Feroz lucha entre espermas

La competencia es dura y furiosa. En especies en las que las hembras se aparean con varios machos, el fluido seminal puede dañar el esperma de otros, según un estudio de investigadores de The University of Western Australia publicado en Science.
Parece extraño, pero no lo es. Boris Baer, profesor, indicó que el estudio provee la primera evidencia de que es el fluido y no el esperma que el daña el de los otros machos en la hembra, hasta que una sustancia en ella previene estragos peores.
Qué contraste: mientras el esperma humano decrece sin interrupción en las sociedades occidentales, la selección ha mantenido con una alta viabilidad el de los machos de los insectos sociales dado que el esperma es usado para fertilización mucho después de que el macho ha muerto, lo que ocurre al aparearse o poco después.
“Estos insectos son muy eficientes en mantener el esperma vivo, pero es muy pronto para extrapolar la importancia de nuestros resultados para alterar la fertilidad humana”, expresó Baer.
Él, con colegas de la Universidad de Copenhague, estudió el fluido seminal de dos especies de abejas, la abeja de miel de múltiples apareamientos y el abejorro con un solo apareamiento y tres especies de hormigas cortadoras de hojas, dos de ellas con apareamiento múltiple.
Encontraron, para sorpresa, que solo el fluido seminal de las especies con múltiples apareamientos parece tener la capacidad de dañar el esperma de sus rivales. En los abejorros referidos, el macho inserta una especie de sellante una vez se aparea para prevenir un re-apareamiento, por lo que el eyaculado de distintos machos nunca entra en contacto y no han evolucionado sistemas de ataque espermicida.
“Las reinas de las hormigas y las abejas sólo se aparean durante un breve periodo temprano en sus vidas y almacenan en un órgano especializado -espermateca- el esperma de sus compañeros por el resto de sus vidas”, dijo Baer. En algunas especies como las hormigas cortadoras de hojas, las reinas pueden almacenar cerca de 500.000 millones de espermatozoides y utilizarlo durante varias décadas para engendrar un millón de descendientes.