Eso allá sí se está moviendo

Marte. El planeta rojo está vivo y coleando, como decimos popularmente. Sí, un equipo de científicos halló rastros de metano en la atmósfera marciana, lo que indica que está biológica o geológicamente activo.
El hallazgo se realizó tras observar durante años Marte con el telescopio de infrarrojo del Observatorio Keck en Mauna Kea, Hawai. Y con los espectrómetros del telescopio se obtuvieron tres rasgos asociados, casi sin dudas, al metano.
¿Por qué no se había hallado antes? La atmósfera marciana, mediante diferentes mecanismos, destruye con rapidez el compuesto. El gas se detectó en el hemisferio norte, lo que sugiere que algún proceso desconocido lo libera.
El metano, cuatro átomos de hidrógeno unidos a uno de carbono, es el principal componente del gas natural en la Tierra. Los astrobiólogos se han interesado en ¿él, dado que los organismos terrestres producen mucho de este gas al digerir los nutrientes, aunque otros procesos geológicos, como la oxidación del hierro, también lo liberan.
Para Michael Mumma, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la Nasa, principal autor del estudio, en el momento no se posee la suficiente información para decir si el metano marciano es producido por organismos o por acciones geológicas o por ambos, pero al menos indica que el planeta está vivo, hablando en sentido geológico.
Si hubiera vida que estuviera produciendo el metano, probablemente se encontraría en las profundidades del suelo, donde se darían las condiciones de temperatura para que hubiese agua líquida, elemento necesario para todas las formas conocidas de vida dado que es una fuente de energía y suministra carbono.
En la ilustración de la Nasa, de Susan Twardy, se muestran posibles fuentes de emisión del metano: agua subterránea, dióxido de carbono y el calor interno que se unen para producirlo.

La invasión de las gelatinas

Medusas. Aunque parezca increíble, hordas de medusas están convirtiendo grandes destinos turísticos en lugares poco atractivos en los que miles o decenas de miles de estos gelatinosos y pulsantes animales marinos viven.
Al parecer, la proliferación se debe a las actividades humanas, que han trastocado los océanos, según estudio difundido por la Fundación Nacional de Ciencia (NSF siglas en inglés) de Estados Unidos.
Han sido invadidas grandes áreas del mar en Hawai, el golfo de México, la costa este de Estados Unidos, el mar de Bering, el Mediterráneo, Australia, el mar Negro, el mar de Japón, el mar del Norte y Namibia.
Estas hordas, que en ocasiones cubren cientos de kilómetros cuadrados, han provocado lesiones a los bañistas e incluso la muerte de algunos, aparte del daño que provocan en los peces, las minas marina sy las plantas desalinziadoras.
Se estima que desde los años 80 han representado un costo que supera varios cientos de millones de dólares.
Se encuentran en estas invasiones medusas del tamaño de un maní en Australia, hasta otras del tamaño de una nevera en el mar de Japón.
Estos animales cnidarios, de cuerpo gelatinoso, poseen tentáculos formado por células urticariantes, o nematocistos, que emplean en la captura de presas y como defensa, células que poseen una especie de cápsula con un filamento venenoso. Al entrar en contacto con una presa, estos filamentos se eyectan e inyectan veneno.
Foto de medusas en California, cortesía Michael Dawson, U. de California, Merced

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