Curiosidades se ven

Cerebro que se cansa. Los músculos exhaustos son la imagen viva de un gimnasio, pero ¿qué pasa con el cerebro? Un estudio acaba de demostrar que el cansancio físico agota el cerebro también. En el estudio, los participantes elegidos mantenían una pesa con su brazo extendido tanto como podían. Inmediatamente después se les pedía imaginarse apuntando a tres objetivos mientras los científicos contabilizaban el tiempo. cuando el brazo estaba cansado, los participantes se imaginaban a sí mismos acelerando a través de la tarea, sugiriendo que la el cansancio había alcanzado el cerebro. Los resultados obtenidos pueden ayudar a los entrenadores deportivos a diseñar técnicas más efectivas, de acuerdo con lo expuestos por los investigadores franceses en el Journal of Neuroscience. Bien curioso.

 

Ojos más grandes en los Polos. Tal como se sabe de algunas aves y primates, el ojo humano y tamaño del sistema visual varía de acuerdo con los niveles de la luz ambiente en determinada situación. En un estudio publicado en Biology letters, se demostró que cerca de los Polos terrestres, donde la duración promedio del día y los niveles de luminosidad se reducen, los habitantes han desarrollado volúmenes orbitales más grandes, que se sabe corresponden a un globo ocular más grande así como a un mayor volumen de la corteza visual. Sin embargo, la agudeza visual no varía con la latitud, lo que sugiere que los cambios en el tamaño ocular compensa exactamente el nivel de la luz para mantener un desempeño visual promedio. Es la primera vez que se precisa tal variación en humanos, sabido que algunas aves y otros primates activos al amanecer y en la noche tienen un tamaño visual distinto. Ojos más grandes con córneas mayores y pupilas y más conos y bastones permiten una sensibilidad y precisión más alta. Qué curioso.

Orangutanes felices viven más. Los orangutanes en cautiverio que tienen una mirada más positiva viven más años. Los grandes simios calificados por sus cuidadores en los zoológicos como de tener buen genio, de ser capaces de interactuar bien con otros animales y exitosos al lograr las metas diarias, vivían más de 7 años más que los que recibían menor calificación, reportó el psicólogo Alexander Weiss, de la Universidad de Edimburgo en Escocia. La ventaja para los orangutanes más felices sobre los más malgeniados era equivalente a si los individuos en el grupo de los felices tuvieran 11 años menos, se informó en un artículo en Biology letters. Curioso.

Gigante con miedo. Puede que a los elefantes, contrario al cuento, no les de miedo de un ratón, pero hay un animalito más pequeño al que sí le tienen fobia: un insecto. La abeja. Esto ha servido (nadie sabe para quién trabaja) para que los agricultores de Kenya protejan sus cultivos. En el último número de The African Journal of Ecology, científicos instalaron 1.700 metros de barreras a lo largo de los linderos de 17 granjas en el norte de ese país, con una colmena cada 10 metros y compararon tal montaje con el de los 1.700 metros que protegían otra granja, que poseían sólo palos como defensa. En dos años, sólo un elefante traspasó la barrera con las abejas, mientras que 31 no respetaron las barreras con palos. Muy, pero muy curioso

Con buen genio es más difícil recordar algo

Si usted es de los que se mantiene de mal humor, no tiene excusas para decir: “se me olvidó”.

Una investigadora de la Universidad de Missouri encontró que ser olvidadizo tiene algo que ver con el genio o semblante.

Elizabeth Martin, estudiante de doctorado de Psicología en el College of Arts and Science. halló que el buen genio disminuye nuestra capacidad de memoria de corto plazo o de trabajo.

Esa memoria, dijo, “es la capacidad para recordar ítems en una conversación mientras usted la tiene”. Esto explica, agregó, porqué uno no es capaz de recordar un número telefónico que obtiene en una fiesta donde la está pasando muy bien.

El estudio puede ser el primero en demostrar que el estar con ánimo positivo puede impactar negativamente la capacidad de almacenamiento de la memoria. Eso muestra que aunque los sistemas en el cerebro estén conectados, es posible afectar un proceso pero no los otros.

El estudio se realizó con voluntarios a los que se les medía el semblante antes de presentarles un videoclip. Aquellos que vieron uno gracioso estaban de mejor ánimo. A ambos grupos se les presentó un test de memoria y aquellos que estaban de mejor humor se desempeñaron peor que quienes vieron uno sobre cómo instalar un piso.

“Mientras el almacenamiento de la memoria de trabajo disminuye, estar de buen genio no es tan malo. Se ha demostrado que aumenta las habilidades para solucionar creativamente problemas y otros aspectos del pensamiento”, dijo Martin.

Lo que sigue será averiguar el impacto del buen genio en situaciones de la vida real, como en un salón de clases.

El estudio apareció en Cognition and Emotion.