Las mujeres son más letales… bueno al menos en huracanes

Cortesía Discover

Es extraño, quizás no sea un hallazgo científico como tal, pero sí una increíble curiosidad de la ciencia. Bueno, ciencia también.

Los huracanes bautizados con nombres de mujer tienen tasas más altas de mortalidad que aquellos con nombres de varón. Eso dice un artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

El estudio indica además que mientras más femenino el nombre asignado, mayor la mortalidad.

Las conclusiones se basaron en una serie de revisiones y experimentos. Los investigadores recopilaron el número de muertes y otras estadísticas, como el daño, de 94 huracanes del Atlántico que tocaron tierra de Estados Unidos entre 1950 y 2012. Excluyeron los más mortales, Katrina en 2005 y Audrey en 1957 para evitar desviaciones.

Luego pidieron a personas no enteradas de la hipótesis del estudio que calificaran las tormentas basados en cuán femenino o masculino parecían. Los resultados fueron sorprendentes: los huracanes fuertes con nombres relativamente femeninos causaron cerca de tres veces más muertes que los relativamente masculinos. Como las tormentas débiles eran menos probable que causaran muertes, la diferencia en el género simbólico de estas tormentas era menos que un indicador de mortalidad.

La gente tiende además a evadir menos un huracán con nombre femenino que uno con nombre masculino, por una tendencia tanto en mujeres como en hombres a seguir el estereotipo de que los hombres con más dañinos. Así, se le temerá menos a un huracán Britney que a uno llamado Brutus

Antes del 53 los huracanes del Atlántico se nombraban según su fecha o localidad de entrada o por coordenadas. Del 53 al 79 se bautizaron nombres de mujeres alfabéticamente de una lista establecida antes de la temporada de huracanes. Desde 1979 se han alternado nombres de mujer y de hombre escogidos arbitrariamente de listas predeterminadas.

Especial fin de semana: 2011 de clima extremo

Es el comentario en la calle y en las reuniones: agua que ha caído y más la que falta por caer. Y noticias que llegan de todos lados: una temporada inusual de tornados que supera registros históricos en Estados Unidos y un extraño fenómeno depresivo sobre el Caribe.

¿Qué le pasa al clima mundial? ¿Qué nos espera?

El jueves 28 cayeron al menos 30 milímetros de lluvia sobre 25 municipios antioqueños, llegándose incluso a 120 mm. en Chigorodó (Urabá).

Lluvias de 50 milímetros en pocas horas pueden provocar serias tragedias. Esa fue la lluvia caída (52 mm.) sobre Rionegro el miércoles 27, de acuerdo con un informe de la Organización Meteorológica Mundial. Y fue esa cantidad, según el Ideam, la que soportó la microcuenca de La Iguaná, que derivó en la inundación de varios barrios la tarde de ese miércoles.

El reporte del Ideam sugiere que mayo será muy lluvioso en todo el país, como si no se hubiera tenido con abril. Regiones como la Andina y el Piedemonte Llanero deben atenerse a las consecuencias, mientras que para el litoral Caribe se pronostica el comienzo de la temporada de invierno, que ya baña las regiones del sur de los departamentos caribeños.

¿Qué está sucediendo? Tal como aconteció desde mayo de 2010, cuando se anunció la aparición del fenómeno de La Niña, anuncio desestimado por las autoridades colombianas, las temporadas tradicionales de lluvias se fortalecen cuando se presenta esta condición climática. Sucedió entre septiembre y diciembre pasado y desde febrero de este año.

La Niña, de acuerdo con el reporte del Centro de Predicción del Clima de la National Oceanographic and Atmospheric Administration de Estados Unidos, se encuentra en proceso de debilitamiento, esperándose que en junio las condiciones neutrales retornen al océano Pacífico y el clima del mundo regrese a la normalidad.

Ese fenómeno surge cuando las aguas del Pacífico se enfrían al menos medio grado centígrado durante tres meses seguidos o cinco intercalados.

Para finales de junio el país podría volver a los niveles normales de lluvia, una lluvia que sobre Medellín y ciertas subregiones de Antioquia parece ser hoy más abundante que en las pasadas décadas, dato no confirmado.

Lo que sí concuerda con las predicciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático presentadas en su cuarto reporte técnico es que cada vez habrá más eventos extremos con mayor frecuencia. Como explicó hace algún tiempo el experto Germán Poveda, profesor e investigador de la Universidad Nacional, cae mucho agua en un lapso muy corto. Es esto lo que provoca las inundaciones súbitas.

En Medellín, de acuerdo con el promedio histórico, en mayo llueve 23 de los 31 días y la precipitación es de 199 milímetros, más que en abril. Esto, bajo condiciones normales. ¿Qué pasará con La Niña considerando que al 25 de abril ya se habían superado los promedios históricos del mes?

El aumento de las precipitaciones más la intensa deforestación en la región andina son la mezcla perfecta para la ocurrencia de inundaciones rápidas, al no perder la tierra su capacidad de filtrar buena parte del agua caída.

El calentamiento del planeta y el cambio climático que trae, podría estar incidiendo en una relativa mayor frecuencia de fenómenos El Niño y La Niña. De 1949 a 1968 se presentaron 5 eventos La Niña, frente a 8 de ese entonces para acá.

Y mientras El Niño apareció seis veces de 1951 a 1970, lo ha hecho 12 veces desde ese año.

La semana pasada, el satélite Aqua de la Nasa capturó sobre el océano Atlántico un sistema de baja presión, inusual para esta época del año, pues a partir de junio comienza la temporada de huracanes. Aunque finalmente esa depresión no se fortaleció, sí provocó cierta preocupación.

El 22 de abril, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos informó que el sistema se había organizado mejor, aunque los vientos disminuyeron para esa fecha.

Desde 1851 sólo en 2003 se formó una tormenta tropical, Ana, antes de tiempo.

Y fue en marzo de 2004 cuando por primera vez en la historia apareció un huracán en el Atlántico Sur, golpeando una región a 500 kilómetros de Río de Janeiro. Pero no son situaciones que se han vuelto frecuentes.

Este año, de acuerdo con investigadores de North Carolina State University, la temporada de huracanes debe estar por encima del promedio histórico aunque debajo de lo visto en 2010.

Lian Xie, profesor de Ciencias Marinas, de la Tierra y Atmosféricas y sus colaboradores, podrían presentarse de 13 a 16 tormentas con nombre sobre el Atlántico, incluyendo todo el océano, el Golfo de México y el Mar Caribe.

El número es mayor que el promedio de 9,6 visto entre 1950 y 2000, pero menor al registro de 2010 cuando hubo 19 formaciones de ese tipo.

La situación se hará más seria en mayo para Colombia. Hoy, con casi 270 municipios con deslizamientos y afectación de corredores viales en 12 departamento, 42 de ellos en Antioquia.

Será 2011 un año climático extremo, no sólo en el ámbito nacional, tal como fue 2010, que de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial, emparejó al año más cálido de la historia debido, precisamente, a la fortaleza del fenómeno de El Niño durante los primeros meses de ese año.

La cuenca del Amazonas sufrió una sequía peor que la de 2005, Australia se inundó así como Pakistán, los calores mataron a decenas en Rusia y en Colombia murieron más de 300 personas por las inundaciones y el intenso invierno de La Niña más severa desde mediados de los 70, peor que la de 2008.

Otro año para recordar.

Fotos Nasa y El Colombiano.