Si vive estresado ¿se engorda?

Foto Pixabay

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Las personas que padecen estrés durante mucho tiempo pueden ser más dadas a la obesidad. Eso sugiere un estudio publicado en Obesity que se basó en el análisis del… cabello.

En el estudio de científicos de UCL se encontró que la exposición a altos niveles de cortisol durante meses, se relaciona con personas más pesadas y con sobrepeso.

No es de extrañar. El estrés crónico ha sido asociado con esa condición pues las personas tienden a comer más y a ingerir alimentos más altos en grasas, azúcar y calorías, mientras aquella hormona juega un papel importante en el metabolismo y en determinar dónde se almacena esa grasa.

Otros estudios han analizado el vínculo entre el cortisol, hormona producida por la glándula suprarrenal y la obesidad con base en mediciones en la sangre o la orina, niveles que varían según el momento del día y otros factores. Pero, según los autores de la nueva investigación, no permitían ver los niveles de largo plazo.

El estudio incluyó 2527 personas de al menos 54 años, analizando datos en un periodo de 4 años.

Se estudió un pedazo de cabello de 2 centímetros cortado lo más cerca posible del cuero cabelludo, el que representa unos 2 meses de crecimiento con niveles asociados de cortisol. También midieron el peso, el índice de masa corporal, la circunferencia abdominal de los participantes y cómo la hormona en el cabello se relacionada con la persistencia de obesidad en el tiempo.

Encontraron que aquellos con niveles más elevados de cortisol en su cabello tendían a tener mayor circunferencia, eran más pesados y tenían mayor IMC. Los individuos clasificados como obesos por esas mediciones tenían en particular niveles más altos.

Los resultados proveen evidencia consistente de que el estrés crónico se asocia con niveles más altos de obesidad”, dijo Sarah Jackson, quien condujo el estudio.

Un hallazgo interesante, sabido que la acumulación de grasa alrededor del abdomen es un factor de riesgo para enfermedad coronaria, diabetes y muerte prematura.

Los investigadores advirtieron de las limitaciones del estudio: se hizo con personas mayores, cuyos niveles pueden ser diferentes a los de los jóvenes y todos fueron blancos. Además, no se sabe si esos niveles altos por el estrés son causa o consecuencia de la obesidad.

Bajar de peso es una tarea casi imposible

Siempre se ha dicho que es muy difícil bajar de peso. Y que quienes bajan, con frecuencia vuelven a ganarlo.

Y eso dice un estudio: las chances de que una persona obesa vuelva a recuperar su peso normal es de 1 en 210 para hombres y de 1 en 124 para mujeres, siendo de 1 en 1.290 en hombres son obesidad severa y de 1 en 677 para mujeres con esa condición.

Eso dice el estudio publicado en el American Journal of Public Health y realizado por el King’s College London.

Aunque se basa en población inglesa muestra lo duro que es recuperar el peso normal una vez perdido.

El hallazgo tiene otra implicación: podría ser que los programas de manejo de peso basados en dieta y ejercicio no son tan efectivos.

La investigación rastreó 278.982 participantes mediante registros electrónicos de 2004 a 2014. Se analizó la probabilidad de pacientes obesos teniendo peso normal o una reducción de 5% en peso corporal.

El chance anual de pacientes obesos de lograr una reducción del 5% en el peso fue de 1 en 12 para hombres y 1 en 10 para mujeres. De quienes lograron bajar ese 5%, el 53% lo volvió a ganar en los 2 años siguientes y el 78% lo había vuelto a subir dentro de los 5 años siguientes.

Solo 1.283 hombres y 2.245 mujeres con un índice de masa corporal 30-35 alcanzó su peso normal, equivalente a una probabilidad de 1 en 210 para hombres y 1 en 124 para mujeres. Para aquellos con índice sobre 40, la probabilidad se incrementó de 1 en 1.290 para ellos y 1 en 677 para ellas.

En un tercio de los pacientes se observó un ciclo de peso, con aumentos y rebajas.

El estudio concluye que los actuales tratamientos para la obesidad están fallando en lograr una disminución sostenida del peso para la mayoría de pacientes obesos.

Cómo quitarle 14 años a su vida

Mientras más obeso más rápido… se le acaba la vida.

Eso parece deducirse de un estudio publicado en Plos Medicine, realizado por científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

Quienes poseen una obesidad extrema tienen mayor probabilidad de morir de causas como cáncer, enfermedad coronaria, derrame, diabetes o problemas de riñón e hígado.

Esas personas, en obesidad III o extrema ven reducida su expectativa de vida en 14 años sugiere la investigación.

Esa clase de obesidad es cada vez más frecuente en el mundo. Se considera como aquella con un sobrepeso de alrededor de 50 kilos sobre el peso normal.

En el estudio, se clasificaron los participantes según su índice de masa corporal que mide la grasa total calculada al dividir el peso en kilos por su altura en metros cuadrados, siengo así:

Peso normal: 18.5-24.9

Sobrepeso: 25.0- 29.9

Obesidad I: 30.0-34.9

Obesidad II: 35.0-39.9

Obesidad III: 40.0 o más

Se encontró que el riesgo de morir por una de las causas más comunes de mortalidad sube continuamente con el aumento del índice en el grupo III. La mayoría de las muertes se presentan por problemas del corazón, cáncer y diabetes.

La carne roja envía pronto a la tumba

La carne roja parece un pasaporte expedito a la tumba, de acuerdo con un nuevo estudio de la escuela de salud pública de Harvard.

El consumo de carnes rojas fue asociado una vez más con bases sólidas al aumento del riesgo total de muerte por enfermedad cardiovascular y… cáncer.

El estudio aparece publicado en Archives of Internal medicine.

“Nuestro estudio aporta más evidencia al riesgo de ingerir altas cantidades de carne roja, que ha sido asociado en otros estudios con diabetes tipo 2, enfermedad coronaria, derrame y ciertos cánceres”, dijo An Pan, del Departamento de Nutrición.

Los investigadores, incluido Frank Hu, autor senior, y demás colegas analizaron retrospectivamente 37.698 hombres de un estudio de 22 años y 83.644 mujeres en otro de 28 años, que estaban libres de enfermedad cardiovascular y cáncer al comenzar.

Las dietas fueron evaluadas mediante cuestionarios cada cuatro años.

De los dos estudios, se documentaron 23.926 muertes, 5.910 por enfermedad cardiovascular y 9.464 de cáncer.

El consumo habitual de carne roja, en especial la carne procesada, se asoció con un aumento en el riesgo de mortalidad.

Una porción diaria de carne roja sin procesar (del tamaño de una baraja de cartas) se asoció con un riesgo mayor de mortalidad del 13% , y una porción de carne roja procesada (una salchicha o dos tajadas de tocino) se asoció con un aumento del 20%.

Entre las causas específicas, el correspondiente aumento en el riesgo fue 18% y 21% para la mortalidad cardiovascular y 10% y 16% para la mortalidad de cáncer. Los análisis tuvieron en cuenta factores de enfermedad crónica como edad, índice de masa corporal, actividad física, historia familiar de enfermedad del corazón o grandes cánceres.

La carne roja, en particular la procesada, contiene ingredientes que han sido vinculados con un mayor riesgo de enfermedad crónica, como la cardiovascular y el cáncer. Entre ellos figuran la grasa saturada, el sodio, nitritos, hierro rojo y ciertos carcinógenos formados durante la cocción.

El remplazar una porción de carne roja con una de una fuente sana de proteína se asoció con un menor riesgo de mortalidad: 7% para pescado, 14% para pollo, 19% para nueces, 10% para leguminosas, 10% para lácteos bajos en grasa y 14% para granos integrales.

Los investigadores estimaron que 9,3% de las muertes en hombres y 7,6% en mujeres se hubieran podido evitar si todos hubieran consumido menos de 0,5 porciones por día de carne roja.

“Este estudio proporciona evidencias claras de que el consumo regular de carne roja, en especial la procesada, contribuye de manera sustancial a la muerte prematura”, dijo Hu.

Escribir sobre valores personales ayudaría a bajar peso

Perder peso no parecería ser solo asunto de ejercicio. No. Un estudio aparecido en Psychological Science reveló que las mujeres que escribieron sus valores más importantes, como relaciones, música o religión, perdieron más peso en los meses siguientes que quienes no se tomaron ese trabajo.

“Necesitamos la necesidad de sentirnos íntegros”, explica Christine Logel, de la Universidad de Waterloo, quien participó en el estudio junto a Geoffrey L. Cohen de Stanford University.

Cuando amenaza el sentimiento de que uno es una persona buena, como perder un examen o pelear con un amigo “podemos mantener esa auto-integridad recordándonos a nosotros mismos cuánto amamos nuestros hijos, por ejemplo”.

Para su estudio, los científicos reclutaron 45 mujeres universitarias con índice de masa corporal de 23 o más. De 18,5 a 24,9 se considera normal; un 58% de las mujeres son obesas o con sobrepeso.

Cada una fue pesada y se le entregó una lsita de valores importantes, como creatividad, política, música y relaciones con amigos y familiares. Cada una los clasificó según la importancia que tenían para ella. A la mitad se le dijo luego que escribiera en 15 minutos sobre el valor que consideraba más importante. A la otra mitad se le dijo que escribiera sobre porqué un valor en su lista clasificado bajo podía ser importante para alguien más.

Las mujeres volvieron al mes y a los 4 meses para ser pesadas. Aquellas que escribieron sobre el valor más importante, perdieron en promedio 3,41 libras, mientras que las del grupo de control habían ganado en promedio 2,76 libras, un patrón de ganancia de peso común en universitarios.

“Cómo nos sentimos con nosotros mismos puede tener un gran efecto”, expresa Logel. Quizás cuando esas mujeres llegaron a casa y pensaron sobre el valor importante que sobre el que escribieron, comieron menos para sentirse mejor. Al día siguiente pudo ser igual.

Distintos estudios, según un boletín de prensa referente a la investigación, pueden tener un gran efecto sobre situaciones donde la gente siente una amenaza a su integridad.

No se sabe si lo hallado podría ser válido para cualquier persona, dijeron los investigadores.

La cintura es la que mata

Si cree que unos kilos de más no hacen nada, está bien. Pero ojo con la cintura: su circunferencia representa un riesgo mayor de muerte que otra causa, según un reporte en Archives of Internal Medicine.
Tener una gran cintura ha sido asociado a inflamación, resistencia a la insulina, diabetes 2, niveles anormales de colesterol y enfermedad del corazón.
Esto puede deberse a que la circunferencia de la cintura está estrechamente relacionada con el tejido adiposo en la región que rodea los órganos en el abdomen, que es más peligrosa que la grasa bajo la piel.
En el estudio de Eric Jacobs una gran cintura de 120 centímetros o más en hombres y 110 en mujeres, fueron asociados a un riesgo dos veces mayor de muerte durante el tiempo que duró el estudio, 9 años.
Una cintura mayor estuvo vinculada con un mayor riesgo de muerte en todas las categorías del índice de Masa Corporal, incluyendo el peso normal, sobrepeso y obesidad.
No está clara la relación entre la mortalidad de mujeres con bajo índice.
Cuide la barriga, que se lo puede llevar.