Implantarán robots en el cuerpo de soldados

Una guerra no la desea nadie, pero el hombre no ha podido vivir sin ellas. Entonces, le ha tocado inventarse de todo, no solo sofisticados armamentos para eliminar al enemigo, sino…

Desde siempre, las enfermedades han asediado a los combatientes y no pocas batallas se han perdido por eso.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Defensa de Estados Unidos anunció su objetivo de desarrollar nanosensores implantables, basados en nanopartículas miles de veces más pequeñas que el ancho de un cabello humano, que se les colocarían a los soldados en su cuerpo: una horda de moléculas que podrían monitorear su salud y mantenerlos saludables en el campo de batalla.

Resolver el tema de las enfermedades ayudaría mucho: en Irak, por ejemplo, las evacuaciones de soldados estadounidenses por lesiones de guerra han sido el 20 por ciento, mientras que aquellas pro enfermedades y lesiones no causadas en combates han sido 4 veces más.

“Para las fuerzas militares especiales, el desarrollo de nanosensores implantables capaces de monitorear múltiples indicadores del estado fisiológico sería una enorme innovación”, dijo un informe de aquella agencia.

El primer anuncio se centra en la creación de esa clase de nanopartículas, pero la idea es ir más allá: el tratamiento, para lo cual se convocará a empresas interesadas en estos desarrollos.

Aunque el uso podría ser amplio, por ahora se reducirá al campo militar. Eso sí, no será un desarrollo de un día para otro.

¡Qué guerras aquellas!

Quien no conoce la historia… la vieja y repetida frase vuelve a la palestra, aunque no cuadra del todo en la siguiente escena, que vale la pena recrear para pensar un poco en aquellos remotos tiempos en los que al igual que hoy, la vida y el progreso transcurría en guerras con vencidos y vencedores.

Sí. Una especie de martillo en el fondo del Mediterráneo cerca de la isla de Levanzo, al oeste de Sicilia hizo flotar los fantasmas de afanados guerreros. De un lado, los cartagineses en franco declive, tratando de salvarse a las carreras del embate del naciente imperio romano, en el bando contrario.

Ese martillo de bronce era usado en los barcos de guerra antiguamente. Unidos a largos palos de madera, servían para golpear las embarcaciones rivales.

El martillo debió haber sido usado hacia el año 241 antes de Cristo, en la primera de las llamadas y famosas guerras púnicas, habiendo sido parte, probablemente, de la batalla final de la primera guerra, que ganaron los romanos. Los dos bandos se enfrentaban en pos de dominar el Mediterráneo.

En ese sitio se habían hallado ya otros dos martillos. Uno en 2008 y otro un poco antes. Este tenía inscripciones en latín, por lo que debió pertenecer a un barco romano. El hallado ahora y el de 2008 no tenían inscripciones, debiendo pertenecer a los cartagineses, de acuerdo con un informe presentado en Live Science: los romanos tenían una flota naciente y poderosa, el antiguo imperio cartaginés no y tuvo que correr para construir una flota, lo que se refleja en los martillos terminados sin mayor detalle según opinión de Jeffrey Royal, arqueólogo de RPM Nautical Foundation, que investigó el hallazgo.

¿Quién ganó la batalla? Los romanos. Se han encontrado más martillos cartagineses, lo que indica que más de sus barcos fueron hundidos.

La historia contada a través de elementos aparentemente mudos en el fondo del mar. Pero cuando alguien se detiene a mirarlos, comienzan a hablar de una guerra feroz hace 2.250 años.

Tal como hoy…

La foto es de RPM.