Con razón olvidamos los recados

No deberíamos culparnos si se nos olvidó lo que nos pidieron que compráramos. Científicos de la Universidad de Iowa realizaron un estudio que reveló que cuando se trata de la memoria no recordamos cosas con tanta claridad como cuando las vemos o tocamos.

“Parece que sí hay mérito para el proverbio chino “escucho y olvido; veo y recuerdo”, según el autor del estudio, James Bigelow.

Resulta que contrario a lo que creemos, las zonas del cerebro relacionadas con la memoria están integradas, pero el estudio sugiere que existen caminos separados para procesar la información.

Los hallazgos sugieren además que el cerebro puede procesar la información auditiva de modo diferente a la visual y táctil y que se requerirían estrategias alternativas para mejorar la recordación, tales como más repetición mental, según Amy Poremba, participante en el estudio que fue publicado en Plos One.

En el estudio con 100 estudiantes sometidos a una variedad de sonidos, elementos visuales y cosas que podían sentir, recordaban menos los sonidos que lo demás.

En otro experimento escuchaban tonos en audífonos, miraban cuadrados rojos y sentían vibraciones suaves en una barra de aluminio. Cada cosa separada de 1 a 32 segundos. La memoria se reducía a medida que pasaban los segundos y era mayor el olvido para los tonos escuchados: de los 4 a los 8 segundos comenzaban a olvidarse.

En una prueba más se examinó su memoria usando cosas que se encuentran el el día a día. Entre una hora y una semana después los estudiantes eran más malos para recordar los sonidos.

Descubren bacteria que toma café

Tan diseminado está el consumo de café que les gusta hasta ¡las bacterias!

Científicos de la Universidad de Iowa reportaron el hallazgo de una bacteria que utiliza cafeína como alimento. Emplea enzimas digestivas nuevas para la ciencia que le ayudan descomponer esa sustancia para crecer y vivir.

“He aislado una nueva bacteria que degrada la cafeína, Pseudomonas putida CBB5, que descompone ese compuesto en amoníaco y dióxido de carbono”, informó Ryan Summers, quien presentó su estudio en el encuentro de la American Society for Microbiology.

La cafeína en sí está compuesta de carbono, nitrógeno, hidrógeno y oxígeno, todos los cuales son necesarios para el crecimiento de las bacterias. Dentro de la molécula de cafeína hay tres estructuras, conocidas como grupos metil, compuestas por un átomo de carbono y 3 de hidrógeno. Esta bacteria es capaz de remover con eficacia esos grupos y esencialmente vive de la cafeína.

Summers y colegas identificaron además las tres enzimas responsables de remover aquellos grupos metil.

Relaciones casuales no son lo peor

Aquellos que sólo se conocen y van a los hechos son igualmente felices que quienes esperan su tiempo para tener sexo.
Un estudio de la Universidad de Iowa de Anthony Paik halló que la calidad promedio de las relaciones que aquellos que esperaban tener algo serio antes de una relación sexual era mejor en comparación con aquellos enganches pasajeros o los llamados amigos con beneficios.
Pero tener sexo pronto no era motivo de disparidad. Cuando Paik analizó aquellos que no estaban interesados en algo serio no encontró diferencias en la calidad de la relación.
El estudio sugiere que es posible tener una relación reconfortante en aquellos que esperan para involucrarse sexualmente, pero también es posible que el amor emerja en aquellos que comienzan más al estilo Sex and the City.
El estudio fue publicado en el journal Social Science Research y analizó 642 adultos heterosexuales en el área de Chicago.

Bellos peis en tacones, pero… dañinos

Nadie lo discute: son sinónimo de elegancia y seducción. Pero tienen algo adicional: pueden afectar las coyunturas y conducir a la osteoartritis de la rodilla.
Sí, los tacones altos. Un estudio de un estudiante de maestría en kinesiología de Iowa State University encontró que el uso prolongado de los tacones altos derivan en esos problemas físicos.
Danielle Barkema estudió en su tesis los efectos de caminar en tacones en las fuerzas que actúan en las coyunturas de las extremidades inferiores. Con la asesoría de Phil Martin, presentará esta semana las conclusiones en el encuentro anual de la American Society of Biomechanics.
No es que toda mujer que los utilice vaya a desarrollar esos problemas. “Probablemente habrá personas que no y otras que sí. Sin embargo, basados en esta información, los tacones altos ponen en mayor riesgo a las mujeres de desarrollar osteoartritis. Y parece que mientras más altos los tacones, mayor el riesgo”.
Barkema seleccionó tres tipos diferentes de alturas, plano, de dos pulgadas y de 3,5 pulgadas, y 15 mujeres ayudaron en el estudio. Midió las fuerzas que actúan sobre la coyuntura de la rodilla y el golpeteo con los talones que envía ondas de choque cuando se camina en tacones. Con sensores, acelerómetros y equipo de laboratorio como una plataforma de fuerza y cámaras, capturó el movimiento y datos de la fuerza, traduciéndolos en resultados que son una alerta para millones de mujeres que seleccionan este tipo de calzado.
La altura de los tacones modifica características del caminado como una menor velocidad y pasos más cortos. Y a medida que los tacones son más altos, se observó un incremento en la compresión en el interior, o lado medio, de la rodilla.
Esto, con el tiempo, podría derivar en aquellas dos condiciones.