Como recoger 29.000 piezas de basura espacial

Si uno de esos pedazos cayera en sitio poblado la pasaríamos mal. Pero es una realidad: así como muchas de nuestras ciudades y los océanos, el espacio se llenó de basura. Basura espacial.

Tal es la preocupación, porque también puede afectar naves en órbita, satélites y la Estación Espacial, que más de 300 delegados están reunidos en Darmstadt, Alemania, entre científicos hasta políticos, para tratar el tema en la Sexta Conferencia Europea de Basura Espacial.

En el espacio hay, queda uno aterrado, más de 170 millones de piezas de basura, incluyendo 29.000 objetos más grandes de 10 centímetros según estima la Agencia Espacial Europea (ESA). Al viajar a 27.000 kilómetros por hora son un gran riesgo.

“Cualquiera de esos objetos puede dañar una nave en operación”, según Heiner Klinkrad, jefe de la oficina que trata con la basura espacial.

Casi 2/3 de las piezas conocidas fueron creadas por explosiones en órbitas o por colisiones.

En 2009, un satélite Iridium de comunicaciones fue chocado por un satélite militar ruso en desuso, Cosmos. El impacto destruyó los dos y dejó gran cantidad de restos. Además se convirtió en un llamado de atención.

En 2007, China destruyó intencionalmente uno de sus envejecidos satélites en un controvertido test antisatélite que llenó la órbita terrestre con más de 2.500 pedazos de chatarra espacial.

Desde entonces se habla de sostenibilidad espacial.

“Las medidas de mitigación de restos espaciales, si se implementan bien, pueden reducir la tasa”, dijo Klinkrad. “La remoción activa de basura es necesaria para disminuir el aumento en restos”.

Pero encontrar una solución al problema requiere mucha cooperación.

Qué cosas tan curiosas

Uñas y cáncer. Las uñas de los pies podrían ser muy útiles para… ¡evaluar el riesgo de cáncer de pulmón! Bueno, al menos en fumadores. Esto, gracias a los niveles de nicotina que se acumulan en las uñas de bajo crecimiento. Un análisis de pedazos de uña de 850 personas durante 12 años reveló que aquellas con los más altos niveles de nicotina en sus uñas eran 3,5 veces más probable de tener un diagnóstico de cáncer de pulmón que aquellos con niveles bajos, según un estudio en el American Journal of Epidemiology. Más que curioso.

Caja negra. Una caja negra la tienen todos los aviones. Pero… ¿y las naves espaciales? Buen punto. Por eso se acaba de diseñar una, que fue probada a bordo del módulo japonés de carga HTV2. Tras desligarse de la Estación Espacial Internacional, el módulo se desintegró y la caja negra fue expulsada. Cayó en algún punto del océano Pacífico entre Chile y Nueva Zelanda. Sobrevivió el reingreso a la atmósfera, por lo que los técnicos se mostraron muy esperanzados en este útil dispositivo.

Cuando el trasbordador Columbia se desintegró tras reingresar a la atmósfera, de los cerca de 700 sensores se pudo saber que por un resquebrajamiento ingresó plasma a una ala, derritiéndose luego y produciendo el desastre en el que murieron 7 tripulantes.

La caja negra inventada, REBR, suministrará todos los datos de las naves. No será recuperada del océano. No. Cuando caiga, transmitirá toda la información a la red de satélites de comunicación Iridium. Curioso.

Temor a las alturas. Si usted padece acrofobia, el temor a las alturas, una fobia tan sentida que la persona no es capaz ni de pararse en una simple silla, podría tener una ayuda a la mano.

Una dosis adicional de la hormona del estrés podría serle muy útil, al menos en palabras de Dominique Quervain, de la Universidad de Basilea en Suiza.

Es común que personas con alguna fobia sean tratadas exponiéndolas a lo que les causa el temor. La idea es que si se aprendió una fobia, se puede reducir su intensidad aprendiendo que no hay nada que temer.

Una nota en New Scientist indica que experimentos con animales sugieren que cortisola, una hormona humana en respuesta al estrés, ayuda a aumentar ese aprendizaje. Y para examinar si era útil, Quervain se las suministró a 40 personas con acrofobia antes de someterlos a un programa de desensibilización de situaciones vertiginosas crecientes exhibidas mediante un dispositivo virtual.

A los tres días de dada la dosis, esas personas sintieron mucho menos miedo de alturas virtuales y reales medido por cuestionario y exámenes de conductancia en la piel. La diferencia se mantenía al mes. El estudio fue publicado en proceedings of the National Academy of Sciences. Bien curioso.

Viento y montañas. Una razón más para no subestimar el viento. Sabido es que destruye todo lo que encuentra a su paso cuando adquiere altísima velocidad. Seca y reseca, también. Bueno: el viento no deja crecer las montañas. Un estudio de la Universidad de Arizona en Asia Central en la cuenca Qaidam, reveló que allí debería haber una montaña, pero lo que hay son pilas de arena. “Nadie había pensado que esto fuera posible”, dijo el profesor Kapp, vinculado a la investigación. Eso no está en los textos, en donde los ríos y los glaciares figuran como las fuerzas que moldean las montañas en términos de quebrar el material que las compone.