Isla Pine se descongela y todos haremos glu, glu

Casi nada: 20 gigatoneladas de agua que fueron a parar a los océanos en los últimos 10 años. Y no son producto del deshielo global. No: los aporta un solo glaciar, el de la isla Pine en la Antártida.

El caso es que el deshielo no depende ya de situaciones atmosférica ni oceánicas. Adquirió una dinámica que ya no lo hacen sostenible, de acuerdo con Gael Durand, de la Universidad de Grenoble, uno de los autores.

El glaciar solo contribuirá cada año con un aumento del mar de entre 3,5 y 10 milímetros. “Es colosal para un solo glaciar”, expresó.

El nivel del mar viene en aumento por el descongelamiento de todos las regiones congeladas del planeta, desde Groenlandia al Ártico, pasando por una parte de la Antártida y todas las cimas nevadas. Ante el calentamiento del planeta, la expansión de las aguas por el calor también agrava la problemática.

El de la isla Pine será uno de los grandes contribuyentes al aumento del nivel del mar. Todos los modelos coinciden en que así será, de acuerdo con Angelika Humbert, del Instituto Alfred Wagener para la Investigación Marina y Polar, quien también trabaja el tema.

Humbert y colegas de la Universidad de Kaiserslautern monitorearon el iceberg gigante que se partió del glaciar el año pasado.

Este glaciar tiene una parte sobre tierra y otra flotante, con su cama inclinada hacia el continente, mostrando una alta inestabilidad que puede derivar en una reducción irreversible.

El estudio de Durand y colegas reveló que el flujo del deshielo es tan alto que hace que sea imposible su detención.

El área de isla Pine es cerca del 10% de la capa de la Antártida occidental. El glaciar fluye de oeste a noroeste a lo largo del sector sur de las montañas Hudson en la bahía en el mar de Amundsen. Se extiende unos 250 kilómetros y su grosor es de unos 2 kilómetros.

La Antártida, según el reporte el año apsado del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) ha aumentado la pérdida de hielo a 147 gigatoneladas anuales de 2002 a 2011. El nivel del mar ha aumentado 20 centímetros en el último siglo.

Mis 10 noticias científicas de la semana (15-21)

1. Más listas que todos

En los últimos años más de 125 grupos de investigación en más de 35 países han tratado de desarrollar hongos y bacterias que ataquen las termitas, que cada año generan daños por más de 40.000 millones de dólares en todo el planeta. Hasta ahora no lo han logrado. ¿Qué pasa? Científicos, tras largo estudio, encontraron que las termitas mezclan sus excrementos con la madera creando un material para el cultivo de hongos y bacterias que les protegen. El estudio apareció en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences. Más listas que todos. Foto T. Chouvenc, Universidad de Florida

2. Un faro hacia el Alzheimer

Muy adentro del cerebro, un faro puede ayudar a encontrar la formación de sustancias bloqueadoras en el cerebro de personas con Alzheimer. Masahiro Maruyama y colegas reportaron en Neuron una clase de molécula que puede unirse a los cúmulos de la proteína tau, que ayuda a la proteína beta amiloide a formar obstrucciones que impiden la comunicación cerebral. Al ser ligadas a carbono radioactivo, esas moléculas iluminan la presencia de la tau en imágenes cerebrales, lo que permitiría no solo detectar antes su presencia sino desarrollar formas de control.

3. Póngale una X

Nuestra galaxia tiene su parte central, el bulbo, con forma de X, revelaron científicos del Max Planck Institute que utilizaron sondeos del programa Vista de la ESO. La región central de la Vía Láctea no se ve bien desde nuestro punto de observación a 27.000 años luz por la existencia de mucho polvo y gas en el camino. Por eso se debe mirar en otras longitudes de onda. El análisis tomó el movimiento de 400 estrellas en esa región. Nos vamos conociendo de a poco.

4. Felinos al descubierto

Hasta ahora solo se había secuenciado el genoma del gato doméstico en la familia de los felinos. En Nature Communications científicos reportaron la secuenciación del tigre siberiano o Amur, así como de otros felinos como el león africano, con lo cual se comienza a saber más las características de estos animales: cómo logran su gran fuerza muscular y digerir cantidades altas de carne, así como su gran sentido del olfato.

5. Olvidémonos de ellos

La Nasa informó que el robot Curiosity no ha encontrado señales de metano en la atmósfera marciana. Este gas es emitido, entre otras fuentes, por procesos biológicos, lo que indicaría que no existe vida en el planeta rojo, aunque hay en la Tierra microbios que no lo emiten. 6 veces de octubre a junio pasados, el robot tomó muestras de la atmósfera y no encontró nada, lo que indica que ese gas estaría presente en condiciones mínimas, mucho menos de lo que se creía hasta ahora. O sea: no hay marcianitos.

6. 25 años del IPCC

No es un descubrimiento en sí, pero su trabajo ha permitido que todo el mundo conozca lo que está sucediendo con el planeta: se está calentando de una manera casi que aterradora. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático cumple 25 años, tiempo durante el cual ha producido 4 informes sobre la situación, uno cada 6 años en promedio (hoy se presentan cada 7). El próximo será en 2014 y será el documento más esperado por todas las dolorosas verdades que seguro presentará dado que la situación en vez de mejorar empeora.

7. 9 metas y un cerebro

En 2014 el proyecto Brain que desarrollan los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos por mandato del presidente Barack Obama, tendrá 9 metas para cumplir, de acuerdo con el reporte liberado esta semana: desde generar un censo de los tipos de células, a crear mapas estructurales del cerebro, pasando por vincular la actividad de las neuronas con el comportamiento y otras. Un esfuerzo nunca intentado en su campo.

8. Nos queda mucha vida por delante

Un nuevo estudio de científicos de la Universidad de East Anglia publicado en Astrobiology reveló que el tiempo de vida que le queda a la Tierra es de al menos 1.750 millones de años. En un momento entre 1.750 millones de años y 3.250 millones dejará de ser habitable pues se encontrará entonces en la zona caliente del Sol, con temperaturas tan elevadas que los océanos se extinguirán y no será posible ninguna forma de vida. El Sol entrará en su fase de gigante roja y acabará con el planeta.

9. Elefantes cazados

Investigadores de la Universidad de Southampton en el Reino Unido descubrieron restos del antiguo elefante europeo, un enorme animal, que murió posiblemente cazado por primitivos humanos hace decenas de miles de años, lo que indicaría que pese a su rudimentaria cultura podían cazar en grupos. En el sitio se encontraron artefactos que sugieren manipulación del animal hace unos 420.000 años, después de la glaciación angliana.

10. Una superaglomeración

Un grupo de astrónomos descubrió los enormes brazos del cúmulo de galaxias Coma gracias al telescopio espacial Chandra. Esas estructuras se extienden medio millón de años luz ayudan a entender cómo ha crecido gracias a la fusión con galaxias y otros cúmulos, conformado hoy una de las estructuras más enormes del universo mantenidas por gravedad. Coma es inusual porque contiene no una sino dos galaxias elípticas gigantes cerca al centro. El hallazgo fue publicado en Science.