Los genes también tocan guitarra

Si es un pésimo músico, no se preocupe: tal vez no sea su falta de interés, son sus genes.

Científicos compararon gemelos y encontraron que sin importar cuánto uno de ellos se esfuerce toda su vida, el otro que practica menos también tiene una capacidad en ciertas habilidades musicales.

Podría ser, explicaron los autores del estudio publicado en Psychological Science, que algunos aspectos del talento musical están en los genes.

“La idea de que un régimen de práctica impuesto conducirá a una experticia parece errada”, dijo la investigadora Miriam Mosey, neurocientífica del Instituto Karolinska en Suecia. “Pero la capacidad innata no debería ser vista tampoco de modo determinista, pues la práctica casi siempre conduce a una mejora en la capacidad (pero no necesariamente alto nivel de experticia)”, expresó a LiveScience.

Mosey y colegas analizaron el ADN de 1,211 pares de gemelos adultos que comparten casi 100% de sus genes y 1.358 mellizos que comparten un promedio del 50% de sus genes. Aquellos que tocaban algún instrumento musical o cantaban expresaron por cuántos años habían practicado y cuántas horas a la semana en distintas épocas de su vida.

Luego examinaron las capacidades musicales de los participantes para ver si la práctica tenía algún efecto en la habilidad. Mosey miró si podían detectar diferentes tonos, diferentes melodías y distintos ritmos.

Al comparar los niveles de práctica en la vida con las capacidades musicales en gemelos, no halló una relación entre la cantidad de tiempo y su medida de la capacidad musical.

Dos gemelos podían tener un nivel igual de capacidad, sin importar cuánto hubiera practicado uno en comparación con el otro. En un caso, uno practicó 20.228 horas más que su gemelo, pero tenía la misma habilidad musical que el otro.

La genética, concluyeron, o tal vez otros factores como las influencias medioambientales tienen un rol más importante que la práctica en ciertos aspectos del talento musical como el reconocimiento de los ritmos.