Mis 10 noticias científicas de la semana (19-25)

1. Aparearse es un negocio arriesgado

Los machos de las ranas túngara Physalemus pustulosus emiten sonidos desde los charcos para atraer las hembras. Este sonido crea ondas en el agua, ondas que son evaluadas por otros machos para medir el nivel de competencia por la hembra, dijeron en un artículo en Science científicos del Smithsonian Tropical Research Institute en Panamá. Por desgracia, hay un intruso: los murciélagos, principales depredadores de estas ranas, también pueden evaluar las ondas, pudiéndose dirigir con certeza a su presa. Al llamado de los machos, buena cantidad de hembras acuden al estanque. Pan comido o, mejor, rana comida

2. Para estar siempre a tiempo

Un nuevo reloj atómico de estroncio no gana ni pierde un segundo en 5.000 millones de años, convirtiéndose en el reloj más exacto desarrollado hasta hoy. Es un 50% más exacto que el que mantenía la marca de exactitud. Fue creado por científicos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de Estados Unidos y presentado en Nature. Para dar una idea de su precisión, valga citar que la Tierra tiene unos 4.500 millones de años, o sea si se hubiera desarrollado entonces aún no se había atrasado ni adelantado.

3. Ese puntito no estaba allí

Mientras miraba con sus estudiantes imágenes tomadas por el telescopio, un astrónomo del Reino Unido detectó algo inusual: una estrella brillante donde antes no había nada. Sí, una supernova en la galaxia del Cigarro M82. A solo 12 millones de años luz, una vecina en términos astronómicos. Desde 1987 no se detectaba una tan cercana. Una supernova es una violenta explosión de una estrella, sea normal en su fase final o una enana blanca que ha sumado más materia.

4. Un planeta echando humito

Ceres es un planeta enano, el más cercano a la Tierra (otro es Plutón) pues se encuentra en el cinturón principal de asteroides, una región repleta de esos cuerpos entre Marte y Júpiter. Su diámetro es de 950 kilómetros y en 2015 recibirá por primera vez la visita de una nave, Dawn. Observaciones con el observatorio espacial Herschel permitieron detectar un rasgo no visto hasta hoy: expulsa vapor de agua, lo que podría deberse al calor que recibe del Sol en determinadas épocas. El reporte apareció en Nature.

5. Sí que hay niños muy intensos

Claro que el clima también enloquece los niños. Un estudio de un grupo internacional de científicos de ARC Centre of Excellence for Climate System Science (CoECSS), el US National Oceanic and Atmospheric Administration y la australiana CSIRO, reveló que los fenómenos severos de El Niño se presentan cada 20 años en promedio, pero dado el cambio climático lo harán ahora cada 10 años más o menos. Y esto no es una buena noticia. Para nada. El análisis se presentó en Nature Climate Change.

6. Solo quedarán las fotos y videos

En pocas décadas más de un cuarto de los peces cartilaginosos como rayas, tiburones y quimeras serán cosa del pasado según un estudio publicado en eLife. La investigación indica que de las 1.41 especies conocidas, unas 249 están en categoría de amenaza en la lista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Los tiburones y las rayas tienen el menor número de especies consideradas seguras.

7. Detectan al perro que tuvo la culpa

Científicos reportaron en Science la secuenciación del más antiguo cáncer sobreviviente, un cáncer de transmisión genital que afecta los perros. Este cáncer, que provoca tumores genitales grotescos en perros de todo el mundo, surgió primero en un solo perro hace unos 11.000 años Sobrevivió tras la muerte del perro mediante la transferencia de las células cancerosas a otros perros durante el apareamiento. Ese genoma tiene unos 2 millones de mutaciones, muchas más de las halladas en cánceres humanos. La mayoría de los cuales tiene entre 1.000 y 5.000 mutaciones.

8. Bichos marcianos

Hace unos 4.000 millones de años en Marte corrió agua líquida tan fresca que perfectamente pudo contener vida, reveló un extenso análisis de los primeros 10 años de trabajo del robot Opportunity presentado en Science. Opportunity permitió documentar en la geoquímica de antiguas rocas que hubo allí depósitos de agua fresca, más pura que la detectada en otras zonas marcianas, más ácidas.

9. Fritando humanos

El año pasado fue el cuarto más caliente desde que se llevan registros hace 134 reveló la National Oceanographic and Atmospheric Administration de Estados Unidos al reportar el estado del clima mundial en 2013. Fue además el 37 año consecutivo desde 1976 con temperatura más caliente que el promedio histórico. La temperatura global, sumando superficie terrestre y océanos, estuvo 0,61° C por encima del promedio del siglo pasado de 13,9 grados.

10. Despertó la bella durmiente

Luego de 31 meses de andar dormida en el espacio, la sonsa Rosetta despertó y poco después envió una señal a Tierra indicando que todo andaba okey. La nave deberá cumplir una proeza este año: hacer descender un módulo (Phiale) en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en noviembre. Tras desperezarse, comenzará a perseguir al cometa hasta tenerlo a tiro de escopeta en agosto. La misión es coordinada por la Agencia Espacial Europea (ESA).

Se recalentó un planeta enano

Por primera vez científicos detectaron agua en un planeta enano, Ceres, el más grande de los cuerpos que orbitan en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, cuerpo que recibirá en 2015 la visita de la sonda Dawn de la Nasa.

El hallazgo se logró con el observatorio espacial Herschel, que detectó plumas de vapor que periódicamente salen de ese planeta cuando se calienta el hielo en su superficie. Ceres está considerado como mayor que un asteroide y menor que un planeta encuadrando, tal como Plutón, en la categoría de planeta menor o enano.

El Herschel es operado por la Agencia Espacial Europea con contribuciones de la Nasa.

“Es la primera vez que se ha detectado de manera inequívoca vapor de agua en Ceres o cualquier otro cuerpo del cinturón de asteroides lo que prueba que posee una superficie congelada y una atmósfera” dijo Michael Küppers, cabeza del artículo aparecido hoy en Nature.

“Como la nave Dawn se dirige a Ceres no tendremos que esperar mucho para tener más datos de contexto de este resultado intrigante, justo de la propia fuente”, explicó Carol Raymond, principal investigadora de la misión Dawn en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la Nasa.

Dawn hará un mapa de la geología y química de la superficie, en alta resolución, mostrando los procesos que desencadenan la actividad (el vapor).

Ceres fue conocido siempre como el más grande asteroide en el Sistema Solar. En 2006 la Unión Astronómica Internacional lo reclasificó como un planeta enano dado su gran tamaño, de 950 kilómetros de diámetro (similar a la distancia Medellín-Santa Marta por tierra).

Cuando fue observado por primera vez en 1801 se creyó que era un planeta entre Marte y Júpiter. Luego se descubrieron otros cuerpos allí, dando lugar al cinturón principal de asteroides en el cual habitan cientos de miles de objetos desde 1 metro a 950 kilómetros.

Hasta ahora se conjeturaba que Ceres debía contener hielo, pero no había sido determinado de forma concluyente. Ahora el vapor de agua observado lo confirma.

Se estima que los materiales que conforman Ceres se acumularon en los primeros millones de años de vida del Sistema Solar y se debieron acumular antes de que los planetas se formaran.

Hasta que llegue Dawn.

Mi selección: 10 hechos científicos de la semana

1. Adiós a un servidor

El observatorio espacial Heschel, de la Agencia Espacial Europea, cerró sus ojos esta semana luego de 3 años de andar dedicado a observar el frío universo. Lanzado en mayo de 2009, el martes se agotó el refrigerante, 2.300 litros de helio líquido, que permitían mantener los instrumentos en el cero absoluto. La confirmación de su muerte, que estaba prevista, provino de la estación terrestre en Australia occidental, que comprobó un aumento exagerado en la temperatura de todos los equipos. En su vida hizo más de 35.000 observaciones durante más de 25.000 horas de valiosos datos científicos en 600 programas.

En la foto de ESA, el observatorio contra la región Vela C de formación estelar.

2. El extraño insecto que voló

Durante las primeras horas de una mañana el verano pasado en el laboratorio de robótica de Harvard, un insecto alzó vuelo. De la mitad del tamaño de un clip para papeles y con un peso menor a 1/10 de gramo, se elevó varios centímetros, se detuvo un momento, batió sus alas y se desplazó por el cuarto. El primer insecto-robot probado con éxito, cuyo logro apenas acaba de divulgar el estudiante Pakpong Chirattanamon. Fue culminación de más de una década de esfuerzos de diversos científicos. El reporte se publicó en Science.

3. Una molécula que nos envejece

La región del cerebro que controla el crecimiento, la reproducción y el metabolismo también inicia el proceso de envejecimiento según un estudio publicado en Nature, un hallazgo que podría conducir a tratamientos para enfermedades relacionadas con el envejecimiento, permitiendo quizás que las personas vivan más.

Dongsheng Cai, fisiólogo del Albert Einstein College of Medicine en Nueva York y colegas rastrearon en el cerebro de ratones la actividad de NF-kB, una molécula que controla la transcripción de ADN y participa en la inflamación y la respuesta del cuerpo al estrés.

Encontraron que la molécula es más activa en el hipotálamo cuando el ratón se hace mayor.

Exámenes posteriores sugieren que esa actividad ayuda a determinar cuándo los ratones exhiben señales de envejecimiento.

4. Otro virus que brinca

Más de 126 casos confirmados en China y 26 muertes tiene a su cargo hoy el virus de la influencia aviar H7N9, cuya transmisión se ha dado de animal a humano aunque no se descarta que algún caso haya sido entre personas. Tampoco se tiene mucha claridad sobre el origen de la virulenta cepa que por ahora está confinada a ese país asiático pero que ha generado la alerta de la Organización Mundial de la Salud. Los rasgos genéticos del virus fueron puestos en internet por los científicos chinos para el estudio de la comunidad científica internacional.

5. Un mal regreso al pasado

Hace más de 3 millones de años que la Tierra no tenía las concentraciones de dióxido de carbono que exhibe hoy: casi 400 partes por millón de acuerdo con el Observatorio de Mauna Loa, una revelación conocida mientras en Bonn delegados de 160 países trataban de allanar el camino hacia un pacto que permita poner en cintura las emisiones de gases de invernadero. Al comienzo de la revolución industrial la concentración era de 280, lo que muestra la incidencia que hemos tenido los humanos en su crecimiento.

6. Anti, sí anti-materia, anti-gravedad

En un artículo en Nature Communications físicos de la Universidad de California en Berkeley y colegas del experimento Alfa en el CERN -Gran Colisionador de Partículas- reportaron la primera medición directa del efecto de la gravedad en la antimateria, específicamente en un antihidrógeno en caída libre. Aunque aún no es definitiva .la incertidumbre es 100 veces la medida esperada- el experimento el camino hacia una respuesta definitiva a la pregunta fundamental de si la materia cae hacia arriba o hacia abajo.

7. Choque esos dos

A la lista creciente de exoplanetas hay que sumarle otros dos hallados con el observatorio espacial Kepler, el espectrógrafo de alta precisión Harps-N del ESO y el espectrógrafo Sophie. Se trata de KOI-200 y del KOI-889-b. KOI: es Kepler Object of Interest. Ambos tienen cerca de la masa de Júpiter y órbitas excéntricas de menos de 10 días, residiendo muy cerca de sus estrellas. A la fecha se conocen 884 planetas extrasolares en 692 sistemas planetarios.

8. Si por acá llueve…

No es sencillo imaginarse un huracán 20 veces el tamaño de esos mortíferos que vemos en la temporada de huracanes en el Caribe. Bueno, la sonda Cassini que hace años transita por el sistema de Saturno encontró uno en el planeta de los anillos. Detectó un vórtice como esos asociados al tiempo dentro de un misterioso chorro con patrón hexagonal en el polo norte. Cuando Cassini llegó a Saturno en 2004 el invierno no dejaba ver, pero ahora, tras el equinoccio saturniano de 2009, hay más luz y pudo detectar la tormenta.

9. Esto se nos dañó

Un estudio publicado el viernes en Geophysical Resaerch Letters reveló cómo el calentamiento global con el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono cambiará los patrones climáticos y provocará más fenómenos extremos como sequías y precipitaciones. Por cada 0,5°C que aumente la temperatura la lluvia fuerte en el planeta aumentará 3,9% y la más ligera 1%, lo que no son buenas noticias.

10. Se deja ver 105 años después

Dicen que solo mató una persona en 1908 pero devastó más de 2.000 kilómetros cuadrados: el impacto de Tunguska en remota zona de Siberia, que se cree se debió a un meteorito pero que al no encontrarse restos algunos optaban por una explicación algo llamativa: el coletazo de un cometa. Dada la lejanía y las dificultades en las comunicaciones, como la convulsión sociopolítica en Rusia una comisión llegó al lugar varios lustros después. Ahora el jueves científicos anunciaron haber descubierto posibles fragmentos del meteorito. La publicación se hizo en MIT Technology Review y demandará estudios adicionales. ¿Principio del fin del misterio?

A punta de cometazos se llenó de agua la Tierra

Los mares de la Tierra no se llenaron a punta de baldados de agua, sino de cometazos, de acuerdo con los sorprendentes resultados de un estudio del Herschel Space Observatory.

Se encontró que el cometa Hartley 2, que nos visita desde el lejano cinturón de Kuiper (entre 30 y 50 veces la distancia Tierra-Sol) contiene agua con la misma huella química que la de los océanos terrestres.

“Nuestros resultados sugieren que los cometas pudieron haber jugado un rol mayor en traer grandes cantidades de agua al planeta primitivo”, dijo Dariusz Lis, del California Institute of Technology, coautor del estudio.

El hallazgo, además expande las reservas de agua del Sistema Solar a aquella lejana región en la que habitan infinidad de cuerpos helados como planetas menores y enanos y cometas.

Ninguno de los cometas estudiados hasta ahora contenían agua igual a la de los océanos.

Hartley 2 contiene la misma proporción de deuterio e hidrógeno que el agua en la Tierra. Ese cuerpo pasó hace un año a tan solo 18 millones de kilómetros, lo que permitió su estudio con equipos de alta sensibilidad.

Aunque no se crea, cuando la Tierra se formó el calor impedía que contuviera agua. Esta llegó como inmigrante en cuerpos como asteroides y cometas, lo que se acaba de conformar plenamente con esta investigación.

Solo las regiones más allá de Marte habrían tenido agua, que fue transportada hasta nuestro planeta hace cerca de 3.900 millones de años.

Las teorías aceptadas hoy dicen que menos del 1% del agua de la Tierra habría provenido de cometas, lo que cambia con lo visto en el Hartley 2, indicó Paul Hartogh, quien encabezó el estudio.

La señal más importante en la búsqueda del suministro de agua cósmica es el deuterio, o hidrógeno pesado, que contiene un electrón adicional en su núcleo. En la Tierra la relación entre deuterio e hidrógeno es cerca de 1:6.400.

En el Hartley 2 se encontró una relación de 1:6.200, muy parecida a nuestra agua. Es diferente a los cometas Tempel 1, Wild 2 y Halley, que fueron estudiados por distintas sondas.

La que analizó el Hartley 2 también estudió el Tempel 1, la sonda Deep Impact.

El estudio fue publicado en Nature.

En la foto de la Nasa, el cometa tomado por Deep Impact.

Un océano en una luna vecina

¿Cuántos océanos tiene la Tierra? La pregunta elemental de geografía de un profesor, podría cambiar un poco en adelante: ¿cuántos océanos hay en el Sistema Solar?

Pues aparte de los de la Tierra, hay otro. Bueno, tal parece. Los últimos análisis de los científicos de las imágenes enviadas por la sonda Cassini, sugieren que debajo de la superficie de la luna Encelado de Saturno, yace un océano, que podría ser salado y, quién quita, poseer las condiciones para que existiese alguna forma de vida.

De esa luna se desprenden chorros de vapor de agua, partículas de hielo y compuestos orgánicos, chorros que fueron hallados hace años. Tras su hallazgo los científicos sugirieron la presencia de un océano subterráneo, pero había un problema: ¿dónde estaba la sal?

En 2009 en otro sobrevuelo de la sonda sobre la luna, el analizador de polvo cósmico encontró la respuesta: halló sal en un lugar sorprendente.

“Las sales de sodio y potasio estaban en las partículas congeladas de los chorros. Y las fuentes de esas sustancias tiene que ser un océano”, dijo Dennos Matson, del Laboratorio de Propulsión a chorro de la Nasa.

Las últimas observaciones de la sonda revelaron otro dato intrigante: las medidas térmicas mostraron fisuras con altas temperaturas, que tienen que deberse a actividad volcánica. El calor debe fluir del interior, derritiendo parte del hielo subterráneo, originando flujos de agua subterránea.

Ese océano fluye a la superficie en forma de burbujas, como cuando se destapa una botella de gaseosa, emergiendo por los chorros en las fracturas existentes.

Para Larry Esposito, de la Universidad de Colorado, Encelado reúne las condiciones para la existencia de vida: “tiene un océano líquido, orgánicos y una fuente de energía. Y sabemos que en la Tierra hay organismos que viven en ambientes similares”.

Encelado fue descubierto en 1789 por William Herschel y su diámetro es de 498 kilómetros.

Foto cortesía Nasa.

Una joya en los cielos del sur

Los grupos o cúmulos estelares son un buen tema de estudio para los astrónomos. La combinación de imágenes tomadas por los telescopios Hubble, el Very Large en Cerro Paranal y el de ESO en La Silla, permitió una imagen con grandes detalles de la Caja de Joyas.
Esta agrupación estelar se encuentra en los cielos del sur, cerca de la Cruz del Sur en la constelación Cruz.
Conocido también como el Grupo Kappa Crucis tiene la denominación NGC 4755 es muy brillante para ser visto con el ojo desnudo. Su nombre le fue dado por el astrónomo inglés John Herschel en los años 1830 dado el notorio contraste de estrellas de un azul pálido y otras anaranjadas.
Grupos abiertos como este contienen de unas pocas a miles de estrellas que se formaron de la misma nube de gas y polvo, por lo que su composición química es muy similar, lo que los convierte en laboratorios apropiados para estudiar cómo evolucionan las estrellas.

Una nebulosa bien particular

La nebulosa trifida. No es la más conocida popularmente, pero sí apreciada por astrónomos aficionados y profesionales.
Esta enorme fábrica estelar es llamada así por las bandas oscuras de polvo que dividen en tres su palpitante corazón, siendo a la vez una rara combinación de tres tipos de nebulosas que revelan la violencia de las estrellas formadas y que presagian más nacimientos de estrellas.
La nebulosa, situada a varios miles de años luz en la constelación Sagitario, ofrece un retrato retador de las primeras etapas en la vida de una estrella, desde la gestación hasta su primera luz. El calor y los vientos de las recientemente iniciadas estrellas volátiles revuelven el gas y el polvo que llenan la convulsionada región. Con el tiempo, los hilos oscuros de materia se diseminarán por toda el área y colapsarán para formar nuevas estrellas.
Esta nebulosa fue vista en junio de 1764 por el astrónomo francés Charles Messier, que la clasificó como el objeto 20 de su reconocida lista.
John Herschel, 60 años después, la bautizó como trifida, por las divisiones, que se ven en la fotografía que divulgó la semana pasada la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Sur (ESO).