Bacteria intestinal regula el… buen humor

Nuestra felicidad estaría regulada por la cantidad de bacteria en nuestro intestino durante los primeros años de vida según un estudio publicado en Molecuar Psychiatry.

Sí. Científicos de la UCC mostraron que los niveles de serotonina en el cerebro, la hormona de la felicidad, están regulados por esas bacterias.

La investigación mostró que el funcionamiento normal de un cerebro adulto depende de la presencia de esos microbios durante el desarrollo. La serotonina, el mayor químico envuelto en la regulación del humor y las emociones, se altera en momentos de estrés, depresión y ansiedad, y clínicamente por drogas antidepresivas.

Los científicos del Alimentary Pharmabiotic Centre en UCC usaron un ratón libre de gérmenes para mostrar que la ausencia de bacterias durante la vida inicial afecta de manera importante las concentraciones de serotonina en el cerebro durante la edad adulta. La investigación subrayó también que la influencia depende del sexo, con efectos más marcado en os animales machos que en las hembra.

Cuando los científicos colonizaron los animales con bacterias antes de la adultez hallaron que varios cambios en el sistema nervioso central, en especial los relacionados con la serotonina, no podían ser reversados, indicando un efecto duradero de la ausencia de flora intestinal sobre la función cerebral.

El estudio se construyó sobre otro anterior, del grupo Cork y otros, que mostraban que existe un eje microbioma-intestinos-cerebro que es esencial para mantener la salud normal y que puede afectar el cerebro y el comportamiento.

El estudio fue hecho por Gerard Clarke, los profesores Fergus Shanahan, Ted Dinan y John F Cryan y colegas.

“Como neurocientífico, estos hallazgos son fascinantes porque subrayan el rol importante que la bacteria intestinal juega en la comunicación bidireccional entre el cerebro y el intestino, y abre la posibilidad de desarrollar estrategias basadas en microbios para el tratamiento de desórdenes cerebrales”, dijo John F Cryan, autor senior.

Mascar chicle aumenta el rendimiento

Él lo hace, tú lo haces, todos lo hacemos. Mascar chicle parece un hábito algo ridículo, pero se acá y se hacía en Grecia, donde los antiguos griegos mascaban la resina de un árbol para endulzar el aliento. (¿Será que Sócrates filosofaba mascando chicle?)

Estudios se han hecho sobre el tema en distintos momentos. Pareciera que existe un poderoso y muy racional motivo para mascar la goma: acrecienta el desempeño mental sin efectos colaterales.

Jonah Lehrer trae en Wired un recuento de las conclusiones obtenidas por algunas de las investigaciones.

El último trabajo proviene de investigadores de St. Lawrence University. Un experimento con 159 estudiantes les exigía cumplir algunas tareas. La mitad comía chicle, la mitad de ellos dulce la otra libre de azúcar. En 5 de 6 tests, los que mascaban goma tuvieron mejor desempeño. El azúcar no tuvo efecto alguno.

Ahora: la ventaja solo duró 20 minutos. Tras ese lapso, el rendimiento se emparejó. ¿Por qué?

O sea: si usted tiene que presentar una prueba en la universidad, guarde la goma de mascar para la parte más dura, sobre todo las preguntas más difíciles. Recuerde que el efecto es corto.

Hace varias semanas, científicos de Coventry University detectaron que quienes mascaban chicles de menta tenían menor sensación de sueño y también estaban menos exhaustos según el test pupilográfico. Cuando mascamos chicle ganamos en atención y alerta.

En otro estudio de Cardiff University con 133 voluntarios, algunos comienzo chicle otros no, se encontró que quienes lo mascaban tenían tiempos de reacción más cortos y parecían tener mejor humor. En pruebas de estrés tenían más nivel de cortisol y mayor frecuencia cardiaca. La respuesta era mejor.

Especial fin de semana: El Alzheimer crece y mata

Había sido en 1984. Pasaron 27 años para que se revisara la guía de la enfermedad de Alzheimer, que recoge obvio los avances en todos estos lustros y unas guías para las etapas tempranas de la enfermedad para un mejor entendimiento del desorden. Un problema en aumento, que tiene afectadas hoy a cerca de 25 millones de personas según algunas cifras y que serán más de 80 millones en menos de 30 años, esparciéndose por países que hoy son jóvenes.

La actualización se acaba de publicar en Alzheimer & Dementia.

“La investigación sobre el Alzheimer ha avanzado durante el pasado cuarto de siglo. Traer las guías de diagnóstico con los avances acelerados es necesario para beneficio de los pacientes y acelera el ritmo de investigación”, dijo Ricard Hodes, del Instituto Nacional del envejecimiento de Estados Unidos, que actualizó las guías.

La pérdida de memoria que interrumpe la vida diaria no es una parte típica de envejecer. Puede ser un síntoma de Alzheimer, una enfermedad cerebral fatal que provoca una lenta declinación de la memoria, y las capacidades de pensamiento y razonamiento.

El Alzheimer es la forma más común de demencia, término que describe la pérdida de memoria y otras habilidades intelectuales. Representa del 60 al 80 por ciento de todas las formas de demencia.

Señales

Una persona puede experimentar uno o más signos de la enfermedad en distintos grados. La organización alz.com explica que las 10 señales a las que hay que estar alertas son:

1. Pérdida de la memoria que afecta la vida diaria: olvidar información reciente, como fechas o eventos.

2. Cambios en la capacidad de planear o solucionar problemas: problemas en hacer una receta o dificultades para concentrarse.

3. Dificultad en completar tareas en el hogar, el trabajo o durante el ocio.

4. Confusión del tiempo y el espacio. Olvidar cómo llegaron a un sitio o perder el rastro del tiempo.

5. Problemas entendiendo imágenes visuales y relaciones espaciales.

6. Problemas nuevos con el orden de las palabras al hablar y escribir.

7. Colocar cosas donde no es y perder la capacidad de deshacer los pasos en busca de algo.

8. Capacidad disminuida de hacer juicio y de tomar decisiones.

9. Alejamiento de las actividades sociales.

10. Cambios en el humor y la personalidad.

Uno de los problemas es que el Alzheimer tiende a empeorar con el tiempo. De hecho, la mortalidad va en aumento. En Estados Unidos las muertes por cáncer de seno, cáncer de próstata, enfermedad del corazón, derrames y VIH vienen en descenso, pero las de Alzheimer aumentaron 66 % entre 2000 y 2008.

En ese país, 1 de cada 8 ciudadanos mayores de 65 años tiene la enfermedad.

La tasa de supervivencia se sitúa entre los 4 y los 8 años tras el diagnóstico.

Como en otras enfermedades, la detección temprana es importante. Con ella se pueden explorar tratamientos que permitan vivir con independencia más tiempo, aparte de que la persona puede participar en las decisiones sobre su cuidado y el futuro, cuando la enfermedad avance.

Aunque hoy no hay una cura para el Alzheimer, existen drogas que pueden aliviar los síntomas cognitivos y del comportamiento.

Para la pérdida de memoria se tienen dos clases de medicamentos, Namenda y Exelon (Razadyne, Cognex). Cuando el Alzheimer progresa, las células del cerebro mueren y la conexión entre las células se pierde, con lo que los síntomas empeoran. Estas drogas pueden aliviar algo la situación por un tiempo.

En las etapas tempranas las personas puede mostrar irritabilidad, ansiedad depresión. En las más avanzadas ira, agitación, agresión, estallidos verbales o físicos, alucinaciones y problemas del sueño.

Hoy se cuenta con cinco medicinas aprobadas para tratar los síntomas, pero ninguna enfocada a curar las raíces del problema. Varias de las drogas en desarrollo tienen ese objetivo, impactando uno o varios de los cambios que se presentan en el cerebro.

Algunos investigadores creen que la solución involucra un coctel de medicamentos dirigidos a atacar distintos objetivos, entre los que figuran las placas amiloides que se forman en el cerebro una de las marcas de la enfermedad; otro es la proteína Tau, que forma los manojos en el cerebro, otro marcador importante de la enfermedad.; y uno más es la inflamación que se genera en el cerebro.

Para Bill Thies, de la Asociación del Alzheimer, existen dos problemas que frenan los avances: la carencia de pacientes para los ensayos clínicos y la falta de fondos suficientes.

Las guías entregadas por el Instituto americano incluyen las etapas Preclínica, Deficiencia cognitiva media y demencia Alzheimer, la etapa final de la enfermedad.

En la etapa preclínica comienzan los cambios cerebrales y las placas amiloides pueden ser detectadas en algunos casos mediante tomografía por positrones y análisis del fluido cerebroespinal, aunque no se sabe con certeza si esas personas desarrollarán la enfermedad.

En la deficiencia cognitiva media se analizan biomarcadores como altos niveles de la proteína tau o reducidos niveles de beta-amiloide. En este caso, se sabe también que le persona puede desarrollar o no la enfermedad.

Hoy no hay muchas esperanzas reales. Un aspecto importante es que un paciente con Alzheimer demanda dedicación y recursos. Una de las enfermedades que no se ha logrado combatir con eficacia. 27 años después, al menos se actualizaron las guías.

Mitos

Para terminar, la Asociación del Alzheimer desvirtúa ciertos mitos sobre la enfermedad:

Primero: La pérdida de memoria no es parte natural del envejecimiento.

Segundo: La enfermedad no deja paciente vivo.

Tercero: La enfermedad puede darse desde la tercera década de vida, anque se da más en los adultos mayores

Cuarto: los recipientes de aluminio, como latas u ollas para cocinar, no son causa de Alzheimer, como se pensó hace varias décadas.

Con buen genio es más difícil recordar algo

Si usted es de los que se mantiene de mal humor, no tiene excusas para decir: “se me olvidó”.

Una investigadora de la Universidad de Missouri encontró que ser olvidadizo tiene algo que ver con el genio o semblante.

Elizabeth Martin, estudiante de doctorado de Psicología en el College of Arts and Science. halló que el buen genio disminuye nuestra capacidad de memoria de corto plazo o de trabajo.

Esa memoria, dijo, “es la capacidad para recordar ítems en una conversación mientras usted la tiene”. Esto explica, agregó, porqué uno no es capaz de recordar un número telefónico que obtiene en una fiesta donde la está pasando muy bien.

El estudio puede ser el primero en demostrar que el estar con ánimo positivo puede impactar negativamente la capacidad de almacenamiento de la memoria. Eso muestra que aunque los sistemas en el cerebro estén conectados, es posible afectar un proceso pero no los otros.

El estudio se realizó con voluntarios a los que se les medía el semblante antes de presentarles un videoclip. Aquellos que vieron uno gracioso estaban de mejor ánimo. A ambos grupos se les presentó un test de memoria y aquellos que estaban de mejor humor se desempeñaron peor que quienes vieron uno sobre cómo instalar un piso.

“Mientras el almacenamiento de la memoria de trabajo disminuye, estar de buen genio no es tan malo. Se ha demostrado que aumenta las habilidades para solucionar creativamente problemas y otros aspectos del pensamiento”, dijo Martin.

Lo que sigue será averiguar el impacto del buen genio en situaciones de la vida real, como en un salón de clases.

El estudio apareció en Cognition and Emotion.

Estar de buen humor para trabajar creativamente

Si encuentra que un empleado mira videos divertidos en internet, no quiere decir que está perdiendo el tiempo. No, bajo un reciente hallazgo en psicología.

Sí, tal parece que estar de buen humor es una manera de pensar más creativamente.

“Generalmente, el humor positivo ha sido asociado al aliento de la solución de problemas creativos y al pensamiento flexible”, dice Ruby Nadler, graduado de la Universidad de Western Ontario. Ella y sus colegas Rahel Rabi y John Paul Minda realizaron un estudio presentado en Psychological Science, en el que analizaron una clase particular de aprendizaje que es mejorada por el pensamiento creativo.

Los estudiantes que tomaron parte en el estudio fueron puestos en diversos estados de ánimo y se les entregó una tarea de aprendizaje (aprendían a clasificar un conjunto de fotos con patrones visuales complejos. Los investigadores manipularon el ánimo con la ayuda de clips de música y de videos; primero, ensayaron algunos para ver qué los ponía tristes o contentos. La música más alegre fue una pieza de Mozart y el video más alegre el de un bebé riendo. Los investigadores los usaron luego en el experimento: una canción triste y un video de la Lista de Schindler y una noticia sobre un terremoto; y una pieza y un video que no afectaba el humor. Luego de escuchar la pieza y ver el video, los participantes tenían que intentar aprender a reconocer un patrón.

Los voluntarios más contentos aprendieron mejor la regla para clasificar los patrones que los tristes o neutrales.

Para resolver un problema que requiere pensar con innovación, ser positivo puede ayudarle, dijo Nadler. Y la música es una manera fácil de tener un buen humor, aunque cada quién puede tener una pieza musical de su preferencia, no necesariamente Mozart.

Quizás por eso es que las personas ven videos chistosos en la oficina. “Tratan inconscientemente de estar de buen genio”, dijo. Entonces, no estarían perdiendo tiempo.

Moverse: terapia siquiátrica

Si tiene mal humor, padece problemas mentales como el desorden bipolar, depresión o esquizofrenia… un poco de actividad física al día le haría bien. Eso se desprende de un estudio de Brian MacCormick, profesor e investigador de la Universidad de Michigan, publicado en el Internacional Journal of Social Psychiatry.
La actividad física ayuda en la atención siquiátrica. En el estudio se consideró cualquier tipo de movimiento sostenido, como el aseo de la casa, actividades en el jardín, caminatas y también el ejercicio formal.
El reto es motivar a esas personas para involucrarse todos los días en esta clase de tareas y actividades.