Resumen científico de la semana

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1. Detente en mi nombre

Científicos probaron en la naturaleza un caso de aposematismo: las mariposas nocturnas tigre, fuente alimenticia de los murciélagos, envían señales acústicas a estos para advertirles que no son nada sabrosas. Ese mecanismo es usado por distintas especies pero de manera visual, como tener un color más vivo. Pero como los murciélagos no ven bien, estos insectos desarrollaron una manera de defenderse mediante el sonido. El hallazgo fue publicado en Plos One.

2. Tierra oxigenada

Aunque se ha sostenido que al principio la Tierra no tenía oxígeno, un hallazgo en micrometeoritos de hace 2.700 millones de años sugiere que la oxigenación llegó antes de lo creído, en las mismas cantidades que hoy. El artículo apareció en Nature. Estaba presente en la atmósfera superior, separada por una neblina de metano de la capa baja de la atmósfera que no contenía el gas.

3. Conductores trabados

Un estudio de una fundación para la seguridad del tráfico encontró que en el estado de Washignton, Estados Unidos, donde se legalizó la marihuana, los accidentes de autos con conductores ‘elevados’ se duplicó, lo que plantea algunas dudas sobre la autorización para conducir bajo los efectos de la hierba en momentos en que crece la presión para permitir su uso en varias regiones.

4. Genética educativa

Un estudio publicado en Nature encontró que existen 74 puntos del genoma relacionados con el rendimiento escolar y si bien su incidencia en conjunto no es demasiado alta, sí es clara. Estudios precios decían que cerca del 20% del resultado escolar se debía a al genética. Ahora se encuentran sitios específicos, pero se cree que falta mucho por conocer sobre el tema.

5. Hacha antediluviana

En Australia, en la remota región de Kimberley, arqueólogos encontraron la que parece ser el hacha más antigua que data de la Edad de Piedra, hace 45.000 a 49.000 años, muy cerca al momento en que los humanos llegaron a esas tierras. El fragmento había sido desenterrado a comienzos de los 90, pero el análisis permitió saber ahora que estaba en un estrato de mucha más antigüedad. El hacha fue una innovación para esos primeros pobladores australianos. El hallazgo apareció en Australian Archaeology.

6. Más y más y más

De un solo golpe, astrónomos anunciaron la confirmación de 1.284 planetas extrasolares, con lo que asciende a 3.409 el número de esos mundos detectados hasta ahora, con cientos de candidatos en espera de confirmación. El hallazgo se logró gracias al telescopio espacial Kepler de la Nasa, dedicado a buscar planetas en otras estrellas.

7. Medicina insensible

Cuando las personas consumen acetaminofén para reducir su dolor, sienten menos compasión por el dolor físico y emocional de los demás sugiere un estudio publicado en Social Cognitive and Affective Neuroscience. Una especie de analgésico social. Ese compuesto es empleado en más de 600 medicinas de uso común. Otro estudio ya había mostrado que ese compuesto bloquea las emociones positivas.

8. Promesa malárica

Un candidato a vacuna contra la malaria brindó protección a adultos voluntarios sometidos al Plasmodium falcíparum, protección durante más de un año en el ensayo en fase 1 reveló un estudio en Nature Medicine, lo que convierte al compuesto denominado PfSPZ en una opción seria que continuará evaluándose en otras fases. La malaria mata cerca de 500.000 personas cada año en regiones tropicales inoculada por mosquitos Anopheles.

9. No envuelva los bebés

El riesgo de muerte súbita en los bebés parece tener un incremento cuando son acostados envueltos en cobertores, sea que duerman de lado o sobre su estómago dice el estudio aparecido en Pediatrics. La investigación analizó casos de muerte súbita en distintas regiones encontrándose un aumento en los bebés envueltos, siendo mayor en aquellos que eran acostados de lado.

10. Cuidado si tiene hambre

Un estudio aparecido en Neuropsychopharmacology encontró que cuando las personas tienen mayores niveles de grelina, hormona asociada al hambre, son más impulsivas y no toman las mejores decisiones. La investigación se hizo con ratas y abre las puertas a nuevos tratamientos de problemas psiquiátricos asociados a la impulsividad.

Si tiene hambre, mejor no tome decisiones

Foto Pixibay

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Nunca tome decisiones mientras esté… hambriento. Eso al menos es lo que sugiere un estudio que relaciona la grelina (hormona del hambre cuestionada últimamente) con un efecto negativo tanto en la toma de decisiones como en el control de los impulsos.

El estudio publicado en Neuropsychopharmacology fue hecho con ratas en la Universidad de Gotemburgo. Esta hormona es producida en el estómago cuando se tiene hambre.

Demostramos que los niveles altos de grelina vistos antes de comer o durante los ayunos, hacen que el cerebro actúe impulsivamente y afecte la capacidad de tomar decisiones racionales”, explicó Karolina Skibicka, docente en la Academia Sahlgrenska en esa universidad.

La impulsividad es compleja pero se puede descomponer en la acción impulsiva, esa incapacidad de resistir una respuesta motriz, y la elección impulsiva, la incapacidad de posponer una gratificación.

Muchos han experimentado la dificultad de resistirse a un sánduche o algún alimento más aún si saben que pronto se servirá el almuerzo y lo mismo aconteció con las ratas en el estudio.

Los científicos encontraron entre otras, que a las ratas que les daban grelina directamente en el cerebro, que imita cómo el estómago nos comunica la necesidad de comer, eran más datos a buscar a presionar un dispositivo para tener una recompensa en vez de esperar a pesar de que la perderían.

La capacidad de posponer gratificación para obtener una mayor después es una medida de elección impulsiva, por ejemplo elegir una galleta ya o varias unos minutos después, o comer un alimento calórico ya y no esperar la opción de uno más sano.

La persona que elige la gratificación inmediata a pesar de que esperar le traerá una mejor, se caracteriza por ser más impulsiva y eso implica una capacidad más pobre para tomar decisiones racionales.

Los altos niveles de la hormona evitaron que las ratas fueran capaces de esperar una recompensa mayor.

El estudio también mostró que los niveles aumentados de grelina causaban cambios genéticos en circuitos cerebrales relacionados con la impulsividad y la toma de decisiones.

Como la impulsividad es un rasgo de varias enfermedades neurosiquiátricas el hallazgo podría conducir a tratamientos enfocados en los receptores de grelina en el cerebro según los investigadores.

Resumen científico de la semana

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1. El mejor no incentiva

Es muy común: en las oficinas destacan al empleado del mes o del año. En los centros educativos también. Lo hacen para poner de ejemplo su esfuerzo. Ahora un estudio en Psychological Science sugiere que esa distinción puede tener un efecto contrario en los demás: los desalientan a tener más logros, lo que los autores llaman ‘un desestímulo ejemplar”. Eso significaría que hay que alentar otro tipo de prácticas en instituciones y empresas.

2. Tortugas a la carta

Hoy en algunos países del sudeste asiático la sopa de tortuga es una exquisitez. En otros lugares no se consume. No fue siempre así. Cerca e Tel Aviv, Israel, científicos desenterraron fósiles de tortugas de hace 400.000 años que sugieren que eran consumidas por los habitantes de aquella época, mostrando la diversificación de la dieta de quienes vivieron en el Paleolítico. El estudio apareció en Quaternary Science Reviews.

3. Confieso que lo hice

Una nueva investigación aparecida en Proceedings of the National Academy of Sciences muestra que la privación del sueño puede hacer que las personas admitan falsamente que hicieron algo malo. En Estados Unidos, por ejemplo, las falsas confesiones son cerca del 25% de los casos de convictos injustamente encausados. Esa táctica es común en interrogatorios a sospechosos, haciendo que la persona pierda la capacidad de anticipar las consecuencias de sus acciones.

4. Hormona riesgosa

La hormona arginina vasopresina promueve la cooperación arriesgada en humanos dice estudio en Proceedings of the National Academy of Sciences. La cooperación se ha sabido, es intrínsecamente reconfortante para las personas permitiéndoles subvalorar riesgos asociados con ella. En el experimento, las personas que recibieron esa hormona eran mucho más dados a cooperar en un juego que suponía altos riesgos, que aquellos que no la recibieron algo que sugiere que esa hormona desempeña un papel activo en ese comportamiento.

5. Juntos es mejor

Los pájaros pequeños también forman lazos duraderos con sus congéneres, además compartir largos viajes con ellos, una cercanía que favorece la reproducción y facilita el proceso de ajustarse a un nuevo lugar, según el estudio aparecido en Bird Study. Esa característica había sido observada y estudiada en aves grandes. Los miembros de un grupo de luganos pueden permanecer juntos hasta 4 años.

6. Emisores clandestinos

No habían sido muy estudiados en cuanto a su aporte. Por eso sorprenden los datos de un estudio aparecido en Nature Geoscience que dice que los estanques o humedales pequeños de menos de media hectárea que solo comprenden 8,6% del área de lagos y estanques responden por el 15,1% de las emisiones de dióxido de carbono y 40,6% de metano de esos cuerpos de agua. Para el estudio revisaron 427 de esos humedales.

7. La estatura y el cáncer

Las personas de mayor estatura tienen menos riesgo de desarrollar enfermedades como las cardiovasculares y la diabetes, pero un mayor riesgo de cáncer, lo cual se debe a la activación de un sistema relacionado con los factores de crecimiento. El estudio apareció en The Lancet Diabetes & Endocrinology y tiene implicaciones para la guía médica.

8. De víctima a victimario

La Tierra, según varios investigadores, tiene mucho que agradecerle a Júpiter pues según sus estudios ha servido de escudo protector desviando cometas y asteroides dada su gran influencia gravitacional. Una investigación aparecida en Astrobiology cuestiona esa creencia y dice que por el contrario Júpiter y Saturno se han encargado de ‘patear’ objetos hacia el sistema solar interior, del cual la Tierra forma parte. ¿Cuál hipótesis prevalecerá?

9. Pobreza, flacura y gordura

Cuánto comes dependerá para muchos de cuán acomodada era su familia. Un estudio sugiere que las personas que de niños padecen hambre, cuando crecen y tienen mayor riqueza comen incluso en ausencia de hambre, lo que influye en la tendencia a la obesidad y otros desórdenes, según el artículo en Psychological Science. La pobreza interrumpe el vínculo entre hambre y comida.

10. A vivir más

Investigadores demostraron que las células senescentes, que no se dividen y se acumulan con la edad, impactan de modo negativo la salud y acortan la vida de los ratones en un 35%. El estudio revela que la eliminación de esas células retrasa la formación de tumores, preserva el funcionamiento de tejidos y órganos y extiende el ciclo vital sin efectos adversos observados. La pregunta ahora es ¿servirá para humanos? El artículo apareció en Nature.

Mis 10 noticias científicas de la semana (22-28)

1. Qué montonera

A solo 4 años luz de nosotros se encuentra la estrella más cercana, Próxima centauri. Bueno, en ese espacio cabría la galaxia que con más de 10.000 soles fue detectada por astrónomos de la Universidad de Michigan. Se encuentra a solo 54 millones de años luz de la Tierra y dentro de sus características está que cerca de la mitad de su masa se encuentra en un radio de solo 80 años luz, lo que establece una densidad estelar 15.000 veces mayor que la existente en nuestro vecindario en la Vía Láctea.

2. El ritmo lento de la cafeína

Un estudio publicado en Plos One en ratones sugiere que cuando a ratas jóvenes se les suministraba cafeína el desarrollo cerebral se hace lento, una voz de alerta dado que el consumo de ese compuesto ha aumentado más del 70 por ciento en los últimos 30 años según los autores, que advirtieron que la dosis dada equivalía a 3 o 4 tazas de café en personas. Más leña para el debate.

3. Esta sí que es una buena siesta

Un estudio presentado en Nature Neuroscience mostró que una siesta aromatizada puede borrar recuerdos traumáticos. Mientras dormían, voluntarios sometidos a escenas de terror asociadas con un olor, fueron expuestos a este y al despertar sentían menos miedo. Al medirse la actividad cerebral también había cambios. Una esperanza para tratar desórdenes como el estrés postraumático.

4. Chorros de sudor

El primer capítulo del quinto reporte del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático reiteró que el calentamiento del planeta se mantiene a la vez que las concentraciones en la atmósfera de gases de invernadero alcanzan niveles no vistos en los últimos 800.000 años. Al ritmo actual de emisiones en 2040 se copará la capacidad del planeta a fin de que la temperatura no aumente más de 2 grados con respecto a la era preindustrial.

5. A cogerlo de la cola

El cometa ISON pasará por Marte el lunes próximo y será la ocasión para iniciar en firme el seguimiento que anuncian organizaciones entes astronómicas. Esta semana se reveló que puede ser visto ahora con telescopios antes del amanecer y que la vista continuará durante las próximas semanas. Pese a distintos informes, aún no se sabe si tendrá tanto brillo como para ser observado a simple vista si sobrevive a su encuentro con el Sol a fines de noviembre.

6. Comer o no comer

Al alterar las conexiones entre neuronas en el interior del cerebro, científicos hicieron que ratones llenos se mantuvieran comiendo mientras que ratones hambrientos rechazaban el alimento. Así, al identificar los grupos precisos de células que provocan hambre y otros que los cortan, se puede clarificar la intrincada red que controla en el cerebro la alimentación, de acuerdo con el estudio aparecido en Science.

7. La Luna es un imán

Se ha sabido que la Luna afecta algunos ritmos biológicos y ahora un estudio sugiere que controla la cadencia de al menos dos relojes biológicos: uno activado por las mareas y otro por la luz lunar. Los efectos fueron descubiertos en criaturas marinas de acuerdo con el estudio publicado en Cell Reports. Estos relojes trabajan de manera independiente del reloj circadiano, que sincroniza los ritmos diarios con el Sol. Lunáticos.

8. Los microbios os delatarán

El microbioma de los cadáveres podría ayudar a los detectives a determinar cuándo murió una persona reportaron científicos en eLife. En un estudio lograron cerrar la ventana de fallecimiento de ratones a solo 3 días gracias al análisis de los microbios presentes sobre y dentro del cuerpo, logrado mediante la secuenciación del ADN.

9. Marcianos mojados

Aunque un estudio dijo la semana pasada que no hay metano hoy en la atmósfera marciana como para sospechar la existencia de vida, un nuevo artículo en Science acaba de revelar que en la primera muestra de suelo analizada por el robot Curiosity se encontró un porcentaje de agua. Es un 2%, lo que se considera una cantidad alta. La muestra emitió dióxido de carbono, oxígeno y compuestas azufrados al ser calentada.

10. Qué luz tan extraña

Científicos del MIT y Harvard lograron juntar fotones para formar moléculas, un estado de la materia que hasta ahora había solo había sido expuesto por la teoría. El artículo publicado en Nature indica que el descubrimiento va contra el conocimiento tenido por mucho tiempo sobre la naturaleza de la luz. Los fotones han sido descritos como partículas sin masa que no interactúan entre sí. Lo que se hizo fue crear un medio para que interactuaran, dijo Mikhail Lukin, uno de los autores.

Ayayay: dormir mal aumenta gasto en víveres con más calorías

i duerme mal, aparte del cansancio del día posterior, podría tener un ingrediente adicional que no le ayudará: las personas que duermen mal compran al día siguiente más alimentos y muchos con más calorías según un estudio publicado en Obesity, journal oficial de The Obesity Society.

La falta de horas de sueño también aumenta a la mañana siguiente los niveles de grelina, una hormona que aumenta el hambre, aunque no se halló una correlación entre los niveles de la hormona y la compra de alimentos lo que sugiere que otros mecanismos, como una decisión impulsiva, pueden ser los responsables de ese exceso de compras.

El estudio surgió de la curiosidad de investigadores suecos que querían ver si el mal dormir alteraba las decisiones de compra de alimentos por la tendencia a no pensar con claridad tras una mala noche y al aumento del hambre.

“Lanzamos la hipótesis de que el impacto de la falta de sueño en el hambre y la toma de decisiones sería la ‘tormenta perfecta’ para comprar, dejando a las personas hambrientas y con menos capacidad de autocontrol para evitar la compra impulsiva de alimentos con alto contenido calórico”, dijo Colin Chapman, MSc, de Uppsala University.

En la mañana siguiente a una noche de total privación del sueño así como una noche de buen dormir, Chapman y Christian Benedict, dieron a 14 personas de peso normal una cantidad dada de dinero y se les pidió comprar lo que pudieran entre 40 productos, incluyendo 20 con alto contenido de calorías y 20 de bajo contenido. Los precios de los alimentos muy calóricos fueron variados para determinar si la falta de sueño afectaba la flexibilidad de compras de alimentos. Antes de la tarea, los hombres recibieron un desayuno estandarizado para minimizar el efecto del hambre en sus compras.

Los hombres privados del sueño compraron muchas más calorías (9%) y gramos (18%) de alimento que cuando durmieron bien bien toda la noche.

También se midieron sus niveles de grelina, encontrando concentración más alta luego de una noche de vigilia.

O sea: si quiere comer sano y mantener el peso, duerma bien.

La triste muerte del oso polar

No fue el primero, sino el anuncio de que algo no viene bien y empeorará. En la isla Svalvard en el Ártico fue encontrado el cuerpo de un oso polar que parece murió de hambre. Hambre que lo llevó hacia la zona norte en busca de focas, pero no pudo llegar.

El cambio climático sigue cobrando una factura que quizás no exista manera de cancelar. Científicos creen que a este ritmo hacia 2054 habrá desaparecido esa región. Y si se pierden los hielos permanentes, ¿de que vivirán los osos? Tragedia.

Ian Stirling, quien ha estudiado osos durante más de 40 años, dijo al periódico inglés The Guardian que “por la posición en la que quedó para que simplemente murió de inanición. No tenía señales externas ni grasa. Estaba reducido a los meros huesos y la piel”.

Triste final para uno de los más poderosos depredadores en la Tierra.

El oso había sido examinado en abril por científicos noruegos, a unos 240 kilómetros al sur y parecía saludable.

“La mayoría de los fiordos en los canales internos de Svalbard no se congelaron bien el invierno pasado y distintas áreas conocidas por el oso para cazar focas en la primavera, no parecen haber estado tan productivas”, dijo Stirling, quien pertenece al grupo de conservación Polar Bears International. “Como consecuencia el oso probablemente fue a otra zona en busca de comida, pero no tuvo éxito”.

Los osos han evolucionado para vivir en el hielo. Dependen de cazar focas y la pérdida de hielo en el mar ha significado un aumento de ahogamientos y canibalismo y en una reducción de la población.

“La vista era muy triste”, dijo Ashley Cooper, quien tomó la foto del oso muerto.

Cooper contó que vio 5 osos polares vivos en un viaje de 12 días a Svalbard. “Tres lucían muy delgados y no en buena condición” y el único que vio saludable estaba cazando en el hielo marino, escasamente grueso para soportar su peso, a unos 880 kilómetros del Polo Norte.

La suerte del oso podría ser la de todos los demás de su especie en unos 10 a 20 años.

Aunque no se puede culpar al cambio climático por la muerte de un animal recordó Jeff Flocken, del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (International Fund for Animal Welfare), pero la pérdida drástica y los cambios a largo plazo en el hábitat ártico, amenazan la existencia del oso polar: hoy quedan menos de 20.000 individuos y la Encuesta Geológica de Estados Unidos estimó hace unos años que para 2050 solo quedaría un tercio. Otros creen que será antes.

Para unos, quizás no sea algo importante. Pero luego serán otras especies a las que les pase el tiempo de vivir.

Mis 10 noticias científicas de la semana (23-29)

Uno de los caballos secuenciados para comparar

1. Un caballo regresó del pasado

Un equino que vivió hace 560.000 a 780.000 años habló sobre la historia de sus antecesores y de su origen. Sí, al secuenciar el genoma de un fósil de caballo científicos pudieron estimar que todos los equinos provienen de un ancestro común que vivió hace 4 millones de años, dos millones antes de lo que se creía. El fósil, una pata del ejemplar, había sido hallado en 2003 en el hielo perenne de Canadá. El estudio apareció en Nature.

2. Habitantes de un mundo raro

Astrónomos reportaron el hallazgo de tres planetas en la zona de habitabilidad alrededor de la estrella Gliese 667C a 22 años luz hacia la constelación de Escorpión. La estrella es parte de un sistema triple. Aunque los planetas están en esa zona donde podría existir agua líquida, no quiere decir que exista ni que tengan vida o sean habitables: podrían no reunir otras condiciones, pero lo importante del hallazgo es que se pueden buscar sistemas similares en torno a estrellas débiles como esta, un tercio de la masa solar.

3. Y me da un hambre…

En un nuevo estudio científicos del Max Planck Institute of Neurobiology detectaron que el hambre afecta la toma de decisiones y la percepción del riesgo. Los investigadores encontraron que el hambre altera el funcionamiento de estructuras cerebrales. Su estudio tuvo como objeto la mosca de las frutas Drosophila.

4. Un vecindario movido

La Nasa informó que se encontró el objeto 10.000 en el vecindario de la Tierra, sumados asteroides y cometas. La agencia rastrea toda clase de cuerpos para determinar si alguno está en curso de colisión con la Tierra. Estos cuerpos son denominados Objetos Cercanos a la Tierra y algunos son potencialmente peligrosos. El propósito de la Nasa es detectar más de 100.000.

5. Míster Obama se conmovió

Una de las mayores amenazas de la humanidad es el cambio climático, una realidad no cuestionada ya por la ciencia. Tras haber permanecido quieto y hasta en contra durante varios lustros, el gobierno de Estados Unidos encabezado por Barack Obama anunció que actuará para tratar de asegurar un mejor futuro a nuestros hijos. Se recortarán emisiones de las plantas de energía y se impulsará el estudio de tecnologías limpias. Estados Unidos nunca ha suscrito acuerdos para frenar el calentamiento, como Protocolo de Kyoto. Algo es algo.

6. Ya casi se escapa

Tres artículos aparecidos en Science analizaron datos enviados el año pasado por la sonda Voyager 1, lanzada en 1977, estudios que permiten concluir que la nave no ha salido aún de la influencia del Sol, encontrándose en la frontera final del Sistema Solar, en una región que los investigadores denominan autopista magnética. No se sabe cuándo podría salir. La nave se encuentra a más de 18.500 millones de kilómetros de la Tierra.

7. Ese totazo sí sonó muy duro

La onda de choque del meteorito que cayó sobre Rusia en febrero pasado fue tan fuerte, que viajó alrededor del planeta dos veces, de acuerdo con un estudio publicado en Geophysical Research Letters. La roca medía 17 metros y pesaba unas 10.000 toneladas. La explosión tuvo el equivalente a 460 kilotones de TNT, la más energética desde el evento de Tunguska en 1908.

8. Los chimpancés también se jubilan

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos informaron que la mayoría de los 360 chimpancés que aún utiliza en investigaciones pasarán a uso de buen retiro acogiendo recomendaciones del grupo de trabajo del Consejo de Consejos. Se mantendrán 50 para proyectos de investigación en genómica mínimamente invasivos y estudios del comportamiento.

9. Grasa cancerígena

De hace tiempo la obesidad ha sido vinculada a la diabetes y la enfermedad cardiovascular y en décadas recientes ha sido ligada a un mayor riesgo de cáncer. Un estudio en ratones sugiere un mecanismo para esa asociación: cambios en el microbioma intestinal que acompañan la obesidad conducen a la producción de metabolitos que inician la inflamación y factores promotores de tumores, informó The Scientist.

10. Misión: el Sol

La Nasa lanzó la sonda Iris (Interface Region Imagen Spetrograph) con el objetivo de estudiar la atmósfera solar, en especial mirará cómo el material solar se mueve, reúne energía y se caliente mientras viaja por una región poco entendida de la estrella en la atmósfera inferior. Una región entre la fotosfera y la corona donde se origina el viento solar y se genera la mayor emisión de radiación ultravioleta, los cuales tienen impacto en la Tierra.

El cerebro también siente el hambre

Con hambre no somos los mismos ni actuamos como siempre y cuando comemos nos cambia el genio, un fenómeno que podría sobrepasar muchas especies.

Científicos del Max Planck Institute de Neurobiología en investigaciones con la mosca de las frutas Drosophila, demostraron que el hambre modifica el comportamiento y cambia la actividad cerebral.

La conducta animal es afectada severamente por la disponibilidad y cantidad de comida. Estudios han demostrado que la disposición de animales a tomar riesgos varía según si el animal está lleno o hambriento, Un depredador solo caza presas más peligrosas si está cerca de la inanición. Esa conducta ha sido vista en humanos también: un estudio demostró que individuos hambrientos tomaban más riesgos financieros que sus colegas saciados.

En la mosca Drosophila, los cambios en la conducta dependen de su estado nutricional. Los animales perciben bajas cantidades de dióxido de carbono como señal de peligro y optan por volar. Pero las plantas y las frutas podridas de las que se alimentan también emiten CO2. Ahora los neurobiólogos del Max Planck descubrieron cómo lidia el cerebro con el conflicto constante de decidir entre una sustancia peligrosa y una fuente potencial de alimento, tomando la mosca como modelo.

En experimentos, los científicos les presentaron a las moscas ambientes con dióxido de carbono o una mezcla de CO2 y el olor a comida. Las hambrientas dejaron de lado su aversión al CO2 más rápido que las alimentadas -si había un olor a comida en el ambiente al mismo tiempo. Al enfrentar la posibilidad de comida, las hambrientas eran más dadas a tomar riesgos.

Los investigadores identificaron la región cerebral responsable de estos cambios, lo que muestra que el hambre produce modificaciones en las conexiones cerebrales.

“Es fascinante ver hasta qué grado los procesos metabólicos y el hambre afectan los sistemas de procesamiento en el cerebro”, expresó Ilona Grunwald-Kadow, quien encabezó la investigación.

Mujeres distinguen llanto de un bebé con hambre

No deja de sorprender la naturaleza humana: una madre tiene el cerebro predispuesto para distinguir cuándo su bebé llora por hambre.

En un estudio científicos pidieron a hombres y mujeres dejar su mente en blanco, luego colocaron una grabación con ruido en el que se escuchaba entre la bulla el sonido de un bebé llorando. Escanografías cerebrales mostraron que en las mujeres, los patrones de actividad cerebral se activaban de inmediato a un modo de atención cuando escuchaban el llanto, mientras que los hombres mantenían su cerebro divagando.

“Otros estudios han mostrado que en el plano emocional, mujeres y hombres responden distinto al sonido del llanto de un bebé”, dijo el coautor del estudio Marc Bernstein, del instituto que condujo el estudio.

Esas investigaciones demostraron que las mujeres sentían más empatía cuando escuchaban un bebé llorando y eran más dadas a brindarle atención y cuidado.

Los nuevos hallazgos aparecen en NeuroReport.

Pero eso no es todo. Los bebés lloran por hambre, soledad o malestar físico. Para ver si los adultos respondían de modo distinto a esas clases de llanto, los investigadores hicieron sonar grabaciones de bebés diagnosticados luego con autismo, pues parece que su sonido es más agudo y las pausas más cortas según se estudió anteriormente. Tanto hombres como mujeres interrumpían la divagación mental cuando escuchaban este tipo de llanto.

Al analizar las imágenes cerebrales de 18 adultos, padres y no padres, se encontró que cuando los participantes escuchaban un llanto típico, la actividad cerebral de hombres y mujeres difería. Al escuchar el llanto de un niño con hambre, las mujeres eran más dadas a prestarle atención, mientras los hombres seguían absortos en sus divagaciones.

Los patrones no difirieron entre padres y no padres.

Tener 72 años es como tener 30 en la antigüedad

A pesar de lo que digan las revistas de moda, 40 no son los nuevos 30. Un nuevo estudio precisó que los humanos viven hoy mucho más en comparación con el resto de la historia humana, que la probabilidad de morir a los 72 es similar a la que probablemente enfrentaban nuestros ancestros a los 30 años.

Este aumento es más bien reciente, de los últimos 150 años. Y créase o no, no tiene que ver con aguantar hambre, con las dietas y menos con los genes. Tampoco las drogas antiedad que se aplican algunas pero revejidas celebridades.

El aumento en la longevidad se debe probablemente a la eliminación de peligros ambientales que enfrentaron los Homo sapiens, reveló un antropólogo evolutivo y colegas en Proceedings of the National Academy of Sciences-PNAS.

Las medidas de sanidad que permitieron hacer potable el agua, el acceso regular a alimentos, más los antibióticos y las vacunas parecen ser combatientes de primera fila contra la muerte.

“Es llamativo”, indica Ronald Lee, economista de la Universidad de California en Berkeley, especializado en demografía y envejecimiento. “Pensamos que los humanos son una especie de vida larga. Esto crea la pregunta de cuán lejos podemos llegar”. Lee, citado por ScienceNews, no participó en el estudio.

Oskar Burger y su grupo querían estudiar la longevidad humana en un contexto evolutivo, por lo que analizaron datos de chimpancés, sociedades de cazadores en partes de África y Suramérica y las cifras de la base de datos de mortalidad en Japón, Francia y Suecia.

Los datos revelan una constante y gradual caída en la probabilidad de morir relativamente joven que comienza un poco antes de 1900 para los franceses y los suecos. Pero la mortalidad para los cazadores-recolectores permanece cerca a la de los chimpancés que a la de las sociedades occidentales. Pero cuando analizaron cazadores-recolectores que recibían alguna medicina occidental y ocasionales ayudas con alimentos, la mortalidad en esos grupos disminuyó, ampliando la distancia con los chimpancés, llevándolos a números cercanos a los franceses y suecos de antes de 1900.

“Es sorprendente lo que el agua limpia y un poco de comida extra hacen”, dijo Burger, miembro del Max Planck Institute for Demographic Research en Rostock, Alemania.

Un cazador-recolector tiene la misma probabilidad de muerte como un japonés que tenga 72. A los 15 años, un cazador tiene un 1,3% chance de morir en el año siguiente. Para los suecos esa probabilidad es a los 69.

El estudio encontró, por sorpresa, que hay campo para mejorar y que el límite superior para vivir saludablemente aún puede ser obtenido. La teoría del envejecimiento sugiere que la maquinaria biológica debería resquebrajarse una vez la persona pasa la edad de reproducción y cuidado de los jóvenes. Por alguna razón, los humanos se han convertido en excepcionales para eludir esa situación.

Y los investigadores pueden ser aún capaces de extender la duración de la vida con investigaciones sobre los interruptores celulares y los genes que extienden la vida de gusanos y roedores en laboratorio.

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