Invidentes tipo murciélago

Sí, que los murciélagos utilicen la ecolocación para hallar sus presas y alimentos es pan viejo, pero que una persona, un invidente pueda hacerlo es una gran novedad.

Y sí. Una investigación de la Universidad de Southampton ha demostrado que las personas con limitación visual tienen el potencial de usar la ecolocación, similar a la que emplean murciélagos y delfines, para determinar la ubicación de un objeto.

Publicado en Hearing Research, el estudio examinó cómo escuchando, especialmente escuchando los ecos, los invidentes podrían ayudarse con su movilización y determinación espacial. El estudio también examinó los posibles efectos de limitación del oído y cómo optimizar la capacidad de ecolocación para ayudar a mejorar la independencia y la calidad de vida de personas con dificultades visuales.

Los científicos del Institute of Sound and Vibration Research y de la Universidad de Chipre condujeron experimentos con videntes e invidentes que escuchaban, empleando una técnica de espacio de auditorio virtual, con lo que investigaron los efectos de la distancia y orientación de un objeto reflectivo en la capacidad para identificar la posición a la derecha o a la izquierda del objeto.

Para ello usaron sonidos con diferentes longitudes de onda y duración de 10 a 400 milisegundos así como varias manipulaciones de audio para investigar cuáles aspectos del sonido eran importantes.

El auditorio virtual permitía remover la posición de las señales no relacionadas con los ecos, como las pisadas y la colocación de un objeto, y también manipular los sonidos que en otra forma hubiera sido imposible.

Los resultados, según Daniel Rowan, director de la investigación, mostraron que tanto las personas ciegas como las que no con buen oído y sin experiencia en ecolocalización, podían usar el eco para decir dónde estaba un objeto. También se encontró que escuchar sonidos de alta frecuencia (encima de los 2 kHz) es necesario para un buen desempeño, por lo que dificultades comunes en la escucha serían un problema.

Unos actuaron mejor que otros y ser ciego no confiere automáticamente una buena capacidad de ecolocación, pero se cree que la capacidad podría mejorarse con la experiencia y la retroalimentación.

Hijos de madres ciegas son más avanzados

Nadie lo pondría en duda: el contacto de los ojos es importante en la relación humana. Y seguir con la mirada lo que otros miran, también. Eso lo aprende el bebé con su madre, entre otras personas.

Lo curioso es esto: un estudio aparecido en Proceedings of the Royal Society B comparó bebés de padres que veían y de una madre invidente. No se encontraron déficits e incluso el hijo de la madre ciega avanzó más en su primer año de vida.

En la investigación se siguieron 5 niños de madres ciegas y 51 de padres con visión normal, de la infancia a los 4 años. Las invidentes eran quienes cuidaban sus hijos y uno de los niños tenía también un padre con problemas de visión.

Los niños fueron seguidos en ventanas de los 6 a los 10 meses, 12 a 15 y 24 a 47. Se examinó la tendencia a enfocar en los ojos en videos de rostros y su capacidad para seguir la mirada de una actriz que se dirigía a varios objetos. También se les midió la conducta autística y se les practicaron varios tests sobre desarrollo cognitivo y comunicación.

Los hijos de padres ciegos no mostraron diferencia en el contacto con los ojos ni en seguir la mirada de la actriz ni presentaron características de autismo. Y eran menos dados a mirar las caras de sus madres que los niños con padres de visión normal, indicando que habían aprendido a interactuar con sus madres como lo hacían con otra gente.

Durante la primera ventana, los niños de madres invidentes mostraron conductas más avanzadas, marcando alto en memoria visual y atención. Luego ambos grupos marcaron igual.

Los autores sugieren que el fenómeno igualaría las ventajas cognitivas que se ha demostrado en niños bilingües y podría fortalecer las habilidades cognitivas al comienzo de la vida.