Mis 10 noticias científicas de la semana (18-24)

1. Disminuyan velocidad, por favor

No conducen auto pero saben que hay un límite de velocidad. Cuando los autos se acercan por la carretera, algunos pájaros parecen despreocupados hasta que de repente alzan vuelo. La distancia a la que vuelan depende del límite local de velocidad, reveló un sorprendente estudio en Biology letters. A más alto límite, los pájaros vuelan más rápido, lo que sugiere que han aprendido a responder a la velocidad con la que se puede transitar en el sector. Podría ser que alzan vuelo dependiendo de ese límite para aprovechar al máximo la ingestión de comida.

2. Corazón, no me mates

Tras un ataque cardíaco las células musculares dentro de la región afectada mueren y forman una cicatriz. Una vez muere el músculo, no puede ser recuperado, lo que para la persona significa que vivirá el resto de su vida con una falla cardíaca y con un corazón que no puede latir con toda su capacidad. Limitando algunas veces actividades como el ejercicio. Científicos de los Institutos Gladstone revelaron que ese daño no tiene que ser permanente: encontraron una manera de transformar las células de ese tejido cicatrizado en otras que semejan mucho células de un corazón que late. El año pasado lo habían logrado en células de ratón y ahora con células humanas en laboratorio.

3. Libres de toda atadura

De cuando en cuando astrónomos observan planetas errantes, expulsados de su residencia por fuerzas estelares. Ahora, un grupo indicó que no necesariamente es así, sino que esos planetas pudieron nacer en lugares onde no hay estrellas gracias a la existencia de nubes frías interestelares. La teoría aceptada dice que los planetas se forman por acreción a partir del disco de polvo y gas tras la formación de las estrellas. El estudio fue hecho observando la nebulosa de Roseta a 4.600 años luz, donde hay más de 100 nubes en las que podrían formarse. El estudio fue publicado en Astronomy & Astrophysics.

4. Les cayó del cielo

Del cielo sí cae maná. Algunas artesanías de oro del antiguo Egipto que están en el Museo Petrie de la Universidad College de Londres no fueron elaboradas a partir de hierro de una mina sino que¡cayeron del espacio! Científicos establecieron que las piezas fueron elaboradas hace 5.000 años con el mineral caído en un meteorito, lo que de paso evidencia el dominio de la fundición en aquellos tiempos, pues se elaboraron piezas para un collar. El estudio fue publicado en el Journal of Archaelogical Science.

5. Tú eres un suicida en potencia

En un estudio más que sorprendente, científicos revelaron en Molecular Psychiatry el descubrimiento de biomarcadores en la sangre relacionados con el suicidio, lo que podría aportar pistas sobre los mecanismos biológicos detrás del pensamiento y la conducta suicida y ayudar a identificar aquellos en riesgo. Los resultados, sin embargo, se basan en una muestra pequeña de personas con esquizofrenia o desorden bipolar, por lo que hace falta ver si se relacionan con otros estados mentales.

6. No estaba muerto, solo dormía

La Nasa decidió activar el satélite Wise, que durante dos años había explorado los misterios del universo proporcionando detalles no vistos hasta entonces. En 2011 fue apagado y enviado al ostracismo, pero ahora el telescopio de infrarrojos de 40 centímetros será encendido para otra misión: encontrar asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra. En sus días finales, en 2010, había dedicado el tiempo a descubrir asteroides y cometas en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. La nueva vida de Wise irá hasta 2017 según la Nasa.

7. Mamá nos envejece

A medida que crecemos nuestras células cambian y se dañan. Científicos de los Institutos Karolinska y el Max Planck demuestran que el envejecimiento no solo es causado por la acumulación de cambios durante nuestra vida, sino por los genes que adquirimos de nuestra madre. El estudio aparece publicado en Nature. Uno de ellos cambios más importantes del proceso de envejecimiento ocurre en la mitocondria en las células, que contiene su propio ADN y que cambia más que el ADN del núcleo, lo que tiene un mayor impacto en el envejecimiento. El ADN mitocondrial lo recibimos de la madre.

8. Se nos derrite el piso

Como ha ocurrido en los últimos 10 años, el hielo del Ártico sigue mostrando niveles bajos al llegar el verano. Nueva medición del 21 de agosto reveló que hoy está en 5,83 millones de kilómetros cuadrados, que aunque no es la cifra más baja tenida en 2012 (4,3 millones de kilómetros cuadrados) sí es mucho menor al máximo tenido en 1996 cuando se midieron 8,2 millones de kilómetros cuadrados para la misma fecha, reveló la Nasa. La preocupación es seria: cada año la extensión mínima se reduce, lo que indica que no alcanza a recuperarse lo suficiente durante el invierno.

9. La noche más brillante

Gracias a un nuevo tipo de cámara astrónomos de La Universidad de Arizona y los Observatorios Arcetri en Florencia y Carnegie lograron tomar las mejores imágenes del cielo nocturno jamás logradas hasta ahora desde la superficie terrestre. El sistema de óptica adaptativa MagAO permitió captar imágenes definidas de la nebulosa de Orión y de dos sistemas binarios de difícil resolución: Teta Ori C y Teta 1 Ori C. Con el desarrollo se resuelven objetos de solo 0,02 arcsegundos, el equivalente a una moneda de 100 pesos vista a más de 160 kilómetros de distancia.

10. Una derrota muy grasosa

Un estudio publicado en Psychological Science reveló que cuando su equipo pierde, los seguidores son más datos a comer alimentos con más grasa saturada y azúcar. Cuando gana, comen más sano. La situación sería peor para aquellos seguidores de equipos con mal rendimiento, por lo que deberían tener conciencia y contrarrestar la ingestión nociva. Cuando el equipo pierde de manera inesperada, por estrecho margen o cuando el rival no es más fuerte, se come peor.

Cuando pierde su equipo, el hincha come peor

¿Sabe por qué está con sobrepeso? Una explicación posible podría estar en su equipo de fútbol. Y si este pierde con mayor frecuencia, peor.

Sí, al lunes siguiente al partido de fútbol, los aficionados al equipo perdedor parecen ingerir más grasa y azúcar, mientras los fanáticos del ganador optan por alimentos más sanos según un estudio publicado en Psychological Science, journal de la Association for Psychological Science.

“Aunque algunos estudios han demostrado que los resultados deportivos influyen en la conducción arriesgada de autos, ataques al corazón e incluso violencia doméstica, no se había examinado la influencia sobre la alimentación”, en palabras de Yann Cornil, del Iinsead Business School y cabeza de la investigación.

Al comparar los resultados de dos temporadas de los juegos de la NFL con el consumo de alimentos en dos docenas de ciudades, Cornil y Pierre Chandon determinaron las cantidades y tipos de alimentos consumidos luego de los triunfos y las derrotas.

“Los datos nos permitieron mirar las ciudades con equipos de la NFL o con un equipo que no jugó determinado día, teniendo dos muestras de control”, dijeron.

En general, encontraron que la gente en ciudades con un equipo perdedor comían 16% más grasa saturada en comparación con el consumo un lunes normal. Las personas en ciudades con un equipo ganador ingerían 9% menos grasa saturada en comparación con su consumo habitual.

Las tendencias se mantenían incluso cuando las personas no aficionadas eran incluidas en la muestra y eran más notables cuando el juego había sido muy bueno. “La gente come mejor cuando su equipo gana y peor cuando pierde, especialmente si pierde de manera inesperada, por margen estrecho o contra un equipo de calidad similar”, indicaron Cornil y Chandon.

Para los investigadores, una explicación posible sería que cuando su equipo favorito pierde, la gente siente amenazada su identidad y es más probable que acuda a comer como mecanismo de defensa. Ganar, de otro lado, hace que las personas reciban un refuerzo a su autocontrol.

Ese autocontrol debería establecerse para casos en los que, desafortunadamente, el equipo es un perdedor habitual.

La carne roja envía pronto a la tumba

La carne roja parece un pasaporte expedito a la tumba, de acuerdo con un nuevo estudio de la escuela de salud pública de Harvard.

El consumo de carnes rojas fue asociado una vez más con bases sólidas al aumento del riesgo total de muerte por enfermedad cardiovascular y… cáncer.

El estudio aparece publicado en Archives of Internal medicine.

“Nuestro estudio aporta más evidencia al riesgo de ingerir altas cantidades de carne roja, que ha sido asociado en otros estudios con diabetes tipo 2, enfermedad coronaria, derrame y ciertos cánceres”, dijo An Pan, del Departamento de Nutrición.

Los investigadores, incluido Frank Hu, autor senior, y demás colegas analizaron retrospectivamente 37.698 hombres de un estudio de 22 años y 83.644 mujeres en otro de 28 años, que estaban libres de enfermedad cardiovascular y cáncer al comenzar.

Las dietas fueron evaluadas mediante cuestionarios cada cuatro años.

De los dos estudios, se documentaron 23.926 muertes, 5.910 por enfermedad cardiovascular y 9.464 de cáncer.

El consumo habitual de carne roja, en especial la carne procesada, se asoció con un aumento en el riesgo de mortalidad.

Una porción diaria de carne roja sin procesar (del tamaño de una baraja de cartas) se asoció con un riesgo mayor de mortalidad del 13% , y una porción de carne roja procesada (una salchicha o dos tajadas de tocino) se asoció con un aumento del 20%.

Entre las causas específicas, el correspondiente aumento en el riesgo fue 18% y 21% para la mortalidad cardiovascular y 10% y 16% para la mortalidad de cáncer. Los análisis tuvieron en cuenta factores de enfermedad crónica como edad, índice de masa corporal, actividad física, historia familiar de enfermedad del corazón o grandes cánceres.

La carne roja, en particular la procesada, contiene ingredientes que han sido vinculados con un mayor riesgo de enfermedad crónica, como la cardiovascular y el cáncer. Entre ellos figuran la grasa saturada, el sodio, nitritos, hierro rojo y ciertos carcinógenos formados durante la cocción.

El remplazar una porción de carne roja con una de una fuente sana de proteína se asoció con un menor riesgo de mortalidad: 7% para pescado, 14% para pollo, 19% para nueces, 10% para leguminosas, 10% para lácteos bajos en grasa y 14% para granos integrales.

Los investigadores estimaron que 9,3% de las muertes en hombres y 7,6% en mujeres se hubieran podido evitar si todos hubieran consumido menos de 0,5 porciones por día de carne roja.

“Este estudio proporciona evidencias claras de que el consumo regular de carne roja, en especial la procesada, contribuye de manera sustancial a la muerte prematura”, dijo Hu.