Mis 10 noticias científicas de la semana (9-15)

1. Un paso más cerca de fusionarnos

Por primera vez en la historiados experimentos de fusión nuclear produjeron más energía que la que se utilizó en desencadenar la reacción según un estudio publicado en Nature. Los experimentos se cumplieron en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore. No obstante, los investigadores advirtieron que aún queda un camino largo hacia el objetivo final de generar la energía suficiente para operar un reactor nuclear. La fusión, ese proceso que ocurre dentro de las estrellas (el Sol, por ejemplo), ha sido el sueño energético de la humanidad: el hidrógeno requerido es un recurso ilimitado.

2. Para amar, cuide la ínsula anterior

Una región muy adentro del cerebro, la ínsula anterior, parece controlar la rapidez con la que una persona toma decisiones amorosas según un estudio de la Universidad de Chicago, publicado en Current Trends in Neurology, en el cual se estudió el caso de un hombre de 48 años que había sufrido un derrame. Reaccionaba bien cuando se trabaja de asuntos sexuales (que es distinto al amor) pero no en cuanto a su intención de mantener una unión duradera con otra persona.

3. Un, dos, tres… robots trabajando

Inspirados en las termitas que construyen enormes nidos pese a las inclemencias del tiempo, proceso en el cual unas mueren y la lluvia erosiona la estructura, científicos e ingenieros crearon un grupo de robots constructores, que no necesita supervisión ni vigilancia ni comunicación entre sí. Los robots, simplemente, cooperan entre sí para modificar el ambiente, de acuerdo con la investigación publicada en Science. Las termitas trabajan mediante el concepto de estigmergia, una especie de comunicación implícita: observan los cambios que las otras hacen en el ambiente y actúan en consecuencia. Eso lograron con los robots.

4. Mujeres más bajitas

En el doble cromosoma X que tienen las mujeres está parte de la explicación de porqué tienen en general menos estatura que los hombres, revelaron científicos en Plos Genetics. El portar los dos cromosomas podría traer problemas de desarrollo, por lo que una de las dos copias es silenciada. Cuando una mutación aumenta la expresión de un gen en el cromosoma hace que sean más bajas en estatura. Aparte de esta condición otros estudios han encontrado otros genes relacionados con este rasgo físico.

5. Adivinando la muerte

Científicos desarrollaron un método para predecir cuánto será la duración de la vida. Bueno, al menos en el gusano C. elegans. En un estudio en Nature mostraron que al dotarlos con proteínas fluorescentes en respuesta a radicales libres en la mitocondria y luego observando el número de ‘mitoflashes’ durante 3 días podían decir si sobrevivirían más o menos a los 21 días promedio de vida que tienen.

6. Fumando, el cáncer espero

Las mujeres jóvenes que fuman y han estado consumiendo una cajetilla diaria por una década o más tienen un riesgo muchísimo mayor de desarrollar el tipo más común de cáncer de seno, según una investigación publicada en Cancer, la revista de la Sociedad Americana del Cáncer. Se sabía ya de esa relación, pero no se había evaluado qué tipo de cáncer podría desencadenarse. En este caso se trata del cáncer de seno por receptores de estrógeno positivos.

7. Una cara bonita es una recompensa

Una gran recompensa. El sistema opioide del cerebro juega un papel en la percepción humana del deseo de mirar rostros atractivos del sexo opuesto, reveló un estudio en Molecular Psychiatry. El hallazgo sugiere que ese sistema media en el comportamiento social regulando el sentimiento de gratificación de ver estímulos valiosos evolutivamente. La información visual de los demás, en específico las caras, tiene un papel importante en la selección humana de pareja y activa los mismos sistemas cerebrales de gratificación que la comida y el dinero.

8. Un rastreo lunático

La luna más grande del Sistema Solar, Ganímedes, que gira alrededor de Júpiter, ha sido cartografiada. Un grupo encabezado por Geoffrey Collins del Wheaton College produjo el primer mapa geológico de ese satélite, basado en imágenes tomadas por las naves Voyager 1 y 2 en los años 70 y el orbitador Galileo, que estuvo en ese sistema entre 1995 y 2003. Ganímedes muestra una gran variedad de características geológicas, un contraste entre dos tipos de terrenos, el oscuro, más viejo y lleno de cráteres y el más claro, algo más reciente con hondonadas y rugosidades.

9. Un niño muy viejo

El genoma de un niño que vivió hace 12.600 años de un sitio Clovis en Estados Unidos. El estudio concluye que muchos americanos actuales son descendientes directos de quienes desarrollaron la cultura Clovis en aquel tiempo. Este es el complejo arqueológico más antiguo de ese país, de hace 12.600 a 13.000 años. El artículo sugiere que el niño descendía de las migraciones que llegaron de Asia y revela que las poblaciones de centro y sur América no son iguales a las del norte. El estudio apareció en Nature.

10. La hormiga loca triunfa

En el primer caso descrito de un insecto que logra desactivar el veneno de otro, científicos reportaron en Nature que la hormiga loca está desplazando a la hormiga de fuego, invasoras ambas, gracias a que segregan un compuesto que neutraliza su veneno. Hasta ahora la de fuego, conocida por picar muy fuerte a los humanos (el veneno es 3 veces más tóxico que el DDT), dominaba a todas las demás especies de hormigas del sur de Estados Unidos.

Mis 10 noticias científicas de la semana (3-9)

1. Un cuerpo sin fin

Se conoce que los animales jóvenes reparan sus tejidos con facilidad, pero pierden con la edad esa capacidad. ¿Podría ser recuperada en la edad adulta? Un estudio del Programa de células Madre del Boston Children’s Hospital sugiere que sí. Al reactivar un gen dormitante llamado Lin28a, pudieron hacer crecer pelo y reparar cartílagos, hueso, piel y otros tejidos blandos en un ratón. El estudio fue publicado en Cell. Un avance más hacia tratamientos regenerativos en humanos.

2. Por favor, tóqueme

Las personas con baja estima tendrían una menor preocupación existencial si recibieran una palmadita o algún tipo de contacto físico, reveló un estudio publicado en Psychological Science adelantado por Sander Koole de la Universidad de Amsterdam. A través de este contacto personal las personas pueden hallar mayor seguridad existencial aún en ausencia de un significado simbólico derivado de creencias religiosas o valores de vida.

3. De puertas abiertas

Un estudio publicado en Nature reveló que los recién nacidos tienen sistema inmunitario débil susceptible a las infecciones de acuerdo con una investigación en ratones. Lo que parecería anómalo no lo es tanto porque ese filtro permite la colonización por parte de bacterias benéficas necesarias para vivir saludablemente.

4. Mutaciones vs. medicinas

Dos grupos independientes reportaron en Nature Genetics que las mutaciones ESR1 son componente esencial de la resistencia del cáncer de seno a terapias hormonales como el tamoxifeno y el fulvestrant que bloquean el receptor de estrógeno. Este ha sido vinculado directamente en este cáncer y ha sido objeto de lucha frontal por parte de la industria farmacéutica.

5. Mi decisión es… dice la hormiga

Científicos de Arizona State University presentaron en un artículo el hallazgo relacionado con la toma de decisiones en animales. Al menos en las hormigas se da. Estas pueden modificar sus estrategias de toma de decisiones con base en su experiencia. También pueden emplear esta para sopesar las distintas opciones, revelaron en Biology letters. Tan pequeñas y… tan decididas.

6. Coja la cola que desee

Un cuerpo del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter presentó una característica tal que dejó atónitos a los astrónomos: esa roca tenía ¡6 colas! El fenómeno podría deberse al aumento de la rotación que hace que periódicamente expulse polvo, de acuerdo con el artículo publicado en The Astrophysical Journal. El asteroide había sido descubierto en agosto pasado y se denominó P/2013 P5.

7. Uno en cinco

Gracias al análisis de la voluminosa información que proporcionó el telescopio Kepler en busca de planetas, astrónomos realizaron una modelación que sugiere que 1 de cada 5 estrellas tipo Sol posee un planeta como la Tierra en zona de habitabilidad, que no quiere decir que necesariamente sea habitable. Los hallazgos fueron publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences.

8. Curso de anatomía

Médicos de la Universidad de Leuven descubrieron un ligamento no descrito antes en la anatomía humana. Se encuentra en la rodilla según el estudio publicado en el journal of Anatomy. El nuevo ligamento, llamado anterolateral, se encuentra junto al ligamento cruzado anterior e incide en que muchas operaciones de este no funcionen bien. No conocemos aún todo nuestro cuerpo.

9. No tenemos nada de especiales

Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de Dartmouth descarta la controversial teoría de que al expansión del universo es una ilusión. Aunque el estudio no explica la aceleración cósmica, elimina la provocativa posibilidad de que nuestro planeta, sistema solar y galaxia estuviera en el centro del universo y de que no existe energía oscura. El estudio apareció en Physical Review D.

10. Murieron en su ley

Sin quererlo murieron en su ley. Y sin quererlo acaban de convertirse en los insectos más antiguos hallados en plena cópula. Se encontraron fosilizados en Mongolia, unidos, revelando que desde hace al menos 165 millones de años (jurásico medio) la técnica de reproducción ha permanecido invariable. Los insectos son cercopopides (Anthoscytina perpetua) de solo 15 milímetros de largo.

Increíble: hormigas matan rivales antes de que nazcan

Anticipándose a lo que podría sucederle en el futuro, el macho de la hormiga Cardiocondyla obscurior es capaz de identificar potenciales rivales que saldrán de la pupa y toman medidas: los eliminan.

Estos machos pueden tener alas o no. El nuevo estudio publicado en BMC Ecology demuestra que los machos dominantes son los carentes de alas.

Mediante un patrullaje constante del nido el macho muerde la hormiga que considera rival apenas sale del estado de pupa o bien la marca con un químico para que las obreras den cuenta de ella.

Cuando las hormigas eclosionan son muy vulnerables a los ataques porque su exoesqueleto no se ha endurecido lo suficiente para protegerlas y sus mandíbulas son muy débiles para morder un atacante.

Científicos de la University of Regensburg e IST en Austria investigaron la conducta de los machos C. obscurior no alados (ergatoides) en respuesta a machos pupa y hembras así como su interacción con las popas en desarrollo.

Para los machos que eclosionan sería una gran ventaja esconderse de sus atacantes; sin embargo, mientras los machos jóvenes alados usan señales químicas femeninas para evitar ser detectados, los jóvenes ergatoides son detectados con facilidad y atacados por los machos adultos.

Si la pelea se da durante el primer día tras la eclosión, el adulto siempre vencerá, pero una vez el exoesqueleto del joven se ha endurecido su chance de sobrevivir crece 14%. Cerca del 50% de los combates entre adultos y machos de 2 días de edad termina con la muerte de ambos combatientes.

Además de morderlos, los machos también rocían sus rivales con secreciones anales, lo que alienta la agresión por parte de las obreras. Los machos adultos son más dados a marcar químicamente los jóvenes de dos días que los menores, quizás convencidos de que con aquellos requieren ayuda extra para vencer. El problema es que como los dos machos quedan marcados, también recibirán el ataque de las obreras.

Los vencedores de los combates rocían más y son menos atacados por las obreras. Pero aunque esta táctica puede proveer cierto éxito es una estrategia riesgosa. Sylvia Cremer, del IST Austria, quien encabezó el estudio, dijo que “los ergatoides adultos son capaces de distinguir las pupas que contienen hembras por sus esencias, de aquellas que contienen machos. Las pupas con machos son mordidas con frecuencia mientras que las que contienen hembras o machos alados disfrazados por el olor como hembras, generan una respuesta de apareamiento. Sin embargo las chances de matar por error una hembra u obrera posiblemente evita que los machos adultos intenten destruir por completo todos los machos rivales antes de que emerjan de las pupas”.

Las hormigas C. obscurior producen hembras sexuales y machos ergatoides todo el año. En términos de la supervivencia de la colonia, esto asegura que si el macho adulto dominante muerte, hay uno nuevo para remplazarlo. El costo de producir un suministro constante de machos ergatoides es bajo en comparación con el costo de producir hembras infértiles, y cada macho que matan es reciclado como alimento para las larvas.

Una sorprendente historia del mundo en miniatura.

Foto cortesía Sylvia Cremer

Descubren secreto de la hormiga supersoldado

No podría ser mejor la alternativa: si nos atacan, hacemos superhéroes, si no, pues somos común y corrientes. Eso es lo que se acaba de encontrar en uno de los insectos más sorprendentes: las hormigas.

Un género entero de hormigas que comprende más de 1.000 especies, tienen la capacidad oculta de producir supersoldados, hormigas-soldado más grandes que un soldado-hormiga normal y que pueden defender el nido contra invasores

Todo lo que se requiere es un baño con una hormona, revelaron científicos en Science.

Solo se conocen unas pocas especies del género Pheidole que producían supersoldados para detener hormigas invasoras, bloqueando la entrada a los nidos con sus enormes cabezas. Solo se han visto en 8 de más de 1.100 especies Pheidole. El nuevo estudio indica que todo el género tiene el potencial de crear esta casta de obreras guerreras.

Esas 8 especies solo se hallan al suroccidente de Estados Unidos y en el norte de México. Ehab Abouheif, biólogo de McGill University en Canadá, detectó algunos individuos gigantes en colonias de una novena especie, Pheidole morrisi, de Nueva York.

“Tienen grandes mandíbulas. Si las coge con los dedos, en verdad duele”.

Abouheif y colegas hallaron que la producción de esas grandes hormigas soldados es una extensión de los mismos eventos de desarrollo que disponen los soldados aparte de las obreras. Como larvas, su destino de adultas es determinado por la llamada hormona juvenil. Si sus niveles son bajos, la larva se desarrolla en una obrera pequeña; si el nivel es mayor, la larva crece más y eventualmente se hace un soldado. En algunas especies, hay una segunda activación. Si la hormona juvenil se excede en esta fase, la hormiga retrasa la metamorfosis aún más, crece más y se convierte en supersoldado.

Las especies de supersoldados están diseminadas por el árbol familiar Pheidole, y la subcasta se halla en especies más viejas así como en las que evolucionaron recientemente. “Un biólogo evolutivo las miraría y diría que son eventos independientes”.

No es así. Al bañar la larva con methoprene, un químico que imita la hormona juvenil, los científicos indujeron la producción de supersoldados en especies que normalmente no los tienen.

El hecho fue demostrado en tres especies, incluida P. morrisi. Abouheif afirma que halló lo mismo en otras especies Pheidole también.

O sea que los supersoldados existían en el ancestro común de todo el género. Y aunque la subcasta desapareció en la mayoría de las especies, las hormigas mantienen el potencial de producirlos. Dado que la misma hormona fija el destino de soldados y supersoldados, no habría sido posible eliminar uno sin comprometer la suerte del otro.

Un buen año para las hormigas.

Foto cortesía Science-A. Wild

Una mosca se apodera de las abejas

Si le sorprende una abeja que parece borracha, anda en círculos como un zombie y permanece cerca a una luz, no se extrañe: ha sido invadida, no por un mal espíritu sino por un parásito volador.

Desde hace unos años preocupa la crisis de las abejas en Norteamérica. Mueren a ritmo acelerado. Se han encontrado virus y hongos asociados a esa letalidad, pero ahora se ve que tienen otro enemigo de cuidado.

En estudios previos, científicos han visto que la mosca parásita Apocephalus borealis infecta y mata los abejorros y las avispas de papel, mientras que la mosca decapitadora, un insecto del mismo género, implanta sus huevos en las hormigas, cuyas cabezas estallan luego de que la larva devora el cerebro de la hormiga y disuelve sus tejidos conectivos.

Ahora se ha encontrado que A. borealis parasita también las abejas, lo que se detectó en 24 de 31 sitios a lo largo de la bahía de San Francisco, así como en panales comerciales en California y Dakota del Sur.

Los tests genéticos revelaron que algunas moscas y abejas eran infectadas con el virus que deforma las alas y el hongo Nosema ceranae, implicados en el desorden de colapso de la colonia (CCD).

La hembra A. borealis inyecta sus huevos en el abdomen de la abeja poco después de entrar en contacto con ella, se vio en laboratorio. Unos 7 días después, unas 25 larvas maduras emergen del área entre la cabeza y el tórax de la abeja. En el medio natural, no se observaron más de 13.

Se detectó que en su medio natural, las abejas parasitadas abandonan el panal y se congregan cerca a fuentes de luz, donde comienzan a comportarse de manera extraña.

Cuando está cerca de morir, la abeja se pone en un sitio y se encorva, pero las parasitadas caminan en círculos, parecen desorientadas y con poco equilibrio y a menudo no son capaces de levantarse.

“Se mantienen estirando las patas y luego caen sobre el lomo”, dijo Andrew Core, coautor del estudio, de San Francisco State University.

“Parecen un zombie”.

En la iamgen aparecen:

a. Mosca A. borealis.

b. Abeja siendo parasitada por la mosca.

c. Larva emergiendo entre tórax y cabeza de la abeja.

Cortesía Plos One

Hormigas y árbol se unen para defenderse

Me cuida y yo lo cuido. Esa relación, común entre las personas y sus organizaciones se presenta también en otros niveles. Digamos, entre animales y… plantas.

El cuento es que la vida no tiene nada de fácil y, en lo profundo de las selvas, por ejemplo, la diferencia entre la vida y la muerte está en qué buen convenio estableces.

Científicos revelaron en Biotropica una estrecha relación entre hormigas y árboles. Ellas utilizan señales químicas de su árbol hospedero para distinguirlo de especies competidoras. Una vez una planta rival es reconocida, las hormigas la cortan para depender la planta que les da albergue.

La especie que les da abrigo a las hormigas Pseudomyrmex triplarinus se hallan en la selva húmeda peruana e investigadores de Colorado State University averiguaron que han desarrollado una relación simbiótica con los árboles Triplaris americana, recibiendo albergue y sostenimiento a cambio de defensa.

“Las hormigas viven en canales huecos dentro del árbol y con agresividad combaten otros invasores, incluyendo plantas, aunque no se sabe bien cómo las hormigas reconocen su árbol hospedero comparado con otras plantas”, dijo Tiffany Weir, cabeza del grupo. “Hallamos que las hormigas distinguen entre sus árboles y las especies intrusas a través del reconocimiento de la cera en la superficie del árbol”.

El descubrimiento se logró con una serie de experimentos diseñados para la ocasión.

El grupo encontró también que incluso en los periodos lluviosos, cuando la actividad de las hormigas es mínima, defienden su árbol si es atacado por hormigas vecinas.

En la foto, la hormiga de la selva peruana, cortesía T. Weir.

Avispa agarra hormiga, la alza en vuelo y la deja caer

Que se quite, le dije… que me haga caso… ¡Váyase!

Dura es la vida porque, entre otras, hay que competir directa o indirectamente por la comida.

En la naturaleza se presenta cuando dos especies explotan una fuente alimenticia común o cuando una interfiere con la capacidad de otra de utilizar los recursos.

Bueno: la avispa invasora Vespula vulgaris y la hormiga Prolasius advenus, nativa de Nueva Zelanda se encuentran con frecuencia en busca de alimento.

Cuando eso sucede, documentaron Julien Grangier y Phillip Lester en Biology letters, la avispa agarra la hormiga, alza vuelo y la deja caer centímetros más allá. La hormiga, por lo general, no regresa para no tener que sorportar ese vuelo gratuito pero nada agradable.

Los científicos de Victoria University en Wellington, Nueva Zelanda, documentaron en un video lo que sucede (http://tinyurl.com/3tbglxz).

La ecóloga del comportamiento, Monica Raveret-Ritcher, consultada por ScienceNews, encuentra esa conducta como intrigante y retadora. Las avispas son más dadas a retirar una hormiga cuando hay varias alrededor del alimento, entonces no es fácil entender porqué sólo retiran una.

Los científicos hallaron que el 90 por ciento de las hormigas que son retiradas y dejadas caer no se lesionan. No matarlas sorprendió a los investigadores, quienes dijeron que un líquido que segregan estas pequeñas hormigas es repelente de avispas.

Las dos especies de alimentan de sustancias ricas en carbohidratos excretadas por pájaros carpinteros en ciertos árboles. Ambas han sido vistas compitiendo por los cuerpos de cigarras.

La soltada de hormigas desde lo alto ha sido observada también en el medio natural entre una avispa y un grupo de hormigas buscando gusanos entre la hojarasca.

Cuatro son la mejor compañía

En la variedad está el placer, dice la gente. Y quizás exista razón hasta para abarcar otros organismos.

Los árboles que conviven con varias especies de hormigas, secuencialmente, producen más descendientes y viven más, incluso si alguna hormiga les hace daño, que aquellos que sólo tienen una especie asociada.

La soprendente revelación de la vida en la naturaleza la hizo Todd Palmer, de la Universidad de Florida, tras un estudio sobre el tema que tiene sus implicaciones dado que la mayoría de los ecosistemas en el planeta dependen de la cooperación entre especies.

No pocos estudios sobre esta relación se han centrado en cómo se mantiene la cooperación aunque ambos lados tienden a sacar provecho del otro.

Palmer y su grupo analizaron un árbol en Kenya y sus relaciones con cuatro especies de hormiga que lo habitan durante su ciclo vital.

La sorpresa fue que el árbol se desarrollaba mejor cuando era ocupado por las cuatro, así una de ellas juntara fuerzas con un escarabajo para atacar el árbol, lo que provocaba un aumento en la mortalidad del árbol; otra, esterilizaba la planta; mientras que una tercera se mostraba tan asustada con las otras, que poco hacía.

El estudio apareció la semana pasada en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Al medir los resultados del árbol en cuanto a su descendencia, no en un momento dado, se encontró que no eran mejores, como se podría creer, cuando tenían una especie con el llamado buen mutualismo, sino con las cuatro en diferentes estadios de su vida, desde la tramposa hasta la parásita y la que poco hacía.

¿Por qué sucede esto que parece tan contradictorio? La clave podría estar en el tiempo. Cuando una especie vive largo tiempo, sus necesidades pueden cambiar drásticamente mientras pasa de la juventud a la vejez, y las asociaciones secuenciales con varios compañeros puede ayudarle a cumplir esas necesidades en distintas épocas.

Tal como en los humanos: la pareja que buscamos de jóvenes, no es la misma que miraríamos en una edad adulta, en la que la estabilidad y la capacidad para mantener un trabajo y criar una familia son esenciales.

Para el árbol, en un momento el compañero ideal puede ser uno que aunque le impida reproducirse, le ayude a salir adelante; luego, menos vulnerable, el ideal puede ser aquel que aliente la reproducción.

¿Y el papel de la que parece itneractuar poco? Proteger al árbol: demostrado está que los elefantes atacan menos los árboles que tienen hormigas.

Cuando atacan las hormigas

Las hormigas de los árboles viven generalmente en armonía con sus anfitriones arbóreos. Pero una nueva investigación sugiere que cuando se quedan sin espacio en sus árboles, se pueden convertir en destructoras de árboles vecinos.
La investigación, publicada en The American Naturalist, es la primer a documentar que las hormigas agujerean árboles vivos, y abre de nuevo una vieja discusión sobre la relación entre las hormigas y las plantas.
Las hormigas y ciertas especies de plantas y de árboles tienen relaciones cercanas. Myrmecophytes, también conocidas como plantas de las hormigas, tienen vástagos o raíces huecos que ocurren como parte normal de su desarrollo. Colonias de hormigas toman se instalan en estos huecos. Para proteger sus hogares, patrullan el área alrededor del árbol, matando a los insectos que desean comer las hojas y a otras plantas que pudieran competir por alimentos preciosos y la luz del sol. La relación es un mutualismo biológico clásico. Las hormigas consiguen un lugar agradable para vivir; los árboles consiguen la protección. Todos ganan.
Mientras investigaban las plantas de hormigas en la selva amazónica de Perú, Douglas Yu de la universidad de East Anglia y a Glenn Shepard de la universidad de Sao Paulo fueron advertidos por moradores locales de un fenómeno extraño. Habitantes locales les mostraron varios árboles no myrmecophyte con cicatrices en sus troncos y ramas. Cuando los científicos miraron, encontraron que las hormigas habían excavado los túneles en la madera viva.
Las “hormigas son notables ingenieras del ecosistema”, dijo David Edwards el autor líder del estudio, “pero éste es el primer ejemplo de hormigas que abren árboles para hacer su vivienda”.
Megan Frederickson, biólogo de Harvard y miembro del equipo de investigación, buscó y encontró en 1.000 kilómetros cuadrados de bosque numerosos árboles cavados por las hormigas, sugiriendo que el comportamiento no es infrecuente. Los árboles fueron encontrados solamente en los bordes de los llamados jardines del diablo áreas clareadas que hacen las hormigas alrededor de los árboles donde viven. Parece, los investigadores dicen, que cuando las colonias ocupan todo el espacio disponible en sus árboles, ramifican hacia fuera y tallan árboles vecinos.
El descubrimiento abre de nuevo un discusión que se suscitó entre Charles Darwin y sus contemporáneos sobre la relación entre las hormigas y las plantas. Darwin creía, como se comprobó luego que los espacios huecos en los árboles se daban como parte del desarrollo normal de la planta. Puesto que las hormigas no hicieron ningún daño a la planta, la relación se podría considerar un mutualismo. El botánico Richard Spruce disintió. Decía que las hormigas producían los agujeros y que los árboles necesitaban las hormigas “como un perro necesita las pulgas”. En su opinión, las hormigas están los parásitos.
Estudios en los años 60 le dieron la razón a Darwin. Pero este investigación, en la que se comprobó que las hormigas también pueden agujerear árboles, demuestra que Spruce no estaba tan mal después de todo.