Nadie había llegado tan cerca de Plutón

La nave Nuevos Horizontes (New Horizons) pasó una marca histórica al acercarse a comienzos de este mes a Plutón tanto como ninguna otra nave humana lo había hecho.

Recorriendo hoy más de 1 millón de kilómetros al día, la sonda demoró 2.143 días para romper la marca de acercamiento al planeta enano de 1.580 millones de kilómetros establecido por la sonda Voyager 1 en enero de 1986.

Foto cortesía Nasa

Pese al acercamiento, Nuevos Horizontes aún ve Plutón cómo un pequeño punto (foto).

“Qué gran logro”, expresó Alan Stern, investigador principal de la misión. “Aunque todavía tenemos mucho camino por delante (1.500 millones de kilómetros al planeta) ahora estamos en territorio inexplorado pues ninguna nave se hacía acercado tanto a Plutón”.

El acercamiento máximo ocurrirá a tan solo 12.500 kilómetros, el 14 de julio de 2015. Desde esa distancia podrá tomar imágenes de rasgos del tamaño de un terreno de fútbol.

Este planeta enano, conocido oficialmente como 134340, posee 4 lunas: Caronte, Hidra, Nix y P4.

“Hemos cruzado una gran distancia a través del Sistema Solar”, expresó Glen Fountain, administrador del proyecto en la Universidad John Hopkins.

“Cuando ocurrió el lanzamiento -el 19 de enero de 2006- parecía que este viaje de 10 años sería eterno, pero esos años se nos han pasado bastante rápido. Ya casi llevamos 6 años de vuelo, y sólo faltan unos 3 para que comience nuestro encuentro”.

“Me pregunto cuánto tiempo transcurrirá hasta que la próxima misión a Plutón (quizás se trate de un futuro orbitador o de una nave de aterrizaje), cruce esta marca de distancia”, dijo Stern. “Podrían ser décadas”.

Nuevos Horizontes se encuentra en hibernación, con todos sus sistemas apagados, excepto los esenciales. Se aleja del Sol a más de 55.500 kilómetros por hora.

Los operadores del Laboratorio de Física Aplicada “despertarán” a la nave en enero con el fin de iniciar un período de pruebas y mantenimiento que durará un mes.

Cuando el hambre acosa, el pajarito hace lo que sea

Cuando los tiempos son difíciles, cualquier hueco es trinchera. El dicho popular puede aplicársele al pequeño pájaro carbonero común (Parus major) que mide unos 14 centímetros.
Al escasear los recursos cuando la nieve oculta los campos, se dedica a cazar y comer… ¡murciélagos! Así lo reportaron investigadores del Max Planck Institute de Alemania.
Se trata de una familia nada común. En los años 40 se había comprobado la capacidad de un familiar suyo, el Cyanistes caeruleus, otro paserino, para abrir la tapa de aluminio de las botellas con leche que dejaban en los portillos los lecheros.
Ahora, durante observaciones realizadas por 21 días en dos inviernos, se observó 18 veces el vuelo de carboneros hacia una cueva al nordeste de Hungría para buscar comida y alimentarse del murciélago Pipistrelle común ( Pipistrellus pipistrellus) que hiberna allí.
Con la pequeña luz que ingresa, estos pájaros son capaces de orientarse y penetrar a la caverna, guiándose quizás por el sonido que hacen los animales en hibernación, para encontrar sus presas.
A los pájaros les toma unos 15 minutos desde que ingresan a la caverna en busca de murciélago y en ocasiones salían con él entre el pico para comérselo en un árbol del vecindario.
Se trata de una conducta adaptada. Cuando los investigadores colocaron semillas de girasol y tocino a la entrada de la cueva, sólo uno continuó en busca de un murciélago para alimentarse.
Y parece que el comportamiento es pasado de generación en generación. Peter Estok, primer autor del estudio, había visto hace cerca de 10 años un pájaro que salía de la caverna con un murciélago. Foto cortesía Dietmar Nill