Por sus orejas los conoceréis

No es mentira, es la pura verdad. De todas las formas y tamaños hay. Y sirven hasta para distinguirnos unos de otros: el orejón, el orejicortico, el que parece un elefante o el que las tiene como ratón.

Para algo más, aparte de la importante función que cumplen, deberían servir. Científicos que trabajan en biométrica en la University of Southampton encontraron una manera de identificar orejas con un éxito de casi el 100 por ciento.

En un informe llamado A novel ray anology for enrolment of ear biometrics describieron cómo una técnica de imágenes denominada ray transform puede determinar estructuras tubulares como las orejas, haciéndo posible su identificación.

La investigación liderada por los profesores Mark Nixon, John Carter y Alastair Commings describe cómo la técnica es capaz de determinar estructuras tubulares como la hélice de la oreja, lo que podría ser una base para identificación por medio de las orejas.

En 1999 ya el profesor Nixon había probado que eran viables como instrumento biométrico.

Es que, quién loo pensara, ofrecen ciertas ventajas sobre otras partes de la anatomía humana: tienen una estructura rica y estable que se preserva desde el nacimiento a la vejez y en vez de envejecer, se tornan más grandes.

Tampoco sufren de los cambios en la expresión facial y están fijamente situadas a lado y lado de la cabeza contra un fondo predecible, contrario al reconocimiento del rostro que a veces requiere que la cara sea capturada contra un determinado fondo.

Pero como las orejas pueden permanecer ocultas por el cabello, los investigadores idearon una manera de poder identificarlas, mediante algoritmos que las aíslen de la cabeza.

La técnica tuvo un éxito del 99,6 por ciento en 252 imágenes

No hay que olvidar que el reconocimiento de rasgos es uno de los grandes retos de la visión por computador.

No ponga el dedo, tampoco entiese la cara. Más bien… ¡saque las orejas!