Apetito humano extingue las ranas

(La foto de esta nota puede ser ofensiva para algunos pero la publicamos por el interés del tema).

Sí, el cambio climático. También: el hongo que las ha estado invadiendo en algunas regiones. Pero no olvidemos: el apetito humano.

Las ranas están en peligro de extinción y, ¿saben qué?, el consumo por parte de humanos en algunos países está afectándolas, de acuerdo con un reporte de varios organismos.

Las cifras son escalofriantes:

En Estados Unidos se importan en promedio, cada año, 2.280 toneladas métricas de ancas de rana, que equivalen a entre 450 millones y 1.100 millones de ranas.

El mercado asiático-americano importa 2.216 toneladas métricas de ranas vivas.

La Unión europea demanda cada año 4.600 toneladas métricas de ancas, consumidas en su mayoría en Bélgica (53%), Francia (23%) y Holanda (17).

Las cifras fueron presentadas en el informe Canapés a la Extinción: El Comercio Internacional de Ancas de Rana y su Impacto Ecológico, entregado por los grupos conservacionistas Pro Wildlife, Defenders of Wildlife y Animal Welfare Institute.

Ese apetito humano está incidiendo en la extinción de estos anfibios, básicamente de dos maneras:

Muchas ranas son recogidas en su medio natural, en algunos casos agotando poblaciones enteras; y ese gran comercio internacional es el principal medio de dispersión del temido hongo quítrido, el Batrachochytrium dendrobatidis que ha sido culpado de unas 100 extinciones de anfibios en todo el mundo.

El suministro de ranas era dominado por las ventas de India y Bangladesh, pero esos países sobreexplotaron el recurso en los años 80. La gran mayoría de ranas salvajes importadas por Estados Unidos y la Unión Europea proviene de Indonesia. También son cultivadas en China, Vietnam y Taiwán. México es otro gran proveedor de ranas vivas para Estados Unidos.

Un gran número de especies de ranas cultivadas importadas a E. U. desde Asia eran en realidad especies nativas: la rana toro americana.

Un informe de Save the Frogs indica que 62% de todas las ranas toro importadas en California desde las granjas asiáticas están infectadas con aquel hongo. Estas ranas toleran el hongo, pero lo dispersan a especies nativas.

La mayoría de anfibios presenta una tasa de mortalidad del 80% cuando el hongo llega a sus hábitats.

Y mientras que cerca de 20 especies comprenden el grueso del mercado internacional, otras 180 son consumidas en su país de origen lo que muestra la amenaza que se cierne.

¿Necesitarán los países desarrollo de las ranas para sobrevivir?

Hoy: se crece más y se vive más

Ser alto podría ayudar a vivir más años hoy en día.

La estatura podría estar ligada a una mayor longevidad, de acuerdo con el libro The Changing Body, presentado la semana pasada. En él, al analizar la relación entre nutrición y desarrollo económico en Europa y Norteamérica desde comienzos de los años 1700, los autores vincularon los cambios en el tamaño, forma y capacidad del cuerpo humano con el cambio económico y demográfico.

La investigación encontró que hace 200 años había diferencias grandes en estatura entre las personas de la clase obrera y la clase alta. En el siglo XIX en Europa, era dramática la diferencia en estatura entre los niños pobres de Londres y los que asistían a la Academia Militar Real de Sandhurst, entre los reclutas del Ejército y los estudiantes que asistían a la Escuela Politécnica en Francia, así como entre los hijos de las familias de la élite y aquellos que crecían en los hogares de personas sin educación en Holanda.

En los años 1780 la estatura promedio de un adolescente de 14 años de la clase obrera era 1,3 metros, mientras que uno de la clase alta medía 1,55 en promedio.

Hoy, cuando los servicios de salud, nutrición, sanidad y educación son más universales, los niños de las clases más adineradas han continuado creciendo más, pero a un ritmo menor que los niños de familias menos favorecidas. La diferencia entre los adultos de ambas clases se ha estrechado a menos de 0,06 metros.

Bernard Harris, uno de los autores, de la Universidad de Southhampton, recordó que hay una relación entre mejorar la salud de los niños y su salud en los años adultos.

Lo hallado podría aplicarse a otras regiones. En nuestro medio, por ejemplo, es claro que los niños de hoy tienen mejor biotipo que sus antepasados y, quizás, eso ha incidido también en que la expectativa de vida sea mayor.

Exagerados y encartados

Exagerados. Poco a poco la influenza A H1N1 cae en el olvido, salvo para quienes la padecen o han sufrido. Obvio. Pero algo no funciona bien. ¿Se exageró la amenaza?
Un reporte en New York Times en días pasados muestra hechos reveladores:
Cuando comenzó a producirse la vacuna, se hizo una gran lista de compradores, con los países más ricos a la cabeza, queriendo salvarse por encima de todos. ¿Qué sucedió? Pues que andan muy encartados.
Francia, que compró 60 millones de dosis, como para vacunar toda su población, sólo ha empleado 5 millones. Hoy quiere cancelar el pedido de 50 y vender varios millones.
Holanda tiene disponibles 19 millones de dosis para quien las desee adquirir y Alemania adelanta conversaciones con las farmacéuticas productoras para reducir a la mitad el pedido de 50 millones de dosis y vender varios millones de los que adquiera.
Estrados Unidos, que ha distribuido 160 millones de los 251 millones de dosis adquiridas, no sabe qué hará con el resto.
La exagerada compra de las vacunas se debió a dos razones. La primera, muchos creyeron que se necesitaban dos dosis por persona. Y: se acusa ahora a la Organización Mundial de la Salud de haber exagerado la alerta por la pandemia.
Para Wolfgang Wodarg, quien estuvo al servicio del Parlamento alemán, la Organización usó una definición inadecuada de pandemia, considerando sólo la capacidad de transmisión del virus y no la severidad de la cepa.
Keiji Fukuda, de la OMS, explicó que esa definición siempre se ha basado sobre la transmisión, no la letalidad del virus.
Quizás se trate de un caso de exageración, pues los científicos, tras determinar la presencia del virus nuevo y trabajar en una vacuna, no pueden prever el curso que seguirá.
Podría recurrirse al viejo adagio de que es mejor prevenir que curar. Además, si los que hubiesen adquirido las vacunas hubiesen sido los países pobres, los más desarrollados ni se inmutarían por el tema.