Mi resumen científico de la semana

1. Esta vida nos está matando

Un estudio que comparó21 países occidentales entre 1989 y 2010 encontró que las demencias están comenzando en los adultos unos 10 años antes que en el pasado, lo que sugiere que la vida moderna nos está desquiciando. El estudio fue publicado en Surgical Neurology International. Se encontró además que las muertes por enfermedad neurológica en adultos de 55 a 74 años y de más de 75 años de edad se duplicó en cada uno de los países. Cada día más personas mueren jóvenes por esa clase de padecimientos. Para los autores los factores ambientales deben estar detrás de esta epidemia.

2. El picante de la vida

Si bien se trata de un estudio observacional sin conclusiones definitivas, aporta un elemento interesante para continuar investigando: Ingerir alimentos condimentados, con picante, se asociaría a un menor riesgo de muerte, asociación hallada asimismo para ciertas condiciones como cáncer, problemas isquémicos del corazón y enfermedades respiratorias. Publicado en el BMJ, el estudio liderado por científicos chinos, el estudio halló que quines consumían alimentos picantes 1 o 2 días a la semana tenían un riesgo 10% menor de muerte, que subía al 14% para quienes los ingerían 3 a 5 o 6 a 7 días. O sea, ingerir picante a diario reduciría el riesgo de muerte.

3. Un lujo de pastilla

Spritam (levetiracetam) se convirtió en la primera pastilla impresa en 3D en ser aprobada por la FDA de Estados Unidos. Es un medicamento para la epilepsia. Se fabrica usando un método de impresión 3D denominado Tecnología ZipDose que produce una pastilla porosa que se disuelve rápido al sorber un líquido. Ese avance facilita el camino hacia medicamentos personalizados con bases en las necesidades de cada paciente en vez de un producto para todos. La pastilla estará en venta a fines del año próximo. El fabricante es Aprecia Pharmaceuticals.

Foto Copeia

4. El pequeño demonio

Una nueva especie de demonio marino, un pez lophiiforme ceratiidae fue encontrado en aguas del Golfo de México. De 30 a 95 milímetros de tamaño vive en profundidades de hasta 1.500 metros, un mundo oscuro. Posee un apéndice parecido a una antena que termina en una especie de ramillete. Allí a esas profundidades hay que ingeniárselas para atraer presas y esa parece ser su arma. El hallazgo recuerda todo lo que falta por conocer del mundo marino. El estudio fue publicado en Copeia, revista internacional especializada en peces, anfibios y reptiles.

5. Qué cosa tan grande

Astrónomos húngaros halló lo que parece el más grande rasgo del universo observable: un anillo de 9 estallidos de rayos gamma de 5.000 millones de años luz de extensión. El hallazgo fue presentado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Esas explosiones son los eventos más luminosos del universo liberando en pocos segundos tanta energía como la que produciría el Sol en 10.000 millones de años. Se encuentran a unos 7.000 millones de años luz de nosotros.

6. Un buen recuerdo

Se pueden borrar, se pueden recordar. Un grupo de científicos cree haber mostrado que los recuerdos son más robustos de lo que se piensa y habrían identificado el proceso en el cerebro que podría ayudar a rescatar recuerdos perdidos o enterrar los malos y que ayudaría al desarrollo de nuevos tratamientos y drogas para personas con problemas de memoria. El estudio apareció en Nature Communications. Para los científicos al traer un recuerdo no se produce interferencia con otro para quedar borrado, como se ha pensado hasta ahora.

7. Perros fieles

Por eso son tan afines a los humanos: científicos encontraron mediante imágenes de resonancia magnética un área cerebral en perros que responde a la visión de rostros humanos, lo que sugiere una cualidad innata de procesar rostros y un enraizamiento profundo a través de una evolución cognitiva. Así, se comprueba que no se trata de algo aprendido. El estudio apareció en PeerJ.

8. Anticonceptivos anticáncer

La píldora, el anticonceptivo oral, sí previene el cáncer de endometrio reveló un extenso estudio publicado en The Lancet Oncology. Su efecto es duradero, incluso si no se ingirió durante muchos años. Por cada 5 años de uso se reduce un 25% el riesgo de desarrollar ese cáncer antes de los 75 años. Este efecto protector se da pese a que el estrógeno que contienen se ha reducido con el paso de los años.

9. Caballos que hablan

¿Qué comparten los caballos con los humanos y con los chimpancés? Piense un poco…¡pues las expresiones faciales! Un estudio en Plos One de investigadores de la Universidad de Sussex reveló que los caballos utilizan músculos de varios rasgos faciales 8nariz, labios y ojos) para alterar sus expresiones faciales en una variedad de situaciones sociales. El hallazgo refuerza otros estudios que sugerían que los caballos utilizan su rostro para comunicarse.

10. Emociones impresionantes

Un estudio en eLife encontró que las emociones no son solo producto del procesamiento de información en el cerebro sino que influyen directamente los procesos de aprendizaje y memoria en el cerebro: emociones diferentes hacen que el cerebro trabaje de modo distinto y en frecuencias distintas. Cuando las emociones son sociales y positivas las áreas del cerebro trabajan con cierto protocolo, diferente a cuando hay temor. Esto influye en el aprendizaje.

Un mago en el fondo del mar

Magia. Magia marina. Magia en el fondo del mar. Sí, el mago aparece y mueve sus brazos. Hipnotismo. Cuidado, es un truco.

Científicos asociados al Monterey Aquarium Research Institute reportaron el caso de un calamar de aguas profundas que parece empelar un método distinto para encantar sus presas y darles el golpe final.

El calamar extiende uno de sus tentáculos, que comienza a moverse, parece nadando solo. El movimiento parece atraer a camarones y otros animales.

La mayoría de los calamares poseen 8 brazos y dos grandes tentáculos para alimentarse. Las puntas de estos, que a menudo poseen ganchos o succionadores, se conocen como clubs o puntas. Cazan entonces extendiendo con rapidez los tentáculos y agarrando la presa con los clubs. También los utilizan para agarrar las presas y llevarlas a la boca.

Pero el calamar Grimalditeuthis bonplandi parece tener otra estrategia. De nadado suave y con cuerpo gelatinoso débil, sus tentáculos son largos y no tienen ganchos ni succionadores ni fotóforos (puntos luminiscentes).

Henk-Jan Hoving y colegas examinaron un video de G. bonplandi tomado en el golfo de México y estudiaron unas dos docenas de calamares de distintas colecciones.

Cuando el robot se acercó, la mayoría de estos calamares colgaba sin moverse en el agua con los brazos abiertos y los tentáculos moviéndose abajo de ellos. No parecían tener movimiento propio sino que eran accionados por unas membranas en los clubs, que parecían nadar aparte, con los tentáculos siguiendo detrás.

Cuando se sentían amenazados, en vez de retraer los tentáculos como los demás calamares, G. bonplandi nadaba hacia los clubs, rodeaba tentáculos y puntas y los escondía dentro de sus brazos antes de alejarse.

Parece que los clubs pueden atraer pequeñas presas, que se pondrían así al alcance de los brazos.

En la foto, un calamar, los tentáculos y las puntas que atraen las presas. Cortesía MARI

Un increíble viaje de 11.000 kilómetros sin paradas

No los reabastecen con gasolina en pleno vuelo. Tampoco aterrizan en cualquier pedazo de tierra. Van, impulsados por su sentido, en el más largo recorrido sin escalas de una ave: 11.000 kilómetros entre Alaska y Nueva Zelanda.

Las aves migratorias dependen del límite de su resistencia para estos viajes, considerados titánicos por las distancias que cubren.

Hace más de un siglo, los ornitólogos dudaban que un viaje de 860 kilómetros a través del Golfo de México fuera posible para los colibríes. Luego la evidencia circunstancial y la más directa reveló que ese Golfo era una simple parada de las aves migratorias y que algunas eran capaces de volar sin escalas por 5.000 kilómetros.

En 2009, Gill et al entregaron evidencia directa de que una ave playera, la aguja colipinta (Limosa lapponica), hacía su viaje de Alaska a Nueva Zelanda, 11.000 kilómetros sin detenerse durante los ochos días del periplo.

Una maratón migratoria extraordinaria que hace que los científicos se pregunten más acerca de la teoría aerodinámica y la resistencia fisiológica de las aves.

En un reciente estudio en Plos Biology, Anders Hedenström, de Lund University en Suecia, analizó cuáles podrían ser los límites para un vuelo sin escalas.

No cree que la marca que ostenta esta avecilla pueda ser rota, incluso por razones simples: las limitaciones físicas de la Tierra no ofrecen una combinación de un lugar ecológicamente adecuado y áreas invernales lo suficientemente alejadas que demandaran vuelos más largos.

Esta ave de pico a cola mide unos 37 a 41 centímetros y la envergadura alar es de 70-80 centímetros, siendo más pesadas las hembras, de 260 a 630 gramos, frente a 190-400 de los machos.

Hay una migración más larga que la de la aguja colipinta, la que realiza por ejemplo el playerito pectoral (Calidris melanotos), que cría en Siberia central y pasa el invierno en Suramérica, una distancia de 16.000 kilómetros, pero que cubre en al menos dos etapas.

El charrán ártico (Sterna paradisaea) cubre la impresionante distancia de 24.000 kilómetros de la Antártica a Groenlandia en 40 días, pero se alimentan en el mar mientras viajan.

La medición de Gill y su equipo pudo hacerse mediante satélite, pues otras en el pasado se han basado en evidencia empírica: el tiempo entre la partida y la llegada a la meta.

Esto permitió ver hace poco que el correlimos aluminado realiza un viaje parecido al de la aguja colipinta, que mantiene su récord por ahora.

En su estudio, Hedenström analiza el consumo de energía de algunas aves y el diseño corporal. En su viaje, la agujita consume 0,41 de su masa por hora, uno de los rangos más bajos.