Amenazados 60% de los primates

Langur chato dorado Rhinopithecus roxellana. Foto Eva Hejda

Langur chato dorado Rhinopithecus roxellana. Foto Eva Hejda

Cerca del 60% de las casi 500 especies conocidas de primates están amenazadas por extinción dice un estudio del Centro Alemán de Primates (DPZ). Continuar leyendo

Salamandras del tamaño de un fósforo

Una de las nuevas salamandras. Foto J. Hanken

Una de las nuevas salamandras. Foto J. Hanken

Tan pequeña que no la veían. En remotas montañas de Oaxaca, México, científicos hallaron tres especies de la salamandra más pequeña del mundo, las que están en peligro de extinción.

Son especies del género Thorius, más pequeñas que un fósforo (cerilla). De hecho son consideradas los organismos de cuatro patas más pequeños del planeta. Sus cuerpos miniatura son inusuales en invertebrados, con unas estructuras prominente para alimentarse.

Eran especies abundantes, pero han declinado de modo estrepitoso en los últimos 30 años y ahora raramente se ven. El hallazgo es una muestra de la cantidad de especies que quedan por ser descubiertas y descritas y de la necesidad de salvarlas.

Las salamandras de zonas altas en México están más cerca d ella extinción que cualquier otra en la Tierra”, según David Wake, de la Universidad de California en Berkeley, uno de los coautores del paper sobre las nuevas especies, aparecido en Peer J.

Las causas principales de la amenaza son la conversión del hábitat y nuevas enfermedades infecciosas.

El género Thorius fue descubierto en el siglo 19 y por 75 años se creyó que era una sola especie, pero 9 se hallaron entre 1940 y 1960. Los adultos son tan pequeños que es difícil describirlos. En los 70 se encontró que varias especies anatómicamente similares eran distintas al analizarlas con técnicas moleculares. Así, hoy suman 29 especies.

Las nuevas especies fueron nombradas como Thorius pinicola (o sea salamandra de los pinos), Thorius longicaudus (salamandra de cola larga) y Thorius tlaxiacus (salamandra heroica).

En los últimos 30 años, el número de anfibios descritos ha aumentado 3% por año y mientras en 1985 se reconocían 4000 especies hoy son más de 7700.

Pero a medida que se describen se vive una trágica realidad: el declive global de estos animales.

Con respecto a los Thorius, de las 29 especies casi todas están en peligro o críticamente amenazadas.

30% de los cactus están en peligro

Wikipedia commons

Hay cerca de 1.480 especies de cactus, endémicas casi todas de América, residentes de regiones semiáridas y por ende de escasa distribución.

En un resultado que sorprendió a los mismos científicos un estudio encontró que cerca del 31% están amenazadas y fueron adicionadas a la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. El estudio apareció en Nature Plants.

Los expertos, encabezados por Barbara Goettsch, de la Unión, recogieron información de las 1.478 especies, analizaron su distribución, sus preferencias de hábitat, ecología, conservación y usos por los humanos. Los datos fueron evaluados por grupos de expertos.

De las especies amenazadas, que se hallan en categoría en peligro, críticamente en peligro o vulnerable, casi la mitad están afectadas por el comercio ilegal para colecciones privadas o horticultura, principal amenaza. Un hallazgo inquietante que muestra cuán grande es el tráfico ilegal de especies naturales, incluyendo las plantas. Más de lo que se esperaba según Inger Andersen, director de la Unión.

Dada la distribución localizada en ciertos ambientes y como son de lento crecimiento, los cactus son en particular muy vulnerables.

Resumen científico de la semana

1. La ficha que faltaba

Un nuevo microbio que representa un vínculo perdido en la evolución de la vida compleja fue portado por investigadores de Uppsala University en Nature. El hallazgo ayuda a entender mejor cómo hace miles de millones de años los tipos complejos de células que comprenden plantas, hongos, animales y por ende humanos, evolucionó de simples microbios. El microbio, llamado Loki, es una forma intermedia entre las células simples de los microbios y las complejas de los eucariotas. Fue hallado a 2.352 metros bajo el nivel del mar en unas ventanas hidrotermanales. En la foto, el sitio donde fue hallado Loki, cortesía Centre for Geobiology, R. Pedersen

2. Mi amigo el delfín

Un estudio durante más de 8 años durante el cual se hizo seguimiento a unos 200 delfines, se encontró que aunque no interactúen en redes sociales, poseen amigos con los que pasan más tiempo. Así como los humanos, buscan ciertas compañías y evaden otras. El estudio apareció en Marine Mammal Science. También se reúnen en grupos o comunidades en determinados sitios de su hábitat, en este caso una laguna estuarina en la costa oriental de Florida, sonde se adelantó la investigación.

3. Seis letras de la vida

El ADN tiene cuatro letras conocidas, A, C, G y T y sus miles de combinaciones hacen posible la variabilidad genética que permite todo el funcionamiento de los seres vivos. Hace unos lustros se agregó la quinta, metilcitosina, derivada de la Citosina. Y ahora científicos proponen la existencia de una sexta, la metiladenina, que ayuda a determinar el epigenoma y que por ende sería clave en la vida de las células. ¿Crece el alfabeto?

4. Requetecalentados

Durante todo el mes de marzo, la concentración de CO2 en la atmósfera superó las 400 partes por millón, un nivel que la Tierra no veía desde hace al menos 2 millones de años. El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global y su auge se debe al consumo de combustibles fósiles para uso energético. El reporte lo hizo el Observatorio de Mauna Loa, que mide dicha concentración. El nivel viene al alza cada año que pasa.

5. Deme más cebolla

Sí, la cebolla lo hace llorar si no está triste o le ayuda a conservar algunas frutas. Y le da buen sabor a platos en ensaladas. Ahora tiene un uso más: sirve para fabricar músculos artificiales. Bueno, el ensayo hasta ahora incluye prototipos muy pequeños, de unas células, creados a partir de las células de la epidermis de este tubérculo. Si se congelan, cubren con oro y se les pasa una corriente eléctrica, se contraen o estiran dependiendo del voltaje. El desarrollo fue publicado en Applied Physics letters.

6. Una galaxia en los confines cósmicos

Es una hazaña llegar tan lejos: astrónomos extendieron la frontera cósmica de la exploración galáctica al encontrar una galaxia nacida cuando el universo apenas tenía un 5% de la edad actual. Está a más de 13.000 millones de años. La distancia fue medida con gran precisión. En ella se da una formación rápida de estrellas masivas. La galaxia observada es uno de los objetos más brillantes y masivos del universo temprano. El hallazgo apareció en el Astrophysical Journal.

7. Decisiones

Científicos que estudian cómo hace decisiones el cerebro grabaron por primera vez momento a momento las fluctuaciones en las señales cerebrales que se dan cuando un mono que hacía una elección libre cambiaba de decisión. Un rastreo de decisiones con mucha precisión. Un avance que podrá derivar en nuevas prótesis que sean controladas con el cerebro. El estudio apareció en eLife.

8. ¿Garrote o zanahoria?

¿Qué viene siendo más efectivo, si dar garrote o premiar con la zanahoria? Un estudio publicado en Cognition sugiere que para cambiar una conducta es más efectivo el castigo que la recompensa. Tiene un efecto dos a tres veces más fuerte. El tema ha ocupado a los sicólogos desde hace años y esta es una evidencia más a favor… del garrote.

9. Cargueros de agua

En la atmósfera de una enana blanca astrónomos detectaron una gran cantidad de hidrógeno y oxígeno, agua equivalente al 30 o 35% del agua contenida en los océanos de la Tierra y que fue llevada por al menos un asteroide del tamaño de Ceres, de 900 kilómetros de diámetro. El hallazgo reafirma la teoría de que el agua en los planetas llega en los cometas y asteroides, lo que sucedió en la Tierra también en las primeras épocas tras su formación. El estudio apareció en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

10. ¿Aló, cuántos gusanitos tienes?

Ingenieros desarrollaron un teléfono celular que posee un microscopio que utiliza video para detectar de manera automática y cuantificar una infección por gusanos parásitos, a partir de una gota de sangre. El desarrollo fue presentado en Scence Translational Medicine y será de ayuda médica en regiones apartadas de África y otras comunidades marginadas del planeta, proporcionándole información a distancia al per5sonal de salud.

Koalas usan aire acondicionado

Foto Wikipedia

¿Lo han notado? En casi todas las fotos los koalas, ese simpático marsupial australiano, aparece trepado en un árbol. Y tiene una razón muy poderosa: ese es su sistema de aire acondicionado.

Un estudio de científicos australianos y estadounidenses reveló que estos animales se abrazan a los árboles con la finalidad de evitar recalentarse.

Como no tienen su cómoda casa, tienen que hallar otras maneras de enfriarse. Soplar ayuda algo mediante un mecanismo llamado enfriamiento por evaporación pero también pierden agua de esa manera.

Para averiguar cuánto dependían de los árboles, Natalie Briscoe, de la Universidad de Melbourne y otros investigadores siguieron el comportamiento de 37 koalas en verano e invierno, observando su interacción con los árboles. También estudiaron el tipo de árboles, la altura y ubicación, y midieron el microclima de los sitios mediante estaciones climáticas portátiles sobre una vara expansible.

En el tiempo caliente, los koalas parecían abrazar los troncos o ramas gruesas y bajas, que pueden estar 5 grados más frescas que el aire dijeron los científicos en el artículo publicado en Biology letters. También pasaban más tiempo ahí: utilizan las áreas más bajas de los árboles 65 por ciento más a menudo en días sofocantes que durante el tiempo más benigno, de acuerdo con el estudio que es parte de una investigación más amplia sobre cómo los koalas son influenciados por el clima.

“Nuestro modelo muestra que abrazar un tronco fresco durante un típico día caliente en el sudeste australiano puede reducir a la mitad la cantidad de calor que los koalas necesitan perder mediante el enfriamiento por evaporación”, dijo Briscoe.

Eso puede ayudarles a sortear prolongados y fuertes eventos de calor.

Ese refrescamiento puede significarles la diferencia entre la vida y la muerte. En las olas de calor, ese abrazo arbóreo aumenta las tasas de supervivencia.

Pero los árboles con los troncos más frescos, Acacia mernsii no siempre están disponible en el hábitat de estos marsupiales y su búsqueda los pone en riesgo de ser atropellados por un auto o de ser atacados por un perro.

Otros animales como los leopardos, varias aves e incluso insectos, emplean esa estrategia de los árboles como medio de supervivencia en un clima cada vez más extremo.

Libélulas mueren del susto al ver un depredador

El delincuente persigue a su víctima presuroso en medio de la oscuridad, parece darle alcance, se acerca… la libélula se desmaya y… muere. Pero no es una película, es la vida real, aunque en otro medio.

Como ocurre en la vida de los humanos, la sola presencia de un depredador provoca tal estrés que puede matar del susto una libélula, así su posible atacante no pueda obtener acceso a su presa.

El sorprendente hallazgo fue realizado por biólogos de la Universidad de Toronto, que lo publicaron en Ecology.

“Lo que encontramos fue inesperado: la mayoría de las libélulas mueren cuando los depredadores comparten su hábitat”, dijo Locke Rowe, jefe del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de esa institución.

Las larvas expuestas a peces depredadores o insectos acuáticos tenían una tasa de supervivencia 2,5 a 4,3 veces menor a la de aquellas no expuestas.

“Cómo responde la víctima al temor de ser comida es un tópico importante en ecología, y hemos aprendido mucho sobre cómo esas respuestas afectan las interacciones presa-depredador”, agregó.

El estudio fue hecho en la reserva científica Koffler de la universidad.

“A medida que aprendemos más de cómo los animales responden a condiciones estresantes –si se trata de la presencia del depredador o del estrés por otras intervenciones naturales o humanas- encontramos que el estrés significa un gran riesgo de muerte, presumiblemente por cosas como infecciones que normalmente no los matarían”.

Shannon McCauley, investigador en postdoctorado, y la profesora Marie-Josée Fortin, con Rowe, cultivaron larvas de Leucorrhinia intacta en acuarios o tanques junto con sus depredadores.

Los dos grupos fueron separados de modo que mientras las libélulas podían ver y oler a sus depredadores, estos no podían comérselas.

En un segundo experimento, 11 por ciento de las larvas expuestas a los peces murieron mientras intentaban hacer metamorfosis a su forma adulta, en comparación con solo 2 por ciento de las que crecieron en un ambiente sin depredadores.

“Dejamos que las libélulas jóvenes pasaran por la metamorfosis para convertirse en adultas y encontramos que aquellas que habían crecido cerca de los depredadores eran más dadas a no completar ron éxito la metamorfosis, muriendo más a menudo en el proceso”.

Los investigadores creen que sus hallazgos pueden aplicar a todos los organismos que enfrentan alguna clase de estrés y que el experimento podría ser usado como un modelo para estudios futuros sobre los efectos letales del estrés.

Foto cortesía S. McCauley

¿Se creen humanos? Chimpancés exterminan otra especie

Que un animal sea más nocivo que los humanos para los demás, es mucho cuento. El título lo obtiene el chimpancé.

Los monos colobos rojos del Parque Nacional Kibale en Uganda están siendo llevados al exterminio por los chimpancés, de acuerdo con un estudio que publica el American Journal of Primatology.

Es el primer caso documentado de un primate no humano sobreexplotando otra especie de primates.

Eso a pesar de que la taxonomía de ese mico de Uganda está en disputa, pues algunos científicos lo consideran una especie (Procolobus tephrosceles) mientras otros creen que es una subespecie (P. rufomitratus tephrosceles).

El estudio examinó 33 datos de censo primate (1985-2007) y encontró que la amenazada población de colobos ugandeses cayó 89 por ciento en ese período, principalmente por la caza que de él hace el chimpancé común (Pan troglodytes).

También coinciden otros factores en este exterminio, como enfermedades y la competencia con otros micos herbívoros, qu abundan en una pequeña área a medida que su hábitat selvático se encoge. Esos factores son menores frente a la caza a que son sometidos por los chimpancés.

La amenaza es más seria al dedicarse los chimpancés a cazar sobre todo los micos jóvenes, que no se han reproducido, reduciendo las posibilidades de repoblamiento.

El número de chimpancés en el área ha subido un 53 por ciento, dijeron los investigadores.

La reducción en el número de colobos fue advertida en un paper de 2008 en Primates, pero sólo se analizaron tres años de datos en esa ocasión.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales colocó al colobo ugandés en la lista roja de especies amenazadas dado que la depredación por los chimpancés ha fragmentado severamente las subpoblaciones.

Ser aventurero tiene bases genéticas

Unos más aventureros que otros. Y aunque puede ser por situaciones que se presenta en la vida, parece que hay algo detrás que impulsa esa conducta: los genes.

Un grupo de científicos descubrió que los descendientes de las mariposas exploradoras que colonizan nuevos hábitats difieren genéticamente de sus primos más cautos. El grupo, encabezado por James Marden, profesor de Biología en Penn State Univerrsity, y Christopher Wheat, de esa universidad y de la de Helsinki, reveló algunas de las bases genéticas para la maduración más rápida de los huevos, una tasa metabólica más alta y una mayor capacidad de vuelo, rasgos que proveen una ventaja para las mariposas que salen del territorio familiar para fundar nuevas poblaciones en hábitats no ocupados antes.

La investigación aparecerá publicada en mayo en Molecular Ecology.

Marden explicó que la mayoría de especies no se encuentran por todas partes porque tienden a requerir hábitats muy específicos. “Las mariposas, como muchas otras especies, son especialistas. Son muy selectivas sobre dónde vivir. Esa selectividad les confiere lo que los ecólogos llaman una distribución irregular”.

En esos ambientes, los organismos enfrentan una elección fundamental entre permanecer en su espacio nativo o aventurarse en busca de un sitio diferente adecuado. Permanecer en el mismo lugar es seguro para la supervivencia inmediata, pero puede exponer los descendientes a diferentes parásitos, mientras que dispersarse es riesgoso pero paga con creces si se encuentra un sitio no ocupado.

Las diferencias básicas entre aventureros y no, se encontró en el gen fosfoglucosa isomerasa (Pgi).

¿Tendrá alguna incidencia en humanos?

En la imagen, una mariposa Granville fritillary. Cortesía Penn State University-J. Marden.