El difícil mundo del apareamiento (y 2)

No es fácil reproducirse. Demanda tiempo y energía, lo que es muy costoso para muchos animales, incluidos los humanos.

Un pez convertido en gónadas. Uno de los casos más sorprendentes es el del pez Linophryne brevibarbata. En esta especie el macho se adhiere a la hembra en las profundidades marinas, la muerde y nunca más se va. Sus tejidos comienzan a fundirse, sus vasos sanguíneos se unen y el macho poco a poco se atrofia, perdiendo primero sus órganos digestivos, luego su cerebro, el corazón y los ojos, hasta que es nada más que un par de gónadas. La hembra luce como si tuviera barbas o ramas que salen de su cuerpo (foto): son los restos de su amado pez. Ella puede portar varios machos en su cuerpo, asegurándose el constante suministro de esperma fresca.

Puro hueso para roer. Algunos animales, la mayoría de los mamíferos, poseen penes con huesos o una báculo, que le confiere mayor rigidez al miembro. El más largo de todos pertenece a la morsa, con 75 centímetros. En los hombres funciona es un pene vascular, que se llena de sangre para lograr la erección. El báculo permite la penetración en ausencia de erección.

Los cirripedos son una infraclase de crustáceos maxilópodos llamados percebes. Como muchos otros invertebrados, son hermafroditas. Ostentan el récord del pene más largo en relación con el tamaño del cuerpo, en el reino animal. Al sobresalir de la concha, fertiliza la hembra