del gusto, tenían niveles normales de cortejo con hembras vírgenes, pero en comeptencia con moscas normales, fueron superados 4 a 1. De hecho las que no tenían tal gene cortejaban también a los machos.
Que no se nos pierda.