Neptuno tenía una lunita escondida

Es como ver una aguja en un pajar y bien pequeña. El telescopio espacial Hubble encontró una luna de 20 kilómetros de longitud alrededor de Neptuno, un planeta hoy a 4.372 millones de kilómetros de la Tierra.

Es la luna más pequeña del sistema neptuniano. Es tan pequeña y tenue que es unas 100 millones de veces más débil que la estrella más débil que pueda verse con el ojo. Tanto, que no fue detectada por la nave Voyager 2 cuando pasó por allí en 1989 informó la Nasa, tránsito durante el cual descubrió el sistema de lunas y anillos alrededor del gran planeta.

La nueva luna fue hallada por Mark Showalter el 1 de julio mientras estudiaba los arcos o segmentos de anillos alrededor de Neptuno. “Las lunas y los arcos orbitan muy rápido, por lo que tenemos que establecer una forma de seguir su movimiento para ver sus detalles”.

Es como tomar una foto de un atleta: permanece en foco, pero el fondo queda borroso, agregó.

El método se basó en rastrear el movimiento de un punto blanco que aparece una y otra vez en más de 150 fotos de archivo de Neptuno tomadas por el Hubble entre 2004 y 2009.

Showater miró más allá de los segmentos de anillo y advirtió un punto blanco a unos 105.000 kilómetros del planeta, entre las órbitas de las lunas Larisa y Proteo. Luego registró una órbita circular de la luna, que completa un giro cada 23 horas.

Neptuno es un planeta mayor que la Tierra, con un radio de 24.622 kilómetros y una masa 17,1 veces la terrestre. Su temperatura media des de unos -241 grados centígrados y su atmósfera está compuesta de hidrógeno, helio y metano. Su año es de 164 años terrestres.

Hasta ahora se habían encontrado 12 lunas. Posee 8 anillos y un sistema de arcos.

Mis 10 noticias científicas de la semana (7-13)

1. Pintado de azul

A 63 años luz, de hecho es uno de los que pasa delante de su estrella, más cercanos a la Tierra, se encuentra un planeta, el primero cuyo color es detectado. Se trata de HD 189733b, que reside cerca a su estrella. El color fue observado mediante espectrografía por el telescopio espacial Hubble. A diferencia de la Tierra, el azul no se debe a la existencia de océanos sino a una atmósfera nublada, cargada con partículas de silicatos. En el planeta soplan vientos de más de 7.000 kilómetros por hora y la temperatura supera los 1.000 grados centígrados. El planeta es un Júpiter caliente orbitando a solo 5 millones de kilómetros de su estrella madre.

2. Unas magas para abrir cerrojos

Un estudio presentado en el journal Plos One muestra la inteligencia de las cacatúas, lo cual no es un descubrimiento nuevo. Sí es novedad la forma como logran superar este tipo de obstáculos: abren de manera consecutiva varios cerrojos (5) para obtener alimento, a pesar de que en cada paso no reciben recompensa alguna. El experimento se hizo en la Universidad de Viena con las cacatúas Goffin, originarias de una isla en Indonesia.

3. Qué cola tengo yo

El Sistema Solar en el que vivimos tiene una cola en forma de trébol de cuatro hojas, revelaron mediciones efectuadas por el satélite Ibex (Interstellar Boundary Explorer) de la Nasa. El hallazgo fue publicado en el Astrophysical Journal. Las partículas de la cola y de la heliosfera (la región del espacio influenciada por nuestra estrella no brillan por lo que no se pueden detectar con un instrumento convencional. Ibex mide las colisiones de partículas en las fronteras del Sistema Solar.

4. Calor por todos lados

Si planea tener bebé sería mejor que lo encargase en el verano, pues nacen más sanos de acuerdo con un estudio aparecido en Proceedings of the National Academy of Sciences. No solo tendrá mejor peso sino que no nacerá en invierno, cuando las condiciones son menos favorables. Eso al menos para las regiones con estaciones.

5. Así nacen los monstruos

A 11.000 años luz fue captado el nacimiento de una enorme estrella que al final tendrá más de 100 veces la masa del Sol. Con los radiotelescopios Alma de la ESO en Chile se detectó el enorme embrión de estrella en el interior de una nube oscura, la nube oscura de Spitzer. Devora con avidez el material de polvo y gas que cae desde la nube. El material colapsará para formar el monstruo. Solo 1 de cada 1.000 estrellas en la Vía Láctea alcanza tal masa según el astrofísico Nicolás Peretto, del equipo investigador.

6. Los secretos de un lago del pasado

El lago Vostok en la Antártida es el cuarto más grande en volumen y el séptimo en profundidad del planeta, a más de 3.700 metros de profundidad, quedó atrapado hace 3 millones de años. Fue destapado por científicos rusos que extrajeron núcleos de hielo y agua con el fin de analizar la vida que se encontraba. En un estudio en Plos One, revelaron que los análisis presentaron muchísimas especies conocidas pero 3.507 nuevas. La reacción no se hizo esperar y distintos investigadores creen que pudo haber contaminación con los equipos usados.

7. Cómo nos cambia el tiempo

La puesta en escena de nuevos relojes atómicos de entramado óptico con una precisión casi impensable, podría llevar a que se redefiniera el concepto de qué es un segundo se informó esta semana. En los relojes atómicos actuales se exponen los átomos de cesio a una radiación de ondas para hacerlos oscilar, en los nuevos eso se logra con una luz láser. Los actuales pueden perder solo un segundo cada 138 millones de años, los nuevos son 3 veces más exactos según artículo en Nature Communications.

8. Anticuerpos autistas

Dos estudios publicados en Translational Psychiatry indican que un cuarto de los casos de autismo pueden deberse a los anticuerpos ‘anticerebro’ que pasan de la madre al feto, lo que podría conducir a un test sanguíneo que diga con exactitud si el feto viene con esa condición, proclama de la que algunos dudan. Con ese defecto nace 1 de cada 88 niños y es una condición que se adquiere en el útero. Los anticuerpos se unen a proteínas en el cerebro en 1 de cada 4 madres reveló el estudio, provocando aquel desenlace.

9. Nadie sabe para quién trabaja

El virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH) puede ser usado para curar dos enfermedades hereditarias de acuerdo con estudio publicado en Science y realizado por Instituto para Terapia de Genes Teletón San Rafael en Italia. Se trata de la leucodistrofia metacromática y el síndrome Wiskott-Aldrich. En pruebas de varios años con 6 pacientes se mostró el beneficio que el nuevo tratamiento ofrece. La primera enfermedad es neurodegenerativa y la segunda hace a los portadores más proclives a enfermar de cáncer e infecciones.

10. Contaminación es peor que una guerra

Cada año más de 2,5 millones de personas mueren por efectos de la contaminación reveló un estudio en Environmental Research Letters. Cerca de 470.000 fallecen debido al aumento de los niveles de ozono superficial y 2,1 millones por efectos del material particulado PM 2,5. La contaminación se convierte en así en uno de los principales factores de salubridad pública que inciden en la mortalidad.

Detectan la más lejana explosión cósmica

Pero sí que está bien lejos: el telescopio espacial Hubble detectó la supernova más lejana hallada hasta ahora, la UDS10Wil, llamada SN Wilson, que explotó hace 10.000 millones de años.

Se trata del tipo de supernovas Ia, muy importantes para los astrónomos porque suministran un nivel constante de brillo que puede ser utilizado para medir la expansión del espacio, aparte de aportar pistas sobre la naturaleza de la elusiva energía oscura.

“Esta distancia récord abre una ventana hacia el universo primigenio, ofreciendo una mirada a la forma como explotaban esas estrellas”, indicó David O. Jones, autor del artículo sobre el descubrimiento.

Hallar supernovas remotas entrega un método potente para medir la acelerada expansión del universo. El equipo de Adam Riess, cabeza del estudio, también en la Universidad John Hopkins, ha descubierto más de 100 supernovas de toda las clases y distancias, mirando en el tiempo desde hace 2.400 millones de años hasta más de 10.000 millones. En esos descubrimientos se han identificado 8 supernovas tipo Ia, incluyendo la Wilson, que explotó hace más de 9.000 millones de años.

La SN Wilson es solo 4% más distante que la que tenía el récord, con lo que se logra ir 350 millones de años más lejos en el tiempo. La otra había sido anunciada hace solo tres meses.

Al encontrar supernovas Ia tan pronto en el desarrollo del universo, los astrónomos pueden distinguir dos modelos de explosión. En uno, la explosión es provocada por una fusión de dos estrellas enanas blancas, en el otro, una enana blanca se alimenta gradualmente de su compañera, una estrella normal, y explota cuando acreta mucha masa.

La evidencia preliminar muestra un marcado descenso en la tasa de supernovas Ia entre hace unos 7.500 millones de años y 10.000 millones, lo que favorece el modelo de la fusión de las enanas blancas dado que predice que la mayoría de las estrellas en el universo son muy jóvenes para convertirse en supernovas Ia.

En la imagen cortesía Nasa, la supernova detectada y su posición.

Hallan el planeta más raro

Un mundo raro, pero bien extraño, fue encontrado gracias al telescopio espacial Hubble: una clase desconocida hasta ahora de planeta, lleno de agua oculta por una atmósfera gaseosa. Más pequeño que Urano, es mayor que la Tierra.

Se trata del planeta GJ 1214b, detectado por un grupo de astrónomos encabezado por Zachory Berta, del Harvard Smithsonian Center for Astrophysics.

“No es como ningún otro planeta que conozcamos. Una gran parte de su masa está compuesta de agua”, dijo.

El planeta fue detectado en 2009. Es una super Tierra con 2,7 veces el diámetro terrestre y 7 veces más peso. Orbita una estrella enana roja cada 38 horas a una distancia de 2 millones de kilómetros, con lo que su temperatura es de unos 230 grados centígrados.

En 2010, Jacob Bean y colegas, de aquel centro, reportaron la medición de la atmósfera de GJ 1214b, hallando que estaba compuesto más que todo de agua. Sus observaciones, sin embargo, podían explicarse por la presencia de un manto neblinoso.

Berta y colegas, incluido Derek Homeier, del ENS en Lión, Francia, usaron una de las cámaras del Hubble para estudiar el planeta cuando cruzara delante de su estrella madre. En ese tránsito, la luz de la estrella es filtrada a través de la atmósfera planetaria, entregando pistas sobre la mezcla de gases.

Fue así como detectaron que el manto que lo envuelve es de vapor.

Al conocer la masa y tamaño, se calcula su densidad, de solo 2 gramos por metro cúbico. El agua tiene una densidad de 1 gramo por metro cúbico, mientras la de la Tierra es de 5,5. Esto sugiere que ese mundo tiene más agua que nuestro planeta y es menos rocoso.

Se cree que el planeta debió formarse más lejos de su estrella y migró hacia el interior del sistema en algún momento de su historia.

GJ 1214b se encuentra en la constelación del Ofiuco a 40 años luz de nosotros, un gran candidato para ser estudiado en el futuro inmediato.

Dibujo cortesía Nasa-ESA-D. Aguilar (CfA)

¡Felicidades!

¡Feliz Navidad para todos!

 

 

El Ángel de Nieve de la Navidad es lo que parece verse en esta foto del telescopio espacial Hubble. Es un pedazo de región donde se presenta una activa formación estelar, o sea el nacimiento de estrellas, apropiado para este día, hacia la constelación del Cisne, a 2.000 años luz de la Tierra.

Toda la acción que se aprecia se debe a la formación de una estrella, S106 IR en el centro de la imagen.

La fotografía da la sensación de quietud e inmensa paz, pero en ese sitio del universo se están sucediendo violentísimas reacciones: la superestrella, más grande que nuestro Sol, envía al espacio dos poderosos chorros de material. Es una estrella que tendrá una vida corta y terminará como una supernova.

Foto cortesía Nasa-ESA

Plutón revela su química

Sobre la superficie de Plutón se encuentran moléculas de hidrocarburo y o nitrilo, las que le darían el característico color rojizo, revelaron científicos en un artículo en el Astronomical Journal.

El descubrimiento se logró con el Espectrógrafo de Orígenes Cósmicos a bordo del telescopio espacial Hubble.

Esos químicos pueden ser producidos por la interacción de la luz solar o rayos cómicos con los hielos de la superficie del planeta menor, incluyendo metano, monóxido de carbono y nitrógeno.

Los investigadores, del Southwest Research Institute y Nebraska Wesleyan University, fueron encabezados por Alan Stern.

El grupo descubrió además evidencias de cambios en el espectro ultravioleta de Plutón al comparar con mediciones del Hubble en los 90. Esas modificaciones pueden estar relacionadas con terrenos distintos vistos en las observaciones o con otros efectos como cambios en la superficie por un aumento en la presión atmosférica.

Foto del Hubble, cortesía Nasa

Un agujero negro tragándose la materia

En su camino hacia lo desconocido astrónomos detectaron materia que cae hacia un agujero negro gracias al telescopio espacial Hubble de la Nasa y la ESA.

Con el efecto de lente gravitacional de las estrellas en una galaxia lejana, el grupo midió el tamaño del disco alrededor del agujero y estudió los colores –o sea la temperatura- de diferentes partes de ese disco.

Las observaciones tienen una precisión equivalente a determinar un grano de arena en la superficie de la Luna.

Si bien los agujeros negros son invisibles en sí mismos, las fuerzas que provocan originan cierto fenómeno brillante en el universo: los cuásares u objetos cuasi estelares, discos resplandecientes de materia que orbitan agujeros negros supermasivos, calentando y emitiendo radiación muy brillante.

“El disco de acreción de un cuásar tiene un tamaño típico de unos cuantos años luz o alrededor de 100.00 millones de kilómetros, pero se hallan a cientos de millones de años luz de distancia. Esto sugiere que su tamaño aparente vistos desde la Tierra es tan pequeño que quizás nunca exista un telescopio tan poderoso para conocer su estructura de manera directa”, según José Muñoz, líder del grupo.

Para estudiar este cuásar el grupo usó las estrellas en una galaxia como manera de ampliar la luz de distintos puntos del disco gracias a los efectos gravitacionales, obteniendo una información detallada de su color.

Así, observaron un grupo de cuásares que son aumentados por el cambio de alineación de otras galaxias en el fondo, produciendo varias imágenes del cuásar.

Pudieron determinar que el disco tiene de 4 a 11 días-luz, unos 100.000 a 300.000 millones de kilómetros. Aunque la incertidumbre de la medición es notoria, es un logro de todas maneras.

Las propiedades físicas de los cuásares no son bien entendidas por la ciencia.

Nota: la gravedad dobla la estructura del espacio-tiempo y por ende desvía los rayos de luz.Cuando el alineamiento es el adecuado, con un objeto detrás del otro, la gravedad del objeto de adelante dobla la luz como un lente, un proceso llamado lente gravitacional. Típicamente producen múltiples imágenes distorsionadas de objetos distantes. El efecto más dramático de estos lentes gravitacionales son la amplificación y distorsión de la luz de galaxias lejanas cuando pasa a través de grupos masivos de galaxias. Las estrellas individuales también pueden amplificar la luz, aunque este efecto, microlente, es menos notable.

En la foto, el disco alrededor del agujero negro. Cortesía Nasa/ESA.

Una mirada al centro de nuestra galaxia

Este mosaico de imágenes en infrarrojo captadas por el telescopio Hubble representa la mejor vista jamás tomada del centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Revela una nueva población de estrellas masivas y nuevos detalles de estructuras ionizadas en el gas que gira alrededor del centro, de unos 300 por 115 años luz. Un laboratorio para ver cómo nacen las estrellas masivas e influyen en su ambiente en regiones que a menudo registran violentas acciones nucleares. La región inferior izquierda muestra pilares de gases esculpidos por los vientos de estrellas masivas de la nube del Quíntuplo. Al centro de la imagen, gas ionizado rodea el supermasivo agujero negro que vive en el centro de la galaxia y está confinado en una espiral brillante.

Homenaje a Neptuno: la estrella que era planeta

Hoy miércoles Neptuno llegó a la misma posición del espacio en la que estaba hace exactamente 165 años, cuando fue descubierto. Y para conmemorar tal acontecimiento, el telescopio espacial Hubble tomó varias imágenes del lejano planeta.

Este gran cuerpo azul-verdoso es el planeta más lejano del Sistema Solar y fue descubierto por el astrónomo Johan Galle el 23 de septiembre de 1846. En ese momento, se dobló el tamaño del Sistema Solar.

Neptuno se encuentra a 4.500 millones de kilómetros del Sol, 30 veces más lejos que la Tierra y completa una órbita cada 165 años más o menos.

Las fotos del Hubble fueron tomadas durante el periodo de rotación del planeta, de casi 16 horas, el 25 y 26 de junio pasado.

Las fotos dejan ver que tiene más nubes que hace pocos años, cuando la mayoría estaban en el hemisferio sur. Se aprecian nubes altas en ambos hemisferios.

Neptuno experimenta estaciones, como la Tierra dada su inclinación de 29 grados, pero en ese mundo cada estación no dura tres meses sino ¡40 años!

En estos momentos es verano en el sur e invierno en el norte.

La absorción de la luz roja por el metano en la atmósfera le concede al planeta su color agua distintivo. Las nubes aparecen rosadas porque están reflejando cerca de la luz infrarroja.

Neptuno fue hallado en su momento gracias a Urano, el séptimo planeta desde el Sol. William Herschel y su hermana Carolina lo encontraron en 1781, 55 años antes que fuera ubicado Neptuno. Herschel notó que la órbita de Urano no cuadraba con la teoría de la gravedad de Newton. En 1821, al estudiar Urano el astrónomo francés Alexis Bouvard especuló que otro planeta lo estaba jalado, alterando su movimiento.

Veinte años después, Urbain Le Verrier, francés, y el inglés Couch Adams, matemáticos y astrónomos, predijeron de manera independiente la ubicación del misterioso planeta. Le Verrier envió su predicción al alemán John Galle, del Observatorio de Berlín, quien en el curso de dos noches seguidas en 1846 encontró a Neptuno a menos de un grado de la posición estimada por Le Verrier.

Galle no fue el primero en verlo, pese a todo. En diciembre de 1612 mientras observaba Júpiter y sus lunas con su telescopio, Galileo Galilei anotó a Neptuno en su cuaderno, pero… como una estrella. En enero de 1613 advirtió que esa estrella parecía haberse movido en relación con las otras estrellas, pero nunca identificó ese objeto como un planeta.

Neptuno no se puede ver a simple vista. Se requiere unos binoculares o un pequeño telescopio. Se halla ahora en Acuario, cerca a los límites con Capricornio.

Foto cortesía Hubble.

Descubren galaxia de comienzos del universo: es el objeto más remoto jamás hallado

El hecho no tiene precedentes y se logró con el Very Large Telescope en el norte de Chile.

A través de un análisis metódico del débil brillo de la galaxia, descubrieron que esa luz fue emitida cuando el universo tenía sólo 600 millones de años.

Son las primeras observaciones confirmadas de una galaxia cuya luz despeja la opaca niebla de hidrógeno que llenaba el cosmos en esa época, de acuerdo con un reporte del European Southern Observatory que opera el VLT.

El hallazgo será presentado este jueves 21 en la revista Nature.

Mediante el VLT se confirmó, dijo Matt Lehnert, del Observatorio de París, que la galaxia detectada previamente por el Hubble es el objeto más remoto identificado hasta ahora. Lehnert fue el autor principal del artículo.

No es fácil detectar y estudiar esas galaxias. Cuando nos llega a la Tierra la débil luz, que inicialmente fue muy brillante, se ve muy tenue y pequeña. Esa luz se sitúa en la parte infrarroja del espectro porque su longitud de onda se ha estirado producto de la expansió del universo, un efecto conocido como corrimiento al rojo.

Es más difícil aún si se considera que en esa temprana época, apenas 600 millones de años después del Big Bang, el universo no era completamente transparente y gran parte estaba lleno de una niebla de hidrógeno que absorbía la intensa luz utlravioleta de las galaxias jóvenes.

Ese periodo de niebla es conocido como la era de reionización.

Pese a esto, el Hubble con una poderosa cámara descubrió en 2009 varios candidatos que podían ser galaxias de esa era. Para la confirmación fue necesario usar espectrógrafos en telescopios muy grandes en tierra, capaces de medir el corrmiento al rojo de la luz de la galaxia, que fue lo que se logró ahora.

Un hecho sorpresivo sobre el descubrimiento es que el brillo de la galaxia, UDFy-38135539 no parece ser lo suficientemente fuerte para despejar por sí solo la niebla de hidrógeno. „Tiene que haber otras galaxias, probablemente más débiles y menos masivas, compañeras cercanas, que también ayudaron a hacer transparente el espacio alrededor d ela galaxia. Sin esta ayuda adicional, la luz de la galaxia, sin improtar cuán brillante sea, habría quedado atrapado en la niebla de hidrógeno y no habríamos podido detectarla“, dijo Mark Swinbank, coautor.

La foto es del Hubble.