Lo mejor de la semana en ciencia

Piquero patirrojo en la Isla Navidad. Foto Csiro

1. Era una ave plástica

Cerca del 60% de todas las aves marinas tienen plástico en su estómago reveló el estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, que recogió 50 años de información. En 1960 se encontraba en menos del 5% de individuos, mientras en 2010 era casi el 80%, lo que sugiere que a 2050 cerca del 99% de todas las especies tendrán plástico en su organismo. El estudio sugiere además que 90% de todas las aves vivas hoy han comido alguna clase de plástico en algún momento

2. Un panorama gris

No, no es que esté viendo mal: el mundo parece un poco más gris de lo normal cuando estamos bajitos de ánimo, “feeling blue”, sugiere una investigación publicada en Psychological Science. En el estudio, los participantes que fueron inducidos a sentirse tristes eran menos precisos para identificar colores en el eje azul-amarillo que aquellos que tenían emociones neutras. Es decir: nuestro estado de ánimo y las emociones pueden afectar cómo vemos el mundo alrededor.

3. Ejercicio que satisface

El gozo de trotar, ejercicio que se disfruta. Ese sentimiento de bienestar, de libertas y energía extra que los corredores experimentan a veces no solo es asunto de endorfinas. Un nuevo estudio publicado en Cell Metabolism encontró al parecer otro responsable de esa sensación: la dopamina, un neurotransmisor para la motivación. Los efectos gratificantes del ejercicio son modulados por la leptina, que inhibe la actividad física a través de neuronas de dopamina en el cerebro. A menos leptina, más dopamina y mayor disfrute.

4. Así surgimos

Por primera vez científicos trazaron un mapa de todos los genes activados en los primeros días de un óvulo fertilizado, suministrando una comprensión más profunda del desarrollo inicial del embrión. Poseemos cerca de 23.00 genes, pero a los 2 días de la fecundación solo hay 32 activos y a los 3 días ya son 129. 7 de los genes hallados y caracterizados no habían sido descubiertos. Son aquellos genes los necesarios para iniciar el desarrollo embriónico humano. El estudio apareció en Nature Communications.

5. Resecos

Las sequías y las olas de calor se dan hoy con mucho mayor frecuencia, reveló un análisis de 50 años de información. El estudio publicado en Proceeding of the National Academy of Sciences, definió las olas de calor como 3 a 7 días consecutivos calientes, con temperaturas en el percentil 90 del registro histórico, mientras que las sequías fueron descritas como periodos durante los cuales la precipitación fue 20% o menos con respecto a lo normal.

6. Planeta poco frondoso

Un estudio publicado en Nature sugiere que en el planeta hay 3,04 billones de árboles, mucho más de lo que se estimaba hace pocos años, pero 46% menos que los que había al comienzo de la civilización humana. A cada persona le ‘corresponderían’ 422 árboles. En Colombia son cerca de 51.000 millones, algo más de 1.000 por habitante. El estudio permitirá afinar modelos sobre cobertura vegetal, deforestación y cambio climático.

7. Solo era un escorpioncito

Como para salir corriendo: un escorpión marino gigante de 1,8 metros que, por fortuna, vivió hace 467 millones de años y que es el pariente más lejano de las actuales arañas y garrapatas. Es el pentecopterus, un gran depredador. Su hallazgo fue descrito en BMC Evolutionary Biology, demostrando que los eurypteridos vivieron unos 10 millones de años antes de lo que se estimaba y que debieron ser muy diversos aunque escasean en el registro fósil.

8. No nació para matemático

Los niños prematuros pueden tener una inteligencia algo menor que puede influir en una menor capacidad para las matemáticas y un efecto para el aprendizaje en la edad adulta según artículo publicado en Psychological Science. Un hallazgo que podría ayudar a quienes tienen esa condición, para ser considerados en las aulas de clase. Aunque esta clase de estudios no aplican, lógico, a todas las personas, deben ser replicados por futuras investigaciones.

9. La risa atrae

Si una mujer conoce un hombre. Este trata de ser gracioso y ella se ríe mucho. Posiblemente ella quede interesada en tener una cita con él. Y hay una señal más que podría indicar una posible atracción romántica: si los dos ríen juntos más tiempo, hay una mayor conexión. Eso sugiere al menos un estudio publicado en Evolutionary Psychology.

10. Nuestra mezcla es exclusiva

La Tierra tendría alrededor de 1.500 minerales no descubiertos aún sugiere un nuevo que estudio, que además va más allá: dice que la diversidad mineral de nuestro planeta es única y no tendría par en el cosmos. Los minerales se forman por mezclas novedosas de elementos, combinaciones facilitadas por la actividad geológica y la interacción del agua con las rocas, así como por la actividad biológica como las reacciones químicas con el oxígeno y el material orgánico. El estudio apareció en Earth and Planetary Science Letters.

Peces protagonizan telenovela de amor y traición

Cuando se trata de tener sexo, los bien parecidos no siempre son los que obtienen la chica. De hecho, en algunas especies de peces de Suramérica, los rudos y furtivos vencen a los coloridos y refinados casi todo el tiempo-

En una serie de estudios de la especie Poecilia parae, cercanamente relacionada con los gupis, científicos de Syracuse University descubrieron cómo la relación entre las estrategias de apareamiento de los machos y la conducta del depredador ha contribuido a preservar la diversidad de colores a través del tiempo. El tercer estudio acaba de ser publicado en BMC Evolutionary Biology.

Como los gupis, Poecilia parea se reproduce sexualmente. A diferencia de aquellos, en los que ninguno de los machos tiene el mismo patrón de coloración, los Poecilia vienen cinco colores determinados genéticamente (rojo, amarillo, azul, rayado y una especie de gris que imita el color de las hembras inmaduras).

En su medio, la abundancia de cada color es más o menos constante a pesar de que las hembras prefieren aparearse con rojos y amarillos.

“Uno pensaría entonces que esos dos colores serían los dominantes con el curso del tiempo”, dijo Jorge Louis Hurtado Gonzales, autor principal del estudio.

Pero… esos dos son los colores que menos abundan.

El más reciente estudio mostró que mientras las hembras prefieren los rojos y amarillos, ellas eligen el que gane en los combates aleta-con-aleta del mundo de los peces de machos que pretenden la hembra. Los más grandes parae ganan casi siempre, obteniendo una ventaja pese a su coloración menos apetecida.

Los grises, que son los más pequeños machos, evitan el combate y son ignorados, menos por los machos amarillos. Los más grandes de estos siempre vencen a los grises. “En ausencia de combate, las hembras casi siempre elegirán un rojo”, dijo Hurtado. “Pero si el rojo pierde una pelea, la hembra se quedará con el vencedor. En la mayoría de los casos es el parae más grande, que es el macho más dominante”.

Los grises también juegan, pese a todo. Compensan su carencia de poder físico y de atracción a través de una estrategia que depende en la invisibilidad. En un estudio de 2009 en Animal Behavior, Hurtado halló que el color de los grises les provee un camuflaje que les permite enganchar la hembra mientras los rojos están buscando conquistarla.

Las hembras son promiscuas y se aparean con varios machos. Los grises, además, han desarrollado largos testículos, que producen más espermatozoides, otorgándoles una ventaja postcopulatoria en la carrera para fertilizar los huevos.

La interesante historia de amoríos y traiciones no termina allí. En otro estudio publicado en Evolutionary Biology, Hurtado-Gonzales encontró que un depredador común de los Poecilia parae prefiere una cena con rojos y amarillos, quizás porque sus colores son más fáciles de distinguir. Esta desventaja contribuye al bajo número de rojos y amarillos en la población general.

“Parece que dentro de la escala evolutiva, los machos menos atractivos persisten sobre sus contrapartes más atractivos evolucionando estrategias exclusivas de apareamiento pero igualmente efectivas”, dijo el autor.

Entonces, la existencia de varias coloraciones en estos peces se deriva de la interacción entre el control de los depredadotes de los machos atractivos y la habilidad de los machos menos atractivos para explotar otras áreas de la selección sexual, incluyendo el dominio, la trampa y la competencia de los espermatozoides.

Toda una telenovela al natural.